jueves, 5 de abril de 2012

CLAMOR DE LA TARDE

CLAMOR DE LA TARDE




Hay una cierta tristeza en mi memoria

y los versos, de conseguir despegar

lo harían a contraviento de las olas

Hoy, en algún lugar

se ha quedado perdido mi capitán

el que refuerza mis horas

el que vela, e iza esta vela para

que mi barca de gastados remos

no deje de navegar.



En una tarde, macilenta y solariega

siento vencidos, valores que se empeñan

en elevar razones tras pendientes venideras

u otras, que desde que el mundo es mundo

se apropiaron de pendientes traicioneras

donde a cada paso, otro paso subversivo pisotea.



En esta guerra en calma

que por minutos mi alma desasosiega

queda interino el tributo

que ignoro por qué, he de pagar a la tierra.



Siento debilitada mi prestancia

Mi castillo de sueños, derruido, en quiebra.

No me alcanza la luz de los ojos

para cegar al bruto que ahonda en la tristeza.

Quise salir, volar, huir…

De este cuerpo mío, que me mantiene presa

Quise llegar, al justo reparto de una justicia

que por justiciera, no mira al hombre como hombre

y a la rotura de sus bolsillos

le hace zurcidos con hilo de piedra.



No, no es la desidia mi compañera

sino esta artera soledad que todo puebla

El silencio de las horas y su voz y su mirar

que en verdad ignoro, si esperarme quieran.

No sé tan siquiera

Si he de conseguir llegar

A sorber la lágrima, a quemar la espuela

A, ahogar ese grito que escucho maldito

tras de cada puerta.

Dicen, que las paredes oyen;

Más este abril de primavera

Me mantiene muda, sorda y ciega.



Ay, “poetisa lastimada y lastimera”

Tus versos claman por vivir otra quimera.



Raquel Herrero

1 comentario:

  1. dando una vuelta por tus letras mi ibérica prefererida.
    un abrazo.
    está lindo tu blog auqnue no encontré ningún retazo de mujer, sino, mujer.

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