martes, 18 de octubre de 2011

ENTERAMENTE MÍA

ENTERAMENTE MIA




En el quinto escalón

Justo ahí, en ese quinto

Vuelvo a ser yo

Enteramente mía

Cruzando esa barrera del sentir común

Cerrando las hojas de su partitura

La música suena, melódica

Como canto de alondra o ruiseñor



Desde otro balcón

Observo la angosta primavera

Quién sabe si fueron quimeras

de la penúltima estación



Necesito alejar de mí esta agonía,

Caldear el espacio

de estas sabanas aun frías

hasta que al fin, penetras dentro

y reclamas mi piel

para calmar tu sed y mi lamento



Dicen que es innoble esta locura

Suenan gritos…, el lobo aúlla

Regurgita la bestia humana

Obtusos vocablos de fango y herida

Y una vez más; la prisa

Llegaré; hasta el quinto escalón

Y otra vez, seré

Enteramente mía

La historia se repite, día tras día

Me libero, encadenada a este juego

Juego, llamado vida

No hay tiempo que perder

Vuelan, desaparecen las horas

Y yo quiero sentir, como siento ahora

Amanecer en ti;

Gozosa de aquella ensoñación

Donde gemía la hembra

Y bramaba el varón

Donde la fortuna inquieta

Paraba las agujas del reloj

Y contemplaba nuestro lecho

Sed y hambre, haciendo el amor

Lo humano y lo divino retándole

Al cuarto, al tercero, al segundo

Al primero…

Para llegar en plenitud, a ese delirio

De lujuria y desvelo

Que aparece y nos llama

Coronando el último escalón.



Raquel Herrero

domingo, 16 de octubre de 2011

DESAHUICIOS ¿INMORAL?

DESAHUCIOS… ¿INMORAL?




Sucede en España, hoy, en pleno Siglo XXI. Bancas y Gobiernos, cómplices del dolor, del sufrimiento de los más desfavorecidos. La clase media baja, tal y cómo ellos denominan a una parte de esta Sociedad nuestra.

Se llama Ana, aunque podría llamarse, Pepa, o Juana. Lo cierto de esta historia es que una mujer que enviudó a los veinticuatro años, madre de dos hijas. Por las que lucho para sacarlas adelante. Mantuvo a sus hijas dignamente, con el sudor de su frente Con ese mismo sudor fue capaz de conseguir un hogar para ellas, una humilde vivienda de protección oficial que hasta hace apenas unas horas era de su propiedad.

Como cualquier madre, avaló con su pertenencia el crédito hipotecario que su hija había pedido para conformar su propia familia. Su propio hogar.

Las circunstancias de la vida, dieron al traste con el matrimonio conformado por su hija y yerno. Pero la hipoteca no entiende de situaciones que no sean financieras.

La ruptura del matrimonio, daría paso también a la quiebra de acuerdos firmados por ambos. Ella, tendría ahora que hacerse cargo de la deuda, puesto que su pareja, había desaparecido sin rendir cuentas.

Imposible llegar a cubrir tanto gasto. O llegaba un Milagro o la hija de Ana, perdería su vivienda. El milagro estaba en Ana, Viuda, Jubilada, con una pensión de cuatrocientos cincuenta euros mensuales, que ella ofrecía llorando para saldar una deuda de dimensiones inimaginables.

No alcanzaba. A su Banco no le valía, no le parecía suficiente y por ello. Con una orden Judicial. Desalojan primero a la hija de aquella vivienda que aun no había terminado de pagar y después sin el más mínimo pudor o remordimiento, con una nueva orden Judicial, desalojan a la madre de aquella vivienda, donde pasó su vida, sus pocas alegrías y sus muchos pesares. Vivienda de su propiedad.

Madre e hijas, se ven en la calle. ¿Inmoral?



Raquel Herrero

NO MÁS PREGUNTAS

NO MÁS PREGUNTAS




Hay preguntas que mejor es no hacer


Respuestas que hacen llaga de la herida


No preguntes pues


Aunque alguna vez, intuyas mi agonía


Te doy excusas, lo sé


Mi cabeza es marabunta de porfías


Hago apuestas a un mundo que no ve


Que no sigue mi rumbo


Que por más que lo atraviese, ya lo ves


Todo, o casi todo resulta indiferente


Deja que escriba, deja que viva


Entre letras que resultan complacientes


No me juzgan, ni perturban, no me hieren


No me clavan alfileres


En el mismo punto de otras cicatrices






Sigo mi propia directriz


Consciente de la grandeza de otros nombres


Se bien, que no soy una Segades


Ni, un Cediel, ni Brindisi, ni Bonilla


Ni el admirado Revilla…


O, tantos otros que a mí me parece


Son, una maravilla


Más no lo pretendo, déjame ser






Qué más quisiera yo


¡Qué más quisiera!


Que poder alcanzar tanta frontera


Derruirla con mis propias manos


Crear un solo camino


Llevarte siempre a mi lado


Fundirme en ti, como se funden


El agua y el barro


Perpetuar el epitafio de un altar


En el que diga:


¡Ella, intentó llegar!


No más preguntas “por favor”


Es una deuda; que ahora no puedo saldar.



Raquel Herrero

PAPEL MOJADO

PAPEL MOJADO




Perdóname,

Si acaso ves este papel humedecido

Me siento sauce llorón,

de ramaje y tronco erguidos

Que hoy, al observarte se truncó

Se lastimaba de si mismo

De no haber nacido siquiera gorrión

Para entregar su vida, volando hasta tu nido

“Pobre árbol”, que otoñal, descolorido

Agoniza enraizado en su lugar

Discúlpame,

Si a mis versos no les ves sentido

Si no encuentras su imagen por doquier

Hubo cambio de estación y tengo frío

Otra vez se ha parado este reloj

Los cristales empañados,

Absorben todo este manantial

Que emana como gotas de rocío

Mientras la dermis comienza a tiritar

Quisiera salir de este lugar

Ser andariego, recorriendo los caminos

Llegar o no llegar, donde le plazca al destino

Huir, escapar, sentirme libre, soñar contigo

Quedar adormecido por toda la eternidad

Tanta veces he mirado al Cielo

Tantas quise ser viento, vendaval, brisa suave

Que dieran alcance a esta sed de amar

Que anduvo siempre perdida en los espejos

Reflejando su desnudo en soledad

Siento prematura esta vejez

Ajada la persistencia de mí empeño

No quise apropiarme de nada, bien lo se

Más no permitas que pierda ese mirar

de quien siempre sentí mi dueño.



Raquel Herrero

DESARRAIGO

DESARRAIGO




Qué es el amor


Si no esta pena, encadenada al alma mía


La torre de un castillo amurallado


En cuya almena, queda escondida la pena


Esta pena, pena mía.






Qué es el amor


Si no sangre y espuela


¿Desde dónde se divisa?, ¿hasta dónde llega?


Su perfume, su melancolía, su esencia


Dama, de versos y quimeras






Qué es el amor


Si no duelo y condena


Savia virgen, de andrómedas hechiceras


Gestación dolorosa, prematura estela


No hay alcance, no hay ribera






Qué es el amor


Más que silencio y entrega


Baco embriagado, surtidor de la gema


Piedra preciosa, que engalana y puebla


Poemas que desgarran, que quiebran






Qué es el amor


Si no dulce amagado, opio que envenena


Vísceras con sabor a sal, huidas de la quema


Delirio, tortura y flema


Piel febril en un abril, sed de una sed perpetua


Fucsia, morado y gris, toda mi alcoba llenan






Qué es el amor


“Por dios”, ¡cerradle la puerta!



Raquel Herrero

VERSOS AL DESENFADO

VERSOS AL DESENFADO




Pensar en ti, es como cabalgar

A lomos de un potro desbocado

Sujetando la crin

No sea que por un desliz

Me vea a horcajas de un caballo alado

¡Ay!, “ pobre de mí”

Qué bebo los vientos que te llevan y traen

Que mi sustento, está en tu manantial

Que mi grial, dejó de ser sacramento

Y juro y perjuro, que será el final

De estos tiempos que no fueron buenos

Alejada siempre de mi libertad.



Pensar en ti, es como soñar

Un universo donde nadie habita

Más que tú, más que yo

Y esta pila de mármol y agua bendita

Que me indulta de pecados y pudor

Cuando acudes a la cita

Sin trenes, sin vías, sin estación

Viajando entre lamentos y risas

Subidos a una nube de algodón

Que nos aleja de cualquier prisa

Por apearnos de su vagón.



Pensar en ti, es como crear

Un manto de estrellas bajo la brisa

Caminar descalzos en su halo de luz

Ronronear despacio, desabrochar la camisa

Gozar palpando, degustar paladeando, besar

Ungir los labios, silentes de cualquier agravio

Morir mil veces y despertar

Dulcificando la vida, obviando el sonrojo

De vergüenzas paridas

Entregarse sin más, como se entregan

Las almas dubitativas

Pensar en ti…

Es una apuesta sin final.



Raquel Herrero

A VECES

A VECES


A veces siento la vida rota


Cómo, se me escapa entre las manos


Cómo, siendo yo, he de ser otra


A veces no alcanzo, no comprendo


El devenir de las horas


Platicando en vano, ajustando el tiempo


Lustrando cada cristal,


mientras amainan los vientos


Y ese lamento que a mi pesar


Vaga errabundo, por aldeas y templos


Llamo a la cordura y, yo misma me abstengo


La duda me corteja y sin temor asiento


Me daña tanta pureza,


encubierta en los espejos






En esta vía láctea, caen las estrellas al suelo


Fenece la mirada culta


El rastrojo se hace heno


Llegan los himnos cobardes


De los que gritan al Cielo


Y un pésame señor exponen


Apuntalando a su clero


¡Desahucio para los pobres!


Eterna paz, para los muertos


La gran muralla se desquebraja


Y yo al temple me sostengo


Mientras mis miedos tiritan


Y ahogo el grito de adentro


La vida se va escapando


Entre túneles mugrientos






Tengo hambre de sentirte vida


Y vivo tengo, todo mi empeño.



Raquel Herrero