ENTERAMENTE MIA
En el quinto escalón
Justo ahí, en ese quinto
Vuelvo a ser yo
Enteramente mía
Cruzando esa barrera del sentir común
Cerrando las hojas de su partitura
La música suena, melódica
Como canto de alondra o ruiseñor
Desde otro balcón
Observo la angosta primavera
Quién sabe si fueron quimeras
de la penúltima estación
Necesito alejar de mí esta agonía,
Caldear el espacio
de estas sabanas aun frías
hasta que al fin, penetras dentro
y reclamas mi piel
para calmar tu sed y mi lamento
Dicen que es innoble esta locura
Suenan gritos…, el lobo aúlla
Regurgita la bestia humana
Obtusos vocablos de fango y herida
Y una vez más; la prisa
Llegaré; hasta el quinto escalón
Y otra vez, seré
Enteramente mía
La historia se repite, día tras día
Me libero, encadenada a este juego
Juego, llamado vida
No hay tiempo que perder
Vuelan, desaparecen las horas
Y yo quiero sentir, como siento ahora
Amanecer en ti;
Gozosa de aquella ensoñación
Donde gemía la hembra
Y bramaba el varón
Donde la fortuna inquieta
Paraba las agujas del reloj
Y contemplaba nuestro lecho
Sed y hambre, haciendo el amor
Lo humano y lo divino retándole
Al cuarto, al tercero, al segundo
Al primero…
Para llegar en plenitud, a ese delirio
De lujuria y desvelo
Que aparece y nos llama
Coronando el último escalón.
Raquel Herrero
martes, 18 de octubre de 2011
domingo, 16 de octubre de 2011
DESAHUICIOS ¿INMORAL?
DESAHUCIOS… ¿INMORAL?
Sucede en España, hoy, en pleno Siglo XXI. Bancas y Gobiernos, cómplices del dolor, del sufrimiento de los más desfavorecidos. La clase media baja, tal y cómo ellos denominan a una parte de esta Sociedad nuestra.
Se llama Ana, aunque podría llamarse, Pepa, o Juana. Lo cierto de esta historia es que una mujer que enviudó a los veinticuatro años, madre de dos hijas. Por las que lucho para sacarlas adelante. Mantuvo a sus hijas dignamente, con el sudor de su frente Con ese mismo sudor fue capaz de conseguir un hogar para ellas, una humilde vivienda de protección oficial que hasta hace apenas unas horas era de su propiedad.
Como cualquier madre, avaló con su pertenencia el crédito hipotecario que su hija había pedido para conformar su propia familia. Su propio hogar.
Las circunstancias de la vida, dieron al traste con el matrimonio conformado por su hija y yerno. Pero la hipoteca no entiende de situaciones que no sean financieras.
La ruptura del matrimonio, daría paso también a la quiebra de acuerdos firmados por ambos. Ella, tendría ahora que hacerse cargo de la deuda, puesto que su pareja, había desaparecido sin rendir cuentas.
Imposible llegar a cubrir tanto gasto. O llegaba un Milagro o la hija de Ana, perdería su vivienda. El milagro estaba en Ana, Viuda, Jubilada, con una pensión de cuatrocientos cincuenta euros mensuales, que ella ofrecía llorando para saldar una deuda de dimensiones inimaginables.
No alcanzaba. A su Banco no le valía, no le parecía suficiente y por ello. Con una orden Judicial. Desalojan primero a la hija de aquella vivienda que aun no había terminado de pagar y después sin el más mínimo pudor o remordimiento, con una nueva orden Judicial, desalojan a la madre de aquella vivienda, donde pasó su vida, sus pocas alegrías y sus muchos pesares. Vivienda de su propiedad.
Madre e hijas, se ven en la calle. ¿Inmoral?
Raquel Herrero
Sucede en España, hoy, en pleno Siglo XXI. Bancas y Gobiernos, cómplices del dolor, del sufrimiento de los más desfavorecidos. La clase media baja, tal y cómo ellos denominan a una parte de esta Sociedad nuestra.
Se llama Ana, aunque podría llamarse, Pepa, o Juana. Lo cierto de esta historia es que una mujer que enviudó a los veinticuatro años, madre de dos hijas. Por las que lucho para sacarlas adelante. Mantuvo a sus hijas dignamente, con el sudor de su frente Con ese mismo sudor fue capaz de conseguir un hogar para ellas, una humilde vivienda de protección oficial que hasta hace apenas unas horas era de su propiedad.
Como cualquier madre, avaló con su pertenencia el crédito hipotecario que su hija había pedido para conformar su propia familia. Su propio hogar.
Las circunstancias de la vida, dieron al traste con el matrimonio conformado por su hija y yerno. Pero la hipoteca no entiende de situaciones que no sean financieras.
La ruptura del matrimonio, daría paso también a la quiebra de acuerdos firmados por ambos. Ella, tendría ahora que hacerse cargo de la deuda, puesto que su pareja, había desaparecido sin rendir cuentas.
Imposible llegar a cubrir tanto gasto. O llegaba un Milagro o la hija de Ana, perdería su vivienda. El milagro estaba en Ana, Viuda, Jubilada, con una pensión de cuatrocientos cincuenta euros mensuales, que ella ofrecía llorando para saldar una deuda de dimensiones inimaginables.
No alcanzaba. A su Banco no le valía, no le parecía suficiente y por ello. Con una orden Judicial. Desalojan primero a la hija de aquella vivienda que aun no había terminado de pagar y después sin el más mínimo pudor o remordimiento, con una nueva orden Judicial, desalojan a la madre de aquella vivienda, donde pasó su vida, sus pocas alegrías y sus muchos pesares. Vivienda de su propiedad.
Madre e hijas, se ven en la calle. ¿Inmoral?
Raquel Herrero
NO MÁS PREGUNTAS
NO MÁS PREGUNTAS
Hay preguntas que mejor es no hacer
Respuestas que hacen llaga de la herida
No preguntes pues
Aunque alguna vez, intuyas mi agonía
Te doy excusas, lo sé
Mi cabeza es marabunta de porfías
Hago apuestas a un mundo que no ve
Que no sigue mi rumbo
Que por más que lo atraviese, ya lo ves
Todo, o casi todo resulta indiferente
Deja que escriba, deja que viva
Entre letras que resultan complacientes
No me juzgan, ni perturban, no me hieren
No me clavan alfileres
En el mismo punto de otras cicatrices
Sigo mi propia directriz
Consciente de la grandeza de otros nombres
Se bien, que no soy una Segades
Ni, un Cediel, ni Brindisi, ni Bonilla
Ni el admirado Revilla…
O, tantos otros que a mí me parece
Son, una maravilla
Más no lo pretendo, déjame ser
Qué más quisiera yo
¡Qué más quisiera!
Que poder alcanzar tanta frontera
Derruirla con mis propias manos
Crear un solo camino
Llevarte siempre a mi lado
Fundirme en ti, como se funden
El agua y el barro
Perpetuar el epitafio de un altar
En el que diga:
¡Ella, intentó llegar!
No más preguntas “por favor”
Es una deuda; que ahora no puedo saldar.
Raquel Herrero
Hay preguntas que mejor es no hacer
Respuestas que hacen llaga de la herida
No preguntes pues
Aunque alguna vez, intuyas mi agonía
Te doy excusas, lo sé
Mi cabeza es marabunta de porfías
Hago apuestas a un mundo que no ve
Que no sigue mi rumbo
Que por más que lo atraviese, ya lo ves
Todo, o casi todo resulta indiferente
Deja que escriba, deja que viva
Entre letras que resultan complacientes
No me juzgan, ni perturban, no me hieren
No me clavan alfileres
En el mismo punto de otras cicatrices
Sigo mi propia directriz
Consciente de la grandeza de otros nombres
Se bien, que no soy una Segades
Ni, un Cediel, ni Brindisi, ni Bonilla
Ni el admirado Revilla…
O, tantos otros que a mí me parece
Son, una maravilla
Más no lo pretendo, déjame ser
Qué más quisiera yo
¡Qué más quisiera!
Que poder alcanzar tanta frontera
Derruirla con mis propias manos
Crear un solo camino
Llevarte siempre a mi lado
Fundirme en ti, como se funden
El agua y el barro
Perpetuar el epitafio de un altar
En el que diga:
¡Ella, intentó llegar!
No más preguntas “por favor”
Es una deuda; que ahora no puedo saldar.
Raquel Herrero
PAPEL MOJADO
PAPEL MOJADO
Perdóname,
Si acaso ves este papel humedecido
Me siento sauce llorón,
de ramaje y tronco erguidos
Que hoy, al observarte se truncó
Se lastimaba de si mismo
De no haber nacido siquiera gorrión
Para entregar su vida, volando hasta tu nido
“Pobre árbol”, que otoñal, descolorido
Agoniza enraizado en su lugar
Discúlpame,
Si a mis versos no les ves sentido
Si no encuentras su imagen por doquier
Hubo cambio de estación y tengo frío
Otra vez se ha parado este reloj
Los cristales empañados,
Absorben todo este manantial
Que emana como gotas de rocío
Mientras la dermis comienza a tiritar
Quisiera salir de este lugar
Ser andariego, recorriendo los caminos
Llegar o no llegar, donde le plazca al destino
Huir, escapar, sentirme libre, soñar contigo
Quedar adormecido por toda la eternidad
Tanta veces he mirado al Cielo
Tantas quise ser viento, vendaval, brisa suave
Que dieran alcance a esta sed de amar
Que anduvo siempre perdida en los espejos
Reflejando su desnudo en soledad
Siento prematura esta vejez
Ajada la persistencia de mí empeño
No quise apropiarme de nada, bien lo se
Más no permitas que pierda ese mirar
de quien siempre sentí mi dueño.
Raquel Herrero
Perdóname,
Si acaso ves este papel humedecido
Me siento sauce llorón,
de ramaje y tronco erguidos
Que hoy, al observarte se truncó
Se lastimaba de si mismo
De no haber nacido siquiera gorrión
Para entregar su vida, volando hasta tu nido
“Pobre árbol”, que otoñal, descolorido
Agoniza enraizado en su lugar
Discúlpame,
Si a mis versos no les ves sentido
Si no encuentras su imagen por doquier
Hubo cambio de estación y tengo frío
Otra vez se ha parado este reloj
Los cristales empañados,
Absorben todo este manantial
Que emana como gotas de rocío
Mientras la dermis comienza a tiritar
Quisiera salir de este lugar
Ser andariego, recorriendo los caminos
Llegar o no llegar, donde le plazca al destino
Huir, escapar, sentirme libre, soñar contigo
Quedar adormecido por toda la eternidad
Tanta veces he mirado al Cielo
Tantas quise ser viento, vendaval, brisa suave
Que dieran alcance a esta sed de amar
Que anduvo siempre perdida en los espejos
Reflejando su desnudo en soledad
Siento prematura esta vejez
Ajada la persistencia de mí empeño
No quise apropiarme de nada, bien lo se
Más no permitas que pierda ese mirar
de quien siempre sentí mi dueño.
Raquel Herrero
DESARRAIGO
DESARRAIGO
Qué es el amor
Si no esta pena, encadenada al alma mía
La torre de un castillo amurallado
En cuya almena, queda escondida la pena
Esta pena, pena mía.
Qué es el amor
Si no sangre y espuela
¿Desde dónde se divisa?, ¿hasta dónde llega?
Su perfume, su melancolía, su esencia
Dama, de versos y quimeras
Qué es el amor
Si no duelo y condena
Savia virgen, de andrómedas hechiceras
Gestación dolorosa, prematura estela
No hay alcance, no hay ribera
Qué es el amor
Más que silencio y entrega
Baco embriagado, surtidor de la gema
Piedra preciosa, que engalana y puebla
Poemas que desgarran, que quiebran
Qué es el amor
Si no dulce amagado, opio que envenena
Vísceras con sabor a sal, huidas de la quema
Delirio, tortura y flema
Piel febril en un abril, sed de una sed perpetua
Fucsia, morado y gris, toda mi alcoba llenan
Qué es el amor
“Por dios”, ¡cerradle la puerta!
Raquel Herrero
Qué es el amor
Si no esta pena, encadenada al alma mía
La torre de un castillo amurallado
En cuya almena, queda escondida la pena
Esta pena, pena mía.
Qué es el amor
Si no sangre y espuela
¿Desde dónde se divisa?, ¿hasta dónde llega?
Su perfume, su melancolía, su esencia
Dama, de versos y quimeras
Qué es el amor
Si no duelo y condena
Savia virgen, de andrómedas hechiceras
Gestación dolorosa, prematura estela
No hay alcance, no hay ribera
Qué es el amor
Más que silencio y entrega
Baco embriagado, surtidor de la gema
Piedra preciosa, que engalana y puebla
Poemas que desgarran, que quiebran
Qué es el amor
Si no dulce amagado, opio que envenena
Vísceras con sabor a sal, huidas de la quema
Delirio, tortura y flema
Piel febril en un abril, sed de una sed perpetua
Fucsia, morado y gris, toda mi alcoba llenan
Qué es el amor
“Por dios”, ¡cerradle la puerta!
Raquel Herrero
VERSOS AL DESENFADO
VERSOS AL DESENFADO
Pensar en ti, es como cabalgar
A lomos de un potro desbocado
Sujetando la crin
No sea que por un desliz
Me vea a horcajas de un caballo alado
¡Ay!, “ pobre de mí”
Qué bebo los vientos que te llevan y traen
Que mi sustento, está en tu manantial
Que mi grial, dejó de ser sacramento
Y juro y perjuro, que será el final
De estos tiempos que no fueron buenos
Alejada siempre de mi libertad.
Pensar en ti, es como soñar
Un universo donde nadie habita
Más que tú, más que yo
Y esta pila de mármol y agua bendita
Que me indulta de pecados y pudor
Cuando acudes a la cita
Sin trenes, sin vías, sin estación
Viajando entre lamentos y risas
Subidos a una nube de algodón
Que nos aleja de cualquier prisa
Por apearnos de su vagón.
Pensar en ti, es como crear
Un manto de estrellas bajo la brisa
Caminar descalzos en su halo de luz
Ronronear despacio, desabrochar la camisa
Gozar palpando, degustar paladeando, besar
Ungir los labios, silentes de cualquier agravio
Morir mil veces y despertar
Dulcificando la vida, obviando el sonrojo
De vergüenzas paridas
Entregarse sin más, como se entregan
Las almas dubitativas
Pensar en ti…
Es una apuesta sin final.
Raquel Herrero
Pensar en ti, es como cabalgar
A lomos de un potro desbocado
Sujetando la crin
No sea que por un desliz
Me vea a horcajas de un caballo alado
¡Ay!, “ pobre de mí”
Qué bebo los vientos que te llevan y traen
Que mi sustento, está en tu manantial
Que mi grial, dejó de ser sacramento
Y juro y perjuro, que será el final
De estos tiempos que no fueron buenos
Alejada siempre de mi libertad.
Pensar en ti, es como soñar
Un universo donde nadie habita
Más que tú, más que yo
Y esta pila de mármol y agua bendita
Que me indulta de pecados y pudor
Cuando acudes a la cita
Sin trenes, sin vías, sin estación
Viajando entre lamentos y risas
Subidos a una nube de algodón
Que nos aleja de cualquier prisa
Por apearnos de su vagón.
Pensar en ti, es como crear
Un manto de estrellas bajo la brisa
Caminar descalzos en su halo de luz
Ronronear despacio, desabrochar la camisa
Gozar palpando, degustar paladeando, besar
Ungir los labios, silentes de cualquier agravio
Morir mil veces y despertar
Dulcificando la vida, obviando el sonrojo
De vergüenzas paridas
Entregarse sin más, como se entregan
Las almas dubitativas
Pensar en ti…
Es una apuesta sin final.
Raquel Herrero
A VECES
A VECES
A veces siento la vida rota
Cómo, se me escapa entre las manos
Cómo, siendo yo, he de ser otra
A veces no alcanzo, no comprendo
El devenir de las horas
Platicando en vano, ajustando el tiempo
Lustrando cada cristal,
mientras amainan los vientos
Y ese lamento que a mi pesar
Vaga errabundo, por aldeas y templos
Llamo a la cordura y, yo misma me abstengo
La duda me corteja y sin temor asiento
Me daña tanta pureza,
encubierta en los espejos
En esta vía láctea, caen las estrellas al suelo
Fenece la mirada culta
El rastrojo se hace heno
Llegan los himnos cobardes
De los que gritan al Cielo
Y un pésame señor exponen
Apuntalando a su clero
¡Desahucio para los pobres!
Eterna paz, para los muertos
La gran muralla se desquebraja
Y yo al temple me sostengo
Mientras mis miedos tiritan
Y ahogo el grito de adentro
La vida se va escapando
Entre túneles mugrientos
Tengo hambre de sentirte vida
Y vivo tengo, todo mi empeño.
Raquel Herrero
A veces siento la vida rota
Cómo, se me escapa entre las manos
Cómo, siendo yo, he de ser otra
A veces no alcanzo, no comprendo
El devenir de las horas
Platicando en vano, ajustando el tiempo
Lustrando cada cristal,
mientras amainan los vientos
Y ese lamento que a mi pesar
Vaga errabundo, por aldeas y templos
Llamo a la cordura y, yo misma me abstengo
La duda me corteja y sin temor asiento
Me daña tanta pureza,
encubierta en los espejos
En esta vía láctea, caen las estrellas al suelo
Fenece la mirada culta
El rastrojo se hace heno
Llegan los himnos cobardes
De los que gritan al Cielo
Y un pésame señor exponen
Apuntalando a su clero
¡Desahucio para los pobres!
Eterna paz, para los muertos
La gran muralla se desquebraja
Y yo al temple me sostengo
Mientras mis miedos tiritan
Y ahogo el grito de adentro
La vida se va escapando
Entre túneles mugrientos
Tengo hambre de sentirte vida
Y vivo tengo, todo mi empeño.
Raquel Herrero
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






