TODO ES TIEMPO
Todo es tiempo, amado mío todo es tiempo
El murmullo de las olas, el quejido del viento
El grito ahogado de la parturienta, mientras
Muerde sus labios para contemplar al hijo
Que nace desde sus adentros.
Cada paso que dimos, titubeantes, queriendo
Elevarnos a ras de suelo. Nuestras manos abiertas
De niño, cuando pedíamos cariño; desde aquellos ojos
Ávidos y tiernos.
La inocencia perdida, el engaño del maestro
Nuestras dudas y temores, las órdenes y los consejos
Que llegaban de los mayores, con acierto y errores
Previniendo un destino que anunciado llegaría
Con su paleta de colores
Dibujando los paisajes, escondiendo la ruta
Que nos llevaría a los horrores, marcando el paso
Entre la tierra y ese Cielo raso, sin paradas, ni concesiones
Todo es tiempo, amado mío, todo es tiempo
El ocupado y el perdido, la hoja que mustia
Quedó arraigada en aquel árbol caído
La fe que nos ampara, la creencia en lo divino
El ateísmo, las dudas, la leve voz de aquél mendigo
Su techo de estrechas, mi mirar hacía el olvido
El ombligo del mundo, la arrogancia, la nula prestancia
La ceguera fatua, cuando no interesa lo acontecido
Esta barca pequeña, que he forjado con mis manos
Que son ahora, apenas, dos remos ateridos
De tanto surcar los mares en Océanos tan fríos
De buscar la concordia, la sinergia de sus ríos
Los afluentes que nos unieran, en ese puerto perdido
Donde reposar al lado tuyo, diera a mi vida sentido
Navegué por los pantanos y apenas encontré
El Eco rezagado que anunciaba, caminar al lado mío
Todo es tiempo, amor mío, todo es tiempo
El añorado, el dividendo, el sin sentido
El que marca a deshoras un enjambre de testigos
Que afirman sin saber, que no es tuya mi piel
Ni son tuyos mis lamentos y latidos, cuando
Ignota su palabra, fingen que les importa tu
Extraño modo de vivir. El fracaso es miel y gloría
Para aquellos que nos ven sufrir encaramados
En la dura y cruel historia de nuestro devenir
Las marcas dejaron huella en la memoria, más
Qué importa, si todo fue por ti
Es un inmenso caudal, poseído por un volcán
Es un amor ciego, que deja resbalar lava de fuego
Es tiempo nuevo que está por llegar
Todo se reduce a ello, cuando desnudo mi pecho
Se irguen mis senos y en su canal estrecho
El tiempo gime, balbuceando por las sábanas calientes
De tu lecho
El poeta embriagado lo describe y entre versos suscribe
Todo es tiempo, amado mío, todo es tiempo.
Raquel Herrero
sábado, 16 de abril de 2011
miércoles, 13 de abril de 2011
DEL ARBOL CAIDO
DEL ARBOL CAIDO
Maldecir la suerte
Es negarle la vida al retorno
Otras veces, tantas que no quiero recordar
Sentía, como el abismo era mi única presencia
Como la ausencia, me dañaba más y más
No existe lo casual, sí, la causa que causa
Esta disconformidad
Por eso apelo al que siempre fuera mi estandarte
Al que bien pudiera romper cada quimera
Elevarme, hacia lo más alto de los madrigales
Lucir como emblema, silenciar,
Este veto que imponen los juglares.
Si pretendes airear mis fracasos
Ve despacio, no resulte seas tú quien fracasó
Desde siempre la entrega por amor es vulnerable
Arrincona y acciona, nobles sentimientos
Que como leña prendida, en la hoguera arden
Desde siempre, el tiempo es testigo de aquello
Que resultaba tremendo delirio…, inexplicable.
Del árbol caído, muchos hicieron leño
Fuego, para calentarse
Mas el árbol caído, cayó sin dueño,
violentaste su libertad, fue robo, hurto, desdeño
La elección de un destino, no siempre se gana por empeño
La magna obra del autor, no lapida a los actores
Aquellos a quienes entregó un papel
Para conjugar quizás, el éxito de sus pasiones.
De mi elección personal, se lo que no debo decidir
Cuando alejado de mi, hay otro corazón distante
No es casual la solitaria decisión
Es este amor que no muere, habitado en otra carne
Causante de esta eterna rebelión.
Raquel Herrero
Maldecir la suerte
Es negarle la vida al retorno
Otras veces, tantas que no quiero recordar
Sentía, como el abismo era mi única presencia
Como la ausencia, me dañaba más y más
No existe lo casual, sí, la causa que causa
Esta disconformidad
Por eso apelo al que siempre fuera mi estandarte
Al que bien pudiera romper cada quimera
Elevarme, hacia lo más alto de los madrigales
Lucir como emblema, silenciar,
Este veto que imponen los juglares.
Si pretendes airear mis fracasos
Ve despacio, no resulte seas tú quien fracasó
Desde siempre la entrega por amor es vulnerable
Arrincona y acciona, nobles sentimientos
Que como leña prendida, en la hoguera arden
Desde siempre, el tiempo es testigo de aquello
Que resultaba tremendo delirio…, inexplicable.
Del árbol caído, muchos hicieron leño
Fuego, para calentarse
Mas el árbol caído, cayó sin dueño,
violentaste su libertad, fue robo, hurto, desdeño
La elección de un destino, no siempre se gana por empeño
La magna obra del autor, no lapida a los actores
Aquellos a quienes entregó un papel
Para conjugar quizás, el éxito de sus pasiones.
De mi elección personal, se lo que no debo decidir
Cuando alejado de mi, hay otro corazón distante
No es casual la solitaria decisión
Es este amor que no muere, habitado en otra carne
Causante de esta eterna rebelión.
Raquel Herrero
lunes, 11 de abril de 2011
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