martes, 10 de marzo de 2009

ESCÚCHAME


ESCÚCHAME

Me está matando amor.
Amor;
Tu amor me está matando.
Me estoy muriendo amor.
Amor;
Por ti, siento que muero.
Soy, como barco a la deriva
Que apenas se mantiene
en este mar de agonía.
De lágrimas gruesas y saladas
Son tantas
y tantas… derramadas.
Yo renací de un útero enclaustrado
Justo el día en que te conocí
Y ahora, siento se me va la vida
lo mismo que siento,
que ya te perdí…
¡¡Ten piedad de mí!!
¿Que pecado he cometido?
Si no es amarte amor mío
Más, que a esta vida pueril.
¿Que puede reclamarme la existencia?
Si todo lo entregué por tu presencia
por tenerte, cerquita de mí.
Escucha, ¡mi grito de terror!
Tengo miedo, tengo, tanto miedo…
Por lo que más tu quieras,
sácame de esta prisión.
Ven a buscarme.
Abrázame fuerte, muy fuerte
que yo sienta tu calor.
Dime, que jamás me has olvidado
que tan solo es un receso
Que te sientes obligado, que
el mundo nos traicionó.
Dime, que te espere esperanzada
que te mueres por besarme.
Que estaremos juntos… Mañana.
No quiero que la demencia
me acompañe, no quiero saber
que será la locura, la que cure
mi amargura…
Cuando ciega de dolor,
ya siquiera te alcance a ver.
Cuando en mi noche gris, no
te pueda sentir, no pueda llorar,
ni reír…
Ni pensarte, ni pensar, ni soñarte
ni soñar.
¡Oh creador del universo!
No vuelvas, a mortificarme más.
Amor, dame tu mano, ven a regalarme
tu sonrisa, estréchame en tus brazos
y llena mi cuerpo yerto, de caricias…
Devuélveme a la vida;
Que no quiero morir ahora.
Necesito, por una vez, una sola vez
besar tus labios, rozar tu boca.
Por unos minutos, por unas horas
y después, con la fragancia
de esa rosa;
Caer bajo esa losa y descansar.

Raquel Herrero