lunes, 18 de julio de 2011

HAY OTRO VERBO

HAY OTRO VERBO


Me pides, que te quiera como siempre


Como antes


Y no te das cuenta, de que


Me pides un imposible


Que yo, ya no siento, lo que antes sentía


Que, ese cariño, ha quedado distante


Me dices, que todo cambia


Que tú, ya no piensas como antes


Que la gente cambia


Y los sentimientos, varían


Se revuelven o difuminan como el aíre


Me dices, que donde hubo empatía


Ahora, puede haber desaire, olvido


Tiempo pasado y hasta una carga pesada, llamada hastío


Y pretendes, “que te quiera como antes”


Que no arroje ése cariño en el olvido


Que mantenga, la curtida piel de mi equipaje


Aquella, que fue presencia al decidir


Que te tomo o acepto como amigo.


Más todo cambió


No sé bien en qué momento


Ni al abrigo de qué, orgulloso o cruel destino


Yo no pretendía cambiar mi sino


Me bastaba con ser lo que había sido


La amistad, es un lujo compartido


De extraña procedencia,


De inigualable cadencia


Cuando dos seres deciden afrontar


Que por más que el mundo se lo impida


No se reniega, de la amistad


Y aquí me tienes, obviando su quimera


Caminando, por donde nunca pensé caminar


Tú, pretendes, que yo igual te quiera


Y yo te increpo, frente a la única verdad


Desde siempre, como quieres, te he querido


Pero he traspasado el verbo


Querer, ya no tiene sentido


Ahora; Indago, investigo, cómo te digo


Que hay otro verbo,


Lo llaman; Amar, amar…amar



Raquel Herrero

CAMINAR, CAMINAR


CAMINAR, CAMINAR




Camino por la ciudad oscura


La ciudad de mis sueños


Todos duermen, “yo, sólo sueño”


Camino a ciegas en mi ciudad de Luna


Donde dejé prendidas todas mis respuestas


Hoy sus calles vacías de mí se adueñan


El viejo asfalto,


tal vez conserve alguna huella


Quizás me reconozca y permita


Que camine de nuevo, buscando a ciegas


Hay una calle larga, muy larga…


y al doblar la esquina late mi corazón


que me lleva a otra, más oscura y estrecha


veo una sombra desdibujada que infunde temor


pero no es no es más, que un mendigo que dormita


bajo la tenue luz de aquel farol.


Me puede la emoción


No sé si encuentre un enjuto portalón


Se asemejan todos, “tanto”


No quiero volver a la vieja estación


Ni regresar al lugar que ignora mi cruda soledad


Voy a pararme en cualquier campanario


Que marque las horas del reloj


Donde acuden los fieles e infieles


A rezar su oración


A ellos, les preguntaré… si saben


Dónde habita, a quien por una caricia


Y un beso tierno como la flor


Dejé, hipotecada la vida y, este músculo que sangra


Perdido; de sol a sol.



Raquel Herrero

SIENES DE PLATA

SIENES DE PLATA


En algún momento frente a frente

Observaremos nuestras sienes plateadas

El espejo entonces quedará a nuestra espalda

Escucharemos el trinar de algún jilguero

a la grulla grajear, cual fea urraca

Tras los ventanales, en estricto silencio

podremos escuchar, cómo nos llega el eco…

el oleaje de la mar

y ahí, recordaremos que fuimos presos libres

libres presos, del infinito verbo amar



Alguna lágrima resbalará por las mejillas

Cuando de cada capítulo

que seamos capaces de recordar

Enfrentemos nuevamente a la cordura

y locura que tuvimos…, meditando en soledad.

No habrá distancias, que rompan el camino

Ni siquiera el deseo de regresar

El tiempo pasado se cubrirá de lamento

cuando decidamos olvidar

Olvidar para vivir de nuevo

Caminando hacia la recta final



De nuestra vida toda, aún rescataremos

Un libro de memorias, de versos, de oratorias

Sonreiremos cuando capote en mano

seamos capaces de darle un requiebro

a tan singular historia

Dos bocas, se llenaran de besos

mientras se aferran cuatro manos temblorosas

Aprendimos a navegar contracorriente

Y, a contracorriente expido

Que no he de morirme sin haber cumplido

Lo que de toda nuestra vida…,

Ha quedado sin resolverse.



Raquel Herrero