domingo, 15 de noviembre de 2009





DIGO

Cuando el hombre regurgita sueños
Que cual finos telares van tendidos
En bancada por ser los propios dueños
Que habitan y habilitan su morada
Digo, cuando sucede y el corto espacio
De tiempo se detiene.
Digo, el hombre obtiene, la blanca nieva
La rojiza llama, el empuje del viento
La furia sagrada que impone mandamientos
Que al asolado mundo proclama

Cuando el hombre versa ¡¡clama!!

Esparciendo como semilla la complitúd
Etérea que hizo nido en sus entrañas
Parto fecundo que se arroja mientras
A pies descalzos caminas la senda
Sin elegir su rumbo
Digo, que el hombre se empeña
En considerar el modo de alargar
La impropia huella
Digo, que son gigantes sus lamentos
Sus tristezas, la furia de los mares
Cuando el amor no alcanza, cuando
Se quiebra la estrella

Cuando el hombre versa ¡¡clama!!

En la dulce intimidad de los silencios
Donde arropan las verdades que compendia
El pensamiento
Donde la timidez siempre descarnada
Se aleja por un momento
Entonces solo entonces…

El hombre versa, el hombre ¡¡Clama!!

Raquel Herrero