viernes, 27 de noviembre de 2009

-EL MILAGRO DE TAREK-





"El milagro de Tarek"


En un lugar del mundo llamado Abisinia, había un hermoso palacio en el que vivían protegidos por sus guardianes los reyes Sharif y Laila. Estos tenían una hermosa hija llamada Nayat, princesa de Abisinia.
Los habitantes de Abisinia estaban felices con sus Monarcas que se preocupaban por el pueblo e intentaban que a ninguno de ellos le faltara trabajo para mantener a sus familias. Sin embargo, la felicidad no era completa, un hombre llamado Sattan, que envidiaba al rey por no ser tan poderoso, no les dejaba vivir en paz.
Sattan era un rico mercader que consiguió su fortuna robando y engañando a la gente de buena voluntad, que le compraba alfombras y otros enseres a plazos porque no tenían tanto dinero como él. Sattan dejaba que los pobres se llevaran lo que necesitaban, pero cuando iban a pagarle los plazos, les decía que habían tardado mucho en ir a pagar y entonces les cobraba el doble de lo que valía amenazando con prender fuego a sus casas y hacer daño a sus familias, si no pagaban.
Aunque poseía mucho dinero, Sattan no se conformaba y quería llegar mucho más lejos. Su sueño era hacerse con el palacio, derrotar a sus reyes y ser él quien gobernase al pueblo Abisinio. Para conseguirlo, utilizó gran parte de su fortuna y compró los servicios de todo un ejercito de soldados dispuestos a obedecerle sin rechistar a cambio de recibir altas sumas de dinero.
Sattan, cuyo nombre significa, Filo de espada, estaba dispuesto a utilizar su espada y matar, si fuera preciso, al que era su rey, pero no contaba con qué Sharif, el verdadero rey, tenía muchos aliados y además contaba con todos los habitantes del pueblo, que le querían y no dudarían en coger las armas para defender al rey y a su familia.
Mientras, la amenaza de Sattan tenía preocupados a nobles y plebeyos, sabiendo que éste cualquier día cumpliría la misma.
Pero en palacio, había alguien ajeno a todo esto.
La princesa Nayat, como joven que era, sólo pensaba en divertirse y ser feliz. No era consciente en absoluto del peligro que corrían ella, sus padres y todo el pueblo de Abisinia.
Aunque recibía una educación severa y muy estricta, con unas normas a seguir que bajo ningún concepto podían saltarse, ella se las ingeniaba para de vez en cuando hacer lo que le daba la gana.
Tenía completamente prohibido salir sola fuera de la fortaleza del palacio pues, aunque ella lo ignoraba, su vida corría peligro. Siempre tenía guardianes a la puerta de su dormitorio, por lo que salir de allí sin ser vista le resultaba muy complicado.
Nayat lo sabía y como era muy inteligente convenció a su niñera de toda la vida que ahora se había convertido por expreso deseo de sus padres en su institutriz y también en su confidente y amiga. Le pidió que le ayudara a salir de palacio sin ser vista.
Ambas decidieron que lo mejor era salir disfrazada de criada para que nadie la reconociese, pero tendría que burlar a los guardianes que custodiaban la puerta, luego por ahí no podía salir.
Nayat salió al balcón y decidió que saltaría uno por uno los balcones de palacio hasta llegar a las cocinas del reino que no eran vigiladas.. Desde allí se podía acceder fácilmente a un enorme huerto siempre sembrado con toda clase de hortalizas y verduras, en cuyos caminos se alzaban majestuoso, grandes árboles frutales que cubrían su hermoso y estilizado cuerpo protegiéndola de miradas indiscretas. Al final del arriesgado recorrido y ya fuera de peligro, su fiel niñera la esperaba sujetando las riendas de un bello caballo blanco de crines rojizas, de nombre Alazán, al que Nayat había cuidado con esmero y que por tanto, sería sin duda su mejor compañero de aventuras. Dispuesto a llevársela a galope si en algún momento se encontrara en algún apuro.
Con esa confianza y seguridad, la princesa abandonaba de vez en cuando su palacio y bajaba a lomos de su caballo hasta el lejano pueblo. Una vez allí, se perdía caminando por sus callejuelas como una más de sus habitantes. Visitaba el mercado, compraba lo que le apetecía en cada momento y charlaba con sus gentes sin que nadie sospechara que ella era nada menos que la hija de los Monarcas Sharif y Laila.
Antes de que la noche se echara encima, la princesa Nayat volvía a su palacio del mismo modo que lo había abandonado y nadie excepto su fiel niñera sabía de su secreto.
La princesa disfrutaba cada vez más con sus escapadas de palacio, por lo que estas eran cada vez más continuas. En una de ellas, recorriendo el gran mercado de Abisinia, se paró en uno de los muchos puestos que habían y se quedó unos minutos observando sus productos.
Era un puesto magnífico, seguramente el mejor de todos los que ella había visitado hasta ese momento. Cachimbas, alfombras, chilabas, muebles decorativos, espejos…en fin un gran numero de enseres que llamaron su atención.
No había demasiada gente comprando, por lo que la princesa Nayat se recreó a sus anchas mirando todo lo que le gustaba. Hasta que encontró en la misma esquina del puesto una colección de collares, pendientes, anillos y pulseras de madera algunos y otros de marfil. Todos labrados a mano con un vistoso a la par que hermoso colorido. Como princesa caprichosa que era, eligió los que más le gustaban y levantó la mirada buscando al dueño del puesto. No tuvo que buscar, porque un joven y apuesto mercader estaba justo frente a ella esperando a que eligiera su compra y a la vez admirando la belleza de una joven que hasta ese día él no había visto.
- ¡Buenos Días, señor! - le dijo Nayat - ¿Sería tan amable de decirme qué valen estos collares?
Yusef que, así se llamaba el mercader, contestó:
- Ojalá te los pudiera regalar, pues seguro que colgados en tu cuello lucirían mucho mas, pero me temo que mi padre me mataría y siento decirte que son muy caros para que una sirvienta como tú pueda comprarlos. Lo siento mucho concluyó Yusef.
Nayat, lejos de incomodarse por lo que Yusef le había dicho, y puesto que no podía rebelar su identidad, sólo se le ocurrió reír de buena gana para después contestar al mercader.
- ¡Bueno, es cierto que soy una sirvienta, pero tengo unos ahorros que quizás sean suficientes para pagar lo que me pidas!
Sirvienta y mercader charlaban animadamente y no se percataron de la llegada de un hombre de aspecto serio que sin mediar palabra, recriminó al joven por, según él, tener desatendido el puesto. Este hombre era el famoso Sattan, padre del joven mercader Yusef . Aunque todo el mundo le conocía, la princesa no sabía nada de aquel hombre, y mucho menos de que se tratara del enemigo número uno de sus padres. Así pues, sin ningún temor optó por defender al joven que estaba siendo tan amable con ella.
- Disculpe, señor, no regañe al muchacho, él simplemente estaba atendiendo a mis preguntas.
- El tiempo es oro, jovencita - contestó Sattan - y no se puede perder a no ser que quieras comprar algo.
- Bien, pues dígame, ¿qué valen estos collares?
- Trescientos Dirhams - contestó un poco airado el dueño de todo aquello -. Si quieres, puedes pagarlos a plazos.
Nayat, aún teniendo dinero suficiente, aceptó la oferta de Sattan pensando que así podría volver más veces para ver y charlar con el hijo del mismo.
Así fue como la princesa encontró motivo justificado para cada semana bajar de nuevo al pueblo.
Fueron pasando las semanas y Yusef cada vez que veía a Nayat se sentía más prendado de su hermosura por lo que, haciendo acopio de valor, se dirigió a la joven y le dijo que era muy hermosa y que le gustaría poder salir a pasear con ella. Nayat entonces contestó:
- Tú también eres hermoso, claro que me gustaría salir contigo, pero una princesa como yo no debe tener relaciones con gente plebeya. ¡Mi padre me mataría!
Yusef pensó que estaba de broma, pues él siempre la había visto vestida con el uniforme propio de las sirvientas y para él, Nayat era simplemente eso: una joven y bella sirvienta. Se le ocurrió contestar:
- ¡Tú eres mi princesa! Yo cuidaré de ti como tal. Claro, si tú me aceptas.
- Bien, estaré encantada de ser tu princesa.
Ambos se echaron a reír y a partir de entonces, sin que ella le contara nada más, comenzaron a salir juntos y se fueron enamorando el uno del otro.
Mientras ellos vivían una fantástica historia de amor, en el palacio de Abisinia, el rey Sharif mantenía reuniones continuas con sus consejeros y lacayos para conseguir de algún modo acabar con los enfrentamientos que durante años había sufrido su pueblo contra el terrible Sattan y su poderoso ejercito.
En ello estaban cuando uno de sus guardianes llamaba insistentemente a la puerta.
El guardia traía un mensaje escrito de puño y letra por el mismísimo Sattan. El mensaje decía:
Sharif, rey de los Abisinios. Te doy la última oportunidad para evitar que mi ejercito y yo mismo arrasemos con todo tu pueblo y tanto tú como ellos podáis vivir en paz.
Para conseguirlo, sólo quiero que me concedas para mi hijo Yusef, la mano de tu preciosa hija. Una vez desposados, mi hijo será tu sucesor, y tanto tu esposa, la reina, como tú mismo, viviréis cómodamente y sin problemas alejados de palacio sin que nadie os moleste jamás.
Es mi última palabra. Si no lo aceptas, te juro por el Dios Alá que destruiré tu pueblo y prenderé fuego a tu palacio cualquier noche mientras tu esposa , tu hija y tu mismo durmáis plácidamente.
Tienes un mes para darme la respuesta, o te aseguro que cumpliré mi amenaza sin miramiento alguno.
Sharif leyó atentamente el escrito, convencido de que Sattan cumpliría todas y cada una de sus amenazas si no accedía a su propuesta.
Consultó la propuesta de Sattan con sus consejeros y también con su esposa la reina Laila y después de horas de meditación, decidieron por el bien de su pueblo entregar a su hija como esposa de Yusef para evitar males mayores.
Sharif y Laila siempre habían pensado en casar a su hija con un príncipe que llevara como ellos sangre real, pero Sattan no les dejaba otra opción.
Esa misma noche, mientras cenaban con su hija, comunicaron a la misma su decisión. No le dieron opción para que fuera ella quien eligiese al hombre de su vida. Como princesa, no le quedaba más remedio obedecer a sus monarcas, aunque estos fueran sus propios padres.
Por primera ver en su vida, Nayat se sintió la mujer más infeliz del mundo. No pudo reprimir sus lagrimas y desconsolada, pidió permiso para retirarse a sus aposentos. Una vez allí, contó a su fiel niñera lo que le había pasado y le advirtió que jamás se casaría con un desconocido, porque ella estaba enamorada de un joven mercader con el que estaba dispuesta a huir si sus padres la obligaban a casarse con otro hombre. De nada le sirvieron los consejos que su niñera quiso darle pensando en que lo mejor que podía hacer era obedecer, casarse con el hombre que habían elegido para ella y olvidarse de su mercader para siempre.
Durante toda la noche, estuvo planeando su escapada de palacio dispuesta a no volver jamás. Sabía perfectamente cómo salir de allí sin ser vista, por lo que una vez recogidos sus enseres personales huyó a lomos de su fiel corcel.
Todo esto sucedía en palacio mientras Sattan comunicaba a su hijo las intenciones de hacerle rey uniéndole por la fuerza a la princesa Nayat.
Yusef no era como su padre, él era bueno y honrado. Carecía de la avaricia desmedida de su progenitor. No necesitaba para nada el poder, sólo necesitaba el amor de aquella humilde sirvienta por la que estaba dispuesto a dar la vida. Sin embargo, no se atrevía a contradecir a su padre, le conocía bien y sentía cierto temor en su presencia.
De cualquier modo, Yusef tampoco estaba dispuesto a obedecer a su padre casándose con una mujer a la que ni conocía ni amaba por muy princesa que fuera.
Yusef y Nayat tomaron la decisión de mantener su amor a toda costa y así lo hicieron, huyendo juntos sin decirle nada a nadie. Tampoco se contaron quiénes eran en realidad ni lo que sus familias pretendían hacer con ellos. Simplemente marcharon decididos a vivir su amor en otro lugar.
No se imaginaban que con su decisión provocarían entre los suyos feroces enfrentamientos.
Por un lado, los reyes de Abisinia con la extraña desaparición de su hija, pensaron que Sattan, el cruel y malvado Sattan, la había secuestrado para hacerles todo el daño posible. Pero por otro lado, Sattan pensaba lo mismo respecto a la desaparición de su hijo Yusef estaba convencido de que había sido secuestrado por el ejército de los monarcas y de que lo tenían retenido en palacio para vengarse de él.
Ninguno de ellos creía en la palabra del otro, por lo que ambos, con sus soldados bien preparados, iniciaron una terrible batalla sin sentido en la que morían miles de personas inocentes cada día. Aquello no parecía tener fin, el deseo de venganza de ambos era desmedido, hasta tal punto que llevaban un año entero luchando y ni Yusef ni Nayat aparecían por ningún lado. Todos los pueblos del reino de Abisinia se iban implicando en el conflicto, las bajas eran muy grandes y el rey ordenó a nobles y plebeyos luchar si era necesario hasta morir.
Así fue cómo un día Nayat y Yusef, que vivían en uno de los pueblos más alejados de Abisinia, se enteraron del tremendo conflicto que mantenían sus familias.
Hasta ese día ellos habían sido muy felices y cómo fruto de su amor, nació el pequeño Tarek. Hasta entonces, ninguno de los dos había confesado al otro quién eran verdaderamente, pero se dieron cuenta que había llegado el momento de decir la verdad.
Fue Nayat la que, con el pequeño Tarek en sus brazos, le dijo a Yusef:
- Yusef, amor mío, ¿recuerdas cuando me decías que yo era tu princesa?
- ¡Claro que sí, Nayat, tú serás siempre mi princesa!
- Así es, amor mío. Nunca quise decirte quién era en realidad por que tenía miedo de que entonces no me quisieras, pero yo soy Nayat, hija de Sharif y Laila, los reyes de Abisinia. Huí de Palacio porque querían obligarme a casar con el hijo de un rico y malvado mercader llamado Sattan, que al parecer quería a toda costa destronar a mi padre y que su hijo fuera el sucesor y a la vez mi esposo.
- ¡Amada mía! Yo también tengo algo que decirte. ¿Recuerdas a mi padre, ese hombre que en una ocasión te vendió los collares que llevas a plazos?
- Claro, cariño, lo recuerdo perfectamente.
- Bien, pues ese hombre es al que tu llamas malvado mercader y cuyo nombre es Sattan, es mi padre. Yo soy el hijo de Sattan. Mi padre también me quería obligar a casar con la hija de los reyes de Abisinia, pero yo sólo te amaba a ti, por eso no te dije nada, pues la maldad de mi padre te haría huir de mí para siempre.
Ambos entonces se abrazaron fuertemente derramando lágrimas de felicidad y a la vez de pena al darse cuenta de que al no haber sido sinceros el uno con el otro, habían provocado sin intención una guerra que quizá, si hubieran aceptado las ordenes de sus progenitores, hubieran evitado.
Tenían que hacer algo para que aquella absurda batalla terminase. Debían y querían conseguir que las familias de ambos hicieran las paces, devolviendo a su pueblo la felicidad perdida hacía ya demasiado tiempo.
Yusef y Nayat empaquetaron sus enseres, cogieron a su bebé y emprendieron el camino de regreso al pueblo de Abisinia.
Después de días de camino, llegaron al atardecer a su pueblo natal, casi no lo reconocieron. A cada paso que daban sólo encontraban edificios derruidos, gentes desoladas y perdidas, entre sus calles estrechas y empinadas, sin saber a dónde ir. Niños llorando de hambre y frío, muchos de ellos solos o acompañados de mujeres que derramaban lágrimas y gritaban el nombre de su Rey, al que pedían terminase con aquella tragedia.
Nayat y Yusef sintieron entonces un profundo dolor, dolor que su pueblo estaba padeciendo y del que ellos se sentían responsables aún que no fueran ellos los culpables sino sus padres, que por diferentes motivos provocaron una guerra cruel, injusta, sin ningún sentido y que jamás arreglaría ningún problema por grande que fuera este. En la guerra no hay vencedores ni vencidos, nadie gana, todos pierden. Pierden padres, hermanos, hijos, amigos, pierden sus hogares, sus puestos de trabajo, pierden su pan de cada día, pierden su paz y su felicidad, lo pierden todo a cambio de nada.
Nayat y Yusef pensaron con rapidez en la única solución posible para poner fin al conflicto. Ambos miraron al niño que tenían en sus brazos y creyeron que él, el pequeño Tarek, sería la salvación para todos.
Junto a su bebé, se encaminaron a palacio decididos y confiados. Cuando llegaron, Nayat entró a los aposentos de sus padres. Contó su historia de principio a fin y, después de pedir perdón por el daño que su huida hubiera causado, mandó entrar a Yusef con su hijo en los brazos. Por primera vez en mucho tiempo, los reyes se sintieron felices e ilusionados con su nieto y con la vuelta a palacio de su hija. Nayat dijo entonces:
- Amados padres, no voy a quedarme con vosotros. Mi esposo, nuestro hijo y yo, nos marcharemos ahora mismo y siento deciros que no volveréis a ver a vuestro nieto hasta que no consigáis hacer las paces con Sattan, porque ahora él al igual que vosotros tiene un nieto que lleva la misma sangre. Todos seremos una gran familia y juntos conseguiremos que nuestro pueblo vuelva a vivir en paz.
- ¡Está en vuestras manos!
Sin decir una palabra más, salieron de palacio dirigiéndose al hogar de Sattan.
En esta ocasión fue Yusef quien entró solo en la casa de su padre, dispuesto a enfrentarse a él de una vez por todas. Sattan siempre pensó que a su hijo lo habían secuestrado, por lo que al verle imaginó que su ejército por fin habría conseguido liberarle.
Yusef le contó la verdad de la historia e hizo pasar rápidamente a su esposa e hijo, antes de que a Sattan le diera tiempo de reaccionar.
Por primera vez en la vida este hombre, egoísta y malvado, se vislumbró un rayo de ternura al ver a su nieto. Le cogió en brazos y lloró como si fuera un niño.
Se le veía feliz cómo jamás en la vida, por lo que Yusef aprovechó el momento y le dijo:
Padre, este niño lleva tu sangre, pero también lleva la sangre de los reyes Laila y Sharif, ellos son sus abuelos al igual que tú, por lo que te pido que hagas las paces con ellos para que todos juntos podamos ser una gran familia. De otro modo, si no accedes, Nayat, nuestro hijo y tu nieto, y yo nos marcharemos y no volverás jamás a verlo. ¡En tus manos está!
Sin decir ni una palabra más, salieron de la casa.
Los futuros reyes de Abisinia, se dirigieron entonces a la plaza del pueblo y allí se quedaron esperando que ocurriera el milagro.
El sol estaba a punto de perderse en el horizonte cuando dos jinetes a lomos de sus caballos galopaban a lo lejos en dirección a donde ellos se encontraban.
Detrás de los jinetes, una enorme polvareda les hizo presagiar que no venían solos, sino con un enorme ejercito detrás.
En un principio, Yusef y Nayat se asustaron abrazándose a su hijo con la intención de protegerle. Pero rápidamente, se dieron cuenta de que aquellos hombres a caballo eran el rey Sharif y el famoso mercader Sattan.
Ambos habían hecho las paces y juntos fueron a buscar a su nieto al que no querían perder por nada del mundo.
Arrodillados ante sus hijos, pidieron perdón y juraron por su Dios Alá que devolverían la paz a su pueblo. Juraron que repartirían sus bienes para que ninguna familia pasase hambre de nuevo y nombraron a Nayat y Yusef reyes de Abisinia. Desde ese momento y en adelante, sólo querían ejercer como abuelos. Abuelos del príncipe Tarek que con su inocencia, había conseguido el milagro.

Y colorín, colorado este cuento se ha terminado.
¡Felices sueños!


Raquel Herrero Alverola

jueves, 26 de noviembre de 2009

ROSA DE LOS VIENTOS





ROSA DE LOS VIENTOS

Seducida por el compás de aquellos versos
Con la mirada de sus ojos lacrimosa
Persiste incrédula ante la negativa
De no poder escuchar las voces interiores
De aquella, tan sutil y hermosa rosa
Rosa de los vientos que grácil y generosa
Llegaba al embeleso con ésa su candidez
Primorosamente ¡hermosa!
¿Donde quedaron aquellas voces, donde
La semilla que germina su sustento?
¿Quien pudo ser tan inhumano, quién?
Para arrancar de golpe las suaves caricias
Que tuvo entre sus manos.
Quién, como y porqué le robó de modo extraño
La suavidad de la piel.
Oh¡¡ Creador del Universo, de lo infinito y lo
Finito; dime: Qué hice yo para tener que soportar
Tanta fuga a la cruda realidad de éste, ¡mi tormento!
Fuera tal vez la fatalidad, por nacer, por crecer,
Por soñar, por vivir… tan profana y alejada
De la rosa, “mi rosa” rosa de los vientos
Porque tu sabes, sí, tu bien lo sabes;
Que yo la siento cerca mío, que yo la quiero,
Que la llevo muy adentro…
Y ahora la busco, la busco pero no la encuentro
Los versos se alejaron y queda solo el silencio
De unos ojos que derraman lacrimosos
Tan triste y doloroso ¡desencuentro!

Raquel Herrero

domingo, 22 de noviembre de 2009

INDIFERENCIA





INDIFERENCIA

Es curioso como va dejando huella
la imprevisible huella de la indiferencia
Astuta y cruel consejera. Sutil a tal manera
que llega matando sueños y quimeras
Sentimientos que amarrados en el pecho
testimoniaban fidelidad a manos llenas
Se hizo paso…, Paso a paso sin clemencia
y fue dejando rastro de su indolencia
De tal modo, que como viento huracanado
lo arrasó todo, todo quedó en vano

La tierra que antes fuera fértilmente generosa
es ahora; tierra cenegada, árida, escabrosa
Ya no habitan primaveras candorosas,
ni pájaros azules que alegren con su trino
la fresca alborada, precedida de la aurora
No, ya no queda ni huella…
Se instaló la indiferencia poderosa
y extendiendo su manto de arpillera
Al cobijo de una noche de traiciones
Se la llevó… sí, se la llevó
¡¡También a ella!!

Raquel Herrero

viernes, 20 de noviembre de 2009

A TU LADO





A TU LADO

A tu lado puedo imaginar
Esa luz del nuevo día
Conquistar el mundano corazón
La mirada transparente
La sonrisa perdida
A tu lado, soy capaz de crear
Un universo a mi medida
Soy capaz de sonrojarme, de sonrojar
Cada pétalo de aquella rosa prendida
Sí, lo soy, a tu lado vida mía.

A tu lado, volver a soñar
Es mi punto de partida
Ahogar cada pena, taponar la herida
Dejarte entre las líneas
La savia de mi vida
Quererte si me lo permites
Un poco más cada día
Y todo por que a tu lado;
Cada fracaso fue una mentira
La distancia cuerda floja
Y la angustia desolada
Una triste pesadilla

A tu lado vida mía
Las horas parecen pocas
Para gozar de tu compañía
Porque no quiero gritarle al mundo
Lo mucho que te quería.


Raquel Herrero

jueves, 19 de noviembre de 2009

POR ENTONCES



POR ENTONCES

Aquella Navidad, sería sin duda alguna, una de las peores Navidades de mi vida.
Era incapaz de acostumbrarme a la no presencia de mi madre. Por vez primera ella no estaba entre nosotros. Con sus hijos, yernos, nueras, nietos y bisnietos. Ese ángel de la guarda que durante toda la vida nos hubo protegido con inmenso cariño, se hallaba ahora desvanecido, flotando en algún lugar del espacio infinito, fuera de nuestro alcance.
El dolor se hacía por momentos insoportable, aprender a vivir nada más que con su esencia, con sus recuerdos, no era nada fácil.
El corazón soportaba intermitentes espasmos, el musculo dañado en lo más profundo se encogía de dolor, tiritaba de frío… pero ya no había gabán que cobijase y abrigara a tan desolado corazón.
Sin embargo la vida continuaba, el tic tac de aquél reloj colgado en la pared marcaba cada minuto, cada segundo de un tiempo que hace girar y girar al mundo con un mismo destino final.
La Dama negra una vez más había dejado su huella imborrable en ése tiempo, pero la vida continuaba sin dar un solo paso hacia detrás.
Desde siempre esta época Navideña tuvo para mí una motivación especial. Momentos de encuentros y reencuentros con la familia, momentos especiales en los que dejamos aparcados la cotidianidad de los días, los horarios, el estrés y hasta somos capaces de obviar rencores, envidias, malicias, mostrando el lado más amable y generoso que tenemos.
Así debiera ser durante todo el año, pero no se muy bien el motivo son en estas fechas, cuando algún hada, duende o brujita compasiva, nos visita, nos envuelve y nos permite sacar a la luz nuestro lado más humano.
Siendo así, era necesario hacer un esfuerzo y procurar dejar aparcado el dolor y entregar a los nuestros la mejor de las sonrisas.
Esa era la prueba de fuego a superar en aquella triste y aun cercana Navidad del 2008
Sin embargo no fue posible mantener esa sonrisa ni tan siquiera en aquella época entrañable que me hacía mantener la ilusión tal y como si fuera una niña.
Las noticias que comenzaron a llegar por Prensa, Televisión y Radio eran desgarradoras. Una guerra cruenta había comenzado entre dos Países muy lejanos a mi entorno, pero no por ello podía quedarme indiferente como si para nada fuera conmigo.
Israel y Palestina se enfrentaban. Las imágenes de muerte y destrucción se sucedían día tras día.
La tristeza y levedad de mi sonrisa fue perdiendo su línea, sus tímidas fortalezas hasta morir una vez más. Me sentía incapaz de soportar más dolor al que ya me acompañaba por aquellos días y sumida en un halo de tristeza y soledad infinita en un grito intimo y desgarrador llamé a mi madre queriendo que me escuchara, sabiendo que ella ya no podía escuchar mi lamento.
¡¡Mamá, mamá, dime, qué puedo hacer yo!!
La insensatez, la codicia, la sinrazón humana se habían instalado en aquellos territorios, dejando a su paso regueros de sangre.
Palestina era aniquilada, sus gentes, hombres mujeres y niños quedaban masacrados por el peso de las bombas y metralla. Los que sobrevivían quedaban mutilados, sin hogar, sin agua, sin alimentos. Huérfanos de padre y madre… Todo era como vivir la más terrible de las pesadillas en aquél lugar completamente arrasado por la demencia.
Comencé a sentir mi dolor como algo insignificante, sin apenas importancia comparándolo con el sufrimiento y la impotencia palpables de aquellas gentes que en apenas unos días lo habían perdido todo.
Esta era la situación a grandes rasgos y este mi estado de ánimo cuando un amigo y compañero de letras decide abrir una nueva red literaria que se dio por llamar Poemas por Palestina.
Quizás él ni siquiera lo imagine, pero gracias a esta afortunada decisión y apertura de la red, mi mente comenzaría su desbloqueo para permitirme buscar algún modo de aliviar ése dolor del Pueblo Palestino que para nada me era ajeno.
Entré en la red como uno más de sus miembros y tomé la decisión de crear un proyecto Solidario, convencida de que mis compañeros lo apoyarían.
La idea era escribir un poemario entre todos nosotros, buscar el modo de publicarlo una vez construido y después donar los beneficios íntegros de su venta para paliar en algo la miseria de los más desvalidos.
Mi llamada tuvo respuesta inmediata y en pocos días más de una veintena de escritores de diferentes Nacionalidades se habían sumado al proyecto.
Si hay algo de lo que estoy completamente convencida, es de qué en este nuestro mundo, somos una gran mayoría los que pensamos, queremos y creemos que la Paz es posible, que la justicia y la equidad son posibles.
Como estoy convencida de nuestros valores en torno a la Solidaridad, ayuda y apoyo hacía los más desfavorecidos. Pues de ser de otro modo, todo dejaría de tener sentido.
Si no somos capaces de ayudar al otro, de convivir en paz, de respetar creencias, culturas, religiones. Si no fuéramos capaces de todo ello; este mundo sería una masa inmensa de vacio y silencio.
Han pasado ya muchos meses desde que diera comienzo este proyecto, este sueño mío y de otros tantos compañeros y amigos que creemos que también los sueños pueden llegar a ser una realidad.
No voy a negar que durante este tiempo y mientras avanzábamos hacía nuestra meta, han habido momentos de desilusión, de apatía, de controversias, de desconfianzas, de lágrimas añadidas a las muchas ya derramadas por los recuerdos dolorosos de imágenes y testimonios…pero aun con todo ello, hoy podemos, puedo decir que hemos cumplido nuestro compromiso y que nuestro poemario es una realidad hermosa y enriquecedora al mismo tiempo.
En Breve este libro de poemas será presentado y puesto a la venta y en breve estoy convencida de ello. Haremos llegar al pueblo palestino nuestro granito de ayuda, cariño y Solidaridad.
Estas, entre otras son las cosas que tocan mi corazón.
Raquel Herrero

lunes, 16 de noviembre de 2009

ESA PARTE





ESA PARTE

Con esa parte de hembra que me toca
Acojo con gusto el maná
Que fluye de tu boca
El misterio de gozo y recreo
Al sentir en tus ojos
Esa mirada lasciva del deseo
Esa, que me lleva y que me trae
Para acoplarme y doblegarme
A los designios de quien la nombra

Con esa parte de hembra que te ronda
Las brasas permanecen
En su erectas formas
Mientras su dermis febril
Reclama con vehemencia la sed de ti
Y se expanden sus carnes
Y van manando fluidos navegables
Mientras registra vocablos
Que tal vez sea mejor
Dejar como inconfesables

Con esa parte de hembra que te nombra
Lo viril de tu cuerpo
Va retomando su ansiada forma
Y las yemas de tus dedos
Juegan sus caricias
En ese monte de Venus
Que como fuente generosa
Te permite la entrada
A sus grutas más jugosas
En esta parte de hembra ¡que te goza!


Raquel Herrero

domingo, 15 de noviembre de 2009





DIGO

Cuando el hombre regurgita sueños
Que cual finos telares van tendidos
En bancada por ser los propios dueños
Que habitan y habilitan su morada
Digo, cuando sucede y el corto espacio
De tiempo se detiene.
Digo, el hombre obtiene, la blanca nieva
La rojiza llama, el empuje del viento
La furia sagrada que impone mandamientos
Que al asolado mundo proclama

Cuando el hombre versa ¡¡clama!!

Esparciendo como semilla la complitúd
Etérea que hizo nido en sus entrañas
Parto fecundo que se arroja mientras
A pies descalzos caminas la senda
Sin elegir su rumbo
Digo, que el hombre se empeña
En considerar el modo de alargar
La impropia huella
Digo, que son gigantes sus lamentos
Sus tristezas, la furia de los mares
Cuando el amor no alcanza, cuando
Se quiebra la estrella

Cuando el hombre versa ¡¡clama!!

En la dulce intimidad de los silencios
Donde arropan las verdades que compendia
El pensamiento
Donde la timidez siempre descarnada
Se aleja por un momento
Entonces solo entonces…

El hombre versa, el hombre ¡¡Clama!!

Raquel Herrero

viernes, 13 de noviembre de 2009


INDOLENTE

Las sombras se empeñan
Y van haciéndole sombra
A este querer que de día
Y cada noche te nombra
Las mordazas que invisibles
Se adhieren a la boca
Van ahogando la queja
Que de su garganta brota
La mente está delirando
Reprimida o tal vez loca
Mientras se ofusca negando
Que hasta la dermis le llora
No hay lágrimas que derramar
En ojos que asemejan mares muertos
O tinieblas que perdieron las auroras.

Indolentes vasallos de la suerte
Mantienen su corazón amurallado
Sus latidos se expanden y contraen
A un ritmo sinuoso y oprimente.
Y en este destino falaz,
Juega el infortunio impertinente
La irónica sorna, la burla consciente
Ríen su carcajada indiferente
En ese arte del dolor
Agudo y persistente
De un querer que jura…
Vivir para quererte.


Raquel Herrero

NECESIDAD




NECESIDAD
No siento necesaria más explicación
Son los deseos, son el aliento, son la voz
Palabras que llegan desde un mar adentro
Donde cada pensamiento es coral, arrecife
Alga y caracola
Es oleaje de recuerdos, es fauna marina
Embalse, pantano, laguna y flora
Es sustento de vida, puesta de sol
Rio navegable, horizonte por descubrir
Es armonía
Es dejar la huella en una página vacía
Paleta de color que impregne de luz
La oscuridad de los días
Es buscar entre tinieblas el camino
La salida, es recomenzar en esta senda
Acaecida por alguna causalidad
Es mi ley, donde la interna batalla
No se da por concluida.
Es la huida, para volver, es lamer
La propia herida…
Es querer, querer aunque cueste la vida
Que de nada me serviría
Si no encuentro entre sus pliegos
La esencia de su querer.


Raquel Herrero

domingo, 8 de noviembre de 2009

DICEN


DICEN


Dicen que soy como la roca
Qué arraigándose a la tierra,
Se mantiene
Soportando vendavales
Lluvia, frío, nieve…
Erosionada en cada fibra
En cada poro, en cada capa
De su superficie flagelada
Dicen que soy roca muda
De gritos silentes, de ecos
Afónicos, de mudez forzada.

Dicen que soy como amapola
Luciendo entre trigales
Flor efímera y vaporosa
Que por un tiempo embellece
Planteles y valles
Dicen que soy cual mariposa
Reina por un dia,
Volátil y aleatoria
Esparcido polvo colorido
Entre una masa corpórea,
Integra y desintegrada
Belleza que se desvanece
¡Tanto y tan poquita cosa!

Dicen que soy,
Como lava de un volcán
Explosiva y generosa
Ardiente torrencial que fluye
Manando por la ladera
Ángel que desde la cumbre
Cae derrumbado en tierra.
Dicen que soy un volcán
En la laguna desierta.

Dicen que la muerte vive
Desertora entre la carne
Esperando su momento
Altiva y desafiante
Dicen que por ella espero
¡Qué sabe nadie!

Dicen lo que se imaginan
Sin pensar por un instante
Que solo tú y yo sabemos
Donde comenzó esta ruta
De mutaciones constantes.

Raquel Herrero





sábado, 7 de noviembre de 2009

CARCELERO





CARCELERO

Abre la celda carcelero
Ven a quitarle a mi alma
Grilletes y cadenas
Anda, destruye ese antifaz
Y deja que admire
Esos ojos tan bellos…

Carcelero de mi libertad
Ven; Y reposa en mis labios
Un te quiero
Y luego de nuevo me puedes
Amarrar
Porque no quiero escapar
Sino hacerme prisionera
De una cárcel sin cerrar

Raquel Herrero

miércoles, 4 de noviembre de 2009

CONFUSIÓN





CONFUSIÓN

Que lejos quedaron aquellas jornadas
Donde despertar, era agradecer
A la vida un día más.
Uno más, para luchar codo a codo
Para sonreír y bromear
Un día más para ver el reflejo
De unos ojos que no dejaban de brillar
Inventando sueños, proclamando libertad
Astutos, inquietos, viajeros, pretensiosos,
Límpidos, tímidos, austeros, convencidos,
Tiernos, hechiceros…
Que lejos queda todo, qué griterío
En medio de los silencios, que vacio
Entre los arcos corrosivos de un plantel
Hecho esqueleto.

En sus jardines el olor de los jazmines
Suplantado por el hedor
De absurdas injurias pueriles
Y ese aroma de las rosas que huye
Despavorido;
Entre sus gélidas gotas de rocío

Es eterno el invierno sin cálido abrigo
Es funesta la noche cuando la misma luz
Del día, en el oscuro túnel se ha protegido
Temerosa de encontrarse con el mismo diablo
Perdida en el abismo
Y así son los momentos de un tiempo perdido
De un poeta vedado y unos versos adolidos
Que a gritos reclaman volver, volver
A proclamar su destino…
Trovadores del amor, manantial de la vida
Arroyo de pasión, ilusión retenida.

Raquel Herrero

sábado, 31 de octubre de 2009





ANHELOS

Dime cual es el secreto
De tan preciado veneno
Que elucubrando sustancias
Va calando hasta los huesos
Dime que perfume arrojas
Para encandilar el cuerpo
Que el solo aroma de su fragancia
Va envolviendo en el deseo
Como es que llega la gloria
Mientras ardo en el averno
Cómo amor que me provocas
Fluidos y juramentos.
Será la lascivia de tu mirada
Tu boca carnosa, tu lengua mojada
Será tu pecho desnudo o
El corcel brioso que galopa en mi cama
Que será lo que seduce
A esta hembra que derrama
Torrentes de lujuria, mientras
Penetra tu miembro hasta
El fondo de la cala.
Razones de la sin razón
Anhelos de la raza humana


Raquel Herrero

viernes, 30 de octubre de 2009

DONDE VAYA





DONDE VAYA

Te llevaré conmigo donde vaya
Acotando los temores, escalando las murallas
Abriendo senderos, cubriendo alboradas
Te llevaré conmigo donde vaya
Entre ríos turbulentos, en fuertes marejadas
En el suave balanceo de las olas
En los médanos de mi playa.
Te llevaré conmigo cuando la soledad
Quiera ser quien me acompaña
Cuando llore a lágrima vida
Cuando mi sonrisa alerte a tu mirada
Te llevaré conmigo cuando sienta
El reseco de bocas amordazadas,
De las manos vacías
De las extremidades que braman
Que rujen como leones
Que muerden como alimañas
Te llevaré conmigo, junto a mi alma
Mientras presienta que queda un mañana
Que son lagunas a contracorriente
Que poco a poco llegará la calma
Te llevaré conmigo aun sabiendo
Que no hay vacio en mi universo,
Ni frio entre mis sabanas de raso
Que solo es este amor que he entretejido
En el abismo que rompe la distancia.

Raquel Herrero

martes, 27 de octubre de 2009

ROSAS AMARILLAS





ROSAS AMARILLAS

¡Mira mi amor!
He cortado las últimas flores del jardín
Cuatro rosas amarillas que hoy quiero
Regalarte a ti.
Ellas son la vida, la esencia, el símbolo
De aquellas semillas que planté para ti
Las he cuidado, protegido, las he regado
Con todo el amor, con esmero, con
Cuidado y todo lo hice pensando en ti.
Son la ofrenda de un corazón enamorado
De un cuerpo que se pierde en las caricias
De tu manos.
Son mi regalo, pétalos de tacto aterciopelado
Que elevan mi perfume hasta tu cuerpo
Varonil, tu torso despojado, tu boca sedienta
Tus ojos eclipsados
Hoy quiero amarte así, deshojando cada tallo
Perfumando cada poro con un beso alborotado
Seducirte, complacerte, elevar al infinito
El placer de ser amado
Sí, Hoy eso quiero, ser feliz
Mostrarte sin temor a equivocarme
Que no has de temer la vida, solo gozarla
Sentirla…
Tomar su elixir, naturaleza divina
Que hoy me lleva hasta ti, para volver a recrear
El hermoso anhelo de estar junto a ti.
Deléitate con esta rosa que ha renacido
Engalanada de suave y perfumada piel
Piel ardiente, piel amada, puro deseo
De sentirte, de sentir.

Raquel Herrero

lunes, 26 de octubre de 2009

FURTIVA MIRADA





FURTIVA MIRADA


Mirar furtivamente a través de la ranura
Mirar, querer ver la luz que en otro tiempo
Llenara la mansión con su hermosura.
Querer escuchar las alegres melodías
De aquellos bailes de Salón. Su algarabía
Damas, caballeros, invitados de excepción
Querer que suenen las campanillas y darle
Nueva cuerda a su reloj.
Sentir que se abrieron puertas y ventanas
Que luminosas las hadas;
Danzaban coquetas en su libertad
Sentir como siente la mensajera paloma
Cuando en su pico dorado
Porta un lienzo acomodado
Entre dos alas de luz y oscuridad

No comprender,
Por qué una tarde cualquiera
Le cerraron el acceso a su mansión
Estrellando sus alas contra el miedo
En picado vuelo la paloma se quebró…
Y ahora, queda una llamada ausente
Una señal que todavía no escuchó
Un Cielo que perdura, una locura
Una voz que palpita entre sus labios
Humedeciendo su comisura…
Una figura que resurja diferente
Que aparezca, y perdure para siempre
Pues no hay lugar en el mundo
Donde el amor y valor, no sean
La razón, de la mirada presente.

Raquel Herrero

sábado, 24 de octubre de 2009

OLOR A SILENCIO




OLOR A SILENCIO
Una nube densa, un olor a silencio
Un quejido constante, una llamada
Un lamento
Un querer despertar de un algo
Que atenaza muy adentro
Aprender a reposar entre las líneas
De los amados versos.
A comprender como entre ellos;
Iban ocultos los secretos
Esas voces de dolor, de verdad
De sentimientos.
Voces calladas, entretejidas entre
Pétalos rosados, mecidos y acunados
En el Ocaso de los vientos.
Liturgias acaecidas que son,
Como juramentos
Mentiras que se proclaman
Queriendo desdibujar la intimidad
De los mandamientos…
“Los nuestros”, esos tan sagrados
Que no se permiten asomar
Ni vivir, ni respirar, ni dar
un solo grito, ni gozar
Porque temen al castigo
De los propios dioses, dejándose
Reconstruir en frustraciones
Cada día, cada tarde, cada noche
Y en ese falso abrigo
Tan lleno de reproches
Se cubre el orgullo, para que no quede
Congelado después de tanto derroche.
Son palabras malgastadas que no supieron
Escuchar una verdad que brillaba
En sus pupilas en cada vigilia,
En cada alborada, en cada llama sagrada
De los cuerpos encendidos en la noche.

Raquel Herrero

viernes, 23 de octubre de 2009

DECIDO




DECIDO

Hoy solo quiero recordar
Llenarme de momentos, dejar
Por un instante los lamentos
Y recordar…
Un pasado tan lleno de gloria
De pasión, de giros extenuantes
Provocativos, hermosos, repetitivos
Esa locura, que parecen gozar
Los amantes aguerridos los
Dementes consentidos,
Los fieles lacayos, lo que usurpan
Lo prohibido, porque saben
Qué ahí está el néctar jugoso
De lo desconocido,
Alimento de dioses, paladeando
Lo divino, lo que otros jamás
Alcanzaron en el caminar cobarde
Por este recorrido.
La gloria terrena que por inalcanzable
¡Qué paradoja!, estuvo al lado mío.
Y casi ahogada entre lágrimas decido
Resucitar, porque el presente no mata
A quien no quiere morir
Tras los recuerdos construidos

Raquel Herrero

sábado, 17 de octubre de 2009

ESO QUISIERA





ESO QUISIERA

Quisiera recomponer los cristales rotos
Y dibujar con mis besos el brillo de
Aquellos ojos
Quisiera ser el bastón que impida la
Caída de un noble corazón para que
No se desangre destrozado de dolor
Eso quisiera pero no,
Que puede hacer otro espejo roto
Un pincel sin colores, unos labios
Agrietados, mordidos, apretujados
Que puede hacer un corazón que
Tirita en el pecho abandonado
Un cuerpo mutilado sin el apoyo
De su bastón
Quisiera destruir las pesadillas
Que se agolpan en horas eternas
Refugiadas al abrigo de la noche
Quisiera ser luz de amaneceres
Caminos olvidados, torrentes de
Pasión, flor perfumada entre las manos
Eso quisiera, pero no
Que puede hacer quien habita entre tiniebla
Quien detuvo su reloj, para no sufrir la espera
Que puede hacer, quien ha olvidado la senda
Que le lleve hasta el jardín donde aspirar
“El opio” de una eterna primavera.
Raquel Herrero

DEDICADA A TI


DEDICADA A TI


Hoy quiero regalarte mi poesía, la mas tierna
La noble, la mas sentida. Esa que nace cuando
El dolor ajeno, mutando de piel es tan nuestro
Hoy quiero regalarte mi alegría, mi fortaleza, mi
Decisión, mis ganas de vivir, de entregar…
Hoy quiero regalarte, todo lo que soy, lo que
Tengo, el valor de la diestra que salió a la
Corrida de la vida, enfrentándose a negros
Fantasmas bravíos que la cornearon una y
Otra vez… Hoy quiero hacer mía tu agonía
Y saber que la imagen reflejada en el espejo
Vuelve a ser la que tu poseías,
la que siempre quisiste ver.
Hoy mas que nunca, mis manos, mis abrazos
Se hacen cuerpo en tu regazo, para que sientas
Que aún te queda tanto por hacer, por vivir
Por amar, por sentir, por gozar, por conocer.
Hoy mas que nunca presiento que hay una
Luz, un camino que aún no hemos recorrido,
Un Evento, un encuentro que no queremos
Ni debemos de perder.
Raquel Herrero

viernes, 16 de octubre de 2009

PERMÍTEME





PERMÍTEME

Podría pedirte que no te alejes de mí
Decirte que este vacio que siento, supera
Cualquier tormento, en esta extraña forma
De vivir.
Podría, pues es lo que ahora mismo siento,
Que te pierdo, que te alejas como el viento
Y ya ni siquiera quiero seguir.
Y tal vez resulte qué, debo estar agradecida
Por aquellos momentos que dedicaste a mí
Tal vez deba aprender que ahora,
Hay cosas más importantes
Que no sabías y que yo siento que descubrí
Pero permíteme por un instante decirte
Que sigo estando aquí. Que soy la misma
Tan grande o tan insignificante, tan lejana
Tan torpe, tan humana…tan triste ya sin ti
Permíteme mostrarte, mis venas, mi piel
Mi carne, mi desnudo cuerpo…el sonrojo
Que cubre mi semblante por esta debilidad
De mis versos, que en algún momento
Pretendí, convertir en arte…
Recuérdame cuando observes tu semblante
Y el reflejo te responda… ahora soy yo?
¿O mi yo era antes?
Y si no encuentras respuesta, acompáñame
Ayúdame a buscar la sonrisa extraviada
Entre la piel y la carne.


Raquel Herrero

domingo, 27 de septiembre de 2009

MOMENTOS





MOMENTOS
Hoy quiero cerrar mis ojos
Quedarme en silencio tendida en este lecho
Dejar que sean tus manos las que recorran mi cuerpo
Desnudando mi alma, lo mismo que las ansias de este
Clausurado estrecho.
Hoy quiero regalarte
Latidos sin movimientos
No necesito mirarte, pues el deseo es interno
Y en esas profundidades quiero sentirte muy dentro
Que sean las caricias de tu lengua portadoras de
De un idílico amor…de un amor que surge de nuevo
Que nuestro sudor empañe el frío de los espejos
No necesito cadenas que me amarren a tu pecho
Cuando se abre cada poro para gozar de los besos
Cuando emanan los afluentes en su volcánico fuego
Y dos bocas bien sedientas consumen su elixir etéreo
Hoy voy a cerrar mis ojos
Y voy a dejar que fluyan lujurias hasta el extremo
Mientras el deleite llama a la puerta del averno
En esta noche corpórea de retórica irreverente, de
Gemidos ardorosos, de pieles ardientes
De éxtasis, de gloría, de delirio persistente
Y que solo queden registro y señal,
De ese nombre que musita entre mis dientes.

Raquel Herrero

TE QUIERO





TE QUIERO


¿Sabes?,
Te quiero
Te quiero mucho
Te quiero
Tanto como puedo
Te quiero por que sí
Porque me lo pide el cuerpo
Te quiero tal y como eres…
Te quiero en los gritos
Y también en los silencios
Te quiero desde fuera y
Te quiero desde dentro
En la amargura y desesperanza
En la plena confianza y en esta
Mi aventura… te quiero
Te quiero en la sonrisa, en la
Parada, en la prisa
Sí te quiero
En cada lágrima, en cada reproche
En mis días, en mis noches
En la cálida piel, en la mirada,
En la bella sonrisa.
Te quiero en cada herida
Te quiero en mi Soledad
Te quiero en compañía
Te quiero en esencia pura
En la raíz que perdura
Te quiero cuando naces
Cuando mueres, te quiero
Te quiero en el recuerdo
Y también en el olvido
En los versos de poeta
Distante, de alumno de
Maestro…
Te quiero como sentimiento
Puro, decidido, constante
Yo te quiero
Raquel Herrero

RECOVECOS





RECOVECOS


Entre su vida y mi vida
Entre su amor y mi amor
Hay una senda vacía
Que ninguno recorrió
Entre su cielo y mi cielo
Entre su viento y mi sol
Hay un puente de Arco Iris
Muy alto para los dos
Entre su boca y mi boca
Entre el sonido y la voz
Hay un beso entretejido
Que ninguno disfrutó
Entre su cuerpo y el mío
Entre mi piel y su piel
Hay un caudaloso río
De difícil recorrer
Entre pasado y presente
Entre el mañana y el hoy
Sensaciones diferentes
Serán huella de un querer.

Raquel Herrero

domingo, 6 de septiembre de 2009




RECOVECOS


Entre su vida y mi vida
Entre su amor y mi amor
Hay una senda vacía
Que ninguno recorrió
Entre su cielo y mi cielo
Entre su viento y mi sol
Hay un puente de Arco Iris
Muy alto para los dos
Entre su boca y mi boca
Entre el sonido y la voz
Hay un beso entretejido
Que ninguno disfrutó
Entre su cuerpo y el mío
Entre mi piel y su piel
Hay un caudaloso río
De difícil recorrer
Entre pasado y presente
Entre el mañana y el hoy
Sensaciones diferentes
Serán huella de un querer.

Raquel Herrero




ANDRÓMEDA


Andrómeda mujer, materia viva
Hermosa Ingravidez
Eterno mito reflejado en ése Iris
Azulado que deslumbra a cualquier
Mortal inanimado
No admirar tu belleza es negar
Mi pecado
Ferviente deseo de sentirlo
A mi lado
De acariciar el suave lienzo de tu piel
Eres seducción, eres vida, eres mujer
Brillando, como brillan las estrellas
En el universo todo…
De un bello lienzo animado
Por quien supo crear con su pincel
La suerte de tenerte y admirar
La grandeza de su obra viva
¡¡Andrómeda que regala vida!!
¡Andrómeda vital!


Raquel Herrero

NADA





NADA


Como una gota de lluvia que cae
derramándose en la inmensidad del mar
Como una brizna de arena en el desierto
que un soplo de viento puede alejar
Como molécula que se esparce fugaz
en éste mundo tan falaz y errabundo,
tan prescindible como la nada,
tan disoluto y tan banal…
Así siente el alma callada y presa
cuando nada encuentra
y vaga tristemente en soledad

Espíritus adormecidos en la noche
que no conforman los recuerdos
que no devuelven la paz
Acudan y aviven el misterio
prendan un halo en la oscuridad
Despejen las dudas y sus silencios
que todo sea renovado, diferente…
Que la mente adormecida
salude al Alba en su despertar.


Raquel Herrero

LUNA



LUNA

Déjame mirarte bella Luna
Luna blanca, blanca cuna
Déjame admirarte luna sensual
Luna roja ardiente Luna
¡Oh sí!, coqueta, dulce y suave
Roja Luna de deseo inconfesable,
Déjame amarte.
Coqueta y caprichosa Luna
Allá en la Lejanía
Hermosa como ninguna
Anda, ¡!acércate¡¡
Quiero ver tu reflejo
Espejado en la Laguna.

Ay Luna, luna de mis sueños
Luna Mía, siempre mía.
Luna radiante, hechicera
Luna compañera de mis noches
De mis versos, de mi vida
Luna azul que coquetea
Que me envuelve
y me devuelve Lozanía.
Luna de todos
¡¡Quiero sentirte mía!!



Raquel Herrero

INCIERTO DÍA





INCIERTO DÍA

Un incierto día tomé la decisión
De abrazarme al vacio
A la nada, al hastío
Era, lo que yo sentía
Mi hogar, mi mundo, mi cruel fantasía
Vivía en aquél lugar…
Banal, ¡tan extraño para mí! qué
Nada, nada me convencía
No me planteaba siquiera
Buscar otro lugar
¿Total, para qué?
Si me afirmaba a mi misma
Que aquél lugar no existiría
Aquella funesta decisión
Me mantenía cobijada
En un eterno invierno frío
Disecada, imperturbable, moribunda viva
Que apartándose de su mundo
Creyó que renacería.
Daba mis últimos pasos
Derramaba una a una, hasta la última
Gota de aquellas lágrimas saladas
Que al caer en el asfalto
Se descomponían dejando la sombra
De un cerco y en su centro,
La roja huella de su mentira.

Alguien que pasaba por allí
Cabizbajo, meditabundo,
Con la sonrisa escondida
Penetrando en su propio mundo
Dejó clavada su mirada en esa huella
Y se dijo:¡Mira!; ¡cuanto se asemeja
A mi propia herida!
Sin palabras, sin más razones
Decidido, encaminó sus pasos
Sin saber a donde…
Doblaba la decimo quinta esquina
Con paso firme, ligero. Cómo
Aquél caminante que camina
Por valles desconocidos, por veredas
Y senderos…sin saber hacia donde
Han de llevarle
Aquellos pasos primeros.
En un cruce de caminos
Separados por un océano
Divisa, allá en la lejanía
Una figura, hermosa radiante
Tan bella, que difumina al propio Sol
Con su presencia
Su aurea, su color, nunca imaginó
Ver imagen ¡tan radiante!
Necesitaba tocarla, sentirla, decirle
Como fuera, aun exhalando un grito
Que era ella, la luz buscada,
La luz primera,
La bella alborada, que pone fin a la espera
Y ella que ni siquiera imaginaba
Ser como era, girando sobre sus pasos
Cambia la ruta primera.

Ambos se detienen
Deciden mirarse, deciden comprenderse
Deciden caminar juntos en busca
De la misma suerte.
Y se van, pisando firme, pisando fuerte
A pies descalzos
Como lo hicieran antes, como lo harían siempre
Porque quieren, necesitan y saben que se puede
Crear un mundo a su medida
Un mundo diferente.



Raquel Herrero

martes, 4 de agosto de 2009

QUEDÉ





QUEDÉ

Quedé rendida, dormida, sumida entre profundos sueños
Después de sostener entre mis manos con elevado empeño
El grueso del mundo, sus profanas inquietudes, sus virtudes
Y defectos, sus sueños y lamentaciones, sus ruegos…
Los efectos pretensiosos por apagar esos fuegos que nacen
Provocados por delirios y desvelos
Me quedé sin aliento, la sangre paralizaba su movimiento
Se entumecía cada músculo y ya no obedecía el pensamiento.
La razón serena, la etérea alegría, la fuerza primera
Quedaron perdidas en el oscuro abismo de la mente fría
Divagando, somnolientas, ebrias, desnudas, vacías…
Llegaron las pesadillas voluptuosas, resueltas, enmarañando
Todo en un halo perfecto de desarmonía, agitando la laxitud
Levitando, estrellando sus reflejos, hacinando en mil pedazos
Los espejos, la luz se apagaba, la sombra se descubría
Eran grises sus matices, oscuras pinceladas de noche triste
Agonizaban, morían las estrellas que brillaron en su día
Y yo buscaba y buscaba entre sus tinieblas, sí buscaba…
y no encontraba en ese oscuro y tenebroso túnel la salida
¡El mundo y su construcción de plomo!, mi errada valentía
Queriendo abrazar entre mis manos la indestructible materia
Que lo componía.
Quise algodonar mi mundo y el mundo se volvió quimera
Perfecta Ironía que ahora se carcajea de lo fútil de su sueño
De las batallas rendidas, de los caminos errados,
De los maderos a cuestas…
¡Para! Por lo que más quieras, para, descansa y regresa
Comencemos de nuevo, con las manos vacías, con
Nuestra sonrisa abierta
¡Inventemos la vida!, obviando rencores, dibujando
La nuestra con aquellos colores que fueron luz y alegría
Engrasemos motores, llenando de besos cada célula
Herida…
Abracémonos; con el mismo cariño, con la misma fuerza,
Con la misma entrega…
Del mismo modo, de igual manera, necesito sentir aquél
Abrazo de la vez primera…


Raquel Herrero

viernes, 31 de julio de 2009

TE EXTRAÑO




TE EXTRAÑO

Te extraño, buscando la línea imaginaria
Que te ponga frente a mi…
Quiero cruzarla, pedirte que te quedes
Junto a mí, aquí, entre mis sábanas
Pedirte, que borres de la piel cada huella
De celaje que cubre engañosa mi deseo
Mi ansia, mi plenitud de mujer
Necesito decirte que muero de sed
Que es tu boca la qué en mi provoca
Delirios de amante loba, que aúlla
Que llora, que gime que implora
Regálame ahora el bendito elixir
Que de tu lengua aflora, humedece
Mis labios, lo mismo que humedece
El rocío en las auroras.
Empápame, si así…
Navega en sus calmadas olas, derritiendo
La fría escarcha que entumece nuestra alcoba
Hazme sentir de nuevo que nadie como yo
Te hace gozar y te goza
Quiero ser una vez más tu exuberante faraona
Ésa que te enciende, que sonríe mientras mira
Que eleva tu virilidad, que asciende y desciende
Suave muy suave entre tus piernas.
Esa que amamanta tus pasiones
Que alimenta con lujuria tus razones
Que cada noche reflejada en el espejo
Inventa e imagina tus gemidos y deseos
Redimiendo tus pecados y los propios
Con este amor que te tengo.

Raquel Herrero


CABALLO DE BATALLA





CABALLO DE BATALLA

Como caballo de batalla
Con los apeos a cuestas
Siempre decidido y preparado
Por ganar alguna guerra…
Azota fuerte el Jinete
Inca con saña la espuela
Las riendas, suelta y amarra;
Él decide donde ha de dejar
Con brío de corcel, la huella
Está el Jinete tan habituado
A pelear por su estrella…
Que batalla obnubilado
Sin apercibir si quiera
Que se ha clavado la lanza
En el amado corcel…
En el centro mismo de su nobleza.
Agonizante el animal
Cae derrotado en la arena
Lastimosa la mirada,
Ineludible y quejoso su relincho
Cuando el Jinete despierta…
Tendrás que cabalgar si mi
En ésta, tu batalla Interna
Ya no rugen los molinos
Se silenciaron los vientos
Y calladas como muertas
Se vislumbran sus mareas
Tan solo suena la lágrima
Dejando su amargura fuera
Mientras el cráter se ahonda
Tras la inexplicable pérdida
Jinete, ¡has ganado la batalla!
Pero perdiste tu estela.
Raquel Herrero
Como caballo de batalla
Con los apeos a cuestas
Siempre decidido y preparado
Por ganar alguna guerra…
Azota fuerte el Jinete
Inca con saña la espuela
Las riendas, suelta y amarra;
Él decide donde ha de dejar
Con brío de corcel, la huella
Está el Jinete tan habituado
A pelear por su estrella…
Que batalla obnubilado
Sin apercibir si quiera
Que se ha clavado la lanza
En el amado corcel…
En el centro mismo de su nobleza.
Agonizante el animal
Cae derrotado en la arena
Lastimosa la mirada,
Ineludible y quejoso su relincho
Cuando el Jinete despierta…
Tendrás que cabalgar si mi
En ésta, tu batalla Interna
Ya no rugen los molinos
Se silenciaron los vientos
Y calladas como muertas
Se vislumbran sus mareas
Tan solo suena la lágrima
Dejando su amargura fuera
Mientras el cráter se ahonda
Tras la inexplicable pérdida
Jinete, ¡has ganado la batalla!
Pero perdiste tu estela.


Raquel Herrero

NO, NOS QUEDEMOS





NO, NOS QUEDEMOS


No nos quedemos;
Con las enormes ganas
Que nos tenemos
Acércate a mi boca
Apaguemos este fuego
Surfeando la carne a bocados
Degustando cada fibra
De jugosos filamentos
No nos engañemos;
Para que negar el ansia
De poseernos
Perdidos en un laberinto
En busca del mismo encuentro
Quiero, beber de tu boca
Quiero, comerte a besos.
Nuestras manos aladas
En sutiles movimientos
Acariciando locuras
Que alimentan nuestros cuerpos
En el deseo profundo
De gozar en este averno
Donde mis senos sucumben
A un torso desnudo y bello
Y la vulva se derrite
Con el tacto de tus dedos
No, no nos privemos
De volcar sobre la piel
Fluidos sin juramentos
La alcoba está en silencio
Esperando los gemidos
En este trance perfecto
Mis pechos exuberantes
Tu mástil erecto
Tu lengua y mi lengua
Mi lujuria y tu ego
La plenitud deseosa
De continuar el juego
Por que tú, me buscas
Y yo, te deseo
Porque ambos necesitamos
Palpar este secreto
Gozarnos hasta saciar
La hambruna qué no queremos.

Raquel HerreroNo nos quedemos;
Con las enormes ganas
Que nos tenemos
Acércate a mi boca
Apaguemos este fuego
Surfeando la carne a bocados
Degustando cada fibra
De jugosos filamentos
No nos engañemos;
Para que negar el ansia
De poseernos
Perdidos en un laberinto
En busca del mismo encuentro
Quiero, beber de tu boca
Quiero, comerte a besos.
Nuestras manos aladas
En sutiles movimientos
Acariciando locuras
Que alimentan nuestros cuerpos
En el deseo profundo
De gozar en este averno
Donde mis senos sucumben
A un torso desnudo y bello
Y la vulva se derrite
Con el tacto de tus dedos
No, no nos privemos
De volcar sobre la piel
Fluidos sin juramentos
La alcoba está en silencio
Esperando los gemidos
En este trance perfecto
Mis pechos exuberantes
Tu mástil erecto
Tu lengua y mi lengua
Mi lujuria y tu ego
La plenitud deseosa
De continuar el juego
Por que tú, me buscas
Y yo, te deseo
Porque ambos necesitamos
Palpar este secreto
Gozarnos hasta saciar
La hambruna qué no queremos.

Raquel Herrero

ATÓNITA





ATÓNITA


Atónita, perpleja, por el sonido estridente
de una extraña melodía, que en el tañer de
las campanas en aquel jardín de huérfanos
empujan y empujan al redoblar su llamada.
Cuesta arriba, muy arriba; Allá donde los sauces
le daban sombra a cada nicho perpetrado en
su morada.
Allá donde la lágrima viva, convertida en jardinera
se derrama en cada herida, en cada fosa,
en cada cala,
que reposa perpetua, sin dolor…
Sin el quejoso quejido de un alma atormentada
Mientras silentes los muros se unen y acompañan
Fieles testigos del quebranto que emana desde
lo más profundo de sus entrañas.
Confusa, triste, desahuciada, busca en el único lugar
donde se quedan los restos; esperando recuperar
lo que espera no haya muerto… y tan solo sea
un triste equivoco de lugar.
Y ese desconsolado silencio, en un grito ahogado
consume su oscuridad.
La mano, oprime con firmeza las cuentas del rosario
para qué, con su plegaria, se confine aquél Calvario,
dejándola en libertad.
Levantando la mirada, ojea con terror el pálido
paisaje de mármoles y cruces, de intenso olor
a nectarina, de flores amarillentas en receso.
Marcha pronta, despavorida y, emprende sin temor
El camino de regreso.


Raquel Herrero

viernes, 10 de julio de 2009

QUIEN HABLA





QUIEN HABLA


Yo miro, te observo, me pregunto…
Mientras soporto y padezco una extraña inquietud
Un vacio, un silencio que apruebo y desapruebo
Que me lleva a laberintos donde me pierdo.
El día a dia, sus momentos, este avance en retroceso
Que me mantiene cómo acorralado, cómo preso.
Que me invade mientras esta noria llamada vida
Rueda y rueda, jira y jira y, en este redondeo
También giro, también ruedo en movimiento incesante
Que va provocando en mí tanto desvelo.
Los ojos obnubilados, lacrimógenos, cegados
Cómo cubiertos de arena, no alcanzan a divisar
Ése horizonte soleado, ni ésa Luna nueva.
Tal parece que habito en el subsuelo
Donde ángeles y demonios maquinan
Su propio fuego y ardo en su hoguera, me quemo
Sin saber que lugar es el mejor, ni si existe el
Otro cielo, que en algún momento entre tantas
Pesadillas y tormentos, pueda yo alcanzar
Y elevarme y subir y llegar y reposar este
Cansancio y apatía que ahora siento.
Me asfixia la cobardía, la ignorancia que padezco
Este camino marcado que no entiendo, no comprendo
Este destino oxidado y pasado macilento que se aferra
A mi costado, esta laxitud de la que nada obtengo
Tremendo delirio, Delírium trémens… Así se quiebra
La mente; Así, hasta los versos resultan incoherentes
Así arrebujo en un puño el total de un presente
Indiferente, ni cálido, ni gélido, no hay nada
Y nada se siente, más que un mudo testigo
De un orfebre lacrado, sin contenido, ni continente
De pronto fluye la queja, esta que me retiene
Y a la vez me aleja
Canalla y desconsiderada, pueril, siempre apegada
Tan sutil, tan actual y, tan vieja…


Raquel Herrero

ERA





ERA


Era,
campo verde, verde como el olivar
Como la hiedra verde que va escalando los
Muros de su angosta soledad.
Era,

un jardín florecido de tacto aterciopelado
Donde la risa era rosa y la suave fragancia
Acuosa… corolas en libertad.
Era,

gaviota de altos vuelos que fue surcando
Océanos, montañas rocosas, azulados cielos
Melodías de ensueños, algo más.
Era,

remanso de paz con su ventanal abierto
Marea suave que va meciendo el viento
Algodonado lecho celestial.
Era,

campanilla alegre y cántico renovado
Pastorcilla feliz con su pelo alborotado
Agua fresca, arroyuelo y prado.
Era,

el espejo y su reflejo, la luz y la hoguera
La brujita buena, la real quimera, la espera
El ansia, la saciedad y la vereda.
Era,

savia de la vida nueva, brote de esperanza
Esencia confinada, licor impúber, roja granada
Edulcorante, arena y playa
Era,

Eco del silencio, timbal de la llamada
Reo, Diosa del Olimpo, Isis obsidiana
Noble, Plebeya… Inesperada
Era,

la voluntad que aquél lobo de mar
Quiso que fuera y al quedar borrosa huella
Ella, ya no se supo encontrar.
Era… era… era…


Raquel Herrero

miércoles, 1 de julio de 2009

VIVE





VIVE


Nada se mueve, le aterra el silencio
Ni siquiera el viento vino hoy a saludarla
Resbalan por su frente gotas secas y vacías
Todo, todo está inerte…
Y se siente tan sola, cuando la nada
Se hace presente.
Cuando asustada, divisa tan sólo
Las sombras de una muerte…

Por favor, que alguien acuda a su llamada
Que no sea la desesperanza su única aliada
Por favor, que alguien pechízque sus sentidos
¡¡Vive, quiere vivir, no quiere olvido!!
Que alguien arranque de su piel este vacio
Este sopor, este hastío
En este jardín de huérfanos que hasta yo
Presiento mío.
Que te encadena y condena a escuchar
Los secretos de su desvarío.

Equilibren su razón, no la arrojen al abismo
Fantasmas de la traición…
Ofrézcanle su aliento sin ninguna condición
O apuñalen bien certero;
En el mismo centro de su corazón.
¡¡Vive, quiere vivir, no quiere olvido!!


Raquel Herrero

martes, 30 de junio de 2009

PINTOR





Pintor,
No se de color pintar al viento
Los almendros están en flor
Y yo, marchitándome por dentro
Pintor, con que colores dibujo
El hondo de mis sentimientos
Este amor,
Que siempre peregrina errante
Que no se llena al instante
Más, que de desolación…
Pintor,
Cuan abismal es mi fuero
Que no muero porque espero
Dibujes mi libertad.
Y así,
Como las aves surcan el viento
Colorees dos alas de luz angelical
Para este ángel sediento,
Que busca su paraíso
En los trazos de un telar.


Raquel Herrero

viernes, 26 de junio de 2009

ALÉJATE DE MÍ





ALÉJATE DE MI


Aléjate de mi salvaje fiera
No te atrevas otra vez
A penetrar mi morada.
Ya dejaste mi corazón herido
Ya hurgaste sin piedad
En mis entrañas.
Arrancando de mi vida
Dulces sueños,
Dejándome el alma lastimada
No pretendas saciarte
De despojos
Que yo misma desprendí
De mis sentidos
A golpe de pecho
Desafiando al olvido
Que quiso penetrarme
Con lastimosos aullidos
Ya te llevaste mí jardín
De infancia
La inocencia de unas gotas
De rocío que regaban
Un camino sin escarcha.
Y seguiste tras de mi
Maldita fiera
Marchitando cada flor
De mi esperanza
Descapullando una a una
Cada planta tan lozana
No vuelvas a llamar jamás
He amurallado la entrada
Y en mi guarida he dejado
Un batallón de confianza
Que anule cada legión
Que ose destruir mi calma.


Raquel Herrero

-ALZHEIMER- LA AMIGA DE MAMÁ -MEMORIA U OLVIDO-





LA AMIGA DE MAMÁ

-MEMORIA U OLVIDO-


Maruja, es la gran amiga de mamá desde que ambas comenzarán a dar sus primeros pasos en aquel corredor de viviendas unilaterales allá por los años comprendidos entre 1927 y 1937.Sus primeros años de vida para forjar una hermosa amistad que perduraría por el resto de su existencia.Estaban tan unidas, tan compenetradas que bien podía decirse que eran uña y carne,Hermanas sin lazos de sangre, pero hermanas de vida.Compañeras inseparables que compartían, risas y lagrimas, juegos, secretos inconfesables, aventuras y amoríos, paz y guerra, chusco y hambre.Mamá, ya no está, nos dejó una tarde. Un tarde que yo rescato cada día de la memoria por que no quiero que una tarde cualquiera el olvido haga acto de presencia y se lleve su huella.Se que no volverá, que habré de conformarme con todos y cada uno de los recuerdos, de los momentos pasados en su compañía; de lo bueno y de lo malo compartido.Se, que no volveré a escuchar su voz, ni observar esa verde, dulce y tierna mirada que se desprendían como aureola de sus retinas a las mías.Mamá no volverá, pero Maruja su amiga, la extraña, la echa de menos y me pide que le diga a mi mamá (Manolita), que se acerque, que le haga una visita, que ha pasado mucho tiempo y que ella quiere verla.Una y otra vez, mientras conversa o se calla, o cuenta de los fantasmas de su memoria que le dictan incoherenciasUna y otra vez, mientras la piel se aferra a los huesos, mientras la mirada ha perdido su brillo y tirita por que tiene frío, o se desprende de su ropaje por que hace un calor insoportable, o desabotona la camisa por que quiere ponerse su vestido de fiesta para marchar a misa y luego al baile…y llora y se parte de risa.Una y otra vez, me pregunta: ¿y Manolita??Hace tanto que no nos vemos… Y yo la respondoEstá muy bien Maruja… Manolita está muy bien. Otro día la diré que me acompañe y venimos a verte, ¿vale?Y así pasan las horas de visita. Yo me despido y trago saliva, en el inútil esfuerzo de contener las lágrimas que escapan de mi control y resbalan humedeciendo mis mejillas.Me giro, mientras con la voz quebrada repito. ¡Adios Maruja, hasta mañana!Mamá ya no está y Maruja, se va alejando cada día un poco más; perdida en el olvido.

Raquel Herrero

sábado, 20 de junio de 2009

¡¡VICENTE FERRER!! ¡¡HASTA SIEMPRE!!






¡¡Vicente Ferrer!!

Se hizo rico entre los pobres por que de ellos, quedó colmado…
Los que nada tienen, nos enseñaban con su ejemplo de vida el significado de:
Humildad, ayudar, compartir, entregar, sonreír, amar, trabajar, perdonar, aceptar...Son conceptos, palabras, que marcaron su camino en tierras de pobreza y miseria. Lugares donde las carencias son extremas, lugares donde Vicente Ferrer aunó Esfuerzos y Solidaridad, para que ¡nuestros semejantes!, tuvieran acceso a una vida digna;
Vivienda, escuela, hospital, agua potable, electricidad, alimentos... Casi, toda una vida entregado a los demás y hoy, cuando ya no está su presencia corporal, sabemos que la esencia de Ferrer, perdurará por los siglos de los siglos.
Estés, donde estés...
Vicente Ferrer
Gracias


Raquel Herrero