QUERENCIA
Tal vez sea yo
Y esta querencia mía, tan apegada a la piel
Tan frívola, tan poco sutil, tan decadente
O tan vacía
Incapaz, de abrir sus carnes y volar
De olvidar una presencia que a menudo
Es fantasmal, monólogo interior
Repique de campanas en demoniaca oración
Llamada sin respuesta,
Excepto el eco de su propia voz
Me aflige la condena que no encuentra razón
Para fingir, la opresión de esta cadena
La pena enorme, de un alma vagabunda
Que ha perdido hasta su nombre
Extiendo uno a uno, los mil pliegos de descargo
Y me hago cargo de lo ingrato de este apego
Que hoy cumple, un nuevo aniversario.
Se marcharon Alfonsina y Quiroga
Dejaron su legado y un poco más
Me pregunto si alguna vez se amaron
Tanto; que no pudieron olvidar y esparciendo
Letras y más letras de quebranto, la vida
Sus vidas se llenaron de espanto
Y es por ello, que decidieron su final
Tal vez cada poeta sea un náufrago
Que navega a la deriva, sin destino, sin puerto
Sin lugar
O sea tal vez
Que la furia de los mares estremezca
Como el haberte conocido estremeció
Cada fibra de mi piel, cada latido
Y ahora que nunca estás me contradigo
Buscando acaso, el ocaso del olvido
Ahí debió de quedar, el músculo dividido
¿Sabes?, siento frio…
No encuentro abrigo para esta querencia
Febril delirio… ay, amado mío.
Raquel Herrero
sábado, 4 de junio de 2011
martes, 31 de mayo de 2011
QUISE Y QUIERO
QUISE Y QUIERO
Quise asirme a la cornisa de sus labios
Navegar, ese afluente de jugosa miel
Quise bregar hasta quedar exhausta
Quise que entrara hasta mi piel.
Quise,
Que humedeciera cada palmo de mi cuerpo
Contaminando de deseo este lagar
Arder entre las llamas de su fuego
Gozarle hasta el amanecer.
Quise y quiero,
Sentirme mujer
Mientras penetra desnudo mis entrañas
Salivar su viril pecado, condonado a mi placer
Que delire saboteando mis senos
Mientras el falo funde mi estrechez
Sé, que me sueña cada noche
Que soy virgen prostituida de su altar
Que murmura mi nombre entre los dientes
Que muere de ganas de hacerlo real
Hoy, le entrego un orgasmo para dos
Y mañana…
¡Que vuelva!, “calmaremos nuestra sed”
Raquel Herrero
Quise asirme a la cornisa de sus labios
Navegar, ese afluente de jugosa miel
Quise bregar hasta quedar exhausta
Quise que entrara hasta mi piel.
Quise,
Que humedeciera cada palmo de mi cuerpo
Contaminando de deseo este lagar
Arder entre las llamas de su fuego
Gozarle hasta el amanecer.
Quise y quiero,
Sentirme mujer
Mientras penetra desnudo mis entrañas
Salivar su viril pecado, condonado a mi placer
Que delire saboteando mis senos
Mientras el falo funde mi estrechez
Sé, que me sueña cada noche
Que soy virgen prostituida de su altar
Que murmura mi nombre entre los dientes
Que muere de ganas de hacerlo real
Hoy, le entrego un orgasmo para dos
Y mañana…
¡Que vuelva!, “calmaremos nuestra sed”
Raquel Herrero
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