viernes, 27 de febrero de 2009

CONFESO

Confeso

Inconfesable deseo de
unir infiernos y cielos,
de amarrar sus versos,
de poseerlo.
Incomprensible fuero
que me sonroja y arroja,
instintos primitivos
de mitológica Venus.
Inalcanzable anhelo,
de caer en sus brazos
Y explicar lo inexplicable
de un nombre, de un hombre,
de un te quiero.
Incontrolable delirio;
Fuente inagotable,
de fusionar un mundo,
entre su piel y mi carne.
Raquel Herrero