sábado, 20 de junio de 2009

¡¡VICENTE FERRER!! ¡¡HASTA SIEMPRE!!






¡¡Vicente Ferrer!!

Se hizo rico entre los pobres por que de ellos, quedó colmado…
Los que nada tienen, nos enseñaban con su ejemplo de vida el significado de:
Humildad, ayudar, compartir, entregar, sonreír, amar, trabajar, perdonar, aceptar...Son conceptos, palabras, que marcaron su camino en tierras de pobreza y miseria. Lugares donde las carencias son extremas, lugares donde Vicente Ferrer aunó Esfuerzos y Solidaridad, para que ¡nuestros semejantes!, tuvieran acceso a una vida digna;
Vivienda, escuela, hospital, agua potable, electricidad, alimentos... Casi, toda una vida entregado a los demás y hoy, cuando ya no está su presencia corporal, sabemos que la esencia de Ferrer, perdurará por los siglos de los siglos.
Estés, donde estés...
Vicente Ferrer
Gracias


Raquel Herrero




SILENCIO

Silencio por piedad, silencio
Que pasa en procesión
El Alma atormentada
Que no se escuchen quejidos,
Ni susurros, ni lamentos
Silencio, por piedad, silencio
Que va penando la Dama
Su pecado capital
Amar, un amor impropio
En su eterna Soledad
Clavada en el pensamiento
Su corona de espinas afiladas
Que derrame en su cerebro
Lo que no quiere salir
De su morada.
Silencio, por Piedad, silencio
Que se escuche su llamada
Que jamás hable el olvido
Del secreto de su amada
Permiso tienen los dioses
Los ángeles y sus entrañas
Y, los Espíritus malignos
Que acechan en las madrugas
Silencio, por Piedad, silencio
No derramen sobre ella
Ironías, críticas, o culpación
No fustiguen su tormento
Que va arrastrando en asfalto
Su penúltima oración.


Raquel Herrero

CASTIGO





CASTIGO


Tuve sed y,
Quise beber del jugo de tu boca
No la encontré
Mordí la lengua propia
Y con su rojo fluido castigué
Esta locura que arroja
Escarnio sobre la piel.
El hambre,
Sin piedad me devoraba
Quise saciarme de ti
Pero ya no te encontraba
Y con ansia lastimé
La dermis desaforada
El aullido de la hembra
Con mis manos acallé.
Me agoté,
De la ruda y cruel batalla
Librada contra mi ser
Fustigando sin clemencia
Los recuerdos de un ayer
Cuando tú me alimentabas
Colmándome de placer.

Raquel Herrero