lunes, 24 de octubre de 2011

TODAS, MENOS UNA

TODAS, MENOS UNA




Soy como el sobrante


De un cántaro que rebosa y se derrama


Después de haber sido gota, óvalo


De cualquier lágrima


Ayer, sin tiempo ni medida;


Fui simiente, fui semilla, fui ramaje


Follaje que encubre


La ciénaga, el estiércol, la podredumbre


Fui pasto en llamas


Tea para avivar esa lumbre


Fui y sigo siendo


La ancianidad de la costumbre


Asumida por el hondo de la herida


Taponando su flujo, su derrumbe


Me asemejo a los dedos trashumantes


Apoyados en el suelo


Viajeros inconstantes qué, cual velero


Viran a favor de cualquier aire


Que no revoque frente a su espejo


Me siento pan enmohecido


Harina de otro costal


Grana verde, espigando el trigo


Migas con leche fresca para mojar


Me siento cauce de otro rio


Tormenta, huracán, bálsamo


Que como viento tranquilo


Acaricia su rostro, su piel, su beldad


Soy la calma y la rebeldía


El manto de las noches de vacío


Cubriendo la desnudez del alba


Rogándole al alma, gire su destino


Soy la que ama, la que perdona


Y olvida, anidando en la memoria


Cada ramo hecho poesía


Desdibujando su filigrana


En un rictus de labios, boca


Color de la grana


Soy erotismo en la piel templada


Fuego en el averno, saciedad colmada


Soy hembra que rebosa


Lujuria sobre tu almohada


Mujer desposada, cadenas ocultas


Alondra libre, de cortas alas


Soy esquiva, diva, dama


Soy el libro de la vida


Donde aun no está escrita


La última palabra.



Raquel Herrero