ESA MIRADA
Me estremece esa mirada de arcoíris apagado
entre nubes rojizas, de un cielo quebrado
Se ausenta de mi ego, la inusitada terquedad;
La absurda creencia,
de que solo lo que vimos fue verdad.
¿Y qué, de lo que sentimos?
Acaso, sin rozar la piel, ¿no llegaron otras manos?
¿Acaso el temblor febril, en una noche de Abril,
no le dio paso a la entrega,
a las mil y una caricias, que vadeaban
con un mismo fin?
¿Y qué, de lo que sentimos?
¿Acaso, no llegó la lengua muda,
a humedecer esos labios?
¿No dejó su huella el nacarado marfil?,
mordisqueando una boca
en aquella noche loca…, noche de Abril.
Me estremece esa mirada, que le ha puesto fin
a la infinitud de dos estrellas en cruzada
Se rindieron las armas y, en esa quietud
No habrá noches que embelesen su alborada
Ni melódicos gemidos
que musite aquél laúd.
¿Y qué, de lo que sentimos?
¿Acaso, no se fundieron, fuego y escarcha;
frio y calor que anhelantes se buscaban?
Risas en el corazón y dádivas sorpresivas
Que dejaron de atender otra razón.
La muerte en Soledad se llenó de vida
¿Y qué, de esa mirada…?,
Reflejada en el espejo, a plena luz.
Raquel Herrero
sábado, 24 de septiembre de 2011
lunes, 19 de septiembre de 2011
LO BUSQUÉ
LO BUSQUÉ
Busqué su nombre en esta bendecida tierra
Lo busqué, en cada piedra del camino
En cada senda
Bajo el agua del caudaloso rio, en el hastío
de mis tardes somnolientas, lo busqué;
Desgastando mis suelas
Escalando la empinada roca. Delirando,
Tal vez loca…
Busqué la huella de lo que toca, su mirar,
sus andares, la palabra rota
Su cabello, su esfinge, su boca
Sí, lo busqué
En partículas de viento, en todo momento
Bajo el sauce entristecido, entre mis dedos
de frío, ateridos
En aquel invierno infernal. En primavera
Cuando las aves parecen regresar
Lo he buscado en las esperas, en la voz primera
En el aliento que su aliento me da
Entre ensueños y quimeras
Entre sábanas de raso. En mi triunfo
En mi fracaso
Al ocaso de Sol, a la luz de un farol
Entre risas y llantos, melodías y cantos
Notas ociosas de un viejo acordeón
Lo busqué, en inhóspitos lugares
Entre lagares
En la prisión donde duerme
lo que alguien condenó.
Entre gestos amables, en el fruto deseable
En el perfume de una flor
Lo busqué;
En el tiempo omnipresente, entre la gente
Y en este latido silente
Qué, agonizando siente, que busca un nombre
Que jamás existió.
Raquel Herrero
Busqué su nombre en esta bendecida tierra
Lo busqué, en cada piedra del camino
En cada senda
Bajo el agua del caudaloso rio, en el hastío
de mis tardes somnolientas, lo busqué;
Desgastando mis suelas
Escalando la empinada roca. Delirando,
Tal vez loca…
Busqué la huella de lo que toca, su mirar,
sus andares, la palabra rota
Su cabello, su esfinge, su boca
Sí, lo busqué
En partículas de viento, en todo momento
Bajo el sauce entristecido, entre mis dedos
de frío, ateridos
En aquel invierno infernal. En primavera
Cuando las aves parecen regresar
Lo he buscado en las esperas, en la voz primera
En el aliento que su aliento me da
Entre ensueños y quimeras
Entre sábanas de raso. En mi triunfo
En mi fracaso
Al ocaso de Sol, a la luz de un farol
Entre risas y llantos, melodías y cantos
Notas ociosas de un viejo acordeón
Lo busqué, en inhóspitos lugares
Entre lagares
En la prisión donde duerme
lo que alguien condenó.
Entre gestos amables, en el fruto deseable
En el perfume de una flor
Lo busqué;
En el tiempo omnipresente, entre la gente
Y en este latido silente
Qué, agonizando siente, que busca un nombre
Que jamás existió.
Raquel Herrero
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