lunes, 12 de diciembre de 2011

ENIGMA

ENIGMA


Hay un enigma dentro mío

que no soy capaz de resolver

y siento, que como el cauce de los ríos

en algún mar me perderé

Es este torrente que todo lo arroya

Este tiempo y espacio

que derrota los minutos y las horas

Es este vendaval, que ruge como remolino

en la pericia fútil de su tempestad

Cómo alcanzar el ansiado metal

sin quebrar la densa roca

Cómo dividir el cielo

cuando las nubes lo arropan

Cómo separar el cuerpo

de esta larga y penosa sombra

Cómo se ríe, mientras lloramos

cómo llorar, cuando reímos

Cómo degustar la uva

sin arrancarla de su racimo

Enigma, perenne

Callejón sin salida

antes la muerte,

qué provocar la más leve herida

En este oscuro callejón

enmudece la boca

no hay riego, ni saliva

Que laberinto de hiedras

engarzadas a la vida

Cadenas que me sujetan

que me atrapan en esta tierra

he mirado tanto, hacía el abismo

que veo el fruto de mi ceguera

He aprendido a olvidar

cómo se olvida que soy

la más amante prisionera.



Raquel Herrero

AHORA SÍ


AHORA SÍ


No te ha contado


Entre las manos que su cuerpo recorrieron


No te ha besado, con el ansia de placer o de deseo


Nunca ha pronunciado tu nombre


Cómo dulce manjar, cómo tea que arde


Cómo volcán, cómo fuego


Y sin embargo;


El anhelo en su piel


Muda en tu piel


Desprendiendo partículas de encelo


Eres tú, la mirada lasciva


El espejo desnudo


La estrella de su cielo






No te ha tomado


Cómo a otros, respirando su aliento


No te ha buscado, como la hambruna busca el alimento


Nunca ha confesado tu nombre


Como ha de ser, como corresponde


Y a pesar de todo…,


Ella, lo sabe bien


Que tu cuerpo es su pecado


Que jadea como perro abandonado


Que la sed;


Es humedal que solo tú puedes sorber


Mientras ella se excita


Y resucita vocablos del ayer


Su lengua degusta el falo


Que siempre quiso recorrer


Grita el ateo:


¡Lascivia…, pecado!


Ella sonríe….


Ahora sí, quiere querer.



Raquel Herrero

AMBIVALENCIA

AMBIVALENCIA


Se asemeja a la hoja en la que escribo

vacía, como un inmenso desierto

como las noches oscuras

donde no queda ni huella

visualizando un destino.

Algo así, se siente cada día

en este corazón lacerado;

Donde la mente obtusa y quebrada

no alcanza, ni comprende

el porqué de una puerta que se mantiene

regia y rigurosamente cerrada.

¿Será tal vez su ceguera, su inopia,

su noble madera?

Peldaño a peldaño

se fue subiendo esta escalera

su vertical empinado

para llegar a este abismo

donde la nada queda.

El oleaje de la vida

zarandea con fuerza, sin medida

destruye cada equipaje preparado

cada estela de luz

de esta ciudad sombría

donde la necedad, se asoma haciendo gala

de una y mil bocas que porfían

su geografía dispersa

recreándose en la herida.

En esta sociedad ambivalente

el todo y la nada

se entrelazan día a día

y yo reniego y te sigo

Persiguiendo...,

las razones de la mía.

Raquel Herrero

ME HACES FALTA

ME HACES FALTA




Me haces falta

Sol de mediodía; que un rayo,

Solo un rayo tuyo

Entibia mi melancolía

Me haces falta

Jarana en el ventanal

Féminas, chismes y famas

Corrillos, zarandeos de mucama



Me haces falta

Lisonja que perfuma los oídos

Halago

Semilla que inunda

La soledad de este páramo

Me haces tanta falta

Abecedario vaporoso

Alguna vez, tan frívolo

Vocablos de lengua tuya

Ritos de besos que callan



Me haces tanta falta

Fruto deshojado de azahar

Cuita en el oval de mi lágrima

Arraigo en este costal

Costalero de mi alma

Me hace falta

Búmeran que siempre regresa

Lanza que alcanza mi pecho

Hombre que su sed declama

Cántaro que rebosa

Mujer que llama.



Raquel Herrero

Y ME QUEDA

Y ME QUEDA




Y me queda, lejos tu presencia

y me queda tan cerca la ausencia

que oprime el contorno de mi pecho

la fluidez de mis venas.

Y me queda, tan lejos tu recuerdo

y me queda tan cercana su dolencia

que es espasmo de luz

en esta noche cerrada y quieta.

Todo lo absorbo, callada y sedienta.

He zurcido la rotura de mis fibras

no sé bien porque causa;

Tal vez, porque si ellas agonizan

morirá la esperanza,

el nuevo amanecer, la voz sentida

en lo profundo de un mundo

que no se quiso estar a mi medida

Demasiado ancho, largo, compacto

y compartido.

Me asusta la profundidad de sus lagos

y ese océano por donde vago a la deriva.

Y es, que me queda, “tanta condición sin garantía”

Me queda, tan lejos su presencia,

tan lejos aquellas manos

que por un instante nuevo

se aferren a las mías

Me queda, un sabor salado entre los labios

porque llueve, siempre llueve

hasta calar el alma mía.



Raquel Herrero