VAHO EN EL ESPEJO
Frente al espejo, me desprendo de ropajes
Lentamente, como si mis manos fueran brisa
Y las telas vaporosas su equipaje
Me descubro, descubro el paisaje
Y siento apetecible su calor, la tibieza
La suavidad que se desprende de la carne
Entonces, me miro, susurro, sonrío
y el brillo de mis ojos anuncia qué
no puede renunciar a su delirio
Busco de nuevo en el espejo, con sigilo
Cada curva, cada pliegue, cada recóndita
Humedad que exuda bajo la epidermis
Me sonrojo, me deleito, me altero
Me aparto del mundo, me olvido, me libero
Todo son caricias, todo ansiedad y fuego
Todo goce, todo roce, todo gloría que renace
Tras un largo y gélido invierno
Entras de puntillas, silencioso cómo el aire
Te acercas, me cubres, me besas, me amas
En el espejo, nuestro aliento todo lo empaña
Estamos solos, nadie, vislumbra nada
Nadie.
Raquel Herrero
lunes, 17 de enero de 2011
"VÁLGAME DIOS"
“VÁLGAME DIOS”
Todo pasa mi vida, todo pasa
Hasta, éste amor que me llegó a doler
Cuando sumisa, a tus pies
Miraba desde tus ojos, sentía desde tu piel
Dormía entre tus sueños, hasta qué ciega quedé
Quise entonces apoyarme en tu bastón
Seguir cómo hasta entonces
Al aguardo, en un sombrío rincón
Por si de algo te servía esa inútil condición
De existir desde otra vida, condenando mi razón
Fui derramando por cada esquina
Llantos, quebrantos, lamentos, frustración
Después de haberlo entregado todo
Cuando jamás tuve tu amor
Todo comienza vida mía y acaba
Cuando el sol se oscurece, cuando ya no hay camino
Cuando a cara o cruz se ha jugado la suerte
Y es la dolorosa cruz la que ha vencido
Quise retenerte entre mis manos
Manos de amor, manos ardientes, manos pacientes
Pero escapaste, como escapa la corriente
Te volviste mar bravío, sin cauce, sin continente
Y ahora acepto el desafío, de ser de nuevo
Sangre de tu río, de que el aullido de mi plegaria
No quebrante otra vez mi desvarío
Ese que resucita de muertes, soñando
Imaginando, qué lo que el tiempo se llevó
Vuelva a caminar, cómo Lázaro lo hizo
“Válgame dios”… al lado mío.
Raquel Herrero
Todo pasa mi vida, todo pasa
Hasta, éste amor que me llegó a doler
Cuando sumisa, a tus pies
Miraba desde tus ojos, sentía desde tu piel
Dormía entre tus sueños, hasta qué ciega quedé
Quise entonces apoyarme en tu bastón
Seguir cómo hasta entonces
Al aguardo, en un sombrío rincón
Por si de algo te servía esa inútil condición
De existir desde otra vida, condenando mi razón
Fui derramando por cada esquina
Llantos, quebrantos, lamentos, frustración
Después de haberlo entregado todo
Cuando jamás tuve tu amor
Todo comienza vida mía y acaba
Cuando el sol se oscurece, cuando ya no hay camino
Cuando a cara o cruz se ha jugado la suerte
Y es la dolorosa cruz la que ha vencido
Quise retenerte entre mis manos
Manos de amor, manos ardientes, manos pacientes
Pero escapaste, como escapa la corriente
Te volviste mar bravío, sin cauce, sin continente
Y ahora acepto el desafío, de ser de nuevo
Sangre de tu río, de que el aullido de mi plegaria
No quebrante otra vez mi desvarío
Ese que resucita de muertes, soñando
Imaginando, qué lo que el tiempo se llevó
Vuelva a caminar, cómo Lázaro lo hizo
“Válgame dios”… al lado mío.
Raquel Herrero
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

