ENIGMA
Hay un enigma dentro mío
que no soy capaz de resolver
y siento, que como el cauce de los ríos
en algún mar me perderé
Es este torrente que todo lo arroya
Este tiempo y espacio
que derrota los minutos y las horas
Es este vendaval, que ruge como remolino
en la pericia fútil de su tempestad
Cómo alcanzar el ansiado metal
sin quebrar la densa roca
Cómo dividir el cielo
cuando las nubes lo arropan
Cómo separar el cuerpo
de esta larga y penosa sombra
Cómo se ríe, mientras lloramos
cómo llorar, cuando reímos
Cómo degustar la uva
sin arrancarla de su racimo
Enigma, perenne
Callejón sin salida
antes la muerte,
qué provocar la más leve herida
En este oscuro callejón
enmudece la boca
no hay riego, ni saliva
Que laberinto de hiedras
engarzadas a la vida
Cadenas que me sujetan
que me atrapan en esta tierra
he mirado tanto, hacía el abismo
que veo el fruto de mi ceguera
He aprendido a olvidar
cómo se olvida que soy
la más amante prisionera.
Raquel Herrero
lunes, 12 de diciembre de 2011
AHORA SÍ
AHORA SÍ
No te ha contado
Entre las manos que su cuerpo recorrieron
No te ha besado, con el ansia de placer o de deseo
Nunca ha pronunciado tu nombre
Cómo dulce manjar, cómo tea que arde
Cómo volcán, cómo fuego
Y sin embargo;
El anhelo en su piel
Muda en tu piel
Desprendiendo partículas de encelo
Eres tú, la mirada lasciva
El espejo desnudo
La estrella de su cielo
No te ha tomado
Cómo a otros, respirando su aliento
No te ha buscado, como la hambruna busca el alimento
Nunca ha confesado tu nombre
Como ha de ser, como corresponde
Y a pesar de todo…,
Ella, lo sabe bien
Que tu cuerpo es su pecado
Que jadea como perro abandonado
Que la sed;
Es humedal que solo tú puedes sorber
Mientras ella se excita
Y resucita vocablos del ayer
Su lengua degusta el falo
Que siempre quiso recorrer
Grita el ateo:
¡Lascivia…, pecado!
Ella sonríe….
Ahora sí, quiere querer.
Raquel Herrero
AMBIVALENCIA
AMBIVALENCIA
Se asemeja a la hoja en la que escribo
vacía, como un inmenso desierto
como las noches oscuras
donde no queda ni huella
visualizando un destino.
Algo así, se siente cada día
en este corazón lacerado;
Donde la mente obtusa y quebrada
no alcanza, ni comprende
el porqué de una puerta que se mantiene
regia y rigurosamente cerrada.
¿Será tal vez su ceguera, su inopia,
su noble madera?
Peldaño a peldaño
se fue subiendo esta escalera
su vertical empinado
para llegar a este abismo
donde la nada queda.
El oleaje de la vida
zarandea con fuerza, sin medida
destruye cada equipaje preparado
cada estela de luz
de esta ciudad sombría
donde la necedad, se asoma haciendo gala
de una y mil bocas que porfían
su geografía dispersa
recreándose en la herida.
En esta sociedad ambivalente
el todo y la nada
se entrelazan día a día
y yo reniego y te sigo
Persiguiendo...,
las razones de la mía.
Raquel Herrero
Se asemeja a la hoja en la que escribo
vacía, como un inmenso desierto
como las noches oscuras
donde no queda ni huella
visualizando un destino.
Algo así, se siente cada día
en este corazón lacerado;
Donde la mente obtusa y quebrada
no alcanza, ni comprende
el porqué de una puerta que se mantiene
regia y rigurosamente cerrada.
¿Será tal vez su ceguera, su inopia,
su noble madera?
Peldaño a peldaño
se fue subiendo esta escalera
su vertical empinado
para llegar a este abismo
donde la nada queda.
El oleaje de la vida
zarandea con fuerza, sin medida
destruye cada equipaje preparado
cada estela de luz
de esta ciudad sombría
donde la necedad, se asoma haciendo gala
de una y mil bocas que porfían
su geografía dispersa
recreándose en la herida.
En esta sociedad ambivalente
el todo y la nada
se entrelazan día a día
y yo reniego y te sigo
Persiguiendo...,
las razones de la mía.
Raquel Herrero
ME HACES FALTA
ME HACES FALTA
Me haces falta
Sol de mediodía; que un rayo,
Solo un rayo tuyo
Entibia mi melancolía
Me haces falta
Jarana en el ventanal
Féminas, chismes y famas
Corrillos, zarandeos de mucama
Me haces falta
Lisonja que perfuma los oídos
Halago
Semilla que inunda
La soledad de este páramo
Me haces tanta falta
Abecedario vaporoso
Alguna vez, tan frívolo
Vocablos de lengua tuya
Ritos de besos que callan
Me haces tanta falta
Fruto deshojado de azahar
Cuita en el oval de mi lágrima
Arraigo en este costal
Costalero de mi alma
Me hace falta
Búmeran que siempre regresa
Lanza que alcanza mi pecho
Hombre que su sed declama
Cántaro que rebosa
Mujer que llama.
Raquel Herrero
Me haces falta
Sol de mediodía; que un rayo,
Solo un rayo tuyo
Entibia mi melancolía
Me haces falta
Jarana en el ventanal
Féminas, chismes y famas
Corrillos, zarandeos de mucama
Me haces falta
Lisonja que perfuma los oídos
Halago
Semilla que inunda
La soledad de este páramo
Me haces tanta falta
Abecedario vaporoso
Alguna vez, tan frívolo
Vocablos de lengua tuya
Ritos de besos que callan
Me haces tanta falta
Fruto deshojado de azahar
Cuita en el oval de mi lágrima
Arraigo en este costal
Costalero de mi alma
Me hace falta
Búmeran que siempre regresa
Lanza que alcanza mi pecho
Hombre que su sed declama
Cántaro que rebosa
Mujer que llama.
Raquel Herrero
Y ME QUEDA
Y ME QUEDA
Y me queda, lejos tu presencia
y me queda tan cerca la ausencia
que oprime el contorno de mi pecho
la fluidez de mis venas.
Y me queda, tan lejos tu recuerdo
y me queda tan cercana su dolencia
que es espasmo de luz
en esta noche cerrada y quieta.
Todo lo absorbo, callada y sedienta.
He zurcido la rotura de mis fibras
no sé bien porque causa;
Tal vez, porque si ellas agonizan
morirá la esperanza,
el nuevo amanecer, la voz sentida
en lo profundo de un mundo
que no se quiso estar a mi medida
Demasiado ancho, largo, compacto
y compartido.
Me asusta la profundidad de sus lagos
y ese océano por donde vago a la deriva.
Y es, que me queda, “tanta condición sin garantía”
Me queda, tan lejos su presencia,
tan lejos aquellas manos
que por un instante nuevo
se aferren a las mías
Me queda, un sabor salado entre los labios
porque llueve, siempre llueve
hasta calar el alma mía.
Raquel Herrero
Y me queda, lejos tu presencia
y me queda tan cerca la ausencia
que oprime el contorno de mi pecho
la fluidez de mis venas.
Y me queda, tan lejos tu recuerdo
y me queda tan cercana su dolencia
que es espasmo de luz
en esta noche cerrada y quieta.
Todo lo absorbo, callada y sedienta.
He zurcido la rotura de mis fibras
no sé bien porque causa;
Tal vez, porque si ellas agonizan
morirá la esperanza,
el nuevo amanecer, la voz sentida
en lo profundo de un mundo
que no se quiso estar a mi medida
Demasiado ancho, largo, compacto
y compartido.
Me asusta la profundidad de sus lagos
y ese océano por donde vago a la deriva.
Y es, que me queda, “tanta condición sin garantía”
Me queda, tan lejos su presencia,
tan lejos aquellas manos
que por un instante nuevo
se aferren a las mías
Me queda, un sabor salado entre los labios
porque llueve, siempre llueve
hasta calar el alma mía.
Raquel Herrero
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



