lunes, 14 de noviembre de 2011
SABEN...?
¿Saben…?
Yo, buscaba una estrella en el jardín de Invierno.
Recién acabo de llegar de lugares extraños
donde dicen afloran los sentimientos
donde el dolor ajeno
deja huella, como si fuera nuestro
Hoy he visto lacrimales
de guardada emoción, de función inolvidable
Trajes de viaje, de salón, trajes de raso
para el mejor sastre
Aquél, que disimula la arruga,
que repasa el botón, que desfila
con gracia y donaire y,
bajo capa y sombrero
resulta ser todo un señor
Hoy he visto, cómo muerde la ironía
el aliento de la voz
Dama prudente y esquiva
cuando cada palabra, niega la razón
Hay citas, que es mejor fingirlas
sin lamentos, porque no llegó
Ay, esta vida que va a toda prisa
y esconde la risa en una prisión
Perdón si tal vez
alguien siente que la mente delira
que juegan los versos, sin rumbo o color
deshice los nudos, de un amarre duro
Y hoy, tensa la cuerda, cual látigo azuzó
Yo buscaba una estrella, en el jardín de invierno
y tan siquiera la estela un recuerdo me dejó
Pena el hombre, su herencia primera
fruta jugosa que un Adán mordió
Eva desnuda que parió la tierra
Cada cual cuenta la feria
tal y cómo la vivió.
Raquel Herrero
domingo, 13 de noviembre de 2011
DE CADA SABLE...
DE CADA SABLE…
Me quedé ciega mirándote a los ojos
palpitando tu latido
Me aferré a tu cuerpo como poseída
sabiendo debías marcharte
pese al dolor sangrante
de tu explicable huida.
Miro obnubilada los espejos
Uno a uno…, tú sigues ahí con tu reflejo
Tan bello, tan noble, tan erguido
que reniego de esa sombra
complemento, doblez falsificado
error en la apertura de tu pecho
Maldigo la hora que indujo tu receso
Maldigo los espectros, que renacen a deshoras
Maldigo la llama que aviva este averno
donde tan solo quedaron brasas
después de arderte la piel
de quemar tu osamenta, de fenecerle
a la brisa, azul, espumosa, marina
después de apagarse la luz
en la penúltima esquina.
Hoy gimen los pilares de la tierra
sus elevados muros, se agrietan
El mundo se derrumba ante unos ojos
de mirada quieta.
Negro azabache colorea el cielo
y una estrella fugaz, se desvanece
El abismo cuadró su envite
y una vieja historia se repite
mientras gira delirante, toda orbita
Mas este mal…, astuto y maldito
no sabe;
Que no está escrito su final
que hay salida del infierno
que a pulso, no nos ganarán
Llegaran alas, blandidas de misterio
Rayos de soles prendidos en flor
Llegarán tiempos, donde hablar de amores
no sean causa de la desolación
¡¡Yérguete hombre!!
que de cada sable que en ti se clavaba
yo hice cruz bendita, ofrenda de amor.
Raquel Herrero
Me quedé ciega mirándote a los ojos
palpitando tu latido
Me aferré a tu cuerpo como poseída
sabiendo debías marcharte
pese al dolor sangrante
de tu explicable huida.
Miro obnubilada los espejos
Uno a uno…, tú sigues ahí con tu reflejo
Tan bello, tan noble, tan erguido
que reniego de esa sombra
complemento, doblez falsificado
error en la apertura de tu pecho
Maldigo la hora que indujo tu receso
Maldigo los espectros, que renacen a deshoras
Maldigo la llama que aviva este averno
donde tan solo quedaron brasas
después de arderte la piel
de quemar tu osamenta, de fenecerle
a la brisa, azul, espumosa, marina
después de apagarse la luz
en la penúltima esquina.
Hoy gimen los pilares de la tierra
sus elevados muros, se agrietan
El mundo se derrumba ante unos ojos
de mirada quieta.
Negro azabache colorea el cielo
y una estrella fugaz, se desvanece
El abismo cuadró su envite
y una vieja historia se repite
mientras gira delirante, toda orbita
Mas este mal…, astuto y maldito
no sabe;
Que no está escrito su final
que hay salida del infierno
que a pulso, no nos ganarán
Llegaran alas, blandidas de misterio
Rayos de soles prendidos en flor
Llegarán tiempos, donde hablar de amores
no sean causa de la desolación
¡¡Yérguete hombre!!
que de cada sable que en ti se clavaba
yo hice cruz bendita, ofrenda de amor.
Raquel Herrero
domingo, 6 de noviembre de 2011
AMOR LETAL
AMOR LETAL
El amor, fue aminorando
su tiempo de existencia
Minando poco a poco
toda fuerza
Declinando la invitación
para la lucha
Sabiéndose perdida,
Irremediablemente perdida
Era en vano fraguar
esperanza alguna…,
La luna, su luna,
había dejado de brillar,
reflejada en la laguna.
Pura, blanca,
bella, como ninguna
Reina de los cielos,
de las noches estrelladas
Ahora se blandía triste
en su triste retirada
El ocaso del tiempo
opacaba,
un halo de luz
que antes hubo en su mirar
¡Ay!, éste amor letal
que confirma indiferente
que mirar frente a frente
puede ser mortal
Todo y nada es complaciente
en esta ciudadela sin vigías
En este tren que viaja
sin raíles y sin vías
Lo llaman impúdico amor
la causa fragante de su agonía
Mira su alma, su desolación
Ponle fin a esta noble causa
O, devuélvelo a la vida
Razón de la sin razón
custodia de la fe rendida.
Raquel Herrero
ROMANCERO AL ALBA
ROMANCERO AL ALBA
Hasta el viento se estremece
Cuando pasa esta gitana
Hembra de sangre caliente
Puro fuego en la mirada
Sed de los hombres valientes
Rojo clavel que engalana
Balaustres y sus fuentes
Néctar puro que derrama
Mieles de diosa pagana
Al paso todos las siguen
Macarena engalanada
Quién te ha vestido de negro
En esta noche serrana
Gimen las caracolas
Lloran las esmeraldas
Las nubes grises se asoman
Vibra al tiento una guitarra.
¡Ay gitana!
Veo en ti todo lamento
Ese caminar de esclava
Ese morado en tus ojos
Esa alma encadenada.
No hay arrojo
“gitanilla de mi alma”
Quién te puso esta condena
Quién osa romper tu calma
Quién te ha dejado tan sola
En esta noche serrana.
Hombre que dices quererla
Hombre, que en vano ella aguarda
Raudo ven en su busca
Que muere la gitana al alba
Está fibrilando el viento
La noche negra se escapa
Raquel Herrero
jueves, 3 de noviembre de 2011
DE LUJURIAS Y DESVELOS
DE LUJURIAS Y DESVELOS
Me descubro ante ti
Oh dios, de no sé qué reino
Me descubro
Mientras me elevo entre nubes
Que amenazan con apagar el infierno
Me descubro
Para ser una más de su prostíbulo
No me vendo ni tengo testigos
Hoy soy y me siento
Ángel caído
Mis libros se han quemado
En este averno
El terrenal, el idílico, el honesto
¡Ja, ja, ja, ja...!
Que absurdo, pero que absurdo
Es este mundo turbulento
¿Has visto, como danzan las brujas,
rodeando la fogata, donde quemaron
hasta el aliento?
Observa su demencia
Ríen a carcajadas
Desnudos llevan los senos
Sus lenguas son humedales
Rociados de veneno
¡Y se tocan, se acarician, se masturban!
Locas sin juicio ni freno
¿O, acaso soy yo la loca?
¿La que delira en su juego?
Son ellas, las que me provocan…
Y en vez de alejarme,
más y más me acerco
Es a ti a quien busco
dios de mi único cielo
Penétrame hasta las entrañas
Desnúdame con tu boca
Cúbreme con tu deseo
Raquel Herrero
Me descubro ante ti
Oh dios, de no sé qué reino
Me descubro
Mientras me elevo entre nubes
Que amenazan con apagar el infierno
Me descubro
Para ser una más de su prostíbulo
No me vendo ni tengo testigos
Hoy soy y me siento
Ángel caído
Mis libros se han quemado
En este averno
El terrenal, el idílico, el honesto
¡Ja, ja, ja, ja...!
Que absurdo, pero que absurdo
Es este mundo turbulento
¿Has visto, como danzan las brujas,
rodeando la fogata, donde quemaron
hasta el aliento?
Observa su demencia
Ríen a carcajadas
Desnudos llevan los senos
Sus lenguas son humedales
Rociados de veneno
¡Y se tocan, se acarician, se masturban!
Locas sin juicio ni freno
¿O, acaso soy yo la loca?
¿La que delira en su juego?
Son ellas, las que me provocan…
Y en vez de alejarme,
más y más me acerco
Es a ti a quien busco
dios de mi único cielo
Penétrame hasta las entrañas
Desnúdame con tu boca
Cúbreme con tu deseo
Raquel Herrero
AMOR LETAL
AMOR LETAL
El amor, fue aminorando
su tiempo de existencia
Minando poco a poco
toda fuerza
Declinando la invitación
para la lucha
Sabiéndose perdida,
Irremediablemente perdida
Era en vano fraguar
esperanza alguna…,
La luna, su luna,
había dejado de brillar,
reflejada en la laguna.
Pura, blanca,
bella, como ninguna
Reina de los cielos,
de las noches estrelladas
Ahora se blandía triste
en su triste retirada
El ocaso del tiempo
opacaba,
un halo de luz
que antes hubo en su mirar
¡Ay!, éste amor letal
que confirma indiferente
que mirar frente a frente
puede ser mortal
Todo y nada es complaciente
en esta ciudadela sin vigías
En este tren que viaja
sin raíles y sin vías
Lo llaman impúdico amor
la causa fragante de su agonía
Mira su alma, su desolación
Ponle fin a esta noble causa
O, devuélvelo a la vida
Razón de la sin razón
custodia de la fe rendida.
Raquel Herrero
El amor, fue aminorando
su tiempo de existencia
Minando poco a poco
toda fuerza
Declinando la invitación
para la lucha
Sabiéndose perdida,
Irremediablemente perdida
Era en vano fraguar
esperanza alguna…,
La luna, su luna,
había dejado de brillar,
reflejada en la laguna.
Pura, blanca,
bella, como ninguna
Reina de los cielos,
de las noches estrelladas
Ahora se blandía triste
en su triste retirada
El ocaso del tiempo
opacaba,
un halo de luz
que antes hubo en su mirar
¡Ay!, éste amor letal
que confirma indiferente
que mirar frente a frente
puede ser mortal
Todo y nada es complaciente
en esta ciudadela sin vigías
En este tren que viaja
sin raíles y sin vías
Lo llaman impúdico amor
la causa fragante de su agonía
Mira su alma, su desolación
Ponle fin a esta noble causa
O, devuélvelo a la vida
Razón de la sin razón
custodia de la fe rendida.
Raquel Herrero
lunes, 24 de octubre de 2011
TODAS, MENOS UNA
TODAS, MENOS UNA
Soy como el sobrante
De un cántaro que rebosa y se derrama
Después de haber sido gota, óvalo
De cualquier lágrima
Ayer, sin tiempo ni medida;
Fui simiente, fui semilla, fui ramaje
Follaje que encubre
La ciénaga, el estiércol, la podredumbre
Fui pasto en llamas
Tea para avivar esa lumbre
Fui y sigo siendo
La ancianidad de la costumbre
Asumida por el hondo de la herida
Taponando su flujo, su derrumbe
Me asemejo a los dedos trashumantes
Apoyados en el suelo
Viajeros inconstantes qué, cual velero
Viran a favor de cualquier aire
Que no revoque frente a su espejo
Me siento pan enmohecido
Harina de otro costal
Grana verde, espigando el trigo
Migas con leche fresca para mojar
Me siento cauce de otro rio
Tormenta, huracán, bálsamo
Que como viento tranquilo
Acaricia su rostro, su piel, su beldad
Soy la calma y la rebeldía
El manto de las noches de vacío
Cubriendo la desnudez del alba
Rogándole al alma, gire su destino
Soy la que ama, la que perdona
Y olvida, anidando en la memoria
Cada ramo hecho poesía
Desdibujando su filigrana
En un rictus de labios, boca
Color de la grana
Soy erotismo en la piel templada
Fuego en el averno, saciedad colmada
Soy hembra que rebosa
Lujuria sobre tu almohada
Mujer desposada, cadenas ocultas
Alondra libre, de cortas alas
Soy esquiva, diva, dama
Soy el libro de la vida
Donde aun no está escrita
La última palabra.
Raquel Herrero
Soy como el sobrante
De un cántaro que rebosa y se derrama
Después de haber sido gota, óvalo
De cualquier lágrima
Ayer, sin tiempo ni medida;
Fui simiente, fui semilla, fui ramaje
Follaje que encubre
La ciénaga, el estiércol, la podredumbre
Fui pasto en llamas
Tea para avivar esa lumbre
Fui y sigo siendo
La ancianidad de la costumbre
Asumida por el hondo de la herida
Taponando su flujo, su derrumbe
Me asemejo a los dedos trashumantes
Apoyados en el suelo
Viajeros inconstantes qué, cual velero
Viran a favor de cualquier aire
Que no revoque frente a su espejo
Me siento pan enmohecido
Harina de otro costal
Grana verde, espigando el trigo
Migas con leche fresca para mojar
Me siento cauce de otro rio
Tormenta, huracán, bálsamo
Que como viento tranquilo
Acaricia su rostro, su piel, su beldad
Soy la calma y la rebeldía
El manto de las noches de vacío
Cubriendo la desnudez del alba
Rogándole al alma, gire su destino
Soy la que ama, la que perdona
Y olvida, anidando en la memoria
Cada ramo hecho poesía
Desdibujando su filigrana
En un rictus de labios, boca
Color de la grana
Soy erotismo en la piel templada
Fuego en el averno, saciedad colmada
Soy hembra que rebosa
Lujuria sobre tu almohada
Mujer desposada, cadenas ocultas
Alondra libre, de cortas alas
Soy esquiva, diva, dama
Soy el libro de la vida
Donde aun no está escrita
La última palabra.
Raquel Herrero
martes, 18 de octubre de 2011
ENTERAMENTE MÍA
ENTERAMENTE MIA
En el quinto escalón
Justo ahí, en ese quinto
Vuelvo a ser yo
Enteramente mía
Cruzando esa barrera del sentir común
Cerrando las hojas de su partitura
La música suena, melódica
Como canto de alondra o ruiseñor
Desde otro balcón
Observo la angosta primavera
Quién sabe si fueron quimeras
de la penúltima estación
Necesito alejar de mí esta agonía,
Caldear el espacio
de estas sabanas aun frías
hasta que al fin, penetras dentro
y reclamas mi piel
para calmar tu sed y mi lamento
Dicen que es innoble esta locura
Suenan gritos…, el lobo aúlla
Regurgita la bestia humana
Obtusos vocablos de fango y herida
Y una vez más; la prisa
Llegaré; hasta el quinto escalón
Y otra vez, seré
Enteramente mía
La historia se repite, día tras día
Me libero, encadenada a este juego
Juego, llamado vida
No hay tiempo que perder
Vuelan, desaparecen las horas
Y yo quiero sentir, como siento ahora
Amanecer en ti;
Gozosa de aquella ensoñación
Donde gemía la hembra
Y bramaba el varón
Donde la fortuna inquieta
Paraba las agujas del reloj
Y contemplaba nuestro lecho
Sed y hambre, haciendo el amor
Lo humano y lo divino retándole
Al cuarto, al tercero, al segundo
Al primero…
Para llegar en plenitud, a ese delirio
De lujuria y desvelo
Que aparece y nos llama
Coronando el último escalón.
Raquel Herrero
En el quinto escalón
Justo ahí, en ese quinto
Vuelvo a ser yo
Enteramente mía
Cruzando esa barrera del sentir común
Cerrando las hojas de su partitura
La música suena, melódica
Como canto de alondra o ruiseñor
Desde otro balcón
Observo la angosta primavera
Quién sabe si fueron quimeras
de la penúltima estación
Necesito alejar de mí esta agonía,
Caldear el espacio
de estas sabanas aun frías
hasta que al fin, penetras dentro
y reclamas mi piel
para calmar tu sed y mi lamento
Dicen que es innoble esta locura
Suenan gritos…, el lobo aúlla
Regurgita la bestia humana
Obtusos vocablos de fango y herida
Y una vez más; la prisa
Llegaré; hasta el quinto escalón
Y otra vez, seré
Enteramente mía
La historia se repite, día tras día
Me libero, encadenada a este juego
Juego, llamado vida
No hay tiempo que perder
Vuelan, desaparecen las horas
Y yo quiero sentir, como siento ahora
Amanecer en ti;
Gozosa de aquella ensoñación
Donde gemía la hembra
Y bramaba el varón
Donde la fortuna inquieta
Paraba las agujas del reloj
Y contemplaba nuestro lecho
Sed y hambre, haciendo el amor
Lo humano y lo divino retándole
Al cuarto, al tercero, al segundo
Al primero…
Para llegar en plenitud, a ese delirio
De lujuria y desvelo
Que aparece y nos llama
Coronando el último escalón.
Raquel Herrero
domingo, 16 de octubre de 2011
DESAHUICIOS ¿INMORAL?
DESAHUCIOS… ¿INMORAL?
Sucede en España, hoy, en pleno Siglo XXI. Bancas y Gobiernos, cómplices del dolor, del sufrimiento de los más desfavorecidos. La clase media baja, tal y cómo ellos denominan a una parte de esta Sociedad nuestra.
Se llama Ana, aunque podría llamarse, Pepa, o Juana. Lo cierto de esta historia es que una mujer que enviudó a los veinticuatro años, madre de dos hijas. Por las que lucho para sacarlas adelante. Mantuvo a sus hijas dignamente, con el sudor de su frente Con ese mismo sudor fue capaz de conseguir un hogar para ellas, una humilde vivienda de protección oficial que hasta hace apenas unas horas era de su propiedad.
Como cualquier madre, avaló con su pertenencia el crédito hipotecario que su hija había pedido para conformar su propia familia. Su propio hogar.
Las circunstancias de la vida, dieron al traste con el matrimonio conformado por su hija y yerno. Pero la hipoteca no entiende de situaciones que no sean financieras.
La ruptura del matrimonio, daría paso también a la quiebra de acuerdos firmados por ambos. Ella, tendría ahora que hacerse cargo de la deuda, puesto que su pareja, había desaparecido sin rendir cuentas.
Imposible llegar a cubrir tanto gasto. O llegaba un Milagro o la hija de Ana, perdería su vivienda. El milagro estaba en Ana, Viuda, Jubilada, con una pensión de cuatrocientos cincuenta euros mensuales, que ella ofrecía llorando para saldar una deuda de dimensiones inimaginables.
No alcanzaba. A su Banco no le valía, no le parecía suficiente y por ello. Con una orden Judicial. Desalojan primero a la hija de aquella vivienda que aun no había terminado de pagar y después sin el más mínimo pudor o remordimiento, con una nueva orden Judicial, desalojan a la madre de aquella vivienda, donde pasó su vida, sus pocas alegrías y sus muchos pesares. Vivienda de su propiedad.
Madre e hijas, se ven en la calle. ¿Inmoral?
Raquel Herrero
Sucede en España, hoy, en pleno Siglo XXI. Bancas y Gobiernos, cómplices del dolor, del sufrimiento de los más desfavorecidos. La clase media baja, tal y cómo ellos denominan a una parte de esta Sociedad nuestra.
Se llama Ana, aunque podría llamarse, Pepa, o Juana. Lo cierto de esta historia es que una mujer que enviudó a los veinticuatro años, madre de dos hijas. Por las que lucho para sacarlas adelante. Mantuvo a sus hijas dignamente, con el sudor de su frente Con ese mismo sudor fue capaz de conseguir un hogar para ellas, una humilde vivienda de protección oficial que hasta hace apenas unas horas era de su propiedad.
Como cualquier madre, avaló con su pertenencia el crédito hipotecario que su hija había pedido para conformar su propia familia. Su propio hogar.
Las circunstancias de la vida, dieron al traste con el matrimonio conformado por su hija y yerno. Pero la hipoteca no entiende de situaciones que no sean financieras.
La ruptura del matrimonio, daría paso también a la quiebra de acuerdos firmados por ambos. Ella, tendría ahora que hacerse cargo de la deuda, puesto que su pareja, había desaparecido sin rendir cuentas.
Imposible llegar a cubrir tanto gasto. O llegaba un Milagro o la hija de Ana, perdería su vivienda. El milagro estaba en Ana, Viuda, Jubilada, con una pensión de cuatrocientos cincuenta euros mensuales, que ella ofrecía llorando para saldar una deuda de dimensiones inimaginables.
No alcanzaba. A su Banco no le valía, no le parecía suficiente y por ello. Con una orden Judicial. Desalojan primero a la hija de aquella vivienda que aun no había terminado de pagar y después sin el más mínimo pudor o remordimiento, con una nueva orden Judicial, desalojan a la madre de aquella vivienda, donde pasó su vida, sus pocas alegrías y sus muchos pesares. Vivienda de su propiedad.
Madre e hijas, se ven en la calle. ¿Inmoral?
Raquel Herrero
NO MÁS PREGUNTAS
NO MÁS PREGUNTAS
Hay preguntas que mejor es no hacer
Respuestas que hacen llaga de la herida
No preguntes pues
Aunque alguna vez, intuyas mi agonía
Te doy excusas, lo sé
Mi cabeza es marabunta de porfías
Hago apuestas a un mundo que no ve
Que no sigue mi rumbo
Que por más que lo atraviese, ya lo ves
Todo, o casi todo resulta indiferente
Deja que escriba, deja que viva
Entre letras que resultan complacientes
No me juzgan, ni perturban, no me hieren
No me clavan alfileres
En el mismo punto de otras cicatrices
Sigo mi propia directriz
Consciente de la grandeza de otros nombres
Se bien, que no soy una Segades
Ni, un Cediel, ni Brindisi, ni Bonilla
Ni el admirado Revilla…
O, tantos otros que a mí me parece
Son, una maravilla
Más no lo pretendo, déjame ser
Qué más quisiera yo
¡Qué más quisiera!
Que poder alcanzar tanta frontera
Derruirla con mis propias manos
Crear un solo camino
Llevarte siempre a mi lado
Fundirme en ti, como se funden
El agua y el barro
Perpetuar el epitafio de un altar
En el que diga:
¡Ella, intentó llegar!
No más preguntas “por favor”
Es una deuda; que ahora no puedo saldar.
Raquel Herrero
Hay preguntas que mejor es no hacer
Respuestas que hacen llaga de la herida
No preguntes pues
Aunque alguna vez, intuyas mi agonía
Te doy excusas, lo sé
Mi cabeza es marabunta de porfías
Hago apuestas a un mundo que no ve
Que no sigue mi rumbo
Que por más que lo atraviese, ya lo ves
Todo, o casi todo resulta indiferente
Deja que escriba, deja que viva
Entre letras que resultan complacientes
No me juzgan, ni perturban, no me hieren
No me clavan alfileres
En el mismo punto de otras cicatrices
Sigo mi propia directriz
Consciente de la grandeza de otros nombres
Se bien, que no soy una Segades
Ni, un Cediel, ni Brindisi, ni Bonilla
Ni el admirado Revilla…
O, tantos otros que a mí me parece
Son, una maravilla
Más no lo pretendo, déjame ser
Qué más quisiera yo
¡Qué más quisiera!
Que poder alcanzar tanta frontera
Derruirla con mis propias manos
Crear un solo camino
Llevarte siempre a mi lado
Fundirme en ti, como se funden
El agua y el barro
Perpetuar el epitafio de un altar
En el que diga:
¡Ella, intentó llegar!
No más preguntas “por favor”
Es una deuda; que ahora no puedo saldar.
Raquel Herrero
PAPEL MOJADO
PAPEL MOJADO
Perdóname,
Si acaso ves este papel humedecido
Me siento sauce llorón,
de ramaje y tronco erguidos
Que hoy, al observarte se truncó
Se lastimaba de si mismo
De no haber nacido siquiera gorrión
Para entregar su vida, volando hasta tu nido
“Pobre árbol”, que otoñal, descolorido
Agoniza enraizado en su lugar
Discúlpame,
Si a mis versos no les ves sentido
Si no encuentras su imagen por doquier
Hubo cambio de estación y tengo frío
Otra vez se ha parado este reloj
Los cristales empañados,
Absorben todo este manantial
Que emana como gotas de rocío
Mientras la dermis comienza a tiritar
Quisiera salir de este lugar
Ser andariego, recorriendo los caminos
Llegar o no llegar, donde le plazca al destino
Huir, escapar, sentirme libre, soñar contigo
Quedar adormecido por toda la eternidad
Tanta veces he mirado al Cielo
Tantas quise ser viento, vendaval, brisa suave
Que dieran alcance a esta sed de amar
Que anduvo siempre perdida en los espejos
Reflejando su desnudo en soledad
Siento prematura esta vejez
Ajada la persistencia de mí empeño
No quise apropiarme de nada, bien lo se
Más no permitas que pierda ese mirar
de quien siempre sentí mi dueño.
Raquel Herrero
Perdóname,
Si acaso ves este papel humedecido
Me siento sauce llorón,
de ramaje y tronco erguidos
Que hoy, al observarte se truncó
Se lastimaba de si mismo
De no haber nacido siquiera gorrión
Para entregar su vida, volando hasta tu nido
“Pobre árbol”, que otoñal, descolorido
Agoniza enraizado en su lugar
Discúlpame,
Si a mis versos no les ves sentido
Si no encuentras su imagen por doquier
Hubo cambio de estación y tengo frío
Otra vez se ha parado este reloj
Los cristales empañados,
Absorben todo este manantial
Que emana como gotas de rocío
Mientras la dermis comienza a tiritar
Quisiera salir de este lugar
Ser andariego, recorriendo los caminos
Llegar o no llegar, donde le plazca al destino
Huir, escapar, sentirme libre, soñar contigo
Quedar adormecido por toda la eternidad
Tanta veces he mirado al Cielo
Tantas quise ser viento, vendaval, brisa suave
Que dieran alcance a esta sed de amar
Que anduvo siempre perdida en los espejos
Reflejando su desnudo en soledad
Siento prematura esta vejez
Ajada la persistencia de mí empeño
No quise apropiarme de nada, bien lo se
Más no permitas que pierda ese mirar
de quien siempre sentí mi dueño.
Raquel Herrero
DESARRAIGO
DESARRAIGO
Qué es el amor
Si no esta pena, encadenada al alma mía
La torre de un castillo amurallado
En cuya almena, queda escondida la pena
Esta pena, pena mía.
Qué es el amor
Si no sangre y espuela
¿Desde dónde se divisa?, ¿hasta dónde llega?
Su perfume, su melancolía, su esencia
Dama, de versos y quimeras
Qué es el amor
Si no duelo y condena
Savia virgen, de andrómedas hechiceras
Gestación dolorosa, prematura estela
No hay alcance, no hay ribera
Qué es el amor
Más que silencio y entrega
Baco embriagado, surtidor de la gema
Piedra preciosa, que engalana y puebla
Poemas que desgarran, que quiebran
Qué es el amor
Si no dulce amagado, opio que envenena
Vísceras con sabor a sal, huidas de la quema
Delirio, tortura y flema
Piel febril en un abril, sed de una sed perpetua
Fucsia, morado y gris, toda mi alcoba llenan
Qué es el amor
“Por dios”, ¡cerradle la puerta!
Raquel Herrero
Qué es el amor
Si no esta pena, encadenada al alma mía
La torre de un castillo amurallado
En cuya almena, queda escondida la pena
Esta pena, pena mía.
Qué es el amor
Si no sangre y espuela
¿Desde dónde se divisa?, ¿hasta dónde llega?
Su perfume, su melancolía, su esencia
Dama, de versos y quimeras
Qué es el amor
Si no duelo y condena
Savia virgen, de andrómedas hechiceras
Gestación dolorosa, prematura estela
No hay alcance, no hay ribera
Qué es el amor
Más que silencio y entrega
Baco embriagado, surtidor de la gema
Piedra preciosa, que engalana y puebla
Poemas que desgarran, que quiebran
Qué es el amor
Si no dulce amagado, opio que envenena
Vísceras con sabor a sal, huidas de la quema
Delirio, tortura y flema
Piel febril en un abril, sed de una sed perpetua
Fucsia, morado y gris, toda mi alcoba llenan
Qué es el amor
“Por dios”, ¡cerradle la puerta!
Raquel Herrero
VERSOS AL DESENFADO
VERSOS AL DESENFADO
Pensar en ti, es como cabalgar
A lomos de un potro desbocado
Sujetando la crin
No sea que por un desliz
Me vea a horcajas de un caballo alado
¡Ay!, “ pobre de mí”
Qué bebo los vientos que te llevan y traen
Que mi sustento, está en tu manantial
Que mi grial, dejó de ser sacramento
Y juro y perjuro, que será el final
De estos tiempos que no fueron buenos
Alejada siempre de mi libertad.
Pensar en ti, es como soñar
Un universo donde nadie habita
Más que tú, más que yo
Y esta pila de mármol y agua bendita
Que me indulta de pecados y pudor
Cuando acudes a la cita
Sin trenes, sin vías, sin estación
Viajando entre lamentos y risas
Subidos a una nube de algodón
Que nos aleja de cualquier prisa
Por apearnos de su vagón.
Pensar en ti, es como crear
Un manto de estrellas bajo la brisa
Caminar descalzos en su halo de luz
Ronronear despacio, desabrochar la camisa
Gozar palpando, degustar paladeando, besar
Ungir los labios, silentes de cualquier agravio
Morir mil veces y despertar
Dulcificando la vida, obviando el sonrojo
De vergüenzas paridas
Entregarse sin más, como se entregan
Las almas dubitativas
Pensar en ti…
Es una apuesta sin final.
Raquel Herrero
Pensar en ti, es como cabalgar
A lomos de un potro desbocado
Sujetando la crin
No sea que por un desliz
Me vea a horcajas de un caballo alado
¡Ay!, “ pobre de mí”
Qué bebo los vientos que te llevan y traen
Que mi sustento, está en tu manantial
Que mi grial, dejó de ser sacramento
Y juro y perjuro, que será el final
De estos tiempos que no fueron buenos
Alejada siempre de mi libertad.
Pensar en ti, es como soñar
Un universo donde nadie habita
Más que tú, más que yo
Y esta pila de mármol y agua bendita
Que me indulta de pecados y pudor
Cuando acudes a la cita
Sin trenes, sin vías, sin estación
Viajando entre lamentos y risas
Subidos a una nube de algodón
Que nos aleja de cualquier prisa
Por apearnos de su vagón.
Pensar en ti, es como crear
Un manto de estrellas bajo la brisa
Caminar descalzos en su halo de luz
Ronronear despacio, desabrochar la camisa
Gozar palpando, degustar paladeando, besar
Ungir los labios, silentes de cualquier agravio
Morir mil veces y despertar
Dulcificando la vida, obviando el sonrojo
De vergüenzas paridas
Entregarse sin más, como se entregan
Las almas dubitativas
Pensar en ti…
Es una apuesta sin final.
Raquel Herrero
A VECES
A VECES
A veces siento la vida rota
Cómo, se me escapa entre las manos
Cómo, siendo yo, he de ser otra
A veces no alcanzo, no comprendo
El devenir de las horas
Platicando en vano, ajustando el tiempo
Lustrando cada cristal,
mientras amainan los vientos
Y ese lamento que a mi pesar
Vaga errabundo, por aldeas y templos
Llamo a la cordura y, yo misma me abstengo
La duda me corteja y sin temor asiento
Me daña tanta pureza,
encubierta en los espejos
En esta vía láctea, caen las estrellas al suelo
Fenece la mirada culta
El rastrojo se hace heno
Llegan los himnos cobardes
De los que gritan al Cielo
Y un pésame señor exponen
Apuntalando a su clero
¡Desahucio para los pobres!
Eterna paz, para los muertos
La gran muralla se desquebraja
Y yo al temple me sostengo
Mientras mis miedos tiritan
Y ahogo el grito de adentro
La vida se va escapando
Entre túneles mugrientos
Tengo hambre de sentirte vida
Y vivo tengo, todo mi empeño.
Raquel Herrero
A veces siento la vida rota
Cómo, se me escapa entre las manos
Cómo, siendo yo, he de ser otra
A veces no alcanzo, no comprendo
El devenir de las horas
Platicando en vano, ajustando el tiempo
Lustrando cada cristal,
mientras amainan los vientos
Y ese lamento que a mi pesar
Vaga errabundo, por aldeas y templos
Llamo a la cordura y, yo misma me abstengo
La duda me corteja y sin temor asiento
Me daña tanta pureza,
encubierta en los espejos
En esta vía láctea, caen las estrellas al suelo
Fenece la mirada culta
El rastrojo se hace heno
Llegan los himnos cobardes
De los que gritan al Cielo
Y un pésame señor exponen
Apuntalando a su clero
¡Desahucio para los pobres!
Eterna paz, para los muertos
La gran muralla se desquebraja
Y yo al temple me sostengo
Mientras mis miedos tiritan
Y ahogo el grito de adentro
La vida se va escapando
Entre túneles mugrientos
Tengo hambre de sentirte vida
Y vivo tengo, todo mi empeño.
Raquel Herrero
sábado, 24 de septiembre de 2011
ESA MIRADA
ESA MIRADA
Me estremece esa mirada de arcoíris apagado
entre nubes rojizas, de un cielo quebrado
Se ausenta de mi ego, la inusitada terquedad;
La absurda creencia,
de que solo lo que vimos fue verdad.
¿Y qué, de lo que sentimos?
Acaso, sin rozar la piel, ¿no llegaron otras manos?
¿Acaso el temblor febril, en una noche de Abril,
no le dio paso a la entrega,
a las mil y una caricias, que vadeaban
con un mismo fin?
¿Y qué, de lo que sentimos?
¿Acaso, no llegó la lengua muda,
a humedecer esos labios?
¿No dejó su huella el nacarado marfil?,
mordisqueando una boca
en aquella noche loca…, noche de Abril.
Me estremece esa mirada, que le ha puesto fin
a la infinitud de dos estrellas en cruzada
Se rindieron las armas y, en esa quietud
No habrá noches que embelesen su alborada
Ni melódicos gemidos
que musite aquél laúd.
¿Y qué, de lo que sentimos?
¿Acaso, no se fundieron, fuego y escarcha;
frio y calor que anhelantes se buscaban?
Risas en el corazón y dádivas sorpresivas
Que dejaron de atender otra razón.
La muerte en Soledad se llenó de vida
¿Y qué, de esa mirada…?,
Reflejada en el espejo, a plena luz.
Raquel Herrero
Me estremece esa mirada de arcoíris apagado
entre nubes rojizas, de un cielo quebrado
Se ausenta de mi ego, la inusitada terquedad;
La absurda creencia,
de que solo lo que vimos fue verdad.
¿Y qué, de lo que sentimos?
Acaso, sin rozar la piel, ¿no llegaron otras manos?
¿Acaso el temblor febril, en una noche de Abril,
no le dio paso a la entrega,
a las mil y una caricias, que vadeaban
con un mismo fin?
¿Y qué, de lo que sentimos?
¿Acaso, no llegó la lengua muda,
a humedecer esos labios?
¿No dejó su huella el nacarado marfil?,
mordisqueando una boca
en aquella noche loca…, noche de Abril.
Me estremece esa mirada, que le ha puesto fin
a la infinitud de dos estrellas en cruzada
Se rindieron las armas y, en esa quietud
No habrá noches que embelesen su alborada
Ni melódicos gemidos
que musite aquél laúd.
¿Y qué, de lo que sentimos?
¿Acaso, no se fundieron, fuego y escarcha;
frio y calor que anhelantes se buscaban?
Risas en el corazón y dádivas sorpresivas
Que dejaron de atender otra razón.
La muerte en Soledad se llenó de vida
¿Y qué, de esa mirada…?,
Reflejada en el espejo, a plena luz.
Raquel Herrero
lunes, 19 de septiembre de 2011
LO BUSQUÉ
LO BUSQUÉ
Busqué su nombre en esta bendecida tierra
Lo busqué, en cada piedra del camino
En cada senda
Bajo el agua del caudaloso rio, en el hastío
de mis tardes somnolientas, lo busqué;
Desgastando mis suelas
Escalando la empinada roca. Delirando,
Tal vez loca…
Busqué la huella de lo que toca, su mirar,
sus andares, la palabra rota
Su cabello, su esfinge, su boca
Sí, lo busqué
En partículas de viento, en todo momento
Bajo el sauce entristecido, entre mis dedos
de frío, ateridos
En aquel invierno infernal. En primavera
Cuando las aves parecen regresar
Lo he buscado en las esperas, en la voz primera
En el aliento que su aliento me da
Entre ensueños y quimeras
Entre sábanas de raso. En mi triunfo
En mi fracaso
Al ocaso de Sol, a la luz de un farol
Entre risas y llantos, melodías y cantos
Notas ociosas de un viejo acordeón
Lo busqué, en inhóspitos lugares
Entre lagares
En la prisión donde duerme
lo que alguien condenó.
Entre gestos amables, en el fruto deseable
En el perfume de una flor
Lo busqué;
En el tiempo omnipresente, entre la gente
Y en este latido silente
Qué, agonizando siente, que busca un nombre
Que jamás existió.
Raquel Herrero
Busqué su nombre en esta bendecida tierra
Lo busqué, en cada piedra del camino
En cada senda
Bajo el agua del caudaloso rio, en el hastío
de mis tardes somnolientas, lo busqué;
Desgastando mis suelas
Escalando la empinada roca. Delirando,
Tal vez loca…
Busqué la huella de lo que toca, su mirar,
sus andares, la palabra rota
Su cabello, su esfinge, su boca
Sí, lo busqué
En partículas de viento, en todo momento
Bajo el sauce entristecido, entre mis dedos
de frío, ateridos
En aquel invierno infernal. En primavera
Cuando las aves parecen regresar
Lo he buscado en las esperas, en la voz primera
En el aliento que su aliento me da
Entre ensueños y quimeras
Entre sábanas de raso. En mi triunfo
En mi fracaso
Al ocaso de Sol, a la luz de un farol
Entre risas y llantos, melodías y cantos
Notas ociosas de un viejo acordeón
Lo busqué, en inhóspitos lugares
Entre lagares
En la prisión donde duerme
lo que alguien condenó.
Entre gestos amables, en el fruto deseable
En el perfume de una flor
Lo busqué;
En el tiempo omnipresente, entre la gente
Y en este latido silente
Qué, agonizando siente, que busca un nombre
Que jamás existió.
Raquel Herrero
sábado, 17 de septiembre de 2011
MEDITABUNDA
MEDITABUNDA
Quiero hablar;
De aquellos sentimientos que me habitan
Desde aquél lugar que mi memoria alcanza
Sostengo con rigor apasionado, con nostalgia
Aquellos, cuya sentida huella,
Quedó grabada en la piel, bajo la piel
Y en este músculo latente, que hizo frente
A la súbita muerte, descortés y falaz
Quiero contar
Que he caminado, por anchas avenidas
Por caminos bifurcados,
por sendas pedregosas, por atajos espinados
He caminado entre pétalos de rosa
y entre copas de vino amagado
He tomado la vid de la vida y el aire contaminado
He sentido cómo escuece la herida
Cómo duele si ahondan en la llaga
He visto sus cicatrices cubiertas de sal
Salmuera conservera, mientras la vida se va
Quiero decir
Que fueron mis pasos, titubeantes,
Que algo más tarde, aprendieron
Paso firme y hacia adelante, paso ligero
Llegaron otros pasos, que creo se perdieron
En algún momento, en algún lugar…,
esos pasos quedaron ciegos. O amarrados a un disfraz
O, encadenados a su carcelero.
Quiero creer
Que vivir son estaciones renovadas
Que he aprendido a tejer alegrías
Y a esconder, alguna que otra lágrima
Que amé y fui amada; Sin elección me abandoné
a esa entrega total que busca el alma
Qué he ardido en el averno de su cuerpo
Qué su mirada traspasó mi soledad
El, es mi abrigo en las frías madrugadas
Es, el sueño del que nunca desperté.
Raquel Herrero
Quiero hablar;
De aquellos sentimientos que me habitan
Desde aquél lugar que mi memoria alcanza
Sostengo con rigor apasionado, con nostalgia
Aquellos, cuya sentida huella,
Quedó grabada en la piel, bajo la piel
Y en este músculo latente, que hizo frente
A la súbita muerte, descortés y falaz
Quiero contar
Que he caminado, por anchas avenidas
Por caminos bifurcados,
por sendas pedregosas, por atajos espinados
He caminado entre pétalos de rosa
y entre copas de vino amagado
He tomado la vid de la vida y el aire contaminado
He sentido cómo escuece la herida
Cómo duele si ahondan en la llaga
He visto sus cicatrices cubiertas de sal
Salmuera conservera, mientras la vida se va
Quiero decir
Que fueron mis pasos, titubeantes,
Que algo más tarde, aprendieron
Paso firme y hacia adelante, paso ligero
Llegaron otros pasos, que creo se perdieron
En algún momento, en algún lugar…,
esos pasos quedaron ciegos. O amarrados a un disfraz
O, encadenados a su carcelero.
Quiero creer
Que vivir son estaciones renovadas
Que he aprendido a tejer alegrías
Y a esconder, alguna que otra lágrima
Que amé y fui amada; Sin elección me abandoné
a esa entrega total que busca el alma
Qué he ardido en el averno de su cuerpo
Qué su mirada traspasó mi soledad
El, es mi abrigo en las frías madrugadas
Es, el sueño del que nunca desperté.
Raquel Herrero
miércoles, 14 de septiembre de 2011
TAN SOLO, LO ADIVINO
TAN SOLO, LO ADIVINO
Una palabra, una expresión,
un concepto primitivo, una razón
Un motivo que motiva, un verbo
que nombra, que nace en la sombra;
Que oculto se acuna
en el mismo centro de tu corazón
Un átomo invisible, un señuelo,
una prisión
Un pájaro que vuela libre, una condena
Una pena, un dolor
Un tamiz, un tapiz, un deseo, un color
Una audacia en la noche, un derroche
El canto alegre de mi ruiseñor
Un huella perseguida, una herida
La elegía del veto, el duro reto
La quimera y fantasía
Alegoría de tantos desencuentros
Cuento, simple. Simple cuento
Invento que atajando soledades requería,
gritar silencios, callar verdades
Alzar júbilos al viento, vendimiar los olivares
Damisela que canta a Cupido y sus bondades
La flecha sin tino, marcando un destino
Desamor en los lagares, cosechas de ácido vino
¿Qué es el amor?, ¿alguien lo sabe?
Yo, tan solo lo adivino…
Raquel Herrero
Una palabra, una expresión,
un concepto primitivo, una razón
Un motivo que motiva, un verbo
que nombra, que nace en la sombra;
Que oculto se acuna
en el mismo centro de tu corazón
Un átomo invisible, un señuelo,
una prisión
Un pájaro que vuela libre, una condena
Una pena, un dolor
Un tamiz, un tapiz, un deseo, un color
Una audacia en la noche, un derroche
El canto alegre de mi ruiseñor
Un huella perseguida, una herida
La elegía del veto, el duro reto
La quimera y fantasía
Alegoría de tantos desencuentros
Cuento, simple. Simple cuento
Invento que atajando soledades requería,
gritar silencios, callar verdades
Alzar júbilos al viento, vendimiar los olivares
Damisela que canta a Cupido y sus bondades
La flecha sin tino, marcando un destino
Desamor en los lagares, cosechas de ácido vino
¿Qué es el amor?, ¿alguien lo sabe?
Yo, tan solo lo adivino…
Raquel Herrero
domingo, 4 de septiembre de 2011
“CÓMO TE TEMO”
Cómo te temo palabra, cómo te temo
Cómo temo a este silencio que me embarga
Prefiero mil veces a un águila voraz
Al viento que ruge y se agita en la tormenta
O, a las bravías olas que embisten en la mar
Alguna vez tuve temor de dios
Tuve miedo de mi desnudez, miedo a la muerte
O, la vejez.
Miedo a penetrar en mi morada, miedo de él
Tuve miedo de dormir callada,
de aquel grito en la garganta
Que nunca pronuncié.
Tuvo miedo, mi alma desangelada
Tuvo miedo mi niñez
Y hoy te temo palabra
Guadaña que hacía mí misma lancé
Desnuda de anarquías o marañas
Fuiste como lengua extraña
Dejando mi boca coagulada de sed
Y desde esta mudez
Se lapidaron muertos que la memoria empaña
Ríos de roja tinta derramaron su ayer
Y te llamo en silencio cada madrugada
Y tú, palabra que me diste tu palabra
Dime, cómo de mi encarnadura
Arranco tu figura
Si la palabra engaña y desde esta España
Temo decir palabras que me maten otra vez.
Raquel Herrero
viernes, 2 de septiembre de 2011
INFLUENCIA DE SABINA II, “Tanto que, no conté”
INFLUENCIA DE SABINA II, “Tanto que, no conté”
Tanta historia que aun no conté
Tanto cuento infernal, con murallas
abruptas de arena y de cal
Tanta sal en los ojos que ayer fueran mar
donde pude mirar el sol amanecer
Sin dañarme la piel sin quebrarse el disfraz que apañé
Para ser admirada en la playa de piras y pirañas,
que danzaban hasta enloquecer.
Fue ayer, con bikini de rayas y una cita a las tres,
en la que me acompañas; hasta el amanecer.
Me dormí, suspirando por su filigrana
Su imagen que empaña mis versos de sed
Y otra vez, vamos a la deriva…
En esta tabla esquiva de mi timidez.
Sonreiré, si me alegras la vida
Con el ancla que anida en un puerto de barcas perdidas
Donde toda diatriba se resuelve al querer
Izar velas al viento y, a contraviento;
Navegar otra vez.
Quiero ser, de tu ser, la pirata o corsario
Lamiendo las cuentas del viejo rosario
De ese dios que inventé, imitando al sagrado
Al que acuden los necesitados, los hambrientos de fe
El enfermo de amor exiliado, el viejo amargado
que ha perdido su aquél y pretende ser exonerado
pidiendo clemencia para Lucifer
Dónde fue, que enlazadas tus manos, mis manos
Decidimos nadar, en un mar agitado, hasta que
Me soltó de la red y emigró, como pájaro alado
Y sentí perpetrar el dolor, en este, mi costado
Y me ahogué en ese mar…,
de un amar sin amor que quedó naufragado.
Raquel Herrero
VEN ENTONCES
VEN ENTONCES
Tengo preparado mi equipaje
Mi traje de piel, su forraje
Que para entonces ha de ser
Suave blonda de algodón
Ligera como el aire
Sé, donde queda la última estación
Ese último adiós
Que ya no escucha nadie
Pero antes; quiero sentir la vida
Quiero que ella me aguarde
Entre sus alas quizá ralas, cobijarme
No es necesario volar
Para que llegues en esta tarde
Tarde, que suma a la suma de otras tardes
Tarde, donde la lluvia deje de mojarme
Estoy segura, tranquila, confiable
Me eximen de culpas dos calas gigantes
Aquellas que guardaron el exilio de la carne
la que fue manjar, de dientes encomiables
Hoy, me redime lo no condenable
Usurparon una niñez, de nada soy culpable
Creció la niña, parió su hambre
Ser vida, ser mujer, ser alguien
Si de mi entrega recojo, semilla en los trigales
Una flor con la esencia de mi fe constante
Si recojo, el recuerdo de un amor
Entregado a raudales
La vida será plenitud
Ven entonces, dama enlutada
Ven…, ven a buscarme.
Raquel Herrero
jueves, 1 de septiembre de 2011
HUIR HACIA NINGUNA PARTE
HUIR HACIA NINGUNA PARTE
Tengo que huir de tus palabras
Por no romperme en pedazos
Esconder el abrazo y acallar esta voz
Cerrar los ojos, presionar los labios
Tengo que morir despacio
Por no perder la razón
Tengo miel entre las manos
Cadenas en el corazón
Un delirio que me puebla
Un rellano, una prisión
Un cántaro que se ha llenado
De ese néctar de ilusión
Que amanecía temprano
Como el canto de mi ruiseñor
Tengo que nacer de nuevo
O, no haber existido jamás
Para olvidar qué, quise ser
Cuna para tu regazo
Pozo donde arrojar cada fracaso
Y acaso, quise ser
Mujer humilde de pueblo llano
Que oculto, deja su parecer
Para que luzca el nombre del enamorado
Y no fluyan los fantasmas, que habitan en él
Tengo que arrojar la piedra
Sin esconder estas manos
Piedra que desangró mis venas
Piedra que aplastó mi carne
Tengo que huir, hacía ninguna parte.
Raquel Herrero
miércoles, 31 de agosto de 2011
Y SIN EMBARGO
Y SIN EMBARGO
Debiera de escribirle al amor
Pues soy amada
Mis noches de pasión velan el alba
Cada célula de piel es humedad
Cada caricia desvelo de un amante sin igual
Debiera de hablarle al amor
Pues sé que soy bien amada
No hay flor que no perfume
Mi rostro sobre la almohada
Ni manos que no resuelvan
La geométrica de mi espalda
Ni dedos que no acorten del deseo la distancia
Debiera sentirme plena
En esta luna cerrada
Que esconde cada misterio
De este alma enamorada
Dicen, que todo mal se oculta
Dicen, que el amor todo lo sana
Dicen que querer…es poder
Dicen…. Aquellos que lo alcanzan
Debiera entonces creer
Que no hay mujer que ame más
Ni hembra más bien amada
Debiera de ser feliz y sin embargo
En esta plenitud
Todo es vacio, dolor y escarcha.
Raquel Herrero
martes, 30 de agosto de 2011
INFLUENCIA DE SABINA, tu y yo
INFLUENCIA DE SABINA, tu y yo
Tu y yo, compañeros del mal y del bien
Con la piel arrugada y canas en la sien
Tu y yo, en cualquier estación
Bajaras, subiré
Subirás bajaré, qué más da
Si el destino final es volver
Quedaré, marcharás, lloraré llorarás
Marcharé a otro lugar
Y el desván, nos verá florecer, renacer la razón
Sin otra condición que un nuevo resbalón
Para vernos volver
Tu y yo, pasajeros de un vuelo ilegal
Sudorosos y escasos de paz
Buscando aquel, otro andén
Un jardín, un retén, el aroma a jazmín me hace bien
Huele a ti, a caminos que no he de correr
Me cansé de seguir y al final vuelvo a ti
Soñarás, soñaré
Si el destino es morir eso haré, pero al fin
Encontré aquel abrazo, que rompe los fracasos
Y también mis zapatos de cinc, plomo gris
Que me eleva en este estrellato
Que no decidí
Tu y yo, lamiendo las heridas de gato
El arcén que oculta este retrato
Un pincel que alejé de mi enfado
Por saber más que tú, más que yo
De tanto desengaño
Besaré una a una tus uñas y esas manos
Tomaré como cada verano, cambiando la estación
De un tiempo que fue vano
Corazón, que reclama volver, por la última gota
De un cristal que arrojado en la mar se derrota
Y flotando se va a otra costa
A costa de mi soledad
Tu y yo; ahora te pediré
Que desnudos de ayer, junto al amanecer
Hagamos el amor por penúltima vez
La escasez de tu voz y mi voz
Esos pechos caídos y este falo que ayer
Quiso ser brabucón y aprendió a conocer
Que no queda valor, más que el beso y la flor
Que regala un rincón en este anochecer
Nunca quise decir un adiós, por creer que algún dios
A tu puerta llamaba otra vez y está vez
Sin causa ni aflicción, se ha cerrado el cordón
Que presiona un latido de dos, un gemido…
Y el último tañido que nos encontró
Con los labios ceñidos…, ya sin aire ni voz.
Raquel Herrero
Para quienes no conozcan a Joaquin Sabina, Cantautor, les dejo un pequeño resumen de su trayectoria. Mi poema en este caso, digamos que lleva esa influencia "Sabinista", que tanto me gusta cuando escucho sus canciones.
Le falta evidentemente la música jajaja, pero hasta ahí no llego.
Gracias por leerme.
Raquel
Paseo por la vida de Joaquín Sabina (Datos de Internet)
Joaquín Sabina celebró el 12 de febrero de 2005 56 años de vida. Joaquín Ramón Martínez Sabina nació en 1949 en Úbeda, donde estudió con las monjas Carmelitas y los sacerdotes Salesianos, en una época en la que escribía versos y leía a Fray Luis de León, Jorge Manrique y José Hierro mezclados con Proust, Joyce y Marcusse.
Con un grupo de adolescentes que imitaban a Elvis, Chuck Berry y Little Richard, el joven Joaquín formó su primera banda llamada Merry Youngs. Más tarde, se graduó de la Universidad de Granada en Filología Románica y colaboró en la revista “Poesía 70″. Pronto sus inclinaciones políticas lo pusieron en aprietos cuando, tras poner una bomba molotov en la sucursal de un banco, huyó a Londres, Inglaterra, e inició su andadura de exiliado político, bajo el nombre de Mariano Zugasti.
En este país comenzó a escribir sus primeras canciones, colaboró con el Club Antonio Machado, uno de los centros frecuentados por emigrantes y exiliados, y montó polémicas obras teatrales como “La excepción de la regla”, de Bertol Brecht y “El cepillo de dientes”, de Jorge Díaz.
En 1975 publicó el libreto de canciones “Memorias del exilio”, y comenzó a abrir conciertos para Paco Ibañez, Lluís Llach, Pi de la Serra y Elisa Serna, ante la colonia de exiliados ingleses, para más tarde producir la banda sonora de la serie “The last crusade”. Más tarde editó “Inventario”, su primer elepé, y en 1979 comenzó a cantar en el café “La Mandrágora”, junto a Javier Krahe y Alberto Pérez, lugar al que acudió Fernando García Tola y los invitó a su programa “Esta Noche”.
Luego de trabajar varios años para la CBS, Sabina editó “Malas compañías” y “Juez y Parte”, también participó en las fiestas pro referéndum para la salida de la OTAN y estrenó “Si te he visto no me acuerdo”. Pronto consolidó su éxito con la venta de 400 mil copias de “Hotel, dulce hotel” e inició una gira por México, Argentina y Venezuela, para presentar “El hombre del traje gris”, que incluyó la banda sonora de la película “Sinatra”, de Francesc Betríu.
Antes de presentar el álbum “Mentiras piadosas”, durante la Guerra del Golfo Pérsico, Sabina escribió, junto a otros artistas e intelectuales en el “Diario por la paz”; también participó en actos de protesta. En los 80 produjo los álbumes “Física y Química”, “Sacrificio de Dama”, “Esta boca es mia” y “Yo, mi, me, contigo”, material que vendió 80 mil copias en su primera semana en el mercado, para más tarde realizar 30 conciertos en compañía de Los Rodríguez.
Durante la gira “Sabina, viuda e hijos, en paños menores”, el español recuperó la tradición folk de los días de “La Mandrágora” y más tarde ganó el galardón al mejor autor pop rock en la primera edición de los Premios de la Música de España.
En 1999 publicó “19 días y 500 noches”, disco del cual se vendieron más de medio millón de copias en España y que le hizo ganar cuatro de los Premios de la Música de la SGAE 2000, además del de “Ondas 2000″ a la mejor canción. En 2002 aparecieron “Con buena letra”, recopilación de sus letras e ilustraciones y el disco “Dímelo en la calle”, considerado por la crítica como uno de los álbumes más importantes de ese año, y que se dio a conocer con el disco “69 punto G”.
Con varios años de trayectoria a cuestas, la creatividad del cantautor le permitió editar “Diario de un Peatón”, álbum con un fondo tecno, cuya letra está basada en dos sonetos suyos, y que además incluyó “A vuelta de correo”, tema inédito, y una pista multimedia con el video de “69 punto G”.
Se reeditó en 2003 “Malas Compañías”, “Ruleta Rusa” y el mítico “La Mandragora”, en el pack “Parece que fue ayer”, los primeros trabajos del músico español; después salió a la venta “Motivos de un sentimiento”, el disco del Himno del Centenario del Atlético de Madrid.
El siguiente fue un año muy ocupado para el cantautor, pues participó como invitado en numerosas producciones, como “Qué grande es esto del amor!” del grupo Café Quijano, “Neruda en el corazón”, “Ciudad naufragio”, y en “…Y todo es vanidad”, homenaje a Javier Krahe, entre otras.
También se estrenó como crítico en la columna semanal “Esta boca es mía”, para la revista “Interviú”, y en cine participó en la película “Isi & Disi”, dirigida por Chema de la Peña, con la canción “La Rubia de la Cuarta Fila”
Ese mismo año, creó con unos socios el restaurante “La Cantina de la Mordida”, en Madrid, España, participó en el Festival Mexicano de la Palabra y editó otro material recopilatorio, “Todos hablan de ti”.
Curiosidades de Joaquín Sabina
Tiene 2 hijas, Carmela (1989) y Rocío (1991). Por otro lado, su padre, comisario de policía, le detuvo a los 19 años por pertenecer al Partido Comunista.
En 1974, el ex beatle George Harrison le dio una propina de 5 libras cuando Sabina tocó para él en su cumpleaños, y el propio Bob Dylan le prohibió tocar la versión paródica que hizo del tema In the beginning, que él llamó Con su bikini.
El director de la discográfica CBS le ofreció su primer contrato con la referencia de una canción suya que sonaba entonces por TVE, “¡Qué demasiao!”: la cantaba Pulgarcito en el “Popgrama” de Carlos Tena.
La canción Pongamos que hablo de Madrid fue grabada por Antonio Flores antes que por Sabina, y alcanzó el número 1 en los 40 Principales.
En 1997 le recibió Fidel Castro, con quien conversó durante cinco horas.
sábado, 27 de agosto de 2011
ROJA TINTA
ROJA TINTA
Poblado de misterio el mundo
Hoy detecto la mente enajenada
La pérdida…un cambio de rumbo
Como ilusa, construyendo mi mañana
Diviso en el horizonte, pájaros negros
Que antes parecieran, palomas blancas;
Mientras lloran estos ojos, imaginando
Como se derraman otras lágrimas
Me oculto, en la penumbra del rincón
Negándole a luz, penetre en mi ventana
Sé, que el Cielo sigue siendo azul
Como sé, que se llama locura, mi compaña
No siento ganas de dar pelea
Me ciega este dolor que me acompaña
Y esa mirada que anida en los espejos
Es delirio, fantasmal… es grito, es llaga
Qué haré, si lucida la mente se resbala
Si no hay anochecer, ni crepúsculo, ni mañana
Si no puedo comprender, si desconozco
A quien pretende arrullar mi alma
Hay un viejo puente, gastado de pisadas
De huellas, de nombres inclementes
¿Qué hacer?, Si sus pasos no me dicen nada
No quiero volver, ni estar parada
Presagios y demonios, fuentes que no manan
Semillas secas, arropadas entre los rastrojos
Cuerpo y alma calcinadas. No hay arrojo
Se visten de luto camelias y crisálidas
Se ha secado el arroyo
De tanta roja tinta derramada.
Raquel Herrero
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