martes, 4 de agosto de 2009

QUEDÉ





QUEDÉ

Quedé rendida, dormida, sumida entre profundos sueños
Después de sostener entre mis manos con elevado empeño
El grueso del mundo, sus profanas inquietudes, sus virtudes
Y defectos, sus sueños y lamentaciones, sus ruegos…
Los efectos pretensiosos por apagar esos fuegos que nacen
Provocados por delirios y desvelos
Me quedé sin aliento, la sangre paralizaba su movimiento
Se entumecía cada músculo y ya no obedecía el pensamiento.
La razón serena, la etérea alegría, la fuerza primera
Quedaron perdidas en el oscuro abismo de la mente fría
Divagando, somnolientas, ebrias, desnudas, vacías…
Llegaron las pesadillas voluptuosas, resueltas, enmarañando
Todo en un halo perfecto de desarmonía, agitando la laxitud
Levitando, estrellando sus reflejos, hacinando en mil pedazos
Los espejos, la luz se apagaba, la sombra se descubría
Eran grises sus matices, oscuras pinceladas de noche triste
Agonizaban, morían las estrellas que brillaron en su día
Y yo buscaba y buscaba entre sus tinieblas, sí buscaba…
y no encontraba en ese oscuro y tenebroso túnel la salida
¡El mundo y su construcción de plomo!, mi errada valentía
Queriendo abrazar entre mis manos la indestructible materia
Que lo componía.
Quise algodonar mi mundo y el mundo se volvió quimera
Perfecta Ironía que ahora se carcajea de lo fútil de su sueño
De las batallas rendidas, de los caminos errados,
De los maderos a cuestas…
¡Para! Por lo que más quieras, para, descansa y regresa
Comencemos de nuevo, con las manos vacías, con
Nuestra sonrisa abierta
¡Inventemos la vida!, obviando rencores, dibujando
La nuestra con aquellos colores que fueron luz y alegría
Engrasemos motores, llenando de besos cada célula
Herida…
Abracémonos; con el mismo cariño, con la misma fuerza,
Con la misma entrega…
Del mismo modo, de igual manera, necesito sentir aquél
Abrazo de la vez primera…


Raquel Herrero