martes, 3 de mayo de 2011
PERFIL DESOLADO
PERFIL DESOLADO
Desolador;
No saber cómo enfrentar esa mirada
Incapaz de hacerme comprender
De mostrarme tal y como soy sin el temor
Que tantas noches me acompaña
Le llaman locura, a la amargura posada
En un dañado corazón
Dicen que la obsesión mantiene amurallada
La razón y en esta desazón
Hasta el alma se ha sentido desolada
Tanto cuesta comprender
Que desde siempre busqué una sombra
Un árbol acogedor, un tronco de madera noble
Donde poder reposar, la fatiga de las horas
Y olvidar que tuve miedo,
Mucho miedo de los hombres, de su género
Del uso y del abuso, de quien se cree
Poderoso y justiciero, quebrantando toda norma
Que le suene a honestidad.
Y en este pueril y angosto caminar
Fueron la fuerza del cariño, los te quiero
Tú presencia, tu compañía, tu llamada
El aliento, para negarme a renunciar
Y amar la vida, creyendo que era bella,
Como bella fuera siempre esa huella
Que tú dejaste, sembrando a cado paso
Sabanas de aliento puro, aire para respirar
Pregunto ahora desde este sentimiento
Que ha nacido mantenido en este fuero
Si tú, me enseñaste la senda de la libertad
El valor que como hembra fue heredado
Si convencida sé, que puedo alzar el vuelo
Aún con estas alas llenas de zurcidos y remiendos
Si de mí, obtuviste alguna fe olvidada
Algún aplomo y coraje, para no volver a recaer
Si te he acompañado minuto a minuto
En este largo y fatigoso viaje
Y he embebido una a una
La salitre de tus lacrimales
En el intento de calmar tú padecer
Dime,
Qué es lo que te cuesta tanto comprender
En este trayecto, jamás me sentí sola
Y amaba cada caricia, depositada en tu piel
Porque se, que te llegaban, como llega cada aurora
Si ya he cumplido y mi presencia te ahoga
Queda tranquilo
Me quedo, donde siempre estuve
Por si alguna vez decides ser de nuevo
Aquél trovador…
Que hasta el alma me enamora.
Raquel Herrero
domingo, 1 de mayo de 2011
SI ME CONFIRMAS
SI ME CONFIRMAS
Se despide Abril,
en un encuentro vacio de palabras
Como hábito Nazareno, su color es añil
Fuerte, penetrante, justiciero
Se despide Abril y hoy
Yo no supe asumir el desencuentro
Tan apegada a la vida, a ti,
a esos instantes que auguran
ser bálsamo de mi tormento
El cielo se cubre, se oscurece,
mientras abierta la carne;
Aborta gotas sangrantes, coaguladas de misterio
Ese misterio que nace
de aquella semilla injertada en su momento
Tan certera, tan amante,
que por más que me proponga
No se puede arrancar de mis adentros
El amor castiga, repite su plegaria,
obliga en su oratoria a rezar un mismo credo.
Creo, creo…, sin fe, sin esperanza,
con intenso dolor, con nostalgia
Creo, creo…
Que el amor castiga, que la entrega falla
Que no existe un camino, donde el amor mendigo,
reciba cobijo y una brizna de esperanza
La mendicidad es pecado, es castigo.
No me reconozcas, no es mi estilo,
La memoria sacra
se ha convertido en olvido.
Voy a beber de su cáliz, hasta embriagar mis sentidos
Si en algún momento, perdiera la razón o,
mi razón para seguir este camino;
Comprende al corazón, que de tanta desnudez
Quedó inmóvil y aterido
Si me confirmas, que el amor se paga,
que llega con acuse de recibo…
Llama en otro portalón
Porque todos mis bienes han quedado presos
Allá, a los lejos, donde triunfante palpita
Otro errante corazón.
Raquel Herrero
Se despide Abril,
en un encuentro vacio de palabras
Como hábito Nazareno, su color es añil
Fuerte, penetrante, justiciero
Se despide Abril y hoy
Yo no supe asumir el desencuentro
Tan apegada a la vida, a ti,
a esos instantes que auguran
ser bálsamo de mi tormento
El cielo se cubre, se oscurece,
mientras abierta la carne;
Aborta gotas sangrantes, coaguladas de misterio
Ese misterio que nace
de aquella semilla injertada en su momento
Tan certera, tan amante,
que por más que me proponga
No se puede arrancar de mis adentros
El amor castiga, repite su plegaria,
obliga en su oratoria a rezar un mismo credo.
Creo, creo…, sin fe, sin esperanza,
con intenso dolor, con nostalgia
Creo, creo…
Que el amor castiga, que la entrega falla
Que no existe un camino, donde el amor mendigo,
reciba cobijo y una brizna de esperanza
La mendicidad es pecado, es castigo.
No me reconozcas, no es mi estilo,
La memoria sacra
se ha convertido en olvido.
Voy a beber de su cáliz, hasta embriagar mis sentidos
Si en algún momento, perdiera la razón o,
mi razón para seguir este camino;
Comprende al corazón, que de tanta desnudez
Quedó inmóvil y aterido
Si me confirmas, que el amor se paga,
que llega con acuse de recibo…
Llama en otro portalón
Porque todos mis bienes han quedado presos
Allá, a los lejos, donde triunfante palpita
Otro errante corazón.
Raquel Herrero
miércoles, 20 de abril de 2011
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POEMAS POR PALESTINA, PROYECTO SOLIDARIO, SON MUCHOS LOS NIÑOS QUE NOS NECESITAN
http://www.lapublicidadsemoja.org
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martes, 19 de abril de 2011
EN ESTA ODA
EN ESTA ODA
No debieras de acercarte tanto a mí
No ves que nada consigues siendo así
Deja de ser mi carcelera, abre la celda
Debo salir
Tal vez, debieras de ser fría y embustera
Y dejar esas quimeras que nunca llegan a ti
Nada resuelve esa dermis delicada
Suave, atractiva, aun tersa,
Ni ese aroma que traspiras desde la piel
Ni tu fragancia de hembra
Ni esos senos de mujer
Ni el melódico reflejo del deseo, ni tu arrojo,
Ni esos ojos
Que brillan como purpurina en tu apasionado ser
No, no debieras de acercarte tanto mí
Porque resulta condena, tu imagen y cercanía
Arroja desde esta sinrazón
Todo aquello que a mí corazón
Va desangrando día tras día.
No te permitas vestirme de ilusión
Cuando desnuda mi alma quiera llenarse de amor
No me dibujes paisajes, no agregues a mi equipaje
Ansias provocadoras, sabanas de raso
Luces para mi alcoba
No me llenes de gemidos, cuando otros son los dedos
Que vagabundean a su albedrio
No urges dentro de mí, no me llenes de vacio
No, no deberías acercarte tanto a mí
Cuando sabes puedo ser, el más fiel de los testigos
Gritar, que soy capaz de alejarme de tu influencia
Devórame, en esta Oda, o,
Tenme clemencia
Apelo a tu indulgencia, porque bien sabes
Que ahora no puedo vivir sin ti.
Raquel Herrero
No debieras de acercarte tanto a mí
No ves que nada consigues siendo así
Deja de ser mi carcelera, abre la celda
Debo salir
Tal vez, debieras de ser fría y embustera
Y dejar esas quimeras que nunca llegan a ti
Nada resuelve esa dermis delicada
Suave, atractiva, aun tersa,
Ni ese aroma que traspiras desde la piel
Ni tu fragancia de hembra
Ni esos senos de mujer
Ni el melódico reflejo del deseo, ni tu arrojo,
Ni esos ojos
Que brillan como purpurina en tu apasionado ser
No, no debieras de acercarte tanto mí
Porque resulta condena, tu imagen y cercanía
Arroja desde esta sinrazón
Todo aquello que a mí corazón
Va desangrando día tras día.
No te permitas vestirme de ilusión
Cuando desnuda mi alma quiera llenarse de amor
No me dibujes paisajes, no agregues a mi equipaje
Ansias provocadoras, sabanas de raso
Luces para mi alcoba
No me llenes de gemidos, cuando otros son los dedos
Que vagabundean a su albedrio
No urges dentro de mí, no me llenes de vacio
No, no deberías acercarte tanto a mí
Cuando sabes puedo ser, el más fiel de los testigos
Gritar, que soy capaz de alejarme de tu influencia
Devórame, en esta Oda, o,
Tenme clemencia
Apelo a tu indulgencia, porque bien sabes
Que ahora no puedo vivir sin ti.
Raquel Herrero
sábado, 16 de abril de 2011
TODO ES TIEMPO
TODO ES TIEMPO
Todo es tiempo, amado mío todo es tiempo
El murmullo de las olas, el quejido del viento
El grito ahogado de la parturienta, mientras
Muerde sus labios para contemplar al hijo
Que nace desde sus adentros.
Cada paso que dimos, titubeantes, queriendo
Elevarnos a ras de suelo. Nuestras manos abiertas
De niño, cuando pedíamos cariño; desde aquellos ojos
Ávidos y tiernos.
La inocencia perdida, el engaño del maestro
Nuestras dudas y temores, las órdenes y los consejos
Que llegaban de los mayores, con acierto y errores
Previniendo un destino que anunciado llegaría
Con su paleta de colores
Dibujando los paisajes, escondiendo la ruta
Que nos llevaría a los horrores, marcando el paso
Entre la tierra y ese Cielo raso, sin paradas, ni concesiones
Todo es tiempo, amado mío, todo es tiempo
El ocupado y el perdido, la hoja que mustia
Quedó arraigada en aquel árbol caído
La fe que nos ampara, la creencia en lo divino
El ateísmo, las dudas, la leve voz de aquél mendigo
Su techo de estrechas, mi mirar hacía el olvido
El ombligo del mundo, la arrogancia, la nula prestancia
La ceguera fatua, cuando no interesa lo acontecido
Esta barca pequeña, que he forjado con mis manos
Que son ahora, apenas, dos remos ateridos
De tanto surcar los mares en Océanos tan fríos
De buscar la concordia, la sinergia de sus ríos
Los afluentes que nos unieran, en ese puerto perdido
Donde reposar al lado tuyo, diera a mi vida sentido
Navegué por los pantanos y apenas encontré
El Eco rezagado que anunciaba, caminar al lado mío
Todo es tiempo, amor mío, todo es tiempo
El añorado, el dividendo, el sin sentido
El que marca a deshoras un enjambre de testigos
Que afirman sin saber, que no es tuya mi piel
Ni son tuyos mis lamentos y latidos, cuando
Ignota su palabra, fingen que les importa tu
Extraño modo de vivir. El fracaso es miel y gloría
Para aquellos que nos ven sufrir encaramados
En la dura y cruel historia de nuestro devenir
Las marcas dejaron huella en la memoria, más
Qué importa, si todo fue por ti
Es un inmenso caudal, poseído por un volcán
Es un amor ciego, que deja resbalar lava de fuego
Es tiempo nuevo que está por llegar
Todo se reduce a ello, cuando desnudo mi pecho
Se irguen mis senos y en su canal estrecho
El tiempo gime, balbuceando por las sábanas calientes
De tu lecho
El poeta embriagado lo describe y entre versos suscribe
Todo es tiempo, amado mío, todo es tiempo.
Raquel Herrero
Todo es tiempo, amado mío todo es tiempo
El murmullo de las olas, el quejido del viento
El grito ahogado de la parturienta, mientras
Muerde sus labios para contemplar al hijo
Que nace desde sus adentros.
Cada paso que dimos, titubeantes, queriendo
Elevarnos a ras de suelo. Nuestras manos abiertas
De niño, cuando pedíamos cariño; desde aquellos ojos
Ávidos y tiernos.
La inocencia perdida, el engaño del maestro
Nuestras dudas y temores, las órdenes y los consejos
Que llegaban de los mayores, con acierto y errores
Previniendo un destino que anunciado llegaría
Con su paleta de colores
Dibujando los paisajes, escondiendo la ruta
Que nos llevaría a los horrores, marcando el paso
Entre la tierra y ese Cielo raso, sin paradas, ni concesiones
Todo es tiempo, amado mío, todo es tiempo
El ocupado y el perdido, la hoja que mustia
Quedó arraigada en aquel árbol caído
La fe que nos ampara, la creencia en lo divino
El ateísmo, las dudas, la leve voz de aquél mendigo
Su techo de estrechas, mi mirar hacía el olvido
El ombligo del mundo, la arrogancia, la nula prestancia
La ceguera fatua, cuando no interesa lo acontecido
Esta barca pequeña, que he forjado con mis manos
Que son ahora, apenas, dos remos ateridos
De tanto surcar los mares en Océanos tan fríos
De buscar la concordia, la sinergia de sus ríos
Los afluentes que nos unieran, en ese puerto perdido
Donde reposar al lado tuyo, diera a mi vida sentido
Navegué por los pantanos y apenas encontré
El Eco rezagado que anunciaba, caminar al lado mío
Todo es tiempo, amor mío, todo es tiempo
El añorado, el dividendo, el sin sentido
El que marca a deshoras un enjambre de testigos
Que afirman sin saber, que no es tuya mi piel
Ni son tuyos mis lamentos y latidos, cuando
Ignota su palabra, fingen que les importa tu
Extraño modo de vivir. El fracaso es miel y gloría
Para aquellos que nos ven sufrir encaramados
En la dura y cruel historia de nuestro devenir
Las marcas dejaron huella en la memoria, más
Qué importa, si todo fue por ti
Es un inmenso caudal, poseído por un volcán
Es un amor ciego, que deja resbalar lava de fuego
Es tiempo nuevo que está por llegar
Todo se reduce a ello, cuando desnudo mi pecho
Se irguen mis senos y en su canal estrecho
El tiempo gime, balbuceando por las sábanas calientes
De tu lecho
El poeta embriagado lo describe y entre versos suscribe
Todo es tiempo, amado mío, todo es tiempo.
Raquel Herrero
miércoles, 13 de abril de 2011
DEL ARBOL CAIDO
DEL ARBOL CAIDO
Maldecir la suerte
Es negarle la vida al retorno
Otras veces, tantas que no quiero recordar
Sentía, como el abismo era mi única presencia
Como la ausencia, me dañaba más y más
No existe lo casual, sí, la causa que causa
Esta disconformidad
Por eso apelo al que siempre fuera mi estandarte
Al que bien pudiera romper cada quimera
Elevarme, hacia lo más alto de los madrigales
Lucir como emblema, silenciar,
Este veto que imponen los juglares.
Si pretendes airear mis fracasos
Ve despacio, no resulte seas tú quien fracasó
Desde siempre la entrega por amor es vulnerable
Arrincona y acciona, nobles sentimientos
Que como leña prendida, en la hoguera arden
Desde siempre, el tiempo es testigo de aquello
Que resultaba tremendo delirio…, inexplicable.
Del árbol caído, muchos hicieron leño
Fuego, para calentarse
Mas el árbol caído, cayó sin dueño,
violentaste su libertad, fue robo, hurto, desdeño
La elección de un destino, no siempre se gana por empeño
La magna obra del autor, no lapida a los actores
Aquellos a quienes entregó un papel
Para conjugar quizás, el éxito de sus pasiones.
De mi elección personal, se lo que no debo decidir
Cuando alejado de mi, hay otro corazón distante
No es casual la solitaria decisión
Es este amor que no muere, habitado en otra carne
Causante de esta eterna rebelión.
Raquel Herrero
Maldecir la suerte
Es negarle la vida al retorno
Otras veces, tantas que no quiero recordar
Sentía, como el abismo era mi única presencia
Como la ausencia, me dañaba más y más
No existe lo casual, sí, la causa que causa
Esta disconformidad
Por eso apelo al que siempre fuera mi estandarte
Al que bien pudiera romper cada quimera
Elevarme, hacia lo más alto de los madrigales
Lucir como emblema, silenciar,
Este veto que imponen los juglares.
Si pretendes airear mis fracasos
Ve despacio, no resulte seas tú quien fracasó
Desde siempre la entrega por amor es vulnerable
Arrincona y acciona, nobles sentimientos
Que como leña prendida, en la hoguera arden
Desde siempre, el tiempo es testigo de aquello
Que resultaba tremendo delirio…, inexplicable.
Del árbol caído, muchos hicieron leño
Fuego, para calentarse
Mas el árbol caído, cayó sin dueño,
violentaste su libertad, fue robo, hurto, desdeño
La elección de un destino, no siempre se gana por empeño
La magna obra del autor, no lapida a los actores
Aquellos a quienes entregó un papel
Para conjugar quizás, el éxito de sus pasiones.
De mi elección personal, se lo que no debo decidir
Cuando alejado de mi, hay otro corazón distante
No es casual la solitaria decisión
Es este amor que no muere, habitado en otra carne
Causante de esta eterna rebelión.
Raquel Herrero
lunes, 11 de abril de 2011
viernes, 8 de abril de 2011
DESDE SU ESENCIA
DESDE SU ESENCIA
En esta noche desvelada
Se me infringía, dar una vuelta por tu esencia
La que ayer me confesaba una solidez meditada
Sosteniendo, una calma qué, sofocada
Acertó a languidecer, sin esperar, ni comparecer
Ante su ignota mirada.
Me costaba comprender aquella decisión que confesaba
Preferencias inusitadas. Retirándole a la flor, su perfume
Deshojando cada pétalo, sin una sola mirada
Vaciando un espacio, que casi por piedad
Necesitaba ser llenado
La actuación, resultó con diploma de posgrado
Cuando desde la escuela de la vida tristemente decidimos
Herir a quien amamos, para que ganen batalla, aquellos
Que jamás darían el todo por la nada
Complejo, mirarse en el espejo, sin sentir
Que no hubo tal vez, tal fingimiento
Que la piel perdió tersura y brillo, que los ojos
Ya no resultan cristalinos, que perdieron esa luz que emana
Desde un fuego encendido. Qué la retina se desprendió
Al derramar cada gota de licuado salino
Que en el canal de su pecho se perdió guía y camino
Que el olvido se hizo viejo y olvidó lo más querido.
Así paso la noche, esta noche de vigilia
Hasta que un amanecer compadecido, se prendó de mí
Dejándome rendida
Fue entonces cuando de un mal sueño desperté
Y tú llegabas… con tu avidez y dulzura
Para calmar esta sed, que de tan lejos provenía
Certera, como el mismo renacer
Raquel Herrero
miércoles, 6 de abril de 2011
ATURDIMIENTO VORAZ
ATURDIMIENTO VORAZ
Es el Eco del silencio,
El que llega para aturdir,
Para agasajar con su insolencia los recuerdos
Aquellos que marcan en la piel
Cada huella de tanto llano desierto
Entremezclado de gritos lastimosos
Gritos airados, vocablos rotos
Y sabor amargo en la boca, que mastica
Para poder digerir y tragar
La impresentable y cobarde retirada de la vida
De modo inconsciente, se consiente
Se mira hacia el interior y la incordura pretende
Pagar algún error, con la mirada al frente
Descubrir que tal vez, queramos redimir
Un supuesto pecado, un pensar diferente
Cuando callamos ese nombre del amor
Que nos cruje, como cruje el desequilibrio de los huesos
Como cruje el zigzagueo entre los dientes.
No está preparado el mundo, ni el hombre
Para aceptar su derrota, lo “indigno” de proclamar
Que sólo por amor, despide su esencia el alma rota
Que llegaron a destiempo las flores que perfuman
La piel que exuda su llanto en la sien
La penitencia dicta su sentencia
Es del prójimo el perfume que pretendes
Son otros los ojos que brillan junto a él
Tu sentimiento hace ya tiempo, es y fue pecaminoso
Es obvia la cruz que has de llevar por él
Posiblemente, redimiendo de modo erróneo
El haberte aferrado a un cariño tan hondo
Del que no puedes ni te quieres desprender
Misterios al descubierto, de un camino incierto
Que en algún momento comenzaste a recorrer
Tus pasos, llevaran siempre encadenados
Los silentes latidos, lacerados
De aquél sobreviviente qué por no morir
A un hierro rojizo, candente…se aferró
Si te preguntan, no reniegues de lo evidente
Es un amor insuficiente, tristemente insuficiente
Que desde siempre te esperó.
Raquel Herrero
Es el Eco del silencio,
El que llega para aturdir,
Para agasajar con su insolencia los recuerdos
Aquellos que marcan en la piel
Cada huella de tanto llano desierto
Entremezclado de gritos lastimosos
Gritos airados, vocablos rotos
Y sabor amargo en la boca, que mastica
Para poder digerir y tragar
La impresentable y cobarde retirada de la vida
De modo inconsciente, se consiente
Se mira hacia el interior y la incordura pretende
Pagar algún error, con la mirada al frente
Descubrir que tal vez, queramos redimir
Un supuesto pecado, un pensar diferente
Cuando callamos ese nombre del amor
Que nos cruje, como cruje el desequilibrio de los huesos
Como cruje el zigzagueo entre los dientes.
No está preparado el mundo, ni el hombre
Para aceptar su derrota, lo “indigno” de proclamar
Que sólo por amor, despide su esencia el alma rota
Que llegaron a destiempo las flores que perfuman
La piel que exuda su llanto en la sien
La penitencia dicta su sentencia
Es del prójimo el perfume que pretendes
Son otros los ojos que brillan junto a él
Tu sentimiento hace ya tiempo, es y fue pecaminoso
Es obvia la cruz que has de llevar por él
Posiblemente, redimiendo de modo erróneo
El haberte aferrado a un cariño tan hondo
Del que no puedes ni te quieres desprender
Misterios al descubierto, de un camino incierto
Que en algún momento comenzaste a recorrer
Tus pasos, llevaran siempre encadenados
Los silentes latidos, lacerados
De aquél sobreviviente qué por no morir
A un hierro rojizo, candente…se aferró
Si te preguntan, no reniegues de lo evidente
Es un amor insuficiente, tristemente insuficiente
Que desde siempre te esperó.
Raquel Herrero
jueves, 31 de marzo de 2011
JUNCO MARTILLO Y FLOR
JUNCO, MARTILLO Y FLOR
Me resulta inevitable
Es necesario te cuente, mi necesidad de voz
No comprender, como sin ti, cada día, vida
Cada día, resulta soportable
Cuando se bien, que nada es fácil en este devenir
Me pediste que me llene de oxígeno, de aire
Qué, descontamine un maltrecho corazón
Que procure, retomar la cordura
Y en el fondo de todo; ser feliz como la flor
Te obedezco, fiel a mi fidelidad
Me contengo,
Ni una sola de tanta lágrima
Has de verme derramar
Debieras de saber, como duelen los silencios
Esta falta plena de libertad, los recuerdos
De aquellas manos que no hace tanto
Eran caricias suaves, tacto, roce…
Y lo que yo creía un cariño sin igual
Hoy, contengo mi respiración, observo y me reservo
La ingrata sensación de imaginar
Que entre nosotros, hubo siempre una barrera infranqueable
Que a base de martillo y flor, mantuvimos aquello
Que de querer explicarlo; no creo, comprendiera nadie
Yo, soy dúctil, maleable. Tú, eres junco,
Aferrado en un lago de arenas movedizas
Y sin embargo, junco anclado,
Que de no ser por el viento,
Viento valiente, sutil, descarado…
No movería, ni uno solo de sus ramajes bifurcados
En ese terreno, húmedo, baldío y pantanoso
Pero su hogar al fin… no hay cabida
Para quien tanto te ha querido.
Te reprocho sin maldad, añorando
Lo volátil, lo espontáneo, o quizá lo predecible
Lo meditado, cada palabra estudiada, sin temor, sin cuidado
Para no dañar, este músculo sangrante
Que vaga errante por caminos olvidados
La fuerza de la fe, quebrará mis huesos
Cuando regrese, a la conciencia abrupta
De este amor, que de tanto grito
Solo su mudez ha conquistado.
Raquel Herrero
Me resulta inevitable
Es necesario te cuente, mi necesidad de voz
No comprender, como sin ti, cada día, vida
Cada día, resulta soportable
Cuando se bien, que nada es fácil en este devenir
Me pediste que me llene de oxígeno, de aire
Qué, descontamine un maltrecho corazón
Que procure, retomar la cordura
Y en el fondo de todo; ser feliz como la flor
Te obedezco, fiel a mi fidelidad
Me contengo,
Ni una sola de tanta lágrima
Has de verme derramar
Debieras de saber, como duelen los silencios
Esta falta plena de libertad, los recuerdos
De aquellas manos que no hace tanto
Eran caricias suaves, tacto, roce…
Y lo que yo creía un cariño sin igual
Hoy, contengo mi respiración, observo y me reservo
La ingrata sensación de imaginar
Que entre nosotros, hubo siempre una barrera infranqueable
Que a base de martillo y flor, mantuvimos aquello
Que de querer explicarlo; no creo, comprendiera nadie
Yo, soy dúctil, maleable. Tú, eres junco,
Aferrado en un lago de arenas movedizas
Y sin embargo, junco anclado,
Que de no ser por el viento,
Viento valiente, sutil, descarado…
No movería, ni uno solo de sus ramajes bifurcados
En ese terreno, húmedo, baldío y pantanoso
Pero su hogar al fin… no hay cabida
Para quien tanto te ha querido.
Te reprocho sin maldad, añorando
Lo volátil, lo espontáneo, o quizá lo predecible
Lo meditado, cada palabra estudiada, sin temor, sin cuidado
Para no dañar, este músculo sangrante
Que vaga errante por caminos olvidados
La fuerza de la fe, quebrará mis huesos
Cuando regrese, a la conciencia abrupta
De este amor, que de tanto grito
Solo su mudez ha conquistado.
Raquel Herrero
jueves, 17 de marzo de 2011
A LA DERIVA
A LA DERIVA
Por última vez, decido recorrer este sendero
Temerosa y herida,
Doliente, confusa, perdida
Por última vez, “lo juro”
Me dispongo a ser mendiga de un querer
Y aunque me cueste la vida
Este sendero, no lo vuelvo a recorrer
Intuyo la compasión no requerida
La mentira piadosa, que pueda taponar
El sangrado de las vías
Apelo a mi ceguera;
A que sea la distancia quien promueva
Éste delirio mental
Ésta confusión primera
Apelo, lo mismo que ruego
Se aleje de mi, su realidad
No pude entregar más,
Las profundas raíces, se han convertido en cadenas
Duras, como el acero
Rudas, como el propio carcelero
Mas, hay ramajes que cubren
Los remos de este velero
La partida resultaría innoble e imposible
El corazón y la sangre, van primero
Desde tanta lágrima, he creado este mar
Y en ése mar, quedó ahogado el intento
Y aunque eligiera caminar
Otros, llegaron primero
Y ahora siento que solo soy
Harina de otro costal
Feligresa concubina
Atenea sin laudo, ni lugar
Presa, de una matriz que ha fecundado
Hijos del amor, “hasta morir”
En esta decisión de desamparo
Un juramento por dignidad,
Seria, jurar en vano
Pues no existe el arrepentimiento
De cada paso dado, con meridiana claridad
De una entrega total
Sin acuse de recibo
De, un espíritu inclemente en su final
Está trazada la ruta
Dibujado el mapa para navegar
Pero, el abatimiento es, una constante
Para este cuerpo emigrante
En esta ruta filial
Con la última ilusión sostengo
Éste timón que la vida
Me quiso entregar
Las fuerzas se van desvaneciendo
Es posible, que viaje a la deriva
O, puede qué sea posible
Que, de este naufragio
Mi alma llegue alguien a rescatar.
Raquel Herrero
sábado, 12 de marzo de 2011
ENSOÑACIÓN
ENSOÑACIÓN
Ensoñación, que lleva cada noche
A estrenar el nuevo lecho
A tomar por asalto compartido
Las mieles, los jugos, los besos
Plenilunio de la imaginación
Qué desata la quietud, que busca
Qué intuye cada movimiento
Como dos ramas azoradas, cuando
Vibran y se rozan, remontadas por el viento
Ensoñación, que decide para el tiempo
Favor, predispuesto
El olor a Jazmín, impregnando los cuerpos
Llenando la estancia, apagando el eco,
La llamada, dejando paso a la piel
A las caricias soñadas.
Hay un sueño que despierta
A la débil compostura del ansia rezagada
Desenfreno voluptuoso, sin pecado
Lejos del arrepentimiento, deseado
Urgente, complejo
Antiguo como génesis del los tiempos
Qué no muerda el polvo
Lo que me resta en este proceso
Impúdico el verbo, se regocija
Una tarde de ensoñación, llama
Desnudando su misterio.
Raquel Herrero
martes, 8 de marzo de 2011
NECESITO AL HOMBRE
NECESITO AL HOMBRE
Sabes, mujer
Yo necesito al hombre a mi lado
Necesito al varón, qué
Cuando vea mi tristeza, seque mi llanto
Al hombre que vele junto a mí
La ternura de un recién nacido
Que no se olvide, que por él
Y nuestro amor, lo parí,
Lo engendramos, lo quise
Sin saber cómo era, hombre
Mujer, hijo, sencillamente
Que de mis venas se alimenta
Sí, yo necesito al hombre
Que me escuche, que comprenda
Y que no dude, que si algo necesita
En mí, en mi cariño, está la mejor apuesta
Que llore como hombre y que ría
Cuando la vida le sonría, que sepa
Que no es más hombre, el que por pura
Y orgullosa “fe de vida”, decide negar
Que el hombre, es sensible…,
Decide negar qué
dentro de su sabiduría esconde
La humildad,
aquella que lo engrandece como hombre
Porque ése es el hombre, que a mí me ganará
Sabes mujer,
Me valgo sola, se defenderme, trabajar
Mirar a la vida de frente, caminar
Se llorar, maldecir, se amar.
Más te digo qué
Quiero y necesito al hombre
Como compañero, como un igual
Varón que me satisfaga, que llene mi piel
De versos y palabras
Varón que redima, las ansias de mi morada
Varón, que gime, varón que brama
Varón qué, por pura pasión
Llena y difunde, esa luz…, esa costumbre
De entregar amor, mucho amor
Cada mañana.
Raquel Herrero
Sabes, mujer
Yo necesito al hombre a mi lado
Necesito al varón, qué
Cuando vea mi tristeza, seque mi llanto
Al hombre que vele junto a mí
La ternura de un recién nacido
Que no se olvide, que por él
Y nuestro amor, lo parí,
Lo engendramos, lo quise
Sin saber cómo era, hombre
Mujer, hijo, sencillamente
Que de mis venas se alimenta
Sí, yo necesito al hombre
Que me escuche, que comprenda
Y que no dude, que si algo necesita
En mí, en mi cariño, está la mejor apuesta
Que llore como hombre y que ría
Cuando la vida le sonría, que sepa
Que no es más hombre, el que por pura
Y orgullosa “fe de vida”, decide negar
Que el hombre, es sensible…,
Decide negar qué
dentro de su sabiduría esconde
La humildad,
aquella que lo engrandece como hombre
Porque ése es el hombre, que a mí me ganará
Sabes mujer,
Me valgo sola, se defenderme, trabajar
Mirar a la vida de frente, caminar
Se llorar, maldecir, se amar.
Más te digo qué
Quiero y necesito al hombre
Como compañero, como un igual
Varón que me satisfaga, que llene mi piel
De versos y palabras
Varón que redima, las ansias de mi morada
Varón, que gime, varón que brama
Varón qué, por pura pasión
Llena y difunde, esa luz…, esa costumbre
De entregar amor, mucho amor
Cada mañana.
Raquel Herrero
NECESITO AL HOMBRE
NECESITO AL HOMBRE
Sabes, mujer
Yo necesito al hombre a mi lado
Necesito al varón, qué
Cuando vea mi tristeza, seque mi llanto
Al hombre que vele junto a mí
La ternura de un recién nacido
Que no se olvide, que por él
Y nuestro amor, lo parí,
Lo engendramos, lo quise
Sin saber cómo era, hombre
Mujer, hijo, sencillamente
Que de mis venas se alimenta
Sí, yo necesito al hombre
Que me escuche, que comprenda
Y que no dude, que si algo necesita
En mí, en mi cariño, está la mejor apuesta
Que llore como hombre y que ría
Cuando la vida le sonría, que sepa
Que no es más hombre, el que por pura
Y orgullosa “fe de vida”, decide negar
Que el hombre, es sensible…,
Decide negar qué
dentro de su sabiduría esconde
La humildad,
aquella que lo engrandece como hombre
Porque ése es el hombre, que a mí me ganará
Sabes mujer,
Me valgo sola, se defenderme, trabajar
Mirar a la vida de frente, caminar
Se llorar, maldecir, se amar.
Más te digo qué
Quiero y necesito al hombre
Como compañero, como un igual
Varón que me satisfaga, que llene mi piel
De versos y palabras
Varón que redima, las ansias de mi morada
Varón, que gime, varón que brama
Varón qué, por pura pasión
Llena y difunde, esa luz…, esa costumbre
De entregar amor, mucho amor
Cada mañana.
Raquel Herrero
Sabes, mujer
Yo necesito al hombre a mi lado
Necesito al varón, qué
Cuando vea mi tristeza, seque mi llanto
Al hombre que vele junto a mí
La ternura de un recién nacido
Que no se olvide, que por él
Y nuestro amor, lo parí,
Lo engendramos, lo quise
Sin saber cómo era, hombre
Mujer, hijo, sencillamente
Que de mis venas se alimenta
Sí, yo necesito al hombre
Que me escuche, que comprenda
Y que no dude, que si algo necesita
En mí, en mi cariño, está la mejor apuesta
Que llore como hombre y que ría
Cuando la vida le sonría, que sepa
Que no es más hombre, el que por pura
Y orgullosa “fe de vida”, decide negar
Que el hombre, es sensible…,
Decide negar qué
dentro de su sabiduría esconde
La humildad,
aquella que lo engrandece como hombre
Porque ése es el hombre, que a mí me ganará
Sabes mujer,
Me valgo sola, se defenderme, trabajar
Mirar a la vida de frente, caminar
Se llorar, maldecir, se amar.
Más te digo qué
Quiero y necesito al hombre
Como compañero, como un igual
Varón que me satisfaga, que llene mi piel
De versos y palabras
Varón que redima, las ansias de mi morada
Varón, que gime, varón que brama
Varón qué, por pura pasión
Llena y difunde, esa luz…, esa costumbre
De entregar amor, mucho amor
Cada mañana.
Raquel Herrero
NECESITO AL HOMBRE
NECESITO AL HOMBRE
Sabes, mujer
Yo necesito al hombre a mi lado
Necesito al varón, qué
Cuando vea mi tristeza, seque mi llanto
Al hombre que vele junto a mí
La ternura de un recién nacido
Que no se olvide, que por él
Y nuestro amor, lo parí,
Lo engendramos, lo quise
Sin saber cómo era, hombre
Mujer, hijo, sencillamente
Que de mis venas se alimenta
Sí, yo necesito al hombre
Que me escuche, que comprenda
Y que no dude, que si algo necesita
En mí, en mi cariño, está la mejor apuesta
Que llore como hombre y que ría
Cuando la vida le sonría, que sepa
Que no es más hombre, el que por pura
Y orgullosa “fe de vida”, decide negar
Que el hombre, es sensible…,
Decide negar qué
dentro de su sabiduría esconde
La humildad,
aquella que lo engrandece como hombre
Porque ése es el hombre, que a mí me ganará
Sabes mujer,
Me valgo sola, se defenderme, trabajar
Mirar a la vida de frente, caminar
Se llorar, maldecir, se amar.
Más te digo qué
Quiero y necesito al hombre
Como compañero, como un igual
Varón que me satisfaga, que llene mi piel
De versos y palabras
Varón que redima, las ansias de mi morada
Varón, que gime, varón que brama
Varón qué, por pura pasión
Llena y difunde, esa luz…, esa costumbre
De entregar amor, mucho amor
Cada mañana.
Raquel Herrero
Sabes, mujer
Yo necesito al hombre a mi lado
Necesito al varón, qué
Cuando vea mi tristeza, seque mi llanto
Al hombre que vele junto a mí
La ternura de un recién nacido
Que no se olvide, que por él
Y nuestro amor, lo parí,
Lo engendramos, lo quise
Sin saber cómo era, hombre
Mujer, hijo, sencillamente
Que de mis venas se alimenta
Sí, yo necesito al hombre
Que me escuche, que comprenda
Y que no dude, que si algo necesita
En mí, en mi cariño, está la mejor apuesta
Que llore como hombre y que ría
Cuando la vida le sonría, que sepa
Que no es más hombre, el que por pura
Y orgullosa “fe de vida”, decide negar
Que el hombre, es sensible…,
Decide negar qué
dentro de su sabiduría esconde
La humildad,
aquella que lo engrandece como hombre
Porque ése es el hombre, que a mí me ganará
Sabes mujer,
Me valgo sola, se defenderme, trabajar
Mirar a la vida de frente, caminar
Se llorar, maldecir, se amar.
Más te digo qué
Quiero y necesito al hombre
Como compañero, como un igual
Varón que me satisfaga, que llene mi piel
De versos y palabras
Varón que redima, las ansias de mi morada
Varón, que gime, varón que brama
Varón qué, por pura pasión
Llena y difunde, esa luz…, esa costumbre
De entregar amor, mucho amor
Cada mañana.
Raquel Herrero
domingo, 6 de marzo de 2011
TE BUSCO POETA
TE BUSCO, POETA
Qué ha sucedido poeta
Que ya no le escribes al amor
Acaso tu corazón, se hizo roca
Dura piedra
O acaso…, miedo al fracaso
lo has empeñado sin compasión
Qué ha sucedido poeta
Que ya no buscas estrellas
Que iluminen, oscuras noches
Veladas de tristeza
Dime poeta sabio
Porqué, no llega tu esencia
Las calas se han escarchado
No hay jazmín de primavera
Donde has dejado poeta
Ése, tu desvarío
Locura siempre perenne
De inigualable cadencia
Poeta del desafío
Donde has dejado la apuesta
De versar a las pasiones
De dulcineas secretas
No ves que lloran, poeta
Quien, te apartó de la vereda
No ves qué inquieta su alma
Vaga en busca de tus letras
Vuelve, poeta de vida
Retoma la sed primera
Bebe, de este cántaro sin nombre
Comparte su jugoso néctar
Que ha sucedido poeta…
Te espero… en la misma senda
Raquel Herrero
Qué ha sucedido poeta
Que ya no le escribes al amor
Acaso tu corazón, se hizo roca
Dura piedra
O acaso…, miedo al fracaso
lo has empeñado sin compasión
Qué ha sucedido poeta
Que ya no buscas estrellas
Que iluminen, oscuras noches
Veladas de tristeza
Dime poeta sabio
Porqué, no llega tu esencia
Las calas se han escarchado
No hay jazmín de primavera
Donde has dejado poeta
Ése, tu desvarío
Locura siempre perenne
De inigualable cadencia
Poeta del desafío
Donde has dejado la apuesta
De versar a las pasiones
De dulcineas secretas
No ves que lloran, poeta
Quien, te apartó de la vereda
No ves qué inquieta su alma
Vaga en busca de tus letras
Vuelve, poeta de vida
Retoma la sed primera
Bebe, de este cántaro sin nombre
Comparte su jugoso néctar
Que ha sucedido poeta…
Te espero… en la misma senda
Raquel Herrero
NO TE ATREVAS
NO TE ATREVAS
Este hondo suspiro sin eco
Este amor sin medida, sin freno
Qué hice, por merecer tanto lamento
Genero impotencia, desconsuelo
Me arde la sangre, mientras vibra
Uno a uno, cada hueso
Te pasaste, de dañar con esa saña
Te burlaste, de un amor sereno
Y ahora;
Gimen la rabia, la impotencia
Gimen, al promulgar este duelo
No vengas a llamarme
Si piensas seguir mintiendo
No, no vuelvas a buscarme
Porque he decidido, acabar este reto
No merezco el escarnio
Del que tan solo tú, eres dueño
No supiste quererme, dime entonces
Para qué te quiero.
De mi carne mordiste
Hasta dejarme el pellejo
Espero, que sepas aprovecharlo
Espero, que ancho y azul sea tu cielo
Pero no te permitas asomar siquiera
A este mi desconsuelo
En algún momento,
No quedará ni una lágrima
No aparecerá, ni un solo recuerdo
Que embargue, que usurpe, que dañe
Mi universo
Entre versos te juro, no mencionar el secreto
Que me alzaba hasta la cumbre
Hasta que tú,
Tristemente tú;
Me has arrojado al suelo
Definitivamente vete, ya no eres, ya no lloro
Ya no veo.
Cegada estoy por este amor que ha decidido
Morir, morir, alzar el vuelo
He de matarlo, para revivir, ahora lo entiendo
Eso hiciste tu conmigo…en paz estamos
Adiós.., amor de nadie, amor… tan ciego
Raquel Herrero
Este hondo suspiro sin eco
Este amor sin medida, sin freno
Qué hice, por merecer tanto lamento
Genero impotencia, desconsuelo
Me arde la sangre, mientras vibra
Uno a uno, cada hueso
Te pasaste, de dañar con esa saña
Te burlaste, de un amor sereno
Y ahora;
Gimen la rabia, la impotencia
Gimen, al promulgar este duelo
No vengas a llamarme
Si piensas seguir mintiendo
No, no vuelvas a buscarme
Porque he decidido, acabar este reto
No merezco el escarnio
Del que tan solo tú, eres dueño
No supiste quererme, dime entonces
Para qué te quiero.
De mi carne mordiste
Hasta dejarme el pellejo
Espero, que sepas aprovecharlo
Espero, que ancho y azul sea tu cielo
Pero no te permitas asomar siquiera
A este mi desconsuelo
En algún momento,
No quedará ni una lágrima
No aparecerá, ni un solo recuerdo
Que embargue, que usurpe, que dañe
Mi universo
Entre versos te juro, no mencionar el secreto
Que me alzaba hasta la cumbre
Hasta que tú,
Tristemente tú;
Me has arrojado al suelo
Definitivamente vete, ya no eres, ya no lloro
Ya no veo.
Cegada estoy por este amor que ha decidido
Morir, morir, alzar el vuelo
He de matarlo, para revivir, ahora lo entiendo
Eso hiciste tu conmigo…en paz estamos
Adiós.., amor de nadie, amor… tan ciego
Raquel Herrero
lunes, 28 de febrero de 2011
TRUNCADA VOLUNTAD
TRUNCADA VOLUNTAD
Vive en ese cuerpo fragmentado
La coyuntura de sus huesos
Es apenas el equilibrio que sostiene
Un organismo desembocado
Una entidad, cuya personalidad
Debió de quedar en algún lugar alado
Deambulante, de destino quieto
Y a la par tan inconstante
Paradoja de este cuadro sin paisaje
Obtusa la mente, cree saber
Lo que no comprende
Confusa, viaja por lugares diferentes
Busca, reconoce y desconoce…
Su aptitud es discernir, alcanzar la luz
Es la cara y la cruz, hemisferios cerebrales
Que se entrecruzan sin vocales
Enigma sin rostro, ocultando verdades
Capacidad, discapacitada,
A groso modo
Voluntad truncada…
Hallar el modo de sentirse alguien
Cuando en el intento
Sigue sintiéndose la nada.
Raquel Herrero
sábado, 19 de febrero de 2011
MUTAR DE PIEL
MUTAR DE PIEL
Pobre y salvaje animal,
que descubre en su ignoto raciocinio
como es capaz, de mutar su piel
de vestirla de harapos y congregar
a nobles y plebeyos, dispuestos a
decapitar, desacato inmoral
con su máscara ideal, para crujir el fracaso
que nuca quiso, ser aliado de la honestidad
Pobre ser anodino,
Capaz de hacer jirones la propia piel
Para sembrar “sus razones” por doquier
Sagaz y avariento, encelado de maldad
Corta el viento, pisotea el tiempo
Se arrastra como víbora infernal
Vive, muriendo de celos, siempre ajeno
A la verdad
Miente, corroe cada firmamento
Analítico voraz, bien afilados los dientes
Arrogante e inclemente, morir o matar
Deficiente mental para quien nada
Resulta suficiente, la carroña no es manjar
Pobre animal, llamado hombre
Humano sin humanidad, que destruye
La luz de las auroras, la brisa serena
La barca, su playa, su arena, ay, hombre
Que hasta su piel, sabe a hiel, y su lengua
Arroja elixires venenosos, amargos como cicuta
Prostíbulo de ruta donde, lobos infernales
marcan con sus vocales la pérfida lucidez
de mutar de piel a ritmo de sus caudales
pobre acaudalado, que todo lo tienes
y tan poco vales.
Raquel Herrero
Pobre y salvaje animal,
que descubre en su ignoto raciocinio
como es capaz, de mutar su piel
de vestirla de harapos y congregar
a nobles y plebeyos, dispuestos a
decapitar, desacato inmoral
con su máscara ideal, para crujir el fracaso
que nuca quiso, ser aliado de la honestidad
Pobre ser anodino,
Capaz de hacer jirones la propia piel
Para sembrar “sus razones” por doquier
Sagaz y avariento, encelado de maldad
Corta el viento, pisotea el tiempo
Se arrastra como víbora infernal
Vive, muriendo de celos, siempre ajeno
A la verdad
Miente, corroe cada firmamento
Analítico voraz, bien afilados los dientes
Arrogante e inclemente, morir o matar
Deficiente mental para quien nada
Resulta suficiente, la carroña no es manjar
Pobre animal, llamado hombre
Humano sin humanidad, que destruye
La luz de las auroras, la brisa serena
La barca, su playa, su arena, ay, hombre
Que hasta su piel, sabe a hiel, y su lengua
Arroja elixires venenosos, amargos como cicuta
Prostíbulo de ruta donde, lobos infernales
marcan con sus vocales la pérfida lucidez
de mutar de piel a ritmo de sus caudales
pobre acaudalado, que todo lo tienes
y tan poco vales.
Raquel Herrero
viernes, 11 de febrero de 2011
DESDE LA SOMBRA
DESDE LA SOMBRA
Van en busca de la sombra, el perro y su amo
Va el campesino a mitad de su jornada
Con su bota de vino, su pan y su calma
Buscando el descanso, remanso para
Su cuerpo cansado
Reposa entre la hierba fresca
Bajo el altivo roble qué, por noble
Ya cumple los cien años.
Buscan la sombra los canteros
Que a destajo, bajo un sol de justicia
Rompen piedra tras piedra
Buscando, extrayendo, el noble metal
Que se oculta en sus adentros.
Es dura la vida y fatigoso el sendero
La sombra, el alivio para el jornalero
Nada sabe el hambre de soles ardiendo
Regando de sudores, hasta quebrar el aliento.
Y a la sombra, viven también los sentimientos
Esa entrega total que camina a paso lento
Para que no se escuchen quejidos o lamentos
Quedan en la sombra los cariños ciegos
Del hijo que cada día a su madre nombra
Y encuentra cama y mantel, qué lucen para él
Mientras ella, queda en la sombra.
En la sombra se quedan los besos amantes
Las caricias, los te quiero y ese aliento constante
Qué da, quien decide la ofrenda silenciosa
Porque procede y debe, enjugar las lágrimas
De los pobres, de los tristes, de los marginados
De los débiles, de los de tez morena
Y también, “Cómo no”, aquellos de rostro pálido.
Desde la sombra todo es vehemencia
Para el ser amado que prodiga su cariño
Tal vez, con un gesto, tal vez, con un guiño
Y ella, la entrega toda, la dama sin mundo
Sin horas, la diosa de los sueños, la aurora
La que nada pide y en silencio implora
Se reconforta con la fe, de que algún día
Alguien se decida a sacarla de la sombra.
Raquel Herrero
Van en busca de la sombra, el perro y su amo
Va el campesino a mitad de su jornada
Con su bota de vino, su pan y su calma
Buscando el descanso, remanso para
Su cuerpo cansado
Reposa entre la hierba fresca
Bajo el altivo roble qué, por noble
Ya cumple los cien años.
Buscan la sombra los canteros
Que a destajo, bajo un sol de justicia
Rompen piedra tras piedra
Buscando, extrayendo, el noble metal
Que se oculta en sus adentros.
Es dura la vida y fatigoso el sendero
La sombra, el alivio para el jornalero
Nada sabe el hambre de soles ardiendo
Regando de sudores, hasta quebrar el aliento.
Y a la sombra, viven también los sentimientos
Esa entrega total que camina a paso lento
Para que no se escuchen quejidos o lamentos
Quedan en la sombra los cariños ciegos
Del hijo que cada día a su madre nombra
Y encuentra cama y mantel, qué lucen para él
Mientras ella, queda en la sombra.
En la sombra se quedan los besos amantes
Las caricias, los te quiero y ese aliento constante
Qué da, quien decide la ofrenda silenciosa
Porque procede y debe, enjugar las lágrimas
De los pobres, de los tristes, de los marginados
De los débiles, de los de tez morena
Y también, “Cómo no”, aquellos de rostro pálido.
Desde la sombra todo es vehemencia
Para el ser amado que prodiga su cariño
Tal vez, con un gesto, tal vez, con un guiño
Y ella, la entrega toda, la dama sin mundo
Sin horas, la diosa de los sueños, la aurora
La que nada pide y en silencio implora
Se reconforta con la fe, de que algún día
Alguien se decida a sacarla de la sombra.
Raquel Herrero
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