domingo, 6 de abril de 2014

FENÓMENO PSÍCOSOCIAL El Género humano, racional e inteligente por Naturaleza. Así estamos catalogados los seres vivos. Hombres y mujeres cuya capacidad personal supera al resto. Sin embargo nacemos torpes, vulnerables, incapaces de sobrevivir sin el apoyo de manos adultas. Madre, Padre, Hermanos,… Solo el llanto se alinea con nuestra innata debilidad para reclamar una atención que no sabemos explicar. El hambre, el frio, el calor, la enfermedad, inclusive la tristeza, el miedo, la soledad…son sensaciones, necesidades, sentimientos que escapan a nuestro control sin esa ayuda de aquellos que llamamos progenitores. Cualquier animal “irracional” es capaz al poco de nacer, de ponerse en pie y casi de forma inmediata buscar su alimento en el pecho materno y abrigo y protección entre ese cuerpo que acaba de conocer, pero reconoce, como su protector y aliado en sus primeros meses de vida. En esto nos ganan, su proceso cognitivo es superior al nuestro. El niño, el bebé, moriría al poco tiempo si no tuviera o tuviese, esas manos amorosas para proporcionarle todo aquello que no es capaz de conseguir por propios medios. Y así será durante años, cuando al convertirnos en adultos nos emancipamos y caminamos por la vida a libre albedrio. ¿O, quizás esto, tampoco sea del todo cierto? ¿Hasta dónde somos capaces de pensar y de actuar por nosotros mismos, sin ser influenciados por el entorno? Cómo es posible qué, en un momento dado, un grupo de gentes que no conocemos personalmente, que probablemente no llegaremos a conocerlos nunca y mucho menos a intimar, salvo honrosas excepciones. Personas que además en un breve espacio de tiempo desaparecerán de nuestras vidas o de nuestro entorno cercano con la loable y sana intención de continuar su vida (sin nuestra presencia). Me pregunto, cómo es posible que dichas personas ejerzan sobre nosotros un poder tan absoluto; al punto de manejar los hilos de nuestra propia existencia. Ellos, dictan las normas a seguir. Indican cual debe de ser nuestra conducta, deciden qué trabajos realizamos y el salario que recibiremos por ello. Deciden, cual será nuestra escuela, nuestra Universidad. Que temas o materias estudiaremos obligatoriamente y cómo no, decidirán si estamos o no capacitados para obtener un título que nos avale más adelante. Este grupo de personas, cuyos nombres y apellidos en muchas ocasiones desconocemos. Deciden nuestros derechos en algo tan básico cómo imprescindible, la Salud. Nos eligen, hospitales, médicos y medicamentos y que clase de atención recibiremos en caso de necesitarlo. Deciden también cuándo y cómo tendremos acceso a una vivienda en propiedad o alquiler. Pero aun llegan más lejos, mucho más. Deciden aspectos tan íntimos o personales, como lo son: La religión, el uso que das a tu cuerpo, con quién o con quién no, debes de establecer una relación de pareja. Deciden si usas o no medios anticonceptivos y en el caso de las mujeres; ellos deciden si llevas adelante o no, tu embarazo. Podríamos alargarnos más en este estudio o ensayo psicosocial que pone un poco entre dicho la libertad de la que presume el género humano para decidir por si mismo “el guion”, meta, camino y desenlace de su paso por la vida. Raquel Herrero

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