sábado, 3 de abril de 2010

TARDE GRIS





TARDE GRIS



Llueve tras los cristales, llueve y llueve
La melancolía se hace dueña en mi interior
No canta el ruiseñor de la alameda
Y observo, cómo lagrimea, el sauce llorón
Es una tarde sombría…
Y siento que me ahoga la pena
Que no me alcanza la alegría
Que mi alma vaga sola y se envenena
Estoy confusa y triste en esta primavera

Pienso en ti y llegan los asaltos
Las quimeras, las dudas irreverentes
Las prófugas figuras, de verdades silentes
Que hacen huella en mi armadura

Los miedos me acompañan ganadores
De mi desventura, que augura mi presente
Rompiendo toda cordura
Quisiera tanto quererte, abrazada a la locura
Perderme en tu llanura, recorrerte
Y después partir desnuda, pero llena
De esa suerte, que me permita tenerte
Aferrado a mi cintura…

Ay, triste sino, cruel destino
Cobarde corazón es este mío
Alzando por temor un muro impío
Negándole al amor su desvarío
Por miedo a lamentar el duelo frío
Que sentiría si me vuelves a dejar

No me encadenes en el olvido
No lo hagas nunca más.

Raquel Herrero

miércoles, 31 de marzo de 2010

NO ES OBLIGADO





NO ES OBLIGADO


Y estoy aquí, tiritando,
Cómo si tuviera frio
Con una indescriptible emoción
Que pocas,
Muy pocas veces he sentido
Y estoy aquí,
Sintiendo que está muy lejos
Y tan cerca mi camino
¡Oh! Que sensación tan extraña
De lleno y de vacio
Quisiera mutar en este instante
Y ello es la causa de mi desvarío
Recorrer rápidamente la distancia
Que me aleja de lo más querido

No, no se equivoquen, no es la gloria
Lo que añoro en mi destino
No, no se equivoquen, es otra cosa
Algo tan íntimo, algo tan mío
Que no puedo explicar…
Ni el continente, ni el contenido
Es algo libre y elegido,
Algo por lo que luchar;
Algo que siento tan mío
Eso, que me hace derramar,
Este llanto contenido
Y sonreír y volver a tiritar
Y desear que pase el tiempo
Y llegue mi primavera después de
Un invierno largo y frío
Intenten comprenderlo,
O si no, déjenlo estar…
Al fin y al cabo, no es obligado,
El conocerme un poco más
Ni que acepten mi descaro al pregonar
Que de este mundo aun,
No me he alejado
Porque sigo creyendo en el verbo amar.

Raquel Herrero

OTROS SILENCIOS





OTROS SILENCIOS

A veces otros silencios
Pueden llenar cualquier vacio
Ser, un silencio que otorga
Confirmación a lo requerido
Que puede, como silencio “atronador”
No escuchar jamás otro sonido
El mutismo de una voz
Maniobrando a su libre albedrio
Tan capaz, que resuelve imaginar
Respuestas a preguntas de fugaz colorido
Herido orgullo, timidez o tal vez
Un absurdo y malgastado moralismo
Que perturba y entorpece su camino
Más, ¡poco importa!
Cuando en una consentida embriaguez
He creído y sentido, saciar tu sed
He notado cómo tatuabas con tu lengua
Todo el espacio recorrido por mi piel
Y he sentido el suave tacto de tus manos
Tomando todo mi ser
Mientras un silencio se hacía verbo
En la infinita placidez
No hay respuestas para quien nombra
Cuando el verso puro, es puro placer
Y la Dama que sabe, lo que la Dama ignora
Sigue siendo tan suya…
Como en su primera vez.


Raquel Herrero

ESPERANZA BANAL





ESPERANZA BANAL

Como queda el lodo cenegado en los pantanos
O el oxido ferroso alojado en el duro metal
Así quedaron incrustados en la carne
Los recuerdos amargos, dolorosos
Aquellos que le hicieron tanto mal
Quiso ser vomito y expulsarlos
Quiso ser puñal y aniquilarlos
Quiso la orfandad y abandonarlos
Quiso ser frío, como estatua de mármol
Vencer a los fantasmas para calmar su agonía
Reinar en su mundo hecho de melancolía
Voltear el universo para hacerlo a su medida
Escuchar de los vientos la dulce melodía
Y del túnel oscuro, encontrar la salida
Todo fueron grilletes y cadenas
Afiladas púas hirientes, zancadillas
Caminos espinosos, murallas y cerrojos
Destino cruel que circundaba a pleno antojo
Lucha desigual, poderes manifiestos
Vil metal…
Flujo sanguíneo acorralado a punto de estallar
Opaca y débil figura, frágil como el cristal
Vino añejo que se acida en Soledad
Amor sin dueño qué antes fuera, como
Caudaloso rio, risueño… y hoy,
Es tan solo un rio yermo, bana esperanza
De que renazca otro caudal.

Raquel Herrero