jueves, 19 de diciembre de 2013
sábado, 14 de diciembre de 2013
DEJAR ATRÁS
DEJAR ATRÁS
Si no ves
la llama,
Si no caldea
tu corazón,
si tus manos
no se abren
y cierran
en proceso de
amarrar,
de tomar lo
que desde siempre
se te ha
entregado
sin medidas o
condición.
Si no ves,
que detrás del espejo
se esgrime una
lagrima que sonríe,
un cálido abrazo,
unos labios que
necesitan que suspires.
Si no hay
nada que te
lleve al regocijo
Nada que amolde
tu sentir y
mis sentidos;
Me pregunto
¿Qué hago yo
aquí?
Aun lozana, inventando
un camino
que nos cambie
de rumbo.
¿Qué hago yo
aquí?
Sonrojada,
luciendo el escote,
desabrochando mi pecho
para que logres
profundizar en el
canal de este
derroche
que nunca supe
si ha de
llevarme
hacia algún lugar
donde la noche
conserve impecable
el deseo furtivo,
el ánimo inhibido
por no sé qué fantoche
que fantasmal acude
para evadir tu
nombre
y romper en
pedazos este deseo
ardiente
de trasmutar la
noche
y convertir en
fuego, la ebriedad
que me ronda
entre las sombras
de tu cuerpo
desnudo
y mi abanderada
pasión
de amarnos, como
corresponde.
Cerceno esta lejanía…
Mira, cómo el
delirio se impone
Ay, vida, vida
mía
Estoy presta a
olvidar y atrás
dejar
Tanta “lobotomía”.
Raquel Herrero
domingo, 8 de diciembre de 2013
EL AMOR Y LA VIDA
EL AMOR Y
LA VIDA
Aquí, en este
canal estrecho
que atraviesa mi
pecho y espalda
Aquí, en este
músculo sangrante
que amenaza con cesar su
latido
si el sentido
se pierde, o
no responde el
eco en su
camino
Aquí, está la vida y
la muerte
Bebiendo su aliento,
Jugando a vencerle
al destino,
mientras el ego
permanece
sin valorar su
desatino.
Y entre mis
manos, guardo
Todo el calor
y abrigo;
La caricia del
viento, el despertar
del olvido.
El silencio que atesoro
para cuando esté
conmigo
y se abran
mis carnes
y quebrante la
promesa
de jamás ser
de aquello
que alguna vez
no fuera mío.
Bastarán cuatro paredes
Bastará la ausencia
del olvido
Dos manos entrelazas
y otras dos
acariciando
esos rostros, quizás envejecidos.
Unos cuantos libros,
un pliego,
una pluma y
un diván
donde pueda recostar
mi pecho
en su pecho
adolorido
Y la última
herida, dará paso
y lugar
a dos bocas
unidas, sedientas de paz
El amor y
la vida…
Vuelven a comenzar.
Raquel Herrero
martes, 19 de noviembre de 2013
Poema homenaje (Víctimas de Tráfico) Segovia/17 de Noviembre de 2013
Y OTRA VEZ…
Y aquí estoy otra vez
Dándome golpes de pecho
Maldiciendo el infierno en el que vivo
Un infierno, que yo, no busqué
Aquí estoy,
Elevando al cielo
mi velada mirada
Conteniendo el grito
Desde aquél día maldito
en que mataron mi fe.
“Seguridad vial”
¡Seguridad vial!
¡¡Seguridad vial!!
Retumban como nunca en mi cabeza
Soy como ave que agoniza
Lastimera y lastimosamente
Muy dentro de este disfraz.
No hagamos más locuras
¡Clemencia, por lo que más quieras!
Necesito creer que son posibles las quimeras
Que ciego, sordo, o ebrio, no conducirás
Que tendrás presente
El dolor de cada víctima…
Dime que puede ser posible
tanta amargura, dejar atrás.
“Seguridad vial”
¡Seguridad vial!
¡¡Seguridad vial!!
No te enfrentes a la muerte
Porque la muerte, te vencerá.
Mira bien, donde pones tus ojos
Mira, que quieren verte regresar
Mira, que otros no tuvieron
la misma suerte
Somos víctimas y victimarios
“Todos”, quedamos dentro
de este destino falaz.
¿Sabes?
Sueño con su mirada cada noche
Sus palabras me embriagan
Siento ganas de llorar.
Quiero que me abrace,
pero no me alcanza.
Su alma seguirá en vela
Por toda la eternidad.
“Seguridad vial”
¡Seguridad Vial!
¡¡Seguridad vial!!
Raquel Herrero
SIMPLICIDAD
SIMPLICIDAD
Porque la vida
es breve
Y es necio
negar; que sentimos,
que alguna vez
una copa de
vino, vino
a embriagar nuestra
eterna soledad
Porque la vida es
breve
Tropezamos a lo
largo del camino
Es preciso llegar… saber, comprender
si aquello que
sucede,
da buena cuenta
de; a lo
que vinimos.
O, el poderoso
destino
nos la ha
jugado otra vez
y él, vuelve,
cuando nosotros desistimos
y nos prepara,
una nueva jugada
que nunca sabremos
si ganar o
perder;
Porque la vida
es breve
y no entendió
de mi ayer,
ni de mi
mañana.
Lugares dónde rebusco
y te busco
otra vez.
Ya, no me
ofusco
Pero debo decirte
que yo también
te amé
No importa si
fue justo o
injusto
que Moisés partiera
las aguas
Y que a
cada lado, quedase
el barco varado
Sin rumbo, sin
timonel
Sé, que pueden
juzgarme aquellos
que del mismo
modo van a
ser juzgados
Pero no hay caso,
ni crimen, ni
tropel
que de tan
valiente o cobarde,
se abalance para
quitarme tu abrazo
¡Qué simple es
la historia!, mí
historia
“Ya lo ves”
Raquel Herrero
sábado, 9 de noviembre de 2013
VENGO
VENGO
Vengo, de la herencia perdida
De la última generación
que lleva su apellido.
Vengo, de un útero distendido,
donde ya otros pasaron,
dejando lastimaduras
en lo más íntimo de su abrigo.
Y vengo por certeza;
A ser la cara y la cruz
de un tiempo que quedó
como testigo.
A honrar su nombre.
Nombre de mujer
que me entregó la llave
de un caminar sin destino.
“Vivir”…, me dijo
Esa es la senda, ése, el camino.
Y hoy desconozco
si a vivir me obligo,
o cumplo algún pacto
que me atrapa,
hacia lo desconocido.
Si acaso sea la indiferencia,
el motor que ronda mi existir
O, sea este vagar, con la prudencia;
Lamiendo silencios
que no parecen tener fin.
Ya no me pregunto
de dónde vengo.
Ni el porqué de esta lucha
sin sentido.
¡Soy el garante de mi vida!
Pero… ¿qué de la vida obtengo?
Vengo,
De enfrentarme al delirio,
de asumir tanto miedo.
Del dolor que me provoca
que no se comprenda
éste ansia, que, parece perpetuo.
Vengo,
de rogarle a los vientos
determinen, hacia quién y hacia dónde
puedo elevar, amantes;
Estos brazos, tan vacíos.
Raquel Herrero
domingo, 27 de octubre de 2013
EN NOMBRE DE LA PAZ
EN NOMBRE DE LA PAZ
Nunca las guerras
pueden ser preludio de la paz
Ni emblemas de la Victoria
Ni laudos para condecorar
Las guerras, son fobias y mentiras
Son destrucción y muerte
Son signos de debilidad
Iras, que agudizan más iras
Odio al género animal
Porque animal es el hombre
que se vuelve irracional
devastando su propia suerte,
invitando a la muerte
sea en su mantel, todo manjar.
Las guerras “señores”
Nunca son grito de Paz
Son grito de los horrores
Calumnia, enjundia, desprecio,
pérdida de honestidad.
El planeta seguirá su rumbo
Toda su geografía, sin duda, renacerá
El hombre será el destituido,
el destruido, el fracasado…,
El que no quiso distinguir
el bien del mal.
No más guerras sin nombre
¡En nombre de la Paz!
Raquel Herrero
jueves, 24 de octubre de 2013
DETENTE
DETENTE
Detente
Por un instante, por un momento
Detente
Que, en un breve espacio de tu tiempo
yo te sienta presente
Quiso el destino nacer insuficiente
Dejar quebrada mi alma
Volver grisáceo este sendero verde
dónde no encuentro tus pasos
al otro lado de la mente
Sin embargo,
Perdura en mí, aquella esencia
La tersura de tus manos que
aferradas las mías, dejaron huella perenne
Perduran en mí los abrazos;
Y el brillo incesante de tu mirada, ausente
Insumisa
No acepto la condición
de no volver a verte
Ni este camino en soledad
que se va volviendo agreste
No, no quiero difuminar tu imagen
en mi presente
Ni olvidarte, ni olvidar
Sé, que no debo llorar
Que mientras el mundo gire
y yo esté “sobreviviente”
tal vez pueda encontrarte
en algún lugar
Pero por favor… “detente”
Y deja en mis labios
tu perfume de azahar.
Raquel Herrero
domingo, 13 de octubre de 2013
CRÓNICA DE LA DESILUSIÓN
CRÓNICA DE LA DESILUSIÓN
España, un País de contrastes, de diversidades absolutas, propias de cada región, de cada lugar desde donde sus habitantes logran ser iguales y al mismo tiempo diferentes.
España, atravesada por un sinfín de batallas y conquistas. Atravesada por una guerra que parte en dos mitades al hombre y su esencia. El pasado, cubierto de Gloria y de sangre. Labrado con el sudor de muchos y el improperio y la avaricia de otros.
¿Qué parte de este mundo nuestro, no ha conocido la desigualdad, el abuso de los poderosos, la necedad de los prepotentes, la ira de los justicieros o la injusticia en manos vacías de la honradez?
Pero vivimos, (vivo en España) esta España que por momentos se une a la desesperanza, una España que ha caído en la más temible ambigüedad, el miedo.
Y es ese mismo miedo el que nos paraliza, el que consigue que nos movamos como conejos asustados, dando brincos hasta nuestra madriguera, aunque en ella no encontremos más que paredes de barro y agua.
Somos la generación intermedia, aquella que pareciera haber nacido para solventar el futuro de los otros y a la vez el suyo propio.
Los que nacieron en la plenitud de la posguerra de la mísera e indescriptible posguerra, supieron desde infantes, cuál era su cometido… Aprender a leer y a escribir, a sumar, restar, multiplicar y dividir en un tiempo privilegiado y contado por horas, minutos y segundos que no se podían desaprovechar. El resto del tiempo, ayudar en las tareas familiares, por más ingratas, deplorables o abusivas que estas fueran.
Los hijos parecían venir al mundo, no para ser cuidados, atendidos, alimentados y supuestamente deseados y amados. Los hijos llegaban para aumentar el patrimonio, para repartir el peso que llevaban los padres, los abuelos. La tierra, la mar, el campo, la montaña, el hogar, “bendito hogar” era sustentado con la ayuda de muchas manos pequeñas que debían ganarse el chusco con el que se alimentaban.
La necesidad obliga, decían los mayores…
Y así, España, hacía el enorme esfuerzo de su reconstrucción, la lucha diaria por conseguir un País más justo, más humano, más equitativo para aquellos que habían de precedernos en la vida.
Tras cuarenta años de Dictadura, gobernados por la tiranía, un halo de luz se reflejaba en el horizonte. A él se aferraban los habitantes de un pueblo grande, qué unido desde siempre por la miseria y el sufrimiento, apostaba por un futuro mejor para su descendencia.
La fortuna no estaba al alcance de cualquiera, sin embargo la esperanza permanecía, permanecía el coraje, el orgullo, las ganas de salir adelante, así fuera trabajando de Sol a Sol.
De pronto, como si de un mal sueño se tratara, ese País donde por fin, trabajo, salario, educación, sanidad y todos los demás derechos que nuestros antepasados y nosotros mismos trabajamos, estaban conseguidos, estables, equitativos para una gran mayoría de los ciudadanos, gobernados con las mejores siglas. Por fin España, alcanzaba ese estado de bienestar y progreso, cuando La Democracia se instauraba como estado de derecho. ¡Ni un paso atrás, después de tanta lucha!
Poco o nada imaginamos de la trama y argucia de nuestros gobernantes, cuya máscara de servidores de la Patria, estaba a punto de caer de sus rostros para dejarnos una visión desgarradora de cuales era sus verdaderas intenciones.
La actual generación, “sabía demasiado”, sus pasos firmes y seguros habían alcanzado un nivel tal alto, que hacían peligran el dominio y control de aquellos que desde siempre se creyeron superiores. La pobreza, había disminuido hasta hacerse casi inexistente. El analfabetismo, estaba bajo control, gracias a una Educación libre y esmerada. Cualquier ciudadano tenía derecho a la misma, del mismo modo que tenía derecho a una Sanidad pública y gratuita o de bajo coste.
Todas las familias eran atendidas en sus necesidades básicas. Vivienda digna, empleo y sueldo dignos y por tanto una calidad de vida que le permitiría sentirse como ciudadano libre e integrado en la sociedad con sus derechos y obligaciones.
Un crecimiento social y humano al que cualquier ciudadano del mundo puede y debe de tener acceso.
¿Cómo permitir “tamaño disparate”?
Siempre hubo, ricos y pobres, patrones y empleados, listos y tontos, nobles y plebeyos. Chozas y palacios, terratenientes y campesinos…
¿Cómo frenar este desajuste que implica perder nuestra condición de poderosos, de mandatarios, de jefes o presidentes de Estado, cuyas órdenes debe acatar el pueblo?
Y otra vez se impone, la Cultura del miedo. Restringiendo a límites insospechados, los derechos del otro.
Si obedecemos, tal vez con suerte y sacrificio, (olvidados), podamos entregar a nuestros hijos un pedazo de pan. Si no lo hacemos, el castigo será dejarnos a la intemperie, con el cielo raso o encapotado como único lugar para exhalar nuestro grito de terror.
Y aquí seguimos, en silencio…, resignados… en esta España que nos quieren arrebatar.
Nunca fuera más cabal y acertada la frase de:
¡España, un País de Pandereta!
Raquel Herrero
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