RETAZOS DE MUJER
UN VIAJE POR MIS LETRAS
martes 21 de febrero de 2012
AGORA/INAUGURACIÓN/GETAFE/MADRID
Etiquetas:
encuentros,
lectura,
poesía
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QUEDA EL AYER
QUEDA EL AYER
Quedan imágenes, encuentros
Momentos vividos y divididos
Quedan
Mil y un verso de marasmo entretejido
Queda la piel, la arrogancia
La cruda e irresoluble distancia
Queda el ayer
Con sus bocas hoy cosidas
Lamentando el silencio
De un griterío desarropado
Desamparado, febril
Queda un sentimiento que no se anima
A ponerle fin
Qué niega, la posible existencia
De un olvido
Caminar sola, entre tanta soledad
Es recorrer la senda
Hacía el más cruel de los delirios
Qué permuta no pagué
Qué castigo se me infringe
Después de recorrer la ruta
De todas las estaciones que quedaban por vivir
Aprendí a ser feliz
Mientras un vuelo de paloma
Se hacía presencia en el solaz de mi alcoba
Entregándome un alma
Que vagaba entre las olas
De un mar y amar profundo
Tutelado, fecundo
Cuan ancha es la boca del abismo
Me arrojarán mis vencidos territorios
O, persistirán en esta lucha desigual
La entrega total y su falaz egocentrismo.
Raquel Herrero
domingo 12 de febrero de 2012
FIGURANTES
FIGURANTES
Ofrendar una lágrima
no parece gran cosa
y sin embargo
Yo, que deambulo entre tus cosas
Me la juego a, adivinar
que aquella lágrima es una rosa
Es mortal, esta lucha cotidiana
Es parafrasear
palabras de Neruda
• Acaso palabras de algún angelical
• poeta; que bien sabe diseñar
• entre su letras
• el agridulce camino del verbo amar
• No sé, quién guía nuestro destino
• Ni sé, porqué extraño conjuro
• uno se afana, en lo más difícil del vivir
•
Entre las sombras, todo o casi todo parece oscuro
Más es posible, imaginar lo imposible
Pues qué duda cabe de este amor
que alado, quiso llegar hasta ti.
Se desgastaron las suelas
Y recordar los juegos en la escuela
ya no me hace feliz
El optimismo, quedó pisoteado
por las vocales de alguna ancianidad
que ha presentado
Su Viten Currículum y al leerlo
Todo mi ser, mi cuerpo, quedó conmocionado
¡¡Vaya, qué historia!!
No sé, si será posible, guardarla en la memoria
O, mejor qué cada uno
asuma la suya propia
La mía, amado mío
es querer desde el más absoluto silencio
Quererte
Deseando para ti, la mejor suerte
Será, la penúltima palabra
parangón de la osamenta carcomida
pero…, ¿y la última?
esa última vocal y consonante
¿qué osado figurante la perdió?
Raquel Herrero
Ofrendar una lágrima
no parece gran cosa
y sin embargo
Yo, que deambulo entre tus cosas
Me la juego a, adivinar
que aquella lágrima es una rosa
Es mortal, esta lucha cotidiana
Es parafrasear
palabras de Neruda
• Acaso palabras de algún angelical
• poeta; que bien sabe diseñar
• entre su letras
• el agridulce camino del verbo amar
• No sé, quién guía nuestro destino
• Ni sé, porqué extraño conjuro
• uno se afana, en lo más difícil del vivir
•
Entre las sombras, todo o casi todo parece oscuro
Más es posible, imaginar lo imposible
Pues qué duda cabe de este amor
que alado, quiso llegar hasta ti.
Se desgastaron las suelas
Y recordar los juegos en la escuela
ya no me hace feliz
El optimismo, quedó pisoteado
por las vocales de alguna ancianidad
que ha presentado
Su Viten Currículum y al leerlo
Todo mi ser, mi cuerpo, quedó conmocionado
¡¡Vaya, qué historia!!
No sé, si será posible, guardarla en la memoria
O, mejor qué cada uno
asuma la suya propia
La mía, amado mío
es querer desde el más absoluto silencio
Quererte
Deseando para ti, la mejor suerte
Será, la penúltima palabra
parangón de la osamenta carcomida
pero…, ¿y la última?
esa última vocal y consonante
¿qué osado figurante la perdió?
Raquel Herrero
viernes 10 de febrero de 2012
sábado 14 de enero de 2012
ENIGMA
ENIGMA
Hay un enigma dentro mío
que no soy capaz de resolver
y siento, que como el cauce de los ríos
en algún mar me perderé
Es este torrente que todo lo arroya
Este tiempo y espacio
que derrota los minutos y las horas
Es este vendaval, que ruge como remolino
en la pericia fútil de su tempestad
Cómo alcanzar el ansiado metal
sin quebrar la densa roca
Cómo dividir el cielo
cuando las nubes lo arropan
Cómo separar el cuerpo
de esta larga y penosa sombra
Cómo se ríe, mientras lloramos
cómo llorar, cuando reímos
Cómo degustar la uva
sin arrancarla de su racimo
Enigma, perenne
Callejón sin salida
antes la muerte,
qué provocar la más leve herida
En este oscuro callejón
enmudece la boca
no hay riego, ni saliva
Que laberinto de hiedras
engarzadas a la vida
Cadenas que me sujetan
que me atrapan en esta tierra
he mirado tanto, hacía el abismo
que veo el fruto de mi ceguera
He aprendido a olvidar
cómo se olvida que soy
la más amante prisionera.
Raquel Herrero
Hay un enigma dentro mío
que no soy capaz de resolver
y siento, que como el cauce de los ríos
en algún mar me perderé
Es este torrente que todo lo arroya
Este tiempo y espacio
que derrota los minutos y las horas
Es este vendaval, que ruge como remolino
en la pericia fútil de su tempestad
Cómo alcanzar el ansiado metal
sin quebrar la densa roca
Cómo dividir el cielo
cuando las nubes lo arropan
Cómo separar el cuerpo
de esta larga y penosa sombra
Cómo se ríe, mientras lloramos
cómo llorar, cuando reímos
Cómo degustar la uva
sin arrancarla de su racimo
Enigma, perenne
Callejón sin salida
antes la muerte,
qué provocar la más leve herida
En este oscuro callejón
enmudece la boca
no hay riego, ni saliva
Que laberinto de hiedras
engarzadas a la vida
Cadenas que me sujetan
que me atrapan en esta tierra
he mirado tanto, hacía el abismo
que veo el fruto de mi ceguera
He aprendido a olvidar
cómo se olvida que soy
la más amante prisionera.
Raquel Herrero
EMBATES
EMBATES
No te encuentro
en las horas bajas de mi carne, de mi alma
No, no te encuentro, cuando en diálogo cadencioso
no me llegan tus palabras
Negación a la apariencia
ahí, se resume mi constancia
No te encuentro
En la mano que busco, en esa caricia
que tantas y tantas veces se ha regalado
sin temor ni causa
No, no te encuentro en esa intimidad
que gozan los que aman
En su secreto, en el fragor de la llama
No encuentran mis labios el elixir
que humedece…, se paladea y calma
la sed perpetua de mis madrugadas
No, no encuentro en ti ese crepúsculo
que riegue de luz, la oscuridad de esta ensenada
Que llene el vacio de una copa rala
No te encuentra la brisa, ni la ira, ni la calma
El sentimiento es testigo, de un fracaso por iguala
Y aun con todo, le agradezco a la vida
tu presencia inusitada
Porque te llevo tan dentro
que no tengo que buscarte
Y aun resisto los embates de la nada.
Raquel Herrero
No te encuentro
en las horas bajas de mi carne, de mi alma
No, no te encuentro, cuando en diálogo cadencioso
no me llegan tus palabras
Negación a la apariencia
ahí, se resume mi constancia
No te encuentro
En la mano que busco, en esa caricia
que tantas y tantas veces se ha regalado
sin temor ni causa
No, no te encuentro en esa intimidad
que gozan los que aman
En su secreto, en el fragor de la llama
No encuentran mis labios el elixir
que humedece…, se paladea y calma
la sed perpetua de mis madrugadas
No, no encuentro en ti ese crepúsculo
que riegue de luz, la oscuridad de esta ensenada
Que llene el vacio de una copa rala
No te encuentra la brisa, ni la ira, ni la calma
El sentimiento es testigo, de un fracaso por iguala
Y aun con todo, le agradezco a la vida
tu presencia inusitada
Porque te llevo tan dentro
que no tengo que buscarte
Y aun resisto los embates de la nada.
Raquel Herrero
DESDE DENTRO
DESDE DENTRO
Qué no daría yo, qué no daría
por tomar tus manos esta noche
por refugiar mi pecho entre tu pecho
por poder penetrar
por el canal oscuro, estrecho, largo
que me impide llegar hasta ti
y abrazar tu figura
en este lecho desecho.
Frio tengo en la piel,
ausencia de calor en los sentidos
temor, de no cumplir este sueño
que se hizo mi dueño
en una tarde de abril.
Estás en esta herida que no cierra
herida que cumple su fin
desertora de la conciencia
bálsamo que ayuda a mi sentir
Porque juro que en esta llaga abierta
te intuyo, te siento
calmas mi tormento
aun que escueza el aliento
que me llega de ti
Qué no daría yo, qué no daría
por ser vena que recorre
el flujo de tu corazón
latiendo día tras día
para sentir la savia de tu vida
sin haber perdido la razón.
Raquel Herrero
Qué no daría yo, qué no daría
por tomar tus manos esta noche
por refugiar mi pecho entre tu pecho
por poder penetrar
por el canal oscuro, estrecho, largo
que me impide llegar hasta ti
y abrazar tu figura
en este lecho desecho.
Frio tengo en la piel,
ausencia de calor en los sentidos
temor, de no cumplir este sueño
que se hizo mi dueño
en una tarde de abril.
Estás en esta herida que no cierra
herida que cumple su fin
desertora de la conciencia
bálsamo que ayuda a mi sentir
Porque juro que en esta llaga abierta
te intuyo, te siento
calmas mi tormento
aun que escueza el aliento
que me llega de ti
Qué no daría yo, qué no daría
por ser vena que recorre
el flujo de tu corazón
latiendo día tras día
para sentir la savia de tu vida
sin haber perdido la razón.
Raquel Herrero
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