sábado, 9 de mayo de 2009

PORTEÑO





PORTEÑO
¡Ay, mi porteño y ladrón!
Que me robaste hasta el alma
Causante de mi perdición.
Esos negros ojos,
Clavados en mis pupilas
Esa piel, morena,
Que acrecienta mi agonía.
Que penetrando en mis venas
Adormecen mi razón
Qué solo escucha tu canto,
Tu melodía,
Tu voz.

Y yo, como jilguero al reclamo
Ligadita en la varada
De insinuada prisión…
Pues tú, acotaste las alas
De mi alado corazón.

Y aquí quedé yo, alojada
Como cepa de un farol
Que pincela ámbar y verde
Dándole, paso al amor
De un Porteño
Qué, cual si fuera ladrón
Fue sangrando cada poro
De un herido Ruiseñor.

Raquel Herrero

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