lunes, 18 de abril de 2011

EN ESTA ODA

EN ESTA ODA


No debieras de acercarte tanto a mí

No ves que nada consigues siendo así

Deja de ser mi carcelera, abre la celda

Debo salir

Tal vez, debieras de ser fría y embustera

Y dejar esas quimeras que nunca llegan a ti

Nada resuelve esa dermis delicada

Suave, atractiva, aun tersa,

Ni ese aroma que traspiras desde la piel

Ni tu fragancia de hembra

Ni esos senos de mujer

Ni el melódico reflejo del deseo, ni tu arrojo,

Ni esos ojos

Que brillan como purpurina en tu apasionado ser



No, no debieras de acercarte tanto mí

Porque resulta condena, tu imagen y cercanía

Arroja desde esta sinrazón

Todo aquello que a mí corazón

Va desangrando día tras día.

No te permitas vestirme de ilusión

Cuando desnuda mi alma quiera llenarse de amor

No me dibujes paisajes, no agregues a mi equipaje

Ansias provocadoras, sabanas de raso

Luces para mi alcoba

No me llenes de gemidos, cuando otros son los dedos

Que vagabundean a su albedrio

No urges dentro de mí, no me llenes de vacio



No, no deberías acercarte tanto a mí

Cuando sabes puedo ser, el más fiel de los testigos

Gritar, que soy capaz de alejarme de tu influencia

Devórame, en esta Oda, o,

Tenme clemencia

Apelo a tu indulgencia, porque bien sabes

Que ahora no puedo vivir sin ti.



Raquel Herrero

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