martes, 29 de noviembre de 2011

SENTIRES POÉTICOS

SENTIRES POÉTICOS



Un nudo en la garganta

Un latir acelerado

Una lágrima que empapa

Una piel que se sonroja

En qué momento

Dio paso la alegría

A la tristeza de un desencuentro

En qué minuto azaroso

Se quebró esta paz

Y llegó raudo su lamento

Siento ser partícula

De un desvencijado evento

La flor de lis desventurada

El eco, trasgresor del tiempo

Me asombra la firmeza

Con la que el viento voltea

Todo ardid del pensamiento

Desespera esperar “un algo”

Que amotine toda rutina

Al grito de, ¡venceremos!

Ven a despertarme

De tan ingrato sueño

Donde las voces cobardes

Se esconden tras el silencio

Mis ojos quieren amarte

Mi boca, sellar tu beso

El alma viaja desnuda

El cuerpo tiembla por dentro

Maldita la hora que describe

Cómo se acaban los tiempos

¡Grita, si no se escucharte!

Calla, perdóname…

Serás quizá, mi desconcierto.



Raquel Herrero

sábado, 26 de noviembre de 2011

TE HE DENUNCIADO

TE HE DENUNCIADO







Te escribo esta carta, que ha de ser la última que de mi recibas.


Durante años, releía las que tú me enviabas, cuando aún quedaban en mi corazón, razones para seguir amándote. Cartas amarillas, que yo, (tu fiel amante, tu esposa, tu amiga), guardaba como reliquia en ese joyero hermoso, grabado en plata, con la fecha de nuestro veinticinco aniversario. Sé, que no recuerdas aquél día, ni sabes siquiera quien nos lo regaló. Renovamos los votos de nuestro matrimonio en un acto sencillo, junto a nuestros hijos, padres, hermanos y los pocos amigos que a regañadientes, consentiste que invitara.


Que ilusa fui, al creer que un milagro, ese día, me habría de devolver al hombre del que tan profundamente me había enamorado.


Sigo sin comprender porqué con el paso del tiempo, te convertiste en un ser mezquino, despreciable, maltratador. Un ser cuyo ego le obligaba cada día al uso de la fuerza.


He recibido tantos golpes que ya ni recuerdo cómo duelen. Sin embargo no sé si alguna vez en lo que me reste de vida; olvidaré tus insultos, tus humillaciones, la burla constante sobre mi cuerpo que se había trasformado después de parir seis hijos. Era cierto que a mi vientre le quedaron esas feas secuelas en la piel, llamadas estrías. Era cierto que mis senos ya no estaban tan erguidos. Era cierto que ya mi tiempo estaba tan dividido que no me alcanzaba y opté por olvidarme de mi misma, para atenderos a todos vosotros.


Hasta hoy, he mordido mi lengua hasta sangrar. Le puse a mi corazón una coraza, para que cada aguja que clavabas en mi pecho, no ahondara en este lecho, donde ya quedaron multitud de cicatrices . Me convertí en estatua de mármol, fría e inamovible. El peso del dolor, había quebrado mis huesos y yo, sencillamente, ya no era yo.


Sentía lástima de mi misma, de mi poco valor, de mi nulo coraje, de mi temor extremo hacia el hombre. ¿En qué me había convertido?


Me sentía como despojo humano, sin garantías de caducidad, porque llamé a la muerte mil veces. Mil veces le rogué a esa dama negra se apiadará de mi inocua existencia y me llevara a ese lugar donde el reposo fuera eterno.


Pero ella no se compadeció, no escuchó mi grito, ese grito que emanaba desde las mismas entrañas, cada vez que tus sucias manos se posaban sobre mí. Cada vez que mancillabas mi cuerpo, rasgando mis vestiduras con deseo demencial para satisfacer uno más de tus más bajos instintos.


Animal, eso eras, eso eres, un salvaje animal, sin escrúpulos, sin decencia, sin sentimientos, sin amor.


Por desgracia o quién sabe si tal vez “por suerte” la vida no tiene marcha atrás


Todo ese camino recorrido, tan lleno de piedras filosas, de espinas sin la esencia siquiera de una flor. Todo ese camino, tortuoso, denigrante a llegado hoy a su final.


Ganaste mil batallas a traición, abusando de la nobleza de tu mejor vasallo, y ese vasallo bien lo sabías era yo.


De nada sirve mi arrepentimiento, mi deseo de haber tomado mucho antes esta decisión.


Llegó el momento de apagar tu voz cobarde, tu alta traición, de borrar de la memoria tu existencia. Ha llegado el momento de decir adiós.


Sé que llegarás en breves instantes…, pero esta vez no te vas a quedar. Vas a marcharte con esta carta entre las manos y otras esposas, llamadas autoridad.


Lo confieso; te he denunciado y le pongo a esta carta, ¡¡punto y final!!






Raquel Herrero

viernes, 25 de noviembre de 2011

NO, NO ME VALE

NO, NO ME VALE




No me vale sólo con tu cuerpo


No, no me vale


Unir fluidos de saliva


Dentelladas boca a boca


Dejar marcas de succiones en la piel


Sentirme amarrada como loba


No, no me vale


No me vale tu torso desnudo


Mis manos delineando tu figura


Buscando placeres atrevidos


Saboreando la templada humedad


Que jugosa emana, bajo el ombligo


No, no me basta


Que mis pechos erectos


Te provoquen delirio


Que me asumas y consumas


Paladeando hasta el último suspiro


Que me devores con el ansia toda


De lo prohibido.


No, no me basta ser en sueños


Hembra arrasadora, fuego, volcán


Amante lasciva, pecadora.


No, no me vale que a deshoras


Inicies el juego fundido en mi vientre


Salpicando las auroras


Surfeando ríos y afluentes


Provocando en mí, este fuego ardiente


Expandiendo mis nalgas


Para que fluya la corriente


Y beber y besar y lamer


Y enloquecer…


No, no me vale


Llamarte, buscarte, desearte,


Amarte cómo poseída y;


penar de agonía porque tú


no estés.



Raquel Herrero

jueves, 17 de noviembre de 2011

UNA SOLA

UNA SOLA




Estoy llamando y siento

que no se escucha mi llamada

Que se apagó

esa llamarada de palabras

Que, en el inmenso resurgir de los sentidos

llegó el silencio, la apatía;

tal vez, la esperada calma.

Es necedad, absurda necedad

creer que igual que fluye el agua de los ríos

fluirá, en este almanaque de fechas sin sentido

Su Palabra.



¿Quién me oirá?

Cuando es una sola voz

la que me marca el destino

¿Quién vendrá?

A despertarme de sueños que no quiero despertar

Si cada vez que me asomo al mundo

el mundo es ciego y no ve

que no encuentro mi camino, ni mi rumbo

que a pies descalzos una senda caminé

y al final de la vereda;

no estaba la estrella que tanto busqué.



Escúchame,

quedaré en silencio, mientras me hablas

nada, prometo, te diré.



Sopla el viento y como un lamento

las rocas gimen estridentes;

Si no callan, me van a enloquecer

Escúchame,

lo cambio todo por esa palabra

una sola palabra…

me haría tanto bien.



Raquel Herrero

ENTRE NOSOTROS


ENTRE NOSOTROS




Entre nosotros

hay un tiempo fracasado

hay una pena de amor

hay un cuervo agazapado

hay tristeza y hay dolor

No me compensa la estrella

que hasta su luz me guío

deslumbrando toda suerte

de fortuna o ambición

Desde siempre me he quedado

a las puertas del honor

a la orilla del abismo

al penar por una flor.



Dislate;

Eso es para mí la vida

Dislate;

Raigambre fenecida, dislate

que me escuece como herida

y he de tragar su saliva

que amarga cómo la hiel

regurgita la mies perdida

Aflicción, tras aflicción.



Entre nosotros

Un pilar se tambalea

cruje el suelo en su temblor

Látigos dejan su esquela

Llora el niño en su balcón.



Llega la noche,

que cual aljibe resuella

bajo el negro nubarrón

Y va escondiendo secuelas

Dentro tuyo, dentro mío

Lágrima y resignación.



Cuándo, pregunto, he de ver

ese amanecer tardío

Esa piel sobre mi piel

Cuándo acabará este frío

y al centro de mis latidos

vuelva ese nombre

que alguna vez callé.



Raquel Herrero

lunes, 14 de noviembre de 2011

SABEN...?



¿Saben…?



Yo, buscaba una estrella en el jardín de Invierno.






Recién acabo de llegar de lugares extraños


donde dicen afloran los sentimientos


donde el dolor ajeno


deja huella, como si fuera nuestro






Hoy he visto lacrimales


de guardada emoción, de función inolvidable


Trajes de viaje, de salón, trajes de raso


para el mejor sastre


Aquél, que disimula la arruga,


que repasa el botón, que desfila


con gracia y donaire y,


bajo capa y sombrero


resulta ser todo un señor






Hoy he visto, cómo muerde la ironía


el aliento de la voz


Dama prudente y esquiva


cuando cada palabra, niega la razón


Hay citas, que es mejor fingirlas


sin lamentos, porque no llegó






Ay, esta vida que va a toda prisa


y esconde la risa en una prisión






Perdón si tal vez


alguien siente que la mente delira


que juegan los versos, sin rumbo o color


deshice los nudos, de un amarre duro


Y hoy, tensa la cuerda, cual látigo azuzó






Yo buscaba una estrella, en el jardín de invierno


y tan siquiera la estela un recuerdo me dejó


Pena el hombre, su herencia primera


fruta jugosa que un Adán mordió


Eva desnuda que parió la tierra


Cada cual cuenta la feria


tal y cómo la vivió.



Raquel Herrero

domingo, 13 de noviembre de 2011

DE CADA SABLE...

DE CADA SABLE…


Me quedé ciega mirándote a los ojos

palpitando tu latido

Me aferré a tu cuerpo como poseída

sabiendo debías marcharte

pese al dolor sangrante

de tu explicable huida.

Miro obnubilada los espejos

Uno a uno…, tú sigues ahí con tu reflejo

Tan bello, tan noble, tan erguido

que reniego de esa sombra

complemento, doblez falsificado

error en la apertura de tu pecho



Maldigo la hora que indujo tu receso

Maldigo los espectros, que renacen a deshoras

Maldigo la llama que aviva este averno

donde tan solo quedaron brasas

después de arderte la piel

de quemar tu osamenta, de fenecerle

a la brisa, azul, espumosa, marina

después de apagarse la luz

en la penúltima esquina.



Hoy gimen los pilares de la tierra

sus elevados muros, se agrietan

El mundo se derrumba ante unos ojos

de mirada quieta.

Negro azabache colorea el cielo

y una estrella fugaz, se desvanece

El abismo cuadró su envite

y una vieja historia se repite

mientras gira delirante, toda orbita



Mas este mal…, astuto y maldito

no sabe;

Que no está escrito su final

que hay salida del infierno

que a pulso, no nos ganarán

Llegaran alas, blandidas de misterio

Rayos de soles prendidos en flor

Llegarán tiempos, donde hablar de amores

no sean causa de la desolación

¡¡Yérguete hombre!!

que de cada sable que en ti se clavaba

yo hice cruz bendita, ofrenda de amor.



Raquel Herrero

domingo, 6 de noviembre de 2011

AMOR LETAL


AMOR LETAL




El amor, fue aminorando

su tiempo de existencia

Minando poco a poco

toda fuerza

Declinando la invitación

para la lucha

Sabiéndose perdida,

Irremediablemente perdida



Era en vano fraguar

esperanza alguna…,

La luna, su luna,

había dejado de brillar,

reflejada en la laguna.

Pura, blanca,

bella, como ninguna

Reina de los cielos,

de las noches estrelladas

Ahora se blandía triste

en su triste retirada

El ocaso del tiempo

opacaba,

un halo de luz

que antes hubo en su mirar



¡Ay!, éste amor letal

que confirma indiferente

que mirar frente a frente

puede ser mortal

Todo y nada es complaciente

en esta ciudadela sin vigías

En este tren que viaja

sin raíles y sin vías



Lo llaman impúdico amor

la causa fragante de su agonía

Mira su alma, su desolación

Ponle fin a esta noble causa

O, devuélvelo a la vida

Razón de la sin razón

custodia de la fe rendida.



Raquel Herrero

ROMANCERO AL ALBA


ROMANCERO AL ALBA




Hasta el viento se estremece

Cuando pasa esta gitana

Hembra de sangre caliente

Puro fuego en la mirada

Sed de los hombres valientes

Rojo clavel que engalana

Balaustres y sus fuentes

Néctar puro que derrama

Mieles de diosa pagana

Al paso todos las siguen

Macarena engalanada



Quién te ha vestido de negro

En esta noche serrana

Gimen las caracolas

Lloran las esmeraldas

Las nubes grises se asoman

Vibra al tiento una guitarra.



¡Ay gitana!

Veo en ti todo lamento

Ese caminar de esclava

Ese morado en tus ojos

Esa alma encadenada.

No hay arrojo

“gitanilla de mi alma”



Quién te puso esta condena

Quién osa romper tu calma

Quién te ha dejado tan sola

En esta noche serrana.

Hombre que dices quererla

Hombre, que en vano ella aguarda

Raudo ven en su busca

Que muere la gitana al alba

Está fibrilando el viento

La noche negra se escapa



Raquel Herrero

jueves, 3 de noviembre de 2011

DE LUJURIAS Y DESVELOS

DE LUJURIAS Y DESVELOS




Me descubro ante ti

Oh dios, de no sé qué reino

Me descubro

Mientras me elevo entre nubes

Que amenazan con apagar el infierno

Me descubro

Para ser una más de su prostíbulo

No me vendo ni tengo testigos

Hoy soy y me siento

Ángel caído

Mis libros se han quemado

En este averno

El terrenal, el idílico, el honesto

¡Ja, ja, ja, ja...!

Que absurdo, pero que absurdo

Es este mundo turbulento



¿Has visto, como danzan las brujas,

rodeando la fogata, donde quemaron

hasta el aliento?



Observa su demencia

Ríen a carcajadas

Desnudos llevan los senos

Sus lenguas son humedales

Rociados de veneno

¡Y se tocan, se acarician, se masturban!

Locas sin juicio ni freno

¿O, acaso soy yo la loca?

¿La que delira en su juego?

Son ellas, las que me provocan…

Y en vez de alejarme,

más y más me acerco



Es a ti a quien busco

dios de mi único cielo

Penétrame hasta las entrañas

Desnúdame con tu boca

Cúbreme con tu deseo



Raquel Herrero

AMOR LETAL

AMOR LETAL




El amor, fue aminorando

su tiempo de existencia

Minando poco a poco

toda fuerza

Declinando la invitación

para la lucha

Sabiéndose perdida,

Irremediablemente perdida



Era en vano fraguar

esperanza alguna…,

La luna, su luna,

había dejado de brillar,

reflejada en la laguna.

Pura, blanca,

bella, como ninguna

Reina de los cielos,

de las noches estrelladas

Ahora se blandía triste

en su triste retirada

El ocaso del tiempo

opacaba,

un halo de luz

que antes hubo en su mirar



¡Ay!, éste amor letal

que confirma indiferente

que mirar frente a frente

puede ser mortal

Todo y nada es complaciente

en esta ciudadela sin vigías

En este tren que viaja

sin raíles y sin vías



Lo llaman impúdico amor

la causa fragante de su agonía

Mira su alma, su desolación

Ponle fin a esta noble causa

O, devuélvelo a la vida

Razón de la sin razón

custodia de la fe rendida.



Raquel Herrero

lunes, 24 de octubre de 2011

TODAS, MENOS UNA

TODAS, MENOS UNA




Soy como el sobrante


De un cántaro que rebosa y se derrama


Después de haber sido gota, óvalo


De cualquier lágrima


Ayer, sin tiempo ni medida;


Fui simiente, fui semilla, fui ramaje


Follaje que encubre


La ciénaga, el estiércol, la podredumbre


Fui pasto en llamas


Tea para avivar esa lumbre


Fui y sigo siendo


La ancianidad de la costumbre


Asumida por el hondo de la herida


Taponando su flujo, su derrumbe


Me asemejo a los dedos trashumantes


Apoyados en el suelo


Viajeros inconstantes qué, cual velero


Viran a favor de cualquier aire


Que no revoque frente a su espejo


Me siento pan enmohecido


Harina de otro costal


Grana verde, espigando el trigo


Migas con leche fresca para mojar


Me siento cauce de otro rio


Tormenta, huracán, bálsamo


Que como viento tranquilo


Acaricia su rostro, su piel, su beldad


Soy la calma y la rebeldía


El manto de las noches de vacío


Cubriendo la desnudez del alba


Rogándole al alma, gire su destino


Soy la que ama, la que perdona


Y olvida, anidando en la memoria


Cada ramo hecho poesía


Desdibujando su filigrana


En un rictus de labios, boca


Color de la grana


Soy erotismo en la piel templada


Fuego en el averno, saciedad colmada


Soy hembra que rebosa


Lujuria sobre tu almohada


Mujer desposada, cadenas ocultas


Alondra libre, de cortas alas


Soy esquiva, diva, dama


Soy el libro de la vida


Donde aun no está escrita


La última palabra.



Raquel Herrero

martes, 18 de octubre de 2011

ENTERAMENTE MÍA

ENTERAMENTE MIA




En el quinto escalón

Justo ahí, en ese quinto

Vuelvo a ser yo

Enteramente mía

Cruzando esa barrera del sentir común

Cerrando las hojas de su partitura

La música suena, melódica

Como canto de alondra o ruiseñor



Desde otro balcón

Observo la angosta primavera

Quién sabe si fueron quimeras

de la penúltima estación



Necesito alejar de mí esta agonía,

Caldear el espacio

de estas sabanas aun frías

hasta que al fin, penetras dentro

y reclamas mi piel

para calmar tu sed y mi lamento



Dicen que es innoble esta locura

Suenan gritos…, el lobo aúlla

Regurgita la bestia humana

Obtusos vocablos de fango y herida

Y una vez más; la prisa

Llegaré; hasta el quinto escalón

Y otra vez, seré

Enteramente mía

La historia se repite, día tras día

Me libero, encadenada a este juego

Juego, llamado vida

No hay tiempo que perder

Vuelan, desaparecen las horas

Y yo quiero sentir, como siento ahora

Amanecer en ti;

Gozosa de aquella ensoñación

Donde gemía la hembra

Y bramaba el varón

Donde la fortuna inquieta

Paraba las agujas del reloj

Y contemplaba nuestro lecho

Sed y hambre, haciendo el amor

Lo humano y lo divino retándole

Al cuarto, al tercero, al segundo

Al primero…

Para llegar en plenitud, a ese delirio

De lujuria y desvelo

Que aparece y nos llama

Coronando el último escalón.



Raquel Herrero

domingo, 16 de octubre de 2011

DESAHUICIOS ¿INMORAL?

DESAHUCIOS… ¿INMORAL?




Sucede en España, hoy, en pleno Siglo XXI. Bancas y Gobiernos, cómplices del dolor, del sufrimiento de los más desfavorecidos. La clase media baja, tal y cómo ellos denominan a una parte de esta Sociedad nuestra.

Se llama Ana, aunque podría llamarse, Pepa, o Juana. Lo cierto de esta historia es que una mujer que enviudó a los veinticuatro años, madre de dos hijas. Por las que lucho para sacarlas adelante. Mantuvo a sus hijas dignamente, con el sudor de su frente Con ese mismo sudor fue capaz de conseguir un hogar para ellas, una humilde vivienda de protección oficial que hasta hace apenas unas horas era de su propiedad.

Como cualquier madre, avaló con su pertenencia el crédito hipotecario que su hija había pedido para conformar su propia familia. Su propio hogar.

Las circunstancias de la vida, dieron al traste con el matrimonio conformado por su hija y yerno. Pero la hipoteca no entiende de situaciones que no sean financieras.

La ruptura del matrimonio, daría paso también a la quiebra de acuerdos firmados por ambos. Ella, tendría ahora que hacerse cargo de la deuda, puesto que su pareja, había desaparecido sin rendir cuentas.

Imposible llegar a cubrir tanto gasto. O llegaba un Milagro o la hija de Ana, perdería su vivienda. El milagro estaba en Ana, Viuda, Jubilada, con una pensión de cuatrocientos cincuenta euros mensuales, que ella ofrecía llorando para saldar una deuda de dimensiones inimaginables.

No alcanzaba. A su Banco no le valía, no le parecía suficiente y por ello. Con una orden Judicial. Desalojan primero a la hija de aquella vivienda que aun no había terminado de pagar y después sin el más mínimo pudor o remordimiento, con una nueva orden Judicial, desalojan a la madre de aquella vivienda, donde pasó su vida, sus pocas alegrías y sus muchos pesares. Vivienda de su propiedad.

Madre e hijas, se ven en la calle. ¿Inmoral?



Raquel Herrero

NO MÁS PREGUNTAS

NO MÁS PREGUNTAS




Hay preguntas que mejor es no hacer


Respuestas que hacen llaga de la herida


No preguntes pues


Aunque alguna vez, intuyas mi agonía


Te doy excusas, lo sé


Mi cabeza es marabunta de porfías


Hago apuestas a un mundo que no ve


Que no sigue mi rumbo


Que por más que lo atraviese, ya lo ves


Todo, o casi todo resulta indiferente


Deja que escriba, deja que viva


Entre letras que resultan complacientes


No me juzgan, ni perturban, no me hieren


No me clavan alfileres


En el mismo punto de otras cicatrices






Sigo mi propia directriz


Consciente de la grandeza de otros nombres


Se bien, que no soy una Segades


Ni, un Cediel, ni Brindisi, ni Bonilla


Ni el admirado Revilla…


O, tantos otros que a mí me parece


Son, una maravilla


Más no lo pretendo, déjame ser






Qué más quisiera yo


¡Qué más quisiera!


Que poder alcanzar tanta frontera


Derruirla con mis propias manos


Crear un solo camino


Llevarte siempre a mi lado


Fundirme en ti, como se funden


El agua y el barro


Perpetuar el epitafio de un altar


En el que diga:


¡Ella, intentó llegar!


No más preguntas “por favor”


Es una deuda; que ahora no puedo saldar.



Raquel Herrero

PAPEL MOJADO

PAPEL MOJADO




Perdóname,

Si acaso ves este papel humedecido

Me siento sauce llorón,

de ramaje y tronco erguidos

Que hoy, al observarte se truncó

Se lastimaba de si mismo

De no haber nacido siquiera gorrión

Para entregar su vida, volando hasta tu nido

“Pobre árbol”, que otoñal, descolorido

Agoniza enraizado en su lugar

Discúlpame,

Si a mis versos no les ves sentido

Si no encuentras su imagen por doquier

Hubo cambio de estación y tengo frío

Otra vez se ha parado este reloj

Los cristales empañados,

Absorben todo este manantial

Que emana como gotas de rocío

Mientras la dermis comienza a tiritar

Quisiera salir de este lugar

Ser andariego, recorriendo los caminos

Llegar o no llegar, donde le plazca al destino

Huir, escapar, sentirme libre, soñar contigo

Quedar adormecido por toda la eternidad

Tanta veces he mirado al Cielo

Tantas quise ser viento, vendaval, brisa suave

Que dieran alcance a esta sed de amar

Que anduvo siempre perdida en los espejos

Reflejando su desnudo en soledad

Siento prematura esta vejez

Ajada la persistencia de mí empeño

No quise apropiarme de nada, bien lo se

Más no permitas que pierda ese mirar

de quien siempre sentí mi dueño.



Raquel Herrero

DESARRAIGO

DESARRAIGO




Qué es el amor


Si no esta pena, encadenada al alma mía


La torre de un castillo amurallado


En cuya almena, queda escondida la pena


Esta pena, pena mía.






Qué es el amor


Si no sangre y espuela


¿Desde dónde se divisa?, ¿hasta dónde llega?


Su perfume, su melancolía, su esencia


Dama, de versos y quimeras






Qué es el amor


Si no duelo y condena


Savia virgen, de andrómedas hechiceras


Gestación dolorosa, prematura estela


No hay alcance, no hay ribera






Qué es el amor


Más que silencio y entrega


Baco embriagado, surtidor de la gema


Piedra preciosa, que engalana y puebla


Poemas que desgarran, que quiebran






Qué es el amor


Si no dulce amagado, opio que envenena


Vísceras con sabor a sal, huidas de la quema


Delirio, tortura y flema


Piel febril en un abril, sed de una sed perpetua


Fucsia, morado y gris, toda mi alcoba llenan






Qué es el amor


“Por dios”, ¡cerradle la puerta!



Raquel Herrero

VERSOS AL DESENFADO

VERSOS AL DESENFADO




Pensar en ti, es como cabalgar

A lomos de un potro desbocado

Sujetando la crin

No sea que por un desliz

Me vea a horcajas de un caballo alado

¡Ay!, “ pobre de mí”

Qué bebo los vientos que te llevan y traen

Que mi sustento, está en tu manantial

Que mi grial, dejó de ser sacramento

Y juro y perjuro, que será el final

De estos tiempos que no fueron buenos

Alejada siempre de mi libertad.



Pensar en ti, es como soñar

Un universo donde nadie habita

Más que tú, más que yo

Y esta pila de mármol y agua bendita

Que me indulta de pecados y pudor

Cuando acudes a la cita

Sin trenes, sin vías, sin estación

Viajando entre lamentos y risas

Subidos a una nube de algodón

Que nos aleja de cualquier prisa

Por apearnos de su vagón.



Pensar en ti, es como crear

Un manto de estrellas bajo la brisa

Caminar descalzos en su halo de luz

Ronronear despacio, desabrochar la camisa

Gozar palpando, degustar paladeando, besar

Ungir los labios, silentes de cualquier agravio

Morir mil veces y despertar

Dulcificando la vida, obviando el sonrojo

De vergüenzas paridas

Entregarse sin más, como se entregan

Las almas dubitativas

Pensar en ti…

Es una apuesta sin final.



Raquel Herrero

A VECES

A VECES


A veces siento la vida rota


Cómo, se me escapa entre las manos


Cómo, siendo yo, he de ser otra


A veces no alcanzo, no comprendo


El devenir de las horas


Platicando en vano, ajustando el tiempo


Lustrando cada cristal,


mientras amainan los vientos


Y ese lamento que a mi pesar


Vaga errabundo, por aldeas y templos


Llamo a la cordura y, yo misma me abstengo


La duda me corteja y sin temor asiento


Me daña tanta pureza,


encubierta en los espejos






En esta vía láctea, caen las estrellas al suelo


Fenece la mirada culta


El rastrojo se hace heno


Llegan los himnos cobardes


De los que gritan al Cielo


Y un pésame señor exponen


Apuntalando a su clero


¡Desahucio para los pobres!


Eterna paz, para los muertos


La gran muralla se desquebraja


Y yo al temple me sostengo


Mientras mis miedos tiritan


Y ahogo el grito de adentro


La vida se va escapando


Entre túneles mugrientos






Tengo hambre de sentirte vida


Y vivo tengo, todo mi empeño.



Raquel Herrero

sábado, 24 de septiembre de 2011

ESA MIRADA

ESA MIRADA


Me estremece esa mirada de arcoíris apagado


entre nubes rojizas, de un cielo quebrado


Se ausenta de mi ego, la inusitada terquedad;


La absurda creencia,


de que solo lo que vimos fue verdad.






¿Y qué, de lo que sentimos?






Acaso, sin rozar la piel, ¿no llegaron otras manos?


¿Acaso el temblor febril, en una noche de Abril,


no le dio paso a la entrega,


a las mil y una caricias, que vadeaban


con un mismo fin?






¿Y qué, de lo que sentimos?






¿Acaso, no llegó la lengua muda,


a humedecer esos labios?


¿No dejó su huella el nacarado marfil?,


mordisqueando una boca


en aquella noche loca…, noche de Abril.






Me estremece esa mirada, que le ha puesto fin


a la infinitud de dos estrellas en cruzada


Se rindieron las armas y, en esa quietud


No habrá noches que embelesen su alborada


Ni melódicos gemidos


que musite aquél laúd.










¿Y qué, de lo que sentimos?






¿Acaso, no se fundieron, fuego y escarcha;


frio y calor que anhelantes se buscaban?


Risas en el corazón y dádivas sorpresivas


Que dejaron de atender otra razón.


La muerte en Soledad se llenó de vida


¿Y qué, de esa mirada…?,


Reflejada en el espejo, a plena luz.



Raquel Herrero

lunes, 19 de septiembre de 2011

LO BUSQUÉ

LO BUSQUÉ


Busqué su nombre en esta bendecida tierra

Lo busqué, en cada piedra del camino

En cada senda

Bajo el agua del caudaloso rio, en el hastío

de mis tardes somnolientas, lo busqué;

Desgastando mis suelas

Escalando la empinada roca. Delirando,

Tal vez loca…

Busqué la huella de lo que toca, su mirar,

sus andares, la palabra rota

Su cabello, su esfinge, su boca

Sí, lo busqué

En partículas de viento, en todo momento

Bajo el sauce entristecido, entre mis dedos

de frío, ateridos

En aquel invierno infernal. En primavera

Cuando las aves parecen regresar

Lo he buscado en las esperas, en la voz primera

En el aliento que su aliento me da

Entre ensueños y quimeras

Entre sábanas de raso. En mi triunfo

En mi fracaso

Al ocaso de Sol, a la luz de un farol

Entre risas y llantos, melodías y cantos

Notas ociosas de un viejo acordeón

Lo busqué, en inhóspitos lugares

Entre lagares

En la prisión donde duerme

lo que alguien condenó.

Entre gestos amables, en el fruto deseable

En el perfume de una flor

Lo busqué;

En el tiempo omnipresente, entre la gente

Y en este latido silente

Qué, agonizando siente, que busca un nombre

Que jamás existió.



Raquel Herrero

sábado, 17 de septiembre de 2011

MEDITABUNDA

MEDITABUNDA


Quiero hablar;


De aquellos sentimientos que me habitan


Desde aquél lugar que mi memoria alcanza


Sostengo con rigor apasionado, con nostalgia


Aquellos, cuya sentida huella,


Quedó grabada en la piel, bajo la piel


Y en este músculo latente, que hizo frente


A la súbita muerte, descortés y falaz


Quiero contar


Que he caminado, por anchas avenidas


Por caminos bifurcados,


por sendas pedregosas, por atajos espinados


He caminado entre pétalos de rosa


y entre copas de vino amagado


He tomado la vid de la vida y el aire contaminado


He sentido cómo escuece la herida


Cómo duele si ahondan en la llaga


He visto sus cicatrices cubiertas de sal


Salmuera conservera, mientras la vida se va


Quiero decir


Que fueron mis pasos, titubeantes,


Que algo más tarde, aprendieron


Paso firme y hacia adelante, paso ligero


Llegaron otros pasos, que creo se perdieron


En algún momento, en algún lugar…,


esos pasos quedaron ciegos. O amarrados a un disfraz


O, encadenados a su carcelero.


Quiero creer


Que vivir son estaciones renovadas


Que he aprendido a tejer alegrías


Y a esconder, alguna que otra lágrima


Que amé y fui amada; Sin elección me abandoné


a esa entrega total que busca el alma


Qué he ardido en el averno de su cuerpo


Qué su mirada traspasó mi soledad


El, es mi abrigo en las frías madrugadas


Es, el sueño del que nunca desperté.



Raquel Herrero

miércoles, 14 de septiembre de 2011

TAN SOLO, LO ADIVINO

TAN SOLO, LO ADIVINO


Una palabra, una expresión,


un concepto primitivo, una razón


Un motivo que motiva, un verbo


que nombra, que nace en la sombra;


Que oculto se acuna


en el mismo centro de tu corazón


Un átomo invisible, un señuelo,


una prisión


Un pájaro que vuela libre, una condena


Una pena, un dolor


Un tamiz, un tapiz, un deseo, un color


Una audacia en la noche, un derroche


El canto alegre de mi ruiseñor


Un huella perseguida, una herida


La elegía del veto, el duro reto


La quimera y fantasía


Alegoría de tantos desencuentros


Cuento, simple. Simple cuento


Invento que atajando soledades requería,


gritar silencios, callar verdades


Alzar júbilos al viento, vendimiar los olivares


Damisela que canta a Cupido y sus bondades


La flecha sin tino, marcando un destino


Desamor en los lagares, cosechas de ácido vino


¿Qué es el amor?, ¿alguien lo sabe?


Yo, tan solo lo adivino…



Raquel Herrero

domingo, 4 de septiembre de 2011


“CÓMO TE TEMO”




Cómo te temo palabra, cómo te temo


Cómo temo a este silencio que me embarga


Prefiero mil veces a un águila voraz


Al viento que ruge y se agita en la tormenta


O, a las bravías olas que embisten en la mar


Alguna vez tuve temor de dios


Tuve miedo de mi desnudez, miedo a la muerte


O, la vejez.


Miedo a penetrar en mi morada, miedo de él


Tuve miedo de dormir callada,


de aquel grito en la garganta


Que nunca pronuncié.


Tuvo miedo, mi alma desangelada


Tuvo miedo mi niñez


Y hoy te temo palabra


Guadaña que hacía mí misma lancé


Desnuda de anarquías o marañas


Fuiste como lengua extraña


Dejando mi boca coagulada de sed


Y desde esta mudez


Se lapidaron muertos que la memoria empaña


Ríos de roja tinta derramaron su ayer


Y te llamo en silencio cada madrugada


Y tú, palabra que me diste tu palabra


Dime, cómo de mi encarnadura


Arranco tu figura


Si la palabra engaña y desde esta España


Temo decir palabras que me maten otra vez.



Raquel Herrero

viernes, 2 de septiembre de 2011

INFLUENCIA DE SABINA II, “Tanto que, no conté”



 
INFLUENCIA DE SABINA II, “Tanto que, no conté”




Tanta historia que aun no conté


Tanto cuento infernal, con murallas


abruptas de arena y de cal


Tanta sal en los ojos que ayer fueran mar


donde pude mirar el sol amanecer


Sin dañarme la piel sin quebrarse el disfraz que apañé


Para ser admirada en la playa de piras y pirañas,


que danzaban hasta enloquecer.






Fue ayer, con bikini de rayas y una cita a las tres,


en la que me acompañas; hasta el amanecer.






Me dormí, suspirando por su filigrana


Su imagen que empaña mis versos de sed


Y otra vez, vamos a la deriva…


En esta tabla esquiva de mi timidez.


Sonreiré, si me alegras la vida


Con el ancla que anida en un puerto de barcas perdidas


Donde toda diatriba se resuelve al querer


Izar velas al viento y, a contraviento;


Navegar otra vez.






Quiero ser, de tu ser, la pirata o corsario


Lamiendo las cuentas del viejo rosario


De ese dios que inventé, imitando al sagrado


Al que acuden los necesitados, los hambrientos de fe


El enfermo de amor exiliado, el viejo amargado


que ha perdido su aquél y pretende ser exonerado


pidiendo clemencia para Lucifer






Dónde fue, que enlazadas tus manos, mis manos


Decidimos nadar, en un mar agitado, hasta que


Me soltó de la red y emigró, como pájaro alado


Y sentí perpetrar el dolor, en este, mi costado


Y me ahogué en ese mar…,


de un amar sin amor que quedó naufragado.



Raquel Herrero

VEN ENTONCES




VEN ENTONCES



Tengo preparado mi equipaje

Mi traje de piel, su forraje

Que para entonces ha de ser

Suave blonda de algodón

Ligera como el aire

Sé, donde queda la última estación

Ese último adiós

Que ya no escucha nadie

Pero antes; quiero sentir la vida

Quiero que ella me aguarde

Entre sus alas quizá ralas, cobijarme

No es necesario volar

Para que llegues en esta tarde

Tarde, que suma a la suma de otras tardes

Tarde, donde la lluvia deje de mojarme

Estoy segura, tranquila, confiable

Me eximen de culpas dos calas gigantes

Aquellas que guardaron el exilio de la carne

la que fue manjar, de dientes encomiables

Hoy, me redime lo no condenable

Usurparon una niñez, de nada soy culpable

Creció la niña, parió su hambre

Ser vida, ser mujer, ser alguien

Si de mi entrega recojo, semilla en los trigales

Una flor con la esencia de mi fe constante

Si recojo, el recuerdo de un amor

Entregado a raudales

La vida será plenitud

Ven entonces, dama enlutada

Ven…, ven a buscarme.



Raquel Herrero