lunes, 2 de abril de 2018
DE AYER A HOY
Danza pluma;
Llévame a revertir las estaciones
El alma desnutrida vuela errante
y un ayer farsante se involucra
opacando realidades
Danza pluma;
Que la mente se muda demente
Que de modo inconsciente se siente
débil e insegura
Descríbeme, cómo son los figurantes
aquellos que de modo extraño
ayer fueran aguerridos
y hoy tan solo son lacayos
Decidme, pluma de palacios solariegos
Dónde queda la espina que se clava
Si no estuvo alojada en este lecho
¿Acaso las murallas ya no son de piedra
ni la hiedra enredadera..?
¿Quién redujo las beldades?,
¿Quién hizo arder con tanta saña
lo noble de su madera?
Danza pluma;
No te dejes arrastrar por remolinos
Sí; La vida es un Ciclón
y la parca llega con puñal de olvido
Más de todo lo vivido, rescata su nombre
Ése que en mi pecho hizo su nido
¿Borrón y cuenta nueva..?
¡¡Danza pluma!!, se mi abrigo.
Raquel Herrero
jueves, 15 de febrero de 2018
PORQUE SOY
Porque soy un remanso en el agua
Una pira vacía, una ley que reclama
Un error en tu vida, una fuerza sanada
Espejo en el que miras, una tumba sagrada.
Porque soy, una piel sin abrigo
Un enjambre que brama
Un grito sin testigo, una boca arañada
Un silencio que cruje, la sábana arrugada.
Porque soy, lo que nunca has querido
Huella que te señala, paritorio de madre
Ave azul enjaulada, sombra que te recoge
Halo misterioso, bocanada humana.
Porque soy, lo que has despreciado
La mano que no engaña, el ocaso sin rostro
La luz de tu mañana, el filoso espadín
Una puerta cerrada, el principio del fin.
El fulgor y la calma, porque soy
Tu ceguera y mirada, tu lustro soñado
La fe y la palabra, el regaño que oculta
La bestial alimaña, que un destino siniestro
Me dejo tras la almohada.
Porque soy, tránsfuga de un relato
Lo que siempre has amado
Destruido mil veces, corazón succionado
Porque soy tu equipaje, Pobre y triste infeliz
Enamorado.
Raquel Herrero
viernes, 5 de enero de 2018
QUISE SALIR
La gran
avenida, sus bifurcaciones
El hombre
que camina, sus
razones
Así se
enfrenta cada mañana
marcando el
paso de sus
estaciones
En esta
inmensidad, en esta
urbe
nos encontramos,
nos enfrentamos,
pasamos de
largo y en
ocasiones
algún saludo,
alguna sonrisa, algún
agrado
aunque las
prisas reduzcan este
tiempo
manejado por
un reloj desaforado,
inoportuno, que
decide acelerar su
paso.
Deambulan juntos
la victoria y su fracaso.
Quise con
calma detener el
rumbo.
Observar cada
semblante uno a uno.
Descifrar, hacer
balance, desglosar
lo que
se muestra detrás
de aquella
máscara del infortunio.
Quise y
casi no pude
más que temblar
al contemplar cómo los rostros
desdibujados
derretían el
asfalto, mientras sutiles
los pies
aceleraban su
paso.
De qué
color son tus
ojos, me quedé
pensando.
Y tu
sonrisa…, en qué
lugar, en qué
zaguán
la has
olvidado.
Parálisis de
la piel en
este rostro empañado.
Tal vez,
solo tal vez
sea el momento
de cambiar
los pasos, de
meditar,
de darle
nuevo rumbo a
este universo literal
que camina
a su pesar
tan solitario…
No hemos
nacido para vagar;
Sellando nuestras
bocas, ocultando la
mirada
cerrando nuestras
manos, ávidas de
tantas cosas.
Quiero, alcanzar
cada sueño que
retuvo la memoria
Abrazar hasta
sentir como se
funden
la piel
desnuda de tu
cuerpo y de
mi cuerpo.
Elevarme, volar,
divisar este paisaje
que nos invita
a gozar.
Salirme de
este averno que
tanta pena me da.
Surcar el
firmamento y con el mismo
sentimiento
amar, amarte;
Por toda la
eternidad.
Raquel Herrero
martes, 6 de junio de 2017
SIBILANCIAS
SIBILANCIAS
Tan querido y
tan lejano
Tan obvio el
amor que embelesa
y se mantiene
presa de un
destino falaz
Qué hacer cuando
es groso el
reclamo
y otro amor
esclavo le obliga
a soñar
Sin tiempo, sin
latitud, sin aspereza
Tan solo con
el alma envido
y presa
esperando lo que
nunca volverá
Cuánto amor se
ha perdido en
la contienda
Cuanto beso furtivo
se ha negado
a besar
Aun sabiendo que
un rictus de
labios
humedece la piel
que procrea
Que unos senos
amamantan la herida
y en esa
mezcolanza, se oculta
su disfraz
Se debate el
querer en su agonía
Se rebela, se
impone, se niega
Se llora como
al duelo de
la morgue
Se impone la
ceguera por no
mirar atrás
¡Ay!, hombre, varón
que se enfrenta
como fiera
Que huye del
mal que han
provocado
quizás, su elevada
voluntad y su
soberbia
Déjalo estar…, no
le pongas más
candados a esa
reja
Calma esa furia,
escucha la sibilancia
de aquella que
dices querer sin
igual
No permitas que
agonicen
esas tus ansias
de amar.
Raquel Herrero
CUANTO MIEDO
CUANTO MIEDO
Cuantos miedos nos
quiebran el alma
cercenando la luz
de la vida
escondiendo
murallas de hielo
que furtivas no
alcanzan la calma
Cuanta lucha de
hierros candentes
que invisibles por
dentro te abrasan
Cuanta pena y
heridas silentes
dualidad de una
misma comparsa
Suena un quejido
rasgando vestiduras
y un latido
persevera en su
tic tac
Dice el anciano
que no existe
la quimera
y en la
vieja escuela se
repite su compas
No estreches el
abrazo apasionado
ni tiendas tu
mano si no
hay caridad
Abre tus ventanas
al siervo y
al amo
Revisa el arado
antes de sembrar
No quiero caminar
hacia el olvido
ni mezclar el
rocío con un
llanto falaz
No quiero que tu desnudez
sea mi abrigo
ni el odio
enemigo perjurio de mi paz
Sigue pues sin
condena tu camino
que ya el
mismo sino será
olvido
y puesta de
largo esta nueva
verdad.
Raquel Herrero
PRECISO
PRECISO
Es preciso que
despunte el alba
Que llegue el
nuevo día de
mañana
Que se acomode
la tristeza en
mi sonrisa
y la brisa
suave envuelva mi
alma.
Mis ganas de
llorar, mi lejanía
El opaco absurdo
de la soledad
Este titilar de
los sentidos
y este fluido
que no quiere
navegar.
Preciso de las
manos amigas
De aquellas incapaces
del ahogo y
la traición
Preciso que recuerdes
el color de
mi equipaje
y el aliento
constante que te
entrega mi voz.
Se que alejada
estoy de ser
cobarde
Que la sangre
me arde en
un fuego de
a dos
Que jamás se
ha derretido la
última vela
Que mi espera
es entera, devota
y en flor
No comprendo lo
insensible de la
vida
Ni el porqué
la mentira se
hizo paso entre
nos
Mis ojos ya
cansados no adivinan
y un negro
presagio es congojo
y dolor
Y es que preciso
darle vuelta al
reloj
Parar este tiempo
de angostada quimera
Mirarnos de frente
encontrar la razón
Memorizar la senda
tranquila y serena
y en un
abrazo inclusivo fundir
este amor.
Preciso ni me
niegues, ni me
robes la palabra
Porque acaso sea
ella quien decida
un encuentro para
dos
………….
Raquel Herrero
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