sábado, 25 de septiembre de 2010

TENTACIÓN

TENTACIÓN


Como hicieran en aquellas tribus aborígenes

Cuyos orígenes hasta hoy, desconocía

No te niego que me tienta su “in-cordura”

De quebrar de algún modo toda norma

Qué sujeta a su estructura

Me intimida, me ahoga, me aprieta

Me manejo entre los sueños y quimeras

Para darle cierta forma a mi “cordura”

Convertida en Amazona resuelta

Que lanza su flecha a un destino con fortuna

Clavándose, en el mismo centro de tu pecho

Que a contrahecho

Se expande sonriéndole a la luna

Y es todo porque el extremo de la flecha

Va impregnado de las mieles de una boca

Carnosa, húmeda y jugosa… color de fresa

Me pregunto si en aquellas sabanas vírgenes

Donde el calor se desfoga entre sus ríos de plata

O la sombra de un verde follaje

Donde no existe el ultraje, sino el amor

el deseo y el placer que lleva con espuma su oleaje

Me pregunto, si después de un largo viaje

Yo podría pernoctar en él

Habitar, donde habitan los pájaros exóticos

Volar y descender, contemplar tus bellos ojos

Y anidar en la tersura de tu piel

de ese cuerpo color de miel que en pretérito imperfecto

Yo amara o amase, hasta el nuevo amanecer.

Podría marchar, ligera de equipaje

Y caminar por la senda desnuda de un paisaje

Donde no me cabe ninguna duda

Solo son necesarias, tu hambre y mi sed.

Raquel Herrero

Y SUCEDE QUÉ

Y SUCEDE QUÉ


Contigo, solo contigo

He podido crear un mundo a mi medida

Llorar, cuando lo manda mi aflicción

Callar, ante absurdos discursos de causas o razón

Romper mi silencio al escuchar tu voz

No fingir, ésta, mi humana condición

Contigo, solo contigo

Sobran los secretos y huelgan los testigos

Cuando emanan de mi boca

Lo que dicen mis sentidos

Cuando el corazón se nutre de latidos

Esos, que se aceleran y enmudecen

Entre tu cuarto y el mío

Contigo, solo contigo

El calor de mi piel, nunca fue fingido

La humedad de mis labios

Se volvió, acuosa miel

Para aferrar dulcemente tus labios a los míos

Se elevaron los senos como altar florecido

En busca de tus rezos, suspirando su rocío

Contigo, solo contigo

Camino descalza, desnuda de abrigo

Si me llamas acudo y si no, estoy contigo

No hay llama que arda como este cuerpo prendido

Ni arroyo más constante, ni manantial mas fluido

Que los que nacen del verbo; deseo hacerlo contigo

Contigo, solo contigo

Que se me paren los pulsos

Si es mentira lo que digo

Contigo, solo contigo



Raquel Herrero

viernes, 24 de septiembre de 2010