domingo, 31 de mayo de 2009

VIAJE NECESARIO





VIAJE NECESARIO

Ella se encontraba en aquellos momentos, sumergida en el más absoluto de los vacíos. A duras penas sobrevivía en un entorno hostil y nada comprensivo.
Minada de energías, de ilusiones, de ganas de vivir, de seguir adelante, piensa y piensa en cual será el modo que conseguir que aquella situación cambie definitivamente.
En su mente, tres posibles opciones.
La primera que es de la que más cerca se encuentra, le empuja disimuladamente a dejarse vencer, a convertirse en marioneta inanimada de cuyos hilos pudieran tirar todos aquellos malabaristas que la rodeaban constantemente moviendo de los hilos a su antojo.
La segunda opción, le ofrecía como descanso merecido, marchar a la otra vida; En silencio, sin quejas, sin lamentos… Y la tercera, alejarse muy, muy lejos a aquél lugar desconocido, con la esperanza de poder encontrar aquél abrazo que al menos entibie un corazón triste, frío, herido, vacío…
Por suerte, por destino, por coraje, o por, quién sabe… Toma la tercera opción.
Conocedora de qué aquella decisión, sencillamente agrande la incomprensión, los insultos, la desconfianza, las criticas, e incluso las ya juradas amenazas…

De pronto ahí está, pasajera de un vuelo a tierras lejanas, con la esperanza de volver a encontrar la esencia de su propio ser, esa esencia que había perdido en algún lejano momento de su existencia.
Necesitaba con toda su alma encontrar a esa mujer que durante toda la vida había luchado por ser ella misma, por poder dedicar su tiempo, a todas aquellas cosas que la llenaban, la satisfacían, la alimentaban y hasta la enorgullecían íntimamente.
Cuando por fin, sus pies posaron sobre aquel suelo en apariencia extraño. La sensación de paz, se hizo infinita.
No sentía miedo alguno, ni arrepentimiento, ni vergüenza, ni angustia, ni desazón, solo sentía paz, una aureola que la envolvía en esa anhelada paz interna que aun pidiéndola a gritos, no encontró en su entorno mas cercano.
Aquél destino, no estuvo elegido al azar. Allá entre millones de habitantes, se encontraba el único ciudadano, que ella conocía, admiraba y quería profundamente. Un hombre del que esperaba recibir ese tan ansiado abrazo, esa cercanía que confirmará la verdad de aquella amistad trabajada con esmero y sobremanera con absoluta sincerad.
Y ahí estaba, abierto para dar y recibir. Abierto en cuerpo y alma del mismo modo que ella imaginaba y necesitaba.
Un sólo y primer abrazo conseguiría el milagro de que aquella mujer, resurgiera de sus propias cenizas y comenzará de nuevo a ver la luz de la esperanza, de la alegría… Allí pudo hacer acopio de la fuerza necesaria para continuar y sobre manera, para sentirse viva.
Esa sensación de profunda armonía con ella misma y con el entorno elegido se mantuvo como constante cada minuto, cada hora, cada día.
Es cierto, que la mayor parte de ese tiempo, caminaba sola, estaba sola, horas y horas. Días y noches, sola… Pero también es cierto que en ningún momento esa soledad la abrumaba. Los pocos pero bellos momentos compartidos con su gran amigo, su alma casi gemela, eran más que suficiente para reforzar un vinculo soñado… Lleno de proyectos, de química, de confesiones intimas, de sensaciones únicas, placenteras. De sincerad desgarradora que permitía sin embargo deshacerse de un duro equipaje que le quebraba hasta el alma. Fue un gozo un placer intimo y satisfactorio que penetraba dulcemente en los sentidos.
No, ella así, en ningún momento fue victima de la soledad.

Aquel viaje sin embargo, no podía ser un viaje sin retorno. Debía volver y así lo hizo. Solo qué para su regreso, llevaría cargadito su equipaje, de fuerzas, de ilusiones, de nuevos proyectos, de hermosos recuerdos… Su corazón, su alma y cada poro de su sensible piel, se habían recuperado de tanta herida, de tanta incomprensión, de tanto tormento.
Aquel lugar, aquella acogida, aquellas vivencias sencillamente le habían devuelto a la vida. A creer, a sentir, a crecer, a respirar, a gozar, a soñar… Volvía dispuesta a pasar el resto de su vida, viviéndola con intensidad. Por que su vida era única y a nadie le pertenecía.
Por este motivo, de ahí en adelante, sería ella y nadie mas, quien eligiera el camino a seguir, creando, su propia leyenda…

Raquel Herrero