jueves, 12 de noviembre de 2009


INDOLENTE

Las sombras se empeñan
Y van haciéndole sombra
A este querer que de día
Y cada noche te nombra
Las mordazas que invisibles
Se adhieren a la boca
Van ahogando la queja
Que de su garganta brota
La mente está delirando
Reprimida o tal vez loca
Mientras se ofusca negando
Que hasta la dermis le llora
No hay lágrimas que derramar
En ojos que asemejan mares muertos
O tinieblas que perdieron las auroras.

Indolentes vasallos de la suerte
Mantienen su corazón amurallado
Sus latidos se expanden y contraen
A un ritmo sinuoso y oprimente.
Y en este destino falaz,
Juega el infortunio impertinente
La irónica sorna, la burla consciente
Ríen su carcajada indiferente
En ese arte del dolor
Agudo y persistente
De un querer que jura…
Vivir para quererte.


Raquel Herrero

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