jueves, 5 de marzo de 2009

EL ECO


EL ECO


El eco de las bocas prisioneras
El grito de dolor tras sus quimeras
Quebrantando el cruel abismo,
Que persiste sin razones ante
Ellas.
Las manos vacías temblorosas
Enlazan como amantes su agonía
Los puños apretados, hincando las
uñas , buscando respuestas,
rompiendo la furia.
Los cuerpos despojados de cordura
Arrojados al averno terrenal,
Abogan su derecho de locura
Entregados al torrente vendaval
alejando su amargura.
Los versos de poetas renovados
Ajenos a piratas y corsarios
Negados a jueces imaginarios
Expresan latidos que alimentan
El gozo real e imaginado.
Raquel Herrero

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