DE LUJURIAS Y DESVELOS
Me descubro ante ti
Oh dios, de no sé qué reino
Me descubro
Mientras me elevo entre nubes
Que amenazan con apagar el infierno
Me descubro
Para ser una más de su prostíbulo
No me vendo ni tengo testigos
Hoy soy y me siento
Ángel caído
Mis libros se han quemado
En este averno
El terrenal, el idílico, el honesto
¡Ja, ja, ja, ja...!
Que absurdo, pero que absurdo
Es este mundo turbulento
¿Has visto, como danzan las brujas,
rodeando la fogata, donde quemaron
hasta el aliento?
Observa su demencia
Ríen a carcajadas
Desnudos llevan los senos
Sus lenguas son humedales
Rociados de veneno
¡Y se tocan, se acarician, se masturban!
Locas sin juicio ni freno
¿O, acaso soy yo la loca?
¿La que delira en su juego?
Son ellas, las que me provocan…
Y en vez de alejarme,
más y más me acerco
Es a ti a quien busco
dios de mi único cielo
Penétrame hasta las entrañas
Desnúdame con tu boca
Cúbreme con tu deseo
Raquel Herrero
jueves, 3 de noviembre de 2011
AMOR LETAL
AMOR LETAL
El amor, fue aminorando
su tiempo de existencia
Minando poco a poco
toda fuerza
Declinando la invitación
para la lucha
Sabiéndose perdida,
Irremediablemente perdida
Era en vano fraguar
esperanza alguna…,
La luna, su luna,
había dejado de brillar,
reflejada en la laguna.
Pura, blanca,
bella, como ninguna
Reina de los cielos,
de las noches estrelladas
Ahora se blandía triste
en su triste retirada
El ocaso del tiempo
opacaba,
un halo de luz
que antes hubo en su mirar
¡Ay!, éste amor letal
que confirma indiferente
que mirar frente a frente
puede ser mortal
Todo y nada es complaciente
en esta ciudadela sin vigías
En este tren que viaja
sin raíles y sin vías
Lo llaman impúdico amor
la causa fragante de su agonía
Mira su alma, su desolación
Ponle fin a esta noble causa
O, devuélvelo a la vida
Razón de la sin razón
custodia de la fe rendida.
Raquel Herrero
El amor, fue aminorando
su tiempo de existencia
Minando poco a poco
toda fuerza
Declinando la invitación
para la lucha
Sabiéndose perdida,
Irremediablemente perdida
Era en vano fraguar
esperanza alguna…,
La luna, su luna,
había dejado de brillar,
reflejada en la laguna.
Pura, blanca,
bella, como ninguna
Reina de los cielos,
de las noches estrelladas
Ahora se blandía triste
en su triste retirada
El ocaso del tiempo
opacaba,
un halo de luz
que antes hubo en su mirar
¡Ay!, éste amor letal
que confirma indiferente
que mirar frente a frente
puede ser mortal
Todo y nada es complaciente
en esta ciudadela sin vigías
En este tren que viaja
sin raíles y sin vías
Lo llaman impúdico amor
la causa fragante de su agonía
Mira su alma, su desolación
Ponle fin a esta noble causa
O, devuélvelo a la vida
Razón de la sin razón
custodia de la fe rendida.
Raquel Herrero
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