martes, 12 de abril de 2011

DEL ARBOL CAIDO

DEL ARBOL CAIDO




Maldecir la suerte

Es negarle la vida al retorno

Otras veces, tantas que no quiero recordar

Sentía, como el abismo era mi única presencia

Como la ausencia, me dañaba más y más

No existe lo casual, sí, la causa que causa

Esta disconformidad

Por eso apelo al que siempre fuera mi estandarte

Al que bien pudiera romper cada quimera

Elevarme, hacia lo más alto de los madrigales

Lucir como emblema, silenciar,

Este veto que imponen los juglares.

Si pretendes airear mis fracasos

Ve despacio, no resulte seas tú quien fracasó



Desde siempre la entrega por amor es vulnerable

Arrincona y acciona, nobles sentimientos

Que como leña prendida, en la hoguera arden

Desde siempre, el tiempo es testigo de aquello

Que resultaba tremendo delirio…, inexplicable.



Del árbol caído, muchos hicieron leño

Fuego, para calentarse

Mas el árbol caído, cayó sin dueño,

violentaste su libertad, fue robo, hurto, desdeño

La elección de un destino, no siempre se gana por empeño

La magna obra del autor, no lapida a los actores

Aquellos a quienes entregó un papel

Para conjugar quizás, el éxito de sus pasiones.



De mi elección personal, se lo que no debo decidir

Cuando alejado de mi, hay otro corazón distante

No es casual la solitaria decisión

Es este amor que no muere, habitado en otra carne

Causante de esta eterna rebelión.



Raquel Herrero

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