miércoles, 26 de noviembre de 2014

YA NO ME CUESTIONO

  

YA NO ME CUESTIONO

 Hoy, en este momento me cuestiono
 la existencia; no la mía
 que ya va por derroteros adquiridos
 y a la vez, con pocos miedos.

 Me cuestiono la vida
 Sus porqués y sus razones
 Nada vino o llegó de la nada
 ¿Pero…, de dónde vino?

 Me cuestiono la fe sin certezas
 La fe ciega en algo que no vimos,
 ni sentimos, ni vivimos… Perdón
 por tanta palabrería que suena a quejido
 probablemente por alguna interferencia
 que me hace dudar entre lo divino
 y aquello que de frente nos muestra el camino
 y sus espinas no más.

 Todo es un zarandeo, ahora se fue, ahora vino
 ¡Ah!, qué cómplice silencioso me parece
 sea este “Don juan” que trastoca nuestro sino
 y nos vuelve marionetas de la suya realidad.

Ya, no vuelvo jamás a cuestionarme
 que detrás de este desarme, de este pecado
“original” queda tan solo, sobrevivir, luchar…
Contra el fuego que nos quema, contra la guerra,
 contra el hambre, contra alguna que otra serpiente
 voraz.
 Luchar, sabiendo que tras ella, quedan las secuelas;
 Pero es preciso seguir, volar…
Y ya no me cuestiono, que tan solo un ser humano
 puede salvar a otro ser humano, y juntos
 en el abrazo, llorar, reír, llorar…

Raquel Herrero

martes, 27 de mayo de 2014

"PATOLOGÍA DE LA MENTIRA"

PATOLOGÍAS DE LA MENTIRA Expresiones como: “Odio la mentira”, “Yo nunca miento”, “Prefiero la verdad a la mentira, por mucho que me duela” Son afirmaciones de uso cotidiano…sin embargo podríamos decir qué en las mismas no existe una verdad absoluta. El ser humano desde la edad temprana, siendo aún infante, comienza sin comprender exactamente su significado, a mentir. ¡No mientas!, nos dicen los mayores, ¡dime la verdad!... El niño, percibe el estado del adulto, lo mira a los ojos, verifica sus facciones, sabe que hizo algo que puede costarle un castigo, una reprimenda, un azote, una bofetada, inclusive una paliza, dependiendo de la tolerancia y comprensión de aquellos a los que evidentemente siente como superiores. Lo que hizo no fue intencionado…no quería romper ese jarrón tan caro al que su mamá le tiene tanto cariño. Tampoco quería romper el cristal de la ventana, ni ensuciarse tanto con el chocolate… Él, ella, tan solo estaban jugando y de repente algo paraba su juego. El estruendo de aquél objeto destruido o esa camisa limpia, impecable con la que en breves minutos saldría a la calle, o la llantina de un hermano menor al que no le habíamos permitido quitarnos el balón…Son ejemplos de situaciones normales que se dan en la infancia, pero qué para el niño se magnifican cuando los progenitores se asoman y nos miran de ese modo tan extraño, desaprobando nuestra conducta. Entra de lleno el temor a nuestro cerebro, el latido se acelera, las manos y la voz nos tiemblan…el mecanismo de defensa bulle incontroladamente y nuestra reacción primigenia es mentir. Mentir para evitar a toda costa el enfado y sus consecuencias. ¿Podríamos decir entonces qué la mentira es una reacción del subconsciente, cuyo mecanismo está provocado por el temor? Siendo así, se podría afirmar la procedencia o cuando menos el origen de la tan traída y llevada mentira sin que en ello existan indicios de culpabilidad conscientes, no al menos en sus orígenes. Qué hubiera sido de la mentira si la reacción (causa, efecto) hubiera sido otra. En el ejemplo de los niños, siempre considerando su inmadurez e inocencia, previa al desafío que resulta la vida y mucho más la convivencia con familia y sociedad. Encontramos factible un cambio de conducta en aquellos que nos protegen y educan. Un cambio de lenguaje y de gestos serian seguramente los condicionantes de la posible no mentira, evitando a la vez el tan desagradable sentimiento de culpa y el propio temor que paraliza o confunde nuestros pasos de manera altamente nociva. ¿Qué ha sucedido mi niño…estás bien, te has hecho daño… cómo ha sido para que se rompiera el jarrón? Nuestro empeño en hacer que todo resulte natural, nuestro empeño en mostrar al niño que nuestra prioridad está basada en su bienestar, aportándole serenidad y consuelo a su posible disgusto y, o, susto por lo sucedido. Darán como resultado un diálogo basado en la confianza donde el menor se hará cargo de sus actos sin que por ello suponga trauma alguno al punto de tener que mentirnos queriendo evitar un castigo, que quizá sea inevitable, y no resuelva nuestro conflicto interior. La mentira pues, no formará parte de su formación que deberá de ser continuada y sostenida con el tiempo y el entorno donde se desarrolle su crecimiento. Son pocos los estudios que he encontrado dedicados al tema que nos ocupa. Aunque sí hay publicados algunos libros cuya protagonista principal es la mentira, como por ejemplo: La Psicología de la mentira por José María Martínez Selva. (Elche, 1955) Catedrático de Psicobiología en la Universidad de Murcia, donde es profesor desde 1978 de Psicofisiología y Psicología Fisiológica. Cómo detectar mentiras de Paul Ekman (Washington, 1934) psicólogo norteamericano experto en el estudio de las emociones y fue profesor de Psicología de la Universidad de california, en San Francisco, puesto del cual se jubiló en 2004. Además ha sido asesor del Departamento de Defensa de los Estado Unidos y del FBI. Se le ha concedido en tres ocasiones el Premio a la Investigación Científica del Instituto Nacional de la Salud Mental. De cualquiera de ellos extraeremos seguramente nociones sobre la misma y ejemplos múltiples de esta fusión perenne del hombre con el engaño o la mentira. Todo acto (digamos erróneo), tiene sus consecuencias dependiendo de la gravedad del mismo. Quizás por ello se ha intentado clasificar la mentira en base a la importancia de la misma. Hay mentiras inocentes, (mentira de niño), hay mentiras piadosas cuya finalidad es evitar (o eso se pretende) un daño al otro, o un mal mayor al que sabemos de fijo ya se ha creado. Evitar, mintiendo, que un conflicto se agrande descubriendo al autor o autores del mismo. Creemos en nuestro interior, que esa mentira por ser piadosa nos libera de la culpa y nos exime del hecho reprobable, de haber cometido esa falta, ese engaño. Hay mentiras trasgresoras, meditadas, estudiadas a conciencia que son usadas para propio beneficio. Sabemos que con una mentira podremos sacar provecho de algo que nos interesa obtener y omitimos la verdad o la camuflamos con la finalidad de salir victoriosos de cara a nuestros intereses personales. No hay coacción, (nadie nos obliga) Sin embargo lo usamos como complemento para alcanzar nuestras metas. Los ejemplos serian múltiples. Desde la negación a haber copiado en un examen, hasta el fingimiento de nuestras cualidades o méritos para (por ejemplo) obtener un trabajo, un favor, una pareja, un crédito personal… Obviamos que la mentira pueda ser descubierta, inclusive en caso de.- “Ser descubiertos”, tenemos por costumbre y en prevención de lo que pueda suceder, otra mentira que cubra o nos libere de la carga de la primera. Y esto sucede así cuando por sistema hemos adoptado la mentira como referencia de nuestro caminar dando pasos de gigante si es posible para, como ya dijimos conseguir nuestras metas. El que más y el que menos hemos hecho uso de la falsedad o la mentira aunque no siempre somos conscientes de ello o no le damos la suficiente importancia. La mentira está establecida en nuestra Sociedad lo mismo que cualquier otro enser o utensilio que nos facilita la vida y la convivencia. Estamos adaptados a su existencia y precisamente por ello nos pasa desapercibida, como que nada tiene que ver con nosotros, cuando es evidente su uso de manera cuasi permanente. ¿Puede la mentira convertirse en nuestra sombra, pegarse a nosotros del tal modo que nos resulte imposible deshacernos de ella? El apego a la misma puede pasarnos factura cuando existe una adicción que nos impide ser sinceros, esté en juego o no algo que lo motive. Mentirosos patológicos, así se denomina a quienes son o se sienten incapaces de entablar un diálogo sin que medie en algún momento una fantasía no estudiada que surge espontánea y que no tiene más sentido que alimentar la gula de su creador. A ellos les cuesta mucho reconocer esa mácula que los cubre. Está tan arraigada desde sus orígenes que ellos mismos acaban creyéndose sus propias fantasías, mentiras o divagaciones. Difícilmente cambiarán su actitud, pues en principio desconocen la gravedad o el perjuicio que pueden trasmitir a otros. Lucharán impávidos contra la desconfianza que provocan sin llegar a sentirse culpables de sus actos. De manera curiosa incluso la mentira nos sirve para conocer la verdad; para desenmascarar al mentiroso…, cuando la evidencia muestra que ambos estamos cometiendo la misma falta o estrategia. Conclusión: ¿Qué es la mentira, una carencia afectiva, un fraude, una estrategia, un hecho deleznable, un escudo que evita raspaduras incomodas, un método rudimentario que protege nuestra intimidad. Un error de aprendizaje que nos cuesta desaprender..? Miénteme, con ¡honestidad! Raquel Herrero

lunes, 7 de abril de 2014

FENÓMENO PSÍCOSOCIAL El Género humano, racional e inteligente por Naturaleza. Así estamos catalogados los seres vivos. Hombres y mujeres cuya capacidad personal supera al resto. Sin embargo nacemos torpes, vulnerables, incapaces de sobrevivir sin el apoyo de manos adultas. Madre, Padre, Hermanos,… Solo el llanto se alinea con nuestra innata debilidad para reclamar una atención que no sabemos explicar. El hambre, el frio, el calor, la enfermedad, inclusive la tristeza, el miedo, la soledad…son sensaciones, necesidades, sentimientos que escapan a nuestro control sin esa ayuda de aquellos que llamamos progenitores. Cualquier animal “irracional” es capaz al poco de nacer, de ponerse en pie y casi de forma inmediata buscar su alimento en el pecho materno y abrigo y protección entre ese cuerpo que acaba de conocer, pero reconoce, como su protector y aliado en sus primeros meses de vida. En esto nos ganan, su proceso cognitivo es superior al nuestro. El niño, el bebé, moriría al poco tiempo si no tuviera o tuviese, esas manos amorosas para proporcionarle todo aquello que no es capaz de conseguir por propios medios. Y así será durante años, cuando al convertirnos en adultos nos emancipamos y caminamos por la vida a libre albedrio. ¿O, quizás esto, tampoco sea del todo cierto? ¿Hasta dónde somos capaces de pensar y de actuar por nosotros mismos, sin ser influenciados por el entorno? Cómo es posible qué, en un momento dado, un grupo de gentes que no conocemos personalmente, que probablemente no llegaremos a conocerlos nunca y mucho menos a intimar, salvo honrosas excepciones. Personas que además en un breve espacio de tiempo desaparecerán de nuestras vidas o de nuestro entorno cercano con la loable y sana intención de continuar su vida (sin nuestra presencia). Me pregunto, cómo es posible que dichas personas ejerzan sobre nosotros un poder tan absoluto; al punto de manejar los hilos de nuestra propia existencia. Ellos, dictan las normas a seguir. Indican cual debe de ser nuestra conducta, deciden qué trabajos realizamos y el salario que recibiremos por ello. Deciden, cual será nuestra escuela, nuestra Universidad. Que temas o materias estudiaremos obligatoriamente y cómo no, decidirán si estamos o no capacitados para obtener un título que nos avale más adelante. Este grupo de personas, cuyos nombres y apellidos en muchas ocasiones desconocemos. Deciden nuestros derechos en algo tan básico cómo imprescindible, la Salud. Nos eligen, hospitales, médicos y medicamentos y que clase de atención recibiremos en caso de necesitarlo. Deciden también cuándo y cómo tendremos acceso a una vivienda en propiedad o alquiler. Pero aun llegan más lejos, mucho más. Deciden aspectos tan íntimos o personales, como lo son: La religión, el uso que das a tu cuerpo, con quién o con quién no, debes de establecer una relación de pareja. Deciden si usas o no medios anticonceptivos y en el caso de las mujeres; ellos deciden si llevas adelante o no, tu embarazo. Podríamos alargarnos más en este estudio o ensayo psicosocial que pone un poco entre dicho la libertad de la que presume el género humano para decidir por si mismo “el guion”, meta, camino y desenlace de su paso por la vida. Raquel Herrero

viernes, 28 de marzo de 2014

"ANDARIEGOS DE LA PALABRA" 1ª ANTOLOGIA POETICA DE UNIVERSOS LITERARIOS Por fin llegó el libro. Agradecer su colaboración a todos los participantes que compartieron sus poemas para su creación. Recordar que los tres ganadores en las categorías asignadas, recibirán un ejemplar de modo gratuito. Son estos: Pedro Manuel Peñuela (Poema de amor) Roberto Brindisi (Poema Social) Josmar Trejo (Poema Erótico) Aquellos que deseen adquirir el libro, me lo comunican, por favor. El precio del libro es 15€ Euros+ Gastos de envío. Espero que lo disfruten tanto como yo en su creación. Les aseguro que ha quedado muy hermoso. Gracias a todos Un abrazo enorme Raquel Herrero

viernes, 14 de marzo de 2014

CAMINANDO SUEÑOS

CAMINANDO SUEÑOS Me estoy yendo y no quiero marcharme. En mi meta puede estar el precipicio, mas no sé cómo olvidarme de algo que jamás llamé capricho. Forjé con propias manos mi Universo. Puerta y ventanas abiertas. ¡Adelante, adelante…! Busquen su acomodo, guarden su equipaje; En este viaje no necesitan mas que único ropaje. Y se llenó la Posada de cuerdos y de locos emigrantes Algunos, quedaron para siempre, otros, aun deambulan inconstantes. Me estoy marchando y juro por mi vida que quisiera quedarme pero hay un hueco, un vacío, un lugar que jamás llenará nadie. Se ha marchado el jornalero; Aquél que amasó mi pan, aquél cuya savia fuera mi alimento y ahora es harina de otro costal. Juro que nada me invento cuando digo que hasta en sueños soy presa de mi libertad. Raquel Herrero