martes, 24 de febrero de 2009


Fin del Viaje

Ay, penitente caminante,
que sin dar un solo paso,
has recorrido, cuatro parajes
de un corazón de dama,
desde su ermita de duendes
en madera hecha ventana.
Espejo de limpios cristales
abriendo de par en par
sus ojos viajeros,
erraron por mares secos,
desiertos mojados en llantos
y hasta, urbanos modales.
Redoblante corazón.
Sol radiante de sus paisajes;
Conjugan en su propia carne.
Las huellas de mil andanzas.
Esas que despeinando olivares,
huelen a malvas y albacas.
Toma su grito, hecho semillas,
esparce en puñados
un; ¡Te Quiero!
y en canteros, surcos y huellas
va sembrando vida sobre la vida.

Mujer de los mil caminos
que sin moverte,
de tu banca barca,
haces del beso querido;
Bandera, pañuelo, perfume,
puerto, oasis, cima, esquina,
donde amarras tu destino.

Mujer que ondea esperanza,
Lágrimas olorosas y saladas
Remos, aromas, fantasías,
Anhelos de alcanzar, la lejanía;
Y no morir de tristeza y pena
En esta cruz,…
Crucificada de espinas.

Ya deja lector la lectura.
Fin del viaje. Y ahora
Reposa, déjate llevar
En femeninos paisajes.

Raquel Herrero