sábado, 14 de diciembre de 2013

DEJAR ATRÁS



DEJAR  ATRÁS

 

Si  no  ves  la  llama,

Si  no  caldea  tu  corazón, 

si  tus  manos  no  se  abren  y  cierran

en  proceso  de  amarrar, 

de  tomar  lo  que  desde  siempre

se  te  ha  entregado

sin  medidas  o  condición.

 

Si  no  ves,  que  detrás  del  espejo

se  esgrime  una  lagrima  que  sonríe,

un  cálido  abrazo,

unos  labios  que  necesitan  que  suspires.

 

Si  no  hay  nada  que  te  lleve  al  regocijo

Nada  que  amolde  tu  sentir  y  mis  sentidos;

Me  pregunto

¿Qué  hago  yo  aquí?

Aun  lozana,  inventando  un  camino

que  nos  cambie  de  rumbo.

 

¿Qué  hago  yo  aquí?

Sonrojada,  luciendo  el  escote,

desabrochando  mi  pecho  para  que  logres

profundizar  en  el  canal  de  este  derroche

que  nunca  supe  si  ha  de  llevarme

hacia  algún  lugar  donde  la  noche

conserve  impecable

el  deseo  furtivo,  el  ánimo  inhibido

por  no    qué  fantoche

que  fantasmal  acude  para  evadir  tu  nombre

y  romper  en  pedazos  este  deseo  ardiente

de  trasmutar  la  noche

y  convertir  en  fuego,  la  ebriedad  que  me  ronda

entre  las  sombras  de  tu  cuerpo  desnudo

y  mi  abanderada   pasión

de  amarnos,  como  corresponde.

 

Cerceno  esta  lejanía…

Mira,  cómo  el  delirio  se  impone

Ay,  vida,  vida  mía

Estoy  presta  a  olvidar  y  atrás  dejar

Tanta  “lobotomía”.

 

Raquel  Herrero

domingo, 8 de diciembre de 2013

EL AMOR Y LA VIDA


 
EL  AMOR  Y  LA  VIDA

 

Aquí,  en  este  canal  estrecho

que  atraviesa  mi  pecho  y  espalda

Aquí,  en  este  músculo  sangrante

que  amenaza  con  cesar  su  latido

si  el  sentido  se  pierde,  o

no  responde  el  eco  en  su  camino

Aquí,  está  la  vida  y  la  muerte

Bebiendo  su  aliento,

Jugando  a  vencerle  al  destino,

mientras  el  ego  permanece

sin  valorar  su  desatino.

 

Y  entre  mis  manos,  guardo

Todo  el  calor  y  abrigo;

La  caricia  del  viento,  el  despertar

del  olvido.

El  silencio  que  atesoro

para  cuando  esté  conmigo

y  se  abran  mis  carnes

y  quebrante  la  promesa

de  jamás  ser  de  aquello

que  alguna  vez  no  fuera  mío.

 

Bastarán  cuatro  paredes

Bastará  la  ausencia  del  olvido

Dos  manos  entrelazas

y  otras  dos  acariciando

esos  rostros,  quizás  envejecidos.

Unos  cuantos  libros,  un  pliego,

una  pluma  y  un  diván

donde  pueda  recostar  mi  pecho

en  su  pecho  adolorido

 

Y  la  última  herida,  dará  paso  y  lugar

a  dos  bocas  unidas,  sedientas  de  paz

El  amor  y  la  vida…

Vuelven  a  comenzar.

 

Raquel  Herrero

martes, 19 de noviembre de 2013


Poema  homenaje  (Víctimas  de  Tráfico)  Segovia/17 de Noviembre de 2013

Y  OTRA  VEZ…

Y  aquí  estoy  otra  vez
Dándome  golpes  de  pecho
Maldiciendo  el  infierno  en  el  que  vivo
Un  infierno,  que  yo,  no  busqué

Aquí  estoy,
Elevando  al  cielo
mi  velada  mirada
Conteniendo  el  grito
Desde  aquél  día  maldito
en  que  mataron  mi  fe.

“Seguridad  vial”
¡Seguridad  vial!
¡¡Seguridad  vial!!
Retumban  como  nunca  en  mi  cabeza
Soy  como  ave  que  agoniza
Lastimera  y  lastimosamente
Muy  dentro de  este  disfraz.

No  hagamos  más  locuras
¡Clemencia,  por  lo  que  más  quieras!
Necesito  creer  que  son  posibles  las  quimeras
Que  ciego,  sordo,  o  ebrio,  no  conducirás
Que  tendrás  presente
El  dolor  de  cada  víctima…

Dime  que  puede  ser  posible
tanta  amargura,  dejar  atrás.

“Seguridad  vial”
¡Seguridad  vial!
¡¡Seguridad  vial!!
No  te  enfrentes  a  la  muerte
Porque  la  muerte,  te  vencerá.

Mira  bien,  donde  pones  tus  ojos
Mira,  que  quieren  verte  regresar
Mira,  que  otros  no  tuvieron
la  misma  suerte
Somos  víctimas  y  victimarios
“Todos”, quedamos  dentro
de  este  destino  falaz.

¿Sabes?
Sueño  con  su  mirada  cada  noche
Sus  palabras  me  embriagan
Siento  ganas  de  llorar.
Quiero  que  me  abrace,
pero  no  me  alcanza.
Su  alma  seguirá  en  vela
Por  toda  la  eternidad.

“Seguridad  vial”
¡Seguridad  Vial!
¡¡Seguridad  vial!!

Raquel  Herrero

SIMPLICIDAD


 
SIMPLICIDAD

 

Porque  la  vida  es  breve

Y  es  necio  negar;  que  sentimos,

que  alguna  vez

una  copa  de  vino,  vino

a  embriagar  nuestra  eterna  soledad

 

Porque  la vida  es  breve

Tropezamos  a  lo  largo  del  camino

Es  preciso  llegar… saber,  comprender

si  aquello  que  sucede,

da  buena  cuenta  de;  a  lo  que  vinimos.

O,  el  poderoso  destino

nos  la  ha  jugado  otra  vez

y  él,  vuelve,  cuando  nosotros  desistimos

y  nos  prepara,  una  nueva  jugada

que  nunca  sabremos  si  ganar  o  perder;

Porque  la  vida  es  breve

y  no  entendió  de  mi  ayer,  ni  de  mi  mañana.

Lugares  dónde  rebusco  y  te  busco  otra  vez.

 

Ya,  no  me  ofusco

Pero  debo  decirte

que  yo  también  te  amé

No  importa  si  fue  justo  o  injusto

que  Moisés  partiera  las  aguas 

Y  que  a  cada  lado,  quedase  el  barco  varado

Sin  rumbo,  sin  timonel

Sé,  que  pueden  juzgarme  aquellos

que  del  mismo  modo  van  a  ser  juzgados

Pero  no hay  caso,  ni  crimen,  ni  tropel

que  de  tan  valiente  o  cobarde, 

se  abalance  para  quitarme  tu  abrazo

 

¡Qué  simple  es  la  historia!,    historia

“Ya  lo  ves”

 

Raquel  Herrero

sábado, 9 de noviembre de 2013

VENGO

VENGO Vengo, de la herencia perdida De la última generación que lleva su apellido. Vengo, de un útero distendido, donde ya otros pasaron, dejando lastimaduras en lo más íntimo de su abrigo. Y vengo por certeza; A ser la cara y la cruz de un tiempo que quedó como testigo. A honrar su nombre. Nombre de mujer que me entregó la llave de un caminar sin destino. “Vivir”…, me dijo Esa es la senda, ése, el camino. Y hoy desconozco si a vivir me obligo, o cumplo algún pacto que me atrapa, hacia lo desconocido. Si acaso sea la indiferencia, el motor que ronda mi existir O, sea este vagar, con la prudencia; Lamiendo silencios que no parecen tener fin. Ya no me pregunto de dónde vengo. Ni el porqué de esta lucha sin sentido. ¡Soy el garante de mi vida! Pero… ¿qué de la vida obtengo? Vengo, De enfrentarme al delirio, de asumir tanto miedo. Del dolor que me provoca que no se comprenda éste ansia, que, parece perpetuo. Vengo, de rogarle a los vientos determinen, hacia quién y hacia dónde puedo elevar, amantes; Estos brazos, tan vacíos. Raquel Herrero

domingo, 27 de octubre de 2013

EN NOMBRE DE LA PAZ

EN NOMBRE DE LA PAZ Nunca las guerras pueden ser preludio de la paz Ni emblemas de la Victoria Ni laudos para condecorar Las guerras, son fobias y mentiras Son destrucción y muerte Son signos de debilidad Iras, que agudizan más iras Odio al género animal Porque animal es el hombre que se vuelve irracional devastando su propia suerte, invitando a la muerte sea en su mantel, todo manjar. Las guerras “señores” Nunca son grito de Paz Son grito de los horrores Calumnia, enjundia, desprecio, pérdida de honestidad. El planeta seguirá su rumbo Toda su geografía, sin duda, renacerá El hombre será el destituido, el destruido, el fracasado…, El que no quiso distinguir el bien del mal. No más guerras sin nombre ¡En nombre de la Paz! Raquel Herrero

jueves, 24 de octubre de 2013

DETENTE

DETENTE Detente Por un instante, por un momento Detente Que, en un breve espacio de tu tiempo yo te sienta presente Quiso el destino nacer insuficiente Dejar quebrada mi alma Volver grisáceo este sendero verde dónde no encuentro tus pasos al otro lado de la mente Sin embargo, Perdura en mí, aquella esencia La tersura de tus manos que aferradas las mías, dejaron huella perenne Perduran en mí los abrazos; Y el brillo incesante de tu mirada, ausente Insumisa No acepto la condición de no volver a verte Ni este camino en soledad que se va volviendo agreste No, no quiero difuminar tu imagen en mi presente Ni olvidarte, ni olvidar Sé, que no debo llorar Que mientras el mundo gire y yo esté “sobreviviente” tal vez pueda encontrarte en algún lugar Pero por favor… “detente” Y deja en mis labios tu perfume de azahar. Raquel Herrero

domingo, 13 de octubre de 2013

CRÓNICA DE LA DESILUSIÓN

CRÓNICA DE LA DESILUSIÓN España, un País de contrastes, de diversidades absolutas, propias de cada región, de cada lugar desde donde sus habitantes logran ser iguales y al mismo tiempo diferentes. España, atravesada por un sinfín de batallas y conquistas. Atravesada por una guerra que parte en dos mitades al hombre y su esencia. El pasado, cubierto de Gloria y de sangre. Labrado con el sudor de muchos y el improperio y la avaricia de otros. ¿Qué parte de este mundo nuestro, no ha conocido la desigualdad, el abuso de los poderosos, la necedad de los prepotentes, la ira de los justicieros o la injusticia en manos vacías de la honradez? Pero vivimos, (vivo en España) esta España que por momentos se une a la desesperanza, una España que ha caído en la más temible ambigüedad, el miedo. Y es ese mismo miedo el que nos paraliza, el que consigue que nos movamos como conejos asustados, dando brincos hasta nuestra madriguera, aunque en ella no encontremos más que paredes de barro y agua. Somos la generación intermedia, aquella que pareciera haber nacido para solventar el futuro de los otros y a la vez el suyo propio. Los que nacieron en la plenitud de la posguerra de la mísera e indescriptible posguerra, supieron desde infantes, cuál era su cometido… Aprender a leer y a escribir, a sumar, restar, multiplicar y dividir en un tiempo privilegiado y contado por horas, minutos y segundos que no se podían desaprovechar. El resto del tiempo, ayudar en las tareas familiares, por más ingratas, deplorables o abusivas que estas fueran. Los hijos parecían venir al mundo, no para ser cuidados, atendidos, alimentados y supuestamente deseados y amados. Los hijos llegaban para aumentar el patrimonio, para repartir el peso que llevaban los padres, los abuelos. La tierra, la mar, el campo, la montaña, el hogar, “bendito hogar” era sustentado con la ayuda de muchas manos pequeñas que debían ganarse el chusco con el que se alimentaban. La necesidad obliga, decían los mayores… Y así, España, hacía el enorme esfuerzo de su reconstrucción, la lucha diaria por conseguir un País más justo, más humano, más equitativo para aquellos que habían de precedernos en la vida. Tras cuarenta años de Dictadura, gobernados por la tiranía, un halo de luz se reflejaba en el horizonte. A él se aferraban los habitantes de un pueblo grande, qué unido desde siempre por la miseria y el sufrimiento, apostaba por un futuro mejor para su descendencia. La fortuna no estaba al alcance de cualquiera, sin embargo la esperanza permanecía, permanecía el coraje, el orgullo, las ganas de salir adelante, así fuera trabajando de Sol a Sol. De pronto, como si de un mal sueño se tratara, ese País donde por fin, trabajo, salario, educación, sanidad y todos los demás derechos que nuestros antepasados y nosotros mismos trabajamos, estaban conseguidos, estables, equitativos para una gran mayoría de los ciudadanos, gobernados con las mejores siglas. Por fin España, alcanzaba ese estado de bienestar y progreso, cuando La Democracia se instauraba como estado de derecho. ¡Ni un paso atrás, después de tanta lucha! Poco o nada imaginamos de la trama y argucia de nuestros gobernantes, cuya máscara de servidores de la Patria, estaba a punto de caer de sus rostros para dejarnos una visión desgarradora de cuales era sus verdaderas intenciones. La actual generación, “sabía demasiado”, sus pasos firmes y seguros habían alcanzado un nivel tal alto, que hacían peligran el dominio y control de aquellos que desde siempre se creyeron superiores. La pobreza, había disminuido hasta hacerse casi inexistente. El analfabetismo, estaba bajo control, gracias a una Educación libre y esmerada. Cualquier ciudadano tenía derecho a la misma, del mismo modo que tenía derecho a una Sanidad pública y gratuita o de bajo coste. Todas las familias eran atendidas en sus necesidades básicas. Vivienda digna, empleo y sueldo dignos y por tanto una calidad de vida que le permitiría sentirse como ciudadano libre e integrado en la sociedad con sus derechos y obligaciones. Un crecimiento social y humano al que cualquier ciudadano del mundo puede y debe de tener acceso. ¿Cómo permitir “tamaño disparate”? Siempre hubo, ricos y pobres, patrones y empleados, listos y tontos, nobles y plebeyos. Chozas y palacios, terratenientes y campesinos… ¿Cómo frenar este desajuste que implica perder nuestra condición de poderosos, de mandatarios, de jefes o presidentes de Estado, cuyas órdenes debe acatar el pueblo? Y otra vez se impone, la Cultura del miedo. Restringiendo a límites insospechados, los derechos del otro. Si obedecemos, tal vez con suerte y sacrificio, (olvidados), podamos entregar a nuestros hijos un pedazo de pan. Si no lo hacemos, el castigo será dejarnos a la intemperie, con el cielo raso o encapotado como único lugar para exhalar nuestro grito de terror. Y aquí seguimos, en silencio…, resignados… en esta España que nos quieren arrebatar. Nunca fuera más cabal y acertada la frase de: ¡España, un País de Pandereta! Raquel Herrero