TEMOR
Comprenderás algún día mi cobarde actitud
La que me aleja de un amor ponderado
A tal grado
Que mi muda palabra es confesión
Qué más quisiera yo
Que creer en tu amor inacabable
Sentir, que tras de mí, no hay sombra
Que me apague
Sé, que no soy más que una luz
Que luce como luciérnaga
Cuando toda oscuridad es insoldable.
Lo entrego todo y aun así
Dudo de su infinitud, dudo
De serte querida y necesaria
Dudo, de aquella unicidad
Que a nadie le pertenece
Menos, a mí. A mí
Que soy cala que florece
En un lejano país,
Donde nada importa lo que acontece
Donde la cala, no cala, ni florece
Aun habiendo nacido en tierra fértil
Muere, mustia y deshojada, muere
Porque a su lado no encuentra
Tu amor; ese amor
Que necesita y quiere
Perdón; es cobarde mi actitud
No he visto aun
Esa barca que amo….
Esperándome,
Afincada al mismo muelle.
Raquel Herrero
martes, 29 de noviembre de 2011
SENTIRES POÉTICOS
SENTIRES POÉTICOS
Un nudo en la garganta
Un latir acelerado
Una lágrima que empapa
Una piel que se sonroja
En qué momento
Dio paso la alegría
A la tristeza de un desencuentro
En qué minuto azaroso
Se quebró esta paz
Y llegó raudo su lamento
Siento ser partícula
De un desvencijado evento
La flor de lis desventurada
El eco, trasgresor del tiempo
Me asombra la firmeza
Con la que el viento voltea
Todo ardid del pensamiento
Desespera esperar “un algo”
Que amotine toda rutina
Al grito de, ¡venceremos!
Ven a despertarme
De tan ingrato sueño
Donde las voces cobardes
Se esconden tras el silencio
Mis ojos quieren amarte
Mi boca, sellar tu beso
El alma viaja desnuda
El cuerpo tiembla por dentro
Maldita la hora que describe
Cómo se acaban los tiempos
¡Grita, si no se escucharte!
Calla, perdóname…
Serás quizá, mi desconcierto.
Raquel Herrero
Un nudo en la garganta
Un latir acelerado
Una lágrima que empapa
Una piel que se sonroja
En qué momento
Dio paso la alegría
A la tristeza de un desencuentro
En qué minuto azaroso
Se quebró esta paz
Y llegó raudo su lamento
Siento ser partícula
De un desvencijado evento
La flor de lis desventurada
El eco, trasgresor del tiempo
Me asombra la firmeza
Con la que el viento voltea
Todo ardid del pensamiento
Desespera esperar “un algo”
Que amotine toda rutina
Al grito de, ¡venceremos!
Ven a despertarme
De tan ingrato sueño
Donde las voces cobardes
Se esconden tras el silencio
Mis ojos quieren amarte
Mi boca, sellar tu beso
El alma viaja desnuda
El cuerpo tiembla por dentro
Maldita la hora que describe
Cómo se acaban los tiempos
¡Grita, si no se escucharte!
Calla, perdóname…
Serás quizá, mi desconcierto.
Raquel Herrero
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