jueves, 11 de agosto de 2011

TE PIDO


TE PIDO


Acompáñame

Ponle una chispa de luz a mi mirada

Te he seguido por caminos viejos

Por sendas de apariencia equivocada

He rastreado tus huellas

Entre riscos, peñascos, montañas

He visto tu sol apagarse

Y el ocaso de mi vida temblar, tambalearse



En túneles oscuros

Quedaron mis retinas ciegas

Y a tientas perseguí la luz

Que me llevara hacia tu estela

Acompáñame hoy

Hoy, que me embarga la pena



Regálame tu hechizo

La ebriedad, que penetra mis venas

El pecado loable, que redime y conversa

Que afloja esta soga

Que oprime y agrieta

Una piel que emana, amor y tristeza



Quédate conmigo

En esta Luna rota, de esplendida belleza

Reflejo en la laguna

De una mente inquieta

Tu pecho latiendo, mi cama desecha

Y una verde explanada que aguarda al acecho

Bajo un manto de estrellas

Los cuerpos se funden

Mendigos de esta tierra



Entrégame un sueño, que me alimente

Que calme la sed,

El hambre de la única simiente

Que germina dentro mío



Quiero parir el verbo…,

“Hoy he vuelto a renacer “



Raquel Herrero

MATIZANDO COLORES


MATIZANDO COLORES


Mi negro

El que agita mi cordura

El que pone todo empeño y su bravura,

cuando empuja, cuando apura

Cuando frena marcando compostura

Mi negro, dueño y señor del reflejo,

del espejo que marca la desnudez de su figura

y la mía

Cuando rompiendo el verbo

del fracaso y de la duda

Los gemidos aúllan, porque queda el momento

y más,

para perdurar en el tiempo de la hambruna.



Así es mi negro, así esta locura

Que absorbe cada poro

Que rasga con finura

Que derrota lo indeleble

Que besa, humedece, mordisquea y perdura

Blanco y negro, se fusionan

En esta perenne caladura

Él penetra y yo me explayo y abro su tallo

Y bebo de su angostura

Deliro, deliramos

Mientras otros, envidian, ungidos por el rebaño

Al que siguen como lacayos, esclavos de su aledaño.



Maldice… lacayo cobarde

Maldice

Mientras gozan dos cuerpos, que jamás

Fueron extraños

El jugo de la vid, es flujo nacarado

De dioses terrenales, que danzan febriles

Alborozados

Hasta el fin de sus confines

Bailan los enamorados

Son afines y su baile es descarado

No intentes perturbarlo, no son de este mundo

No saben del fracaso

Aléjate, o admira como gozan

Su delirio ilimitado.



Raquel Herrero