sábado, 2 de enero de 2010

TREGUA



TREGUA


He buscado en esta tregua que me da la inspiración
La fuente clara que mitigara mi sed de reflexión
He mirado al horizonte y, he recorrido una y otra vez
La hondonada angosta de mi propio interior
Y no hallé más propósitos que los ambicionados
No hallé nuevos sueños que amilanen el deseo
De construir esos mismos sueños añorados.

La tregua no me ha concedido más razón
Que la espera ilusionada de reencontrar el amor
El brillo de su mirada, la calidez de su voz
Esas manos que verso a verso conquistaban
Escribientes la más verídica religión.

!Mi poeta, mi señor¡ pídeme lo que desees
Que soy lujuria y esclava de tu amor…

He querido indagar en la conciencia, lavar mis
Huellas “de pecador” y entre ellas solo estaba
Su presencia, solo su recuerdo, solo mi dolor
Y no quise entonces desprenderme de ellas

Sin su luz, sin su estrella, dime… ¿qué haría yo?

El, es el bastón de mi ceguera,
la guía de la sinrazón cuando el hastío me llega
Y pretende ocupar un corazón
Que ya no circula libremente
Porque yo quise amarrarlo a mi prisión
Y beber de su boca ese fuego candente,
Ese flujo permanente…
Que calme la sed de mi voz
Y soy yo la que quiero perderme
En el área curtida de su vientre,
Que es fuente de la inspiración
Esa que me hace sentirme mujer,
Hembra complaciente
Musa infatigable de mi humana condición
Amar hasta la muerte al poeta y al varón
Porque toda mi cordura se pierde
Enlazada a los brazos de ésta, mi única razón.

Raquel Herrero

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