domingo, 13 de octubre de 2013

CRÓNICA DE LA DESILUSIÓN

CRÓNICA DE LA DESILUSIÓN España, un País de contrastes, de diversidades absolutas, propias de cada región, de cada lugar desde donde sus habitantes logran ser iguales y al mismo tiempo diferentes. España, atravesada por un sinfín de batallas y conquistas. Atravesada por una guerra que parte en dos mitades al hombre y su esencia. El pasado, cubierto de Gloria y de sangre. Labrado con el sudor de muchos y el improperio y la avaricia de otros. ¿Qué parte de este mundo nuestro, no ha conocido la desigualdad, el abuso de los poderosos, la necedad de los prepotentes, la ira de los justicieros o la injusticia en manos vacías de la honradez? Pero vivimos, (vivo en España) esta España que por momentos se une a la desesperanza, una España que ha caído en la más temible ambigüedad, el miedo. Y es ese mismo miedo el que nos paraliza, el que consigue que nos movamos como conejos asustados, dando brincos hasta nuestra madriguera, aunque en ella no encontremos más que paredes de barro y agua. Somos la generación intermedia, aquella que pareciera haber nacido para solventar el futuro de los otros y a la vez el suyo propio. Los que nacieron en la plenitud de la posguerra de la mísera e indescriptible posguerra, supieron desde infantes, cuál era su cometido… Aprender a leer y a escribir, a sumar, restar, multiplicar y dividir en un tiempo privilegiado y contado por horas, minutos y segundos que no se podían desaprovechar. El resto del tiempo, ayudar en las tareas familiares, por más ingratas, deplorables o abusivas que estas fueran. Los hijos parecían venir al mundo, no para ser cuidados, atendidos, alimentados y supuestamente deseados y amados. Los hijos llegaban para aumentar el patrimonio, para repartir el peso que llevaban los padres, los abuelos. La tierra, la mar, el campo, la montaña, el hogar, “bendito hogar” era sustentado con la ayuda de muchas manos pequeñas que debían ganarse el chusco con el que se alimentaban. La necesidad obliga, decían los mayores… Y así, España, hacía el enorme esfuerzo de su reconstrucción, la lucha diaria por conseguir un País más justo, más humano, más equitativo para aquellos que habían de precedernos en la vida. Tras cuarenta años de Dictadura, gobernados por la tiranía, un halo de luz se reflejaba en el horizonte. A él se aferraban los habitantes de un pueblo grande, qué unido desde siempre por la miseria y el sufrimiento, apostaba por un futuro mejor para su descendencia. La fortuna no estaba al alcance de cualquiera, sin embargo la esperanza permanecía, permanecía el coraje, el orgullo, las ganas de salir adelante, así fuera trabajando de Sol a Sol. De pronto, como si de un mal sueño se tratara, ese País donde por fin, trabajo, salario, educación, sanidad y todos los demás derechos que nuestros antepasados y nosotros mismos trabajamos, estaban conseguidos, estables, equitativos para una gran mayoría de los ciudadanos, gobernados con las mejores siglas. Por fin España, alcanzaba ese estado de bienestar y progreso, cuando La Democracia se instauraba como estado de derecho. ¡Ni un paso atrás, después de tanta lucha! Poco o nada imaginamos de la trama y argucia de nuestros gobernantes, cuya máscara de servidores de la Patria, estaba a punto de caer de sus rostros para dejarnos una visión desgarradora de cuales era sus verdaderas intenciones. La actual generación, “sabía demasiado”, sus pasos firmes y seguros habían alcanzado un nivel tal alto, que hacían peligran el dominio y control de aquellos que desde siempre se creyeron superiores. La pobreza, había disminuido hasta hacerse casi inexistente. El analfabetismo, estaba bajo control, gracias a una Educación libre y esmerada. Cualquier ciudadano tenía derecho a la misma, del mismo modo que tenía derecho a una Sanidad pública y gratuita o de bajo coste. Todas las familias eran atendidas en sus necesidades básicas. Vivienda digna, empleo y sueldo dignos y por tanto una calidad de vida que le permitiría sentirse como ciudadano libre e integrado en la sociedad con sus derechos y obligaciones. Un crecimiento social y humano al que cualquier ciudadano del mundo puede y debe de tener acceso. ¿Cómo permitir “tamaño disparate”? Siempre hubo, ricos y pobres, patrones y empleados, listos y tontos, nobles y plebeyos. Chozas y palacios, terratenientes y campesinos… ¿Cómo frenar este desajuste que implica perder nuestra condición de poderosos, de mandatarios, de jefes o presidentes de Estado, cuyas órdenes debe acatar el pueblo? Y otra vez se impone, la Cultura del miedo. Restringiendo a límites insospechados, los derechos del otro. Si obedecemos, tal vez con suerte y sacrificio, (olvidados), podamos entregar a nuestros hijos un pedazo de pan. Si no lo hacemos, el castigo será dejarnos a la intemperie, con el cielo raso o encapotado como único lugar para exhalar nuestro grito de terror. Y aquí seguimos, en silencio…, resignados… en esta España que nos quieren arrebatar. Nunca fuera más cabal y acertada la frase de: ¡España, un País de Pandereta! Raquel Herrero

viernes, 4 de octubre de 2013

TE QUIERO LIBRE


TE  QUIERO  LIBRE


Te  quiero  libre  en  tu  caminar

Sea  cual  sea  la  senda  elegida

Te  quiero  libre,  con  alas  para  volar


Te  pido,  me  dejes  en  libertad

Huida  o  aferrada  de  los  mismos  aposentos

Quiero  ser  libre,  para  volar


Ámame  si  así  lo  estimas

Si  de  mente  a  corazón,  resurge  ese  volcán

Ámame  libremente  hasta  la  eternidad


Deja,  que  yo  sea  diferente

Que  lejos  de  tu  alcoba  te  ame  más

Deja  que  mi  amor  sea  insurgente

Es  amor  y  nada  más.


El  lenguaje  de  los  signos

Vira  a  su  albedrio,  simple  y  llanamente

Tenlo  presente,  aquí  no  hay  disfraz


Retomo la  palabra,  ardid  de  la  suerte

Pan  y  vino  del  poeta,  cáliz  irreverente

Descansemos  juntos  como  ovulo  y  matriz

En  este  tiempo  justo  y  suficiente.


Raquel  Herrero

domingo, 29 de septiembre de 2013

ME HAGO CARGO


ME  HAGO  CARGO



No  me  vestí  de  soldado

para  dejar  de  batallar  en  esta  guerra

Soy  insumisa,  predecible  condición

de  quien  llagado,  oculta  sus  heridas

mientras  aguda  la  lanza,

vuelve  a  clavarse  en  su  costado



No  me  enredo  más  en  esta  parsimonia

Hay  tanto  por  hacer  que  me  provoca

anular  los  velatorios,  quitar  su  epitafio;

Serle  fiel  a  la vida  sabiendo  que  la  muerte

es  el  último  de  todos  los  fracasos                                                                



Voy  a  nadar  desnuda  en  ese  lago

para  aliviar  esta  sed  que  me  devora

Mezclaré  sus  jugos  y  fluidos

y  a  deshoras…

Con  mis  senos  erguidos  y  el  rocío  de  mi  boca;

Te  haré  mío,  bálsamo  de  mi  derrota.



Me  hago  cargo  de  este  delirio

De  este  desenfreno  que  todo  lo  alborota

La  mies  de  tus  labios  es  dulce,  jugosa

Bien  vale  esta  batalla

para  enredarme  entre  tus  muslos

y  salir  airosa



No  seré  yo,  la  musa  que  te  arroba

“Batiste  de  mis  pecados”

Solo  quiero  ser…  ¡la  rosa!



Raquel  Herrero

TONADA DE MUJER


TONADA  DE  MUJER

 

Y  por  esas  cosas  raras  de  la  vida

Se  perdió  nuestra  huella  al  caminar

Dejando  en  nuestra  piel  besos  y  heridas

Anhelos  y  recuerdos  de  un  ayer

y  de  un  lugar.

 

Y  hoy,  que  caminar  es  penitencia

Que  hasta  las  piedras  filosas  al  compás

desgarran  como  cuchillo  nuestras  hojas

Te  juro  que  no  encuentro  mi  verdad.

 

¿Qué  paso?, ¿qué  ruta  nos  venció?

¿Qué  duende  o  qué  brujo  descompuso,

este  gran  amor?

 

Y  por  estas  cosas  raras  de  la  vida

Me  abstengo  de  mi  grito  de  terror

y  me  afano,  casi  en  vano  con  pesquisas

Que  me  lleven  a  donde  se  perdió.

 

Y  hoy,  que  no  es  más  que  el  ayer  de  mañana

Miro  tras  los  cristales  y  me  vence  la  nada

de  un  diluvio  que  en  mis  ojos  no  cejó.

Y  el  ayer  repicando  como  una  campana

me  reprocha  un  mañana,  al  que  no  llegué.

 

¿Qué  pasó,  quién  ha  cegado  la  mirada?

¿Qué  lustro  o  qué  luna  se  durmió,

dejándome  sin  nada?

 

Y  por  esas  cosas  raras  de  la  vida

Yo  canto  esta  tonada

Que,  ni  siquiera  el  viento  lamentó.

 

Raquel  Herrero

lunes, 16 de septiembre de 2013

RESONANCIAS DE LA MAR


RESONANCIAS DE LA MAR

Buscaba entre las olas tu mirada
Tu paso ligero, tu voz, tu llamada
Buscaba el refugio de tu pecho ardiente
Sí…yo lo buscaba

Miraba al horizonte
Tan solo veía agua
Y una paz infinita, abrazando mi nostalgia

De espuma blanca eran tus sienes
De roca altiva el eco de mi palabra

Hombre que en la mar te escondes;
¡Resurge entre las olas bravas!

Ven a dejarme tu esencia
¡Ese perfume que emanas!

Me he quedado sin su fragancia
Y hasta la noche lo llama

No te lloro…, ¿pero sabes?
La mar me seduce con sus lágrimas saladas
Por eso te añoro...

Hombre tan hombre
“De espuma sus sienes blancas”

Raquel Herrero

sábado, 7 de septiembre de 2013

QUÉ NOS QUEDA


QUÉ  NOS  QUEDA

 

Qué  nos  queda

Entre  aquella  sonrisa

que  vaga  perdida

y  la  sal  de  una  lágrima

cómo  esencia  de  vida.

 

Qué  nos  queda

entre  aquél  corazón

que  rompe  y  rasga

y  el  otro,  músculo  viviente

ceñido  a  la  esperanza.

 

Que  nos  queda

De  aquél  silencio  que  dialoga

palabras  que  se  callan

y  el  otro  grito  imaginario

que  deviene  entre  las  sombras.

 

Qué  nos  queda

Entre  aquella  ventana  ferrosa

que  destruye  nuestra  calma

y  la  puerta,  sin  cerrojos

Pórtico  de  nuestras  almas.

 

Qué  nos  queda

De  la  sangre  que  hierve

al  versar  sus  filigranas

y  la  otra  que  se  obstruye

negándole  el  paso  al  alba.

 

Qué  nos  queda

Cuando  el  amigo  sincero

muere  y  la  vez  nos  mata

Qué  nos  queda

Cuando  ya  no  queda  nada.

 

Raquel  Herrero

viernes, 6 de septiembre de 2013

MACILENTA APTITUD


MACILENTA  APTITUD

 

Ojeo  las  páginas  del  libro

con  macilenta  aptitud

Apenas  diviso  el  contenido…

Alguna  imagen,  algún  lugar  perdido,

algún  rostro  que  me  lleva

a  ese  mundo  desconocido.

 

No  puedo  elevar  mis  pies  del  suelo

No  puedo,  afincarme en  otro  nido

Me  subyugan  recuerdos  tan  efímeros

que  como  el  trino  de  un  jilguero

apenas  se  han  percibido.

 

Busco,  entre  las  tinieblas

y  celajes  de  la  mente

un  hueco,  que  aun  permanezca  vacío

Un  símil  de  lugar,  donde  despierto,

o  dormido

se  venza  esta  desidia,  esta  falla

de  husmear  la  irrealidad

creyendo  que  me  creo

se  puede  cambiar  la  nota

en  este  pentagrama    de  armónico

disfraz.

 

Mis  leves  y  pausados  movimientos

son  como  la  enjundia

de  un  tiempo  que  se  va

Me  faltan  arrestos,  vigor,  libertad.

Ni  siquiera  la  noche

perturba  la  lírica

de  tanta  nota  final.

 

Atea  de  mi  mundo  imaginario;

Rasgo  con  desgana

las  hojas  amarillas

que  guardaba  por  años

dentro  de  mi  desván.

 

Cómo  pesan  los  minutos  de  mi  calendario

Cómo  pretendo  atrasar  este  sufragio

y  darle  a  este  viento  nuevas  alas

por  si  llega  el  momento

de  no  poder  mirar  atrás.

 

Raquel  Herrero