miércoles, 25 de febrero de 2009

Leyenda inacabada I parte

Cuenta la leyenda inacabada
la ventura y desventura de la peregrina
que un otoño, acaso el ocaso de la vida
le devuelve a recorrer senderos. Caminos
transitados de ácidos limoneros,
de naranjos llamativos, de rosales espinosos
de negras zarzamoras, de verdes olivos…

Cuenta la leyenda inacabada
que fue tenue la luz de su destino
que anduvo entre tinieblas y demonios
maldecidos. Que quiso ahondar en la
tierra, arrojarse en el cauce de los ríos,
aspirar el opio de verdes adormideras
y embelesarse con la luna nueva.

Cuenta la leyenda inacabada
el lento y fatigoso crecimiento
el hedor de bocas baboseadas
de manoseos sudorosos, de pérfidos
tocamientos, de hilillo de sangre
de himen roto, de gritos sin sonido
parálisis cerebral de los sentidos.

Cuenta la leyenda inacabada
de los misterios del corazón aterido
que sigue latiendo, que sigue herido
bombeando esperanza, piedad, sosiego,
calma acunada por el alma invisible
que sin dar cuentas a nadie, asome
y recoja tanto desatino.

Cuenta la leyenda inacabada
que la errante peregrina
vagaba como espíritu de profecía
imaginando, intuyendo, sintiendo
ser justo alimento de buitres carroñeros
que festejan su festín después de
consumir, quebrantar y relamer.

Cuenta la leyenda inacabada
que cierto día en un nuevo amanecer
se juro a si misma, no sentirse vencida
que enjugando lágrimas, arrojando harapos
se lavo la cara, se espejó en el charco
y ensortijando su larga cabellera
se hizo amiga de duendes, magos y hechiceras.