sábado, 4 de junio de 2011

QUERENCIA

QUERENCIA


Tal vez sea yo

Y esta querencia mía, tan apegada a la piel

Tan frívola, tan poco sutil, tan decadente

O tan vacía

Incapaz, de abrir sus carnes y volar

De olvidar una presencia que a menudo

Es fantasmal, monólogo interior

Repique de campanas en demoniaca oración

Llamada sin respuesta,

Excepto el eco de su propia voz

Me aflige la condena que no encuentra razón

Para fingir, la opresión de esta cadena

La pena enorme, de un alma vagabunda

Que ha perdido hasta su nombre

Extiendo uno a uno, los mil pliegos de descargo

Y me hago cargo de lo ingrato de este apego

Que hoy cumple, un nuevo aniversario.



Se marcharon Alfonsina y Quiroga

Dejaron su legado y un poco más

Me pregunto si alguna vez se amaron

Tanto; que no pudieron olvidar y esparciendo

Letras y más letras de quebranto, la vida

Sus vidas se llenaron de espanto

Y es por ello, que decidieron su final



Tal vez cada poeta sea un náufrago

Que navega a la deriva, sin destino, sin puerto

Sin lugar

O sea tal vez

Que la furia de los mares estremezca

Como el haberte conocido estremeció

Cada fibra de mi piel, cada latido

Y ahora que nunca estás me contradigo

Buscando acaso, el ocaso del olvido

Ahí debió de quedar, el músculo dividido

¿Sabes?, siento frio…

No encuentro abrigo para esta querencia

Febril delirio… ay, amado mío.



Raquel Herrero

martes, 31 de mayo de 2011

QUISE Y QUIERO

QUISE Y QUIERO


Quise asirme a la cornisa de sus labios


Navegar, ese afluente de jugosa miel


Quise bregar hasta quedar exhausta


Quise que entrara hasta mi piel.






Quise,


Que humedeciera cada palmo de mi cuerpo


Contaminando de deseo este lagar


Arder entre las llamas de su fuego


Gozarle hasta el amanecer.






Quise y quiero,


Sentirme mujer


Mientras penetra desnudo mis entrañas


Salivar su viril pecado, condonado a mi placer


Que delire saboteando mis senos


Mientras el falo funde mi estrechez






Sé, que me sueña cada noche


Que soy virgen prostituida de su altar


Que murmura mi nombre entre los dientes


Que muere de ganas de hacerlo real






Hoy, le entrego un orgasmo para dos


Y mañana…


¡Que vuelva!, “calmaremos nuestra sed”



Raquel Herrero