domingo, 31 de mayo de 2009

HOMBRE I PARTE





HOMBRE I PARTE

Lágrimas resbalando por el rostro infantil
Mientras labios mordidos, apretujados
Intentan devorar, angustias de un pasado.
Mas nada comprende el infante vapuleado
Ni la furia de su gente, ni el crujido
De los palos, ni el silencio de la muerte
Ni el oxido chirrido del candado.
Pero al levantar la frente,
Se irgue como soldado
Prometiéndose a si mismo,
No volver a dejar más lagrimas arrinconadas.
Necesita evadirse, borrar de su existencia
Las crueles pesadillas, que cada noche
Lo acechan…
Ahondando en sus heridas, quedándole
El alma presa.
A ojos despiertos, espera el amanecer
No quiere revivir en sueños
Las tristezas y miserias de un ayer.
Comienza a despedirse de la Luna
Que siempre vela a sus pies
Y saluda, con tristeza en la mirada
A su lejano amigo el astro rey.
Su carita de niño, lavada en el charco
Y la fuente clara, para calmar su sed
Emprender caminos de rumbo incierto
Con poco o nada que perder.
Y en esa búsqueda incesante,
Sin saber muy bien porqué
Se afana en la re búsqueda con
El amplio sentido de un deber.

Impera la necesidad;
Entender que hizo tan malo
Para tanto padecer…
Más es ingrato el destino
Inútil, como el mismo ser
La búsqueda no encuentra nombre
Ni huellas en su bien hacer…
¡Nada hizo!, de nada es culpable
Tal vez acaso… ¿de nacer?
¿Por ello le han castigado?
Se pregunta, una y otra vez
Una y otra vez.
En la escuela de la vida, aprenderá
Qué sus por qué;
Tienen varas y medidas
Que irán curtiéndole la piel
El modelo establecido
Ya no se puede romper…
Para sufrir has nacido
Le resuena en su cerebro
Una y otra vez
Una y otra vez
Mas en su fuero interno
Y en su eterna rebeldía
Le abrirá de par en par
Las puertas a la osadía
Y el modelo establecido
Resbalará hecho pedazos
Por el cauce de sus ríos.

En busca de su libertad
Solo está en juego la vida
Y la vida… ¡nada es!
Más que una farsa y una mentira
La raíz podrida de simiente infiel
Mundo nauseabundo, que poco
O nada, tiene con que ver con él.

Raquel Herrero