martes, 24 de febrero de 2009


MUJER EN PAISAJES

Quien corretea caminos,
se ha de llamar peregrino.
Ojos mansos, pies activos,
Sed de lugares y gentes
en soledades andantes.
Y muy, de vez en cuando;
Por gracia, por suerte,
Una posada anfitriona
Le acoge en caricias.
Reparando las fatigas
De quien siempre,
está de partidas.

Pero este viaje, es distinto…
Mirad aquella ventana,
reclinada en compostura.
Inicia su andar la señora,
haciendo barca su banca.
Un atlas a colores, es dama.
Geografías tan distintas
en un viaje sin moverse.
Calzada sólo en sandalias
tejidas por sus miradas.

Hombre torpe, hombre, necio,
que crees qué, solo se anda
por fuera de las alcobas.
Saliendo siempre de las salas,
dejando atrás, las casas.
Desanda tus andaduras
Detente,…
Mira esa ventana,
y en las manos de la dama,
junta tu mano y camina.
Carreteras de perfumes.
Autovías de sonrisas
y entre ellas,
de vez en cuando,
callejuelas anochecidas
en estrechas lágrimas contenidas.
Que salando sus parajes;
irritan sus ojos de luna.
Invitan a travesías,
pintados sus mapas en pieles.
Tallando bosques remotos,
regalan mares de flujo,
playas, valles y florestas.
Mareas, soles, ventiscas,
desiertos y hasta altivas dunas
que anuncian cielos tan ciertos
en tan delicada geografía.

Dos voces hallareis sonantes.
La una, la propia,
la otra, la suya.

Y siendo dos, parecen una,
porque se funden las rutas
cuando una mujer
os regala el boleto
qué, pasajero te hace
de sus misterios y sueños,
de sus latidos y rezos.
De si misma, contenida,
estallando abierta y franca.
En sus universos intensos.

Te animas entonces, a ser
aquí y ahora… ¿Viajero, de sus paisajes