sábado, 7 de mayo de 2011

ERRANTE CAMINAR


ERRANTE CAMINAR


Amaina la tormenta


Mientras de forma evidente


Llueve en el corazón


Se ha empapado el humedal de la mente


Y de modo presente, se ha cenegado el Sol


Es un día diferente


Como tantos, como otros


Tan ausente…


Pasaron al anochecer, labriegos ardientes


Con afilada guadaña, marcando los dientes


Pasaron, desolando el paisaje


Arrancando uno a uno el germen naciente


Todo quedó baldío, nada fue suficiente


Fango, matorral y río


Convertidos en un mismo afluente


Vinieron a sesgar, a dejar:


Siglas en la frente


Señas de identidad


Ira, orgullo, preludio permanente


De indiferencia, de incordura, de acritud


Que perdura y, ¡Ay!, pobre de la figura


Que insensata, mire de frente






La vida es dura, para quien camina


Guiada por los halos de la Luna


Para quien, ve reflejada su imagen


En el agua clara, de aquella laguna


Y bebe de sus aguas y persigue su fortuna


Pan para su hambre, néctar para su sed


Abrigo que cubra su desnudez


Y un rayo de sol amigo, que caldee


Su gélida piel.


No sabe de amores y sueños


Ni entiende de ensueños que marquen su piel


Ella, errante peregrina, camina, porque no quiere


Sobre sus pasos retroceder.



Raquel Herrero

martes, 3 de mayo de 2011

PERFIL DESOLADO


PERFIL DESOLADO



Desolador;


No saber cómo enfrentar esa mirada


Incapaz de hacerme comprender


De mostrarme tal y como soy sin el temor


Que tantas noches me acompaña


Le llaman locura, a la amargura posada


En un dañado corazón


Dicen que la obsesión mantiene amurallada


La razón y en esta desazón


Hasta el alma se ha sentido desolada


Tanto cuesta comprender


Que desde siempre busqué una sombra


Un árbol acogedor, un tronco de madera noble


Donde poder reposar, la fatiga de las horas


Y olvidar que tuve miedo,


Mucho miedo de los hombres, de su género


Del uso y del abuso, de quien se cree


Poderoso y justiciero, quebrantando toda norma


Que le suene a honestidad.






Y en este pueril y angosto caminar






Fueron la fuerza del cariño, los te quiero


Tú presencia, tu compañía, tu llamada


El aliento, para negarme a renunciar


Y amar la vida, creyendo que era bella,


Como bella fuera siempre esa huella


Que tú dejaste, sembrando a cado paso


Sabanas de aliento puro, aire para respirar


Pregunto ahora desde este sentimiento


Que ha nacido mantenido en este fuero






Si tú, me enseñaste la senda de la libertad


El valor que como hembra fue heredado


Si convencida sé, que puedo alzar el vuelo


Aún con estas alas llenas de zurcidos y remiendos


Si de mí, obtuviste alguna fe olvidada


Algún aplomo y coraje, para no volver a recaer


Si te he acompañado minuto a minuto


En este largo y fatigoso viaje


Y he embebido una a una


La salitre de tus lacrimales


En el intento de calmar tú padecer


Dime,


Qué es lo que te cuesta tanto comprender






En este trayecto, jamás me sentí sola


Y amaba cada caricia, depositada en tu piel


Porque se, que te llegaban, como llega cada aurora






Si ya he cumplido y mi presencia te ahoga


Queda tranquilo


Me quedo, donde siempre estuve


Por si alguna vez decides ser de nuevo


Aquél trovador…


Que hasta el alma me enamora.






Raquel Herrero

domingo, 1 de mayo de 2011

SI ME CONFIRMAS

SI ME CONFIRMAS


Se despide Abril,


en un encuentro vacio de palabras


Como hábito Nazareno, su color es añil


Fuerte, penetrante, justiciero


Se despide Abril y hoy


Yo no supe asumir el desencuentro


Tan apegada a la vida, a ti,


a esos instantes que auguran


ser bálsamo de mi tormento


El cielo se cubre, se oscurece,


mientras abierta la carne;


Aborta gotas sangrantes, coaguladas de misterio


Ese misterio que nace


de aquella semilla injertada en su momento


Tan certera, tan amante,


que por más que me proponga


No se puede arrancar de mis adentros






El amor castiga, repite su plegaria,


obliga en su oratoria a rezar un mismo credo.


Creo, creo…, sin fe, sin esperanza,


con intenso dolor, con nostalgia


Creo, creo…


Que el amor castiga, que la entrega falla


Que no existe un camino, donde el amor mendigo,


reciba cobijo y una brizna de esperanza






La mendicidad es pecado, es castigo.


No me reconozcas, no es mi estilo,


La memoria sacra


se ha convertido en olvido.


Voy a beber de su cáliz, hasta embriagar mis sentidos






Si en algún momento, perdiera la razón o,


mi razón para seguir este camino;


Comprende al corazón, que de tanta desnudez


Quedó inmóvil y aterido


Si me confirmas, que el amor se paga,


que llega con acuse de recibo…


Llama en otro portalón


Porque todos mis bienes han quedado presos


Allá, a los lejos, donde triunfante palpita


Otro errante corazón.






Raquel Herrero