lunes, 6 de abril de 2009

¡!VEN!¡





¡¡VEN!!


Ven, entrégale a mi piel caricias nuevas
Perfumes y fragancias…besos y sonetos
Ven, acorta la distancia de los cuerpos
Amémonos de nuevo… ¡Ven!
La vida es…; Tan breve …
En un instante puede desaparecer.

No dejemos morir esto tan bello…
Tu piel y mi piel, la yema de tus dedos,
el ansia de mi boca, tu lengua de fuego
Ven, acércame a la gloria en este averno
Desnudos nuestros cuerpos… Gocemos
Lo real y lo soñado, lo perdido u olvidado,
lo querido y deseado, lo vivido u añorado
Ven, ven,… quiero sentirte a mi lado;
Calmar nuestra sed…

Quiero entre mis labios la esencia del
deseo, que navegues por caudales de
gustoso juego. Sin censuras, sin lamento
Solo instinto, solo amor, solo fuego.
¡¡Ven!!


Raquel Herrero

domingo, 5 de abril de 2009

LEVANTA EL VUELO


¡Levanta el vuelo Halcón!, levanta el vuelo
No mereces arrastrarte más.
Siempre fuiste, señorial, altivo, dueño de
tu propia libertad…
Ya basta de comer carroña, ¡Basta ya!
Tu lugar, no es estar acorralado, oprimido,
lastimado…
Anudado en ese nido tan lleno de soledad.
Surca los mares, planea vientos, noches
y lunas, astros, auroras… nubes y cielo
Remonta el vuelo, vuelve a soñar.
No eres ave de rapiña, ni pasto de campiña
No eres esclavo, ni despojo, ni ganado.
Vuelve a tu estado, recupera las alas que
Te han quebrado…
¡Ay Halcón!, olvida el miedo, aleja tu terror
Eres de sangre caliente y de ardiente corazón
Se valiente, no consientas ser la presa
de un tirano cazador.
Qué expone como triunfo tu cabeza, mientras
Estruja y magulla tu noble corazón.
¡Ay Halcón! Regresa, reposa entre las alas
de aquel Águila dorada, que fue tu Sol
Y tu luz.




Raquel Herrero

jueves, 2 de abril de 2009

TRISTE CANTO





TRISTE CANTO


Me ahogan las penas,
el verso querido de aquel que no llega
Me oprime en el pecho el dolor,
de un dolor que no es quimera,
de un amor que desespera.
Y esta espera… que me causa desazón
Y no encuentro la razón,
De esta queda soledad, de la injusticia terrena
Que me arrastra hasta la arena
donde caen entretejidas mis lagrimas de sal.

¡Este fuego que me quema!..

Esta siniestra condena que no me deja vivir
Que me tiene prisionera mientras ella
la tristeza, se apodera.
Es mi dueña y carcelera, mis grilletes
mi cadena, la soga que me oprime y ahoga.
La agitación de las olas en esta mar de agonía
tan tuya y tan mía.

El silencio, la quietud;
Este estado inamovible qué es mi cruz,
Un abnegado tormento de un tiempo adulterado
transitado en lasitud. Porque no alcanza la luz
a enfrentar nuestras miradas
en esta ciega hondonada, qué es tumba,
qué es morada, ataúd, que guarda soterrada
mi sonrisa, mi paz, mi calma
el reflujo de aquella marea qué, me
hacía danzar con alegría entre gestos y entre
guiños, abrazada a su cariño como duende,
como niño, entre olivares y sueños.

Raquel Herrero

sábado, 28 de marzo de 2009

APRENDÍ





APRENDÍ

Aprendí a quererte,
como tierra de secano al regadío
Estriada, hueca, gélida, vacía
Con semillas arrojadas al olvido.
La sed de mi boca, anhelando
el maná de tu rocío.
Aprendí ha soñarte
presa de mis desvaríos
Como sueña el amante con su Luna
O aquel torito bravío;
Que espera orillado al río
A su enamorada Luna.
Aprendí a esperarte
en portales de aventura
Mientras gira la ruleta, en
alas de la fortuna
que me llevó a conocerte entre
claros y penumbras.

Aprendí, a reconocerte
como el viento reconoce un
tiempo desapacible de silbidos
y lamentos que crujen zarandeados
por fantasmas y tormentos.
Aprendí a comprenderte
Entre huidas y silencios, entre
Sabanas vacías, entre carencias
de besos, entre lágrimas quiescentes
Refugio de la pena mía.
Aprendí a enamorarme,
Del amor “que yo querría”
¡Ese que me conquistaba!, que
Penetraba en mis venas hasta
que la sangre ardía
¡Ese! qué en mi provocaba los
Albores de la vida.

Quise aprender a olvidarte
Como se olvida la noche del
día que la precedía, como olvida
el moribundo el aferrarse a la vida
Cuando su aliento profundo suena
Solo a despedida.
Quise aprender a olvidarme
de lo que hube aprendido
De quererte, desearte, comprenderte
Del haberte conocido…
Pero no pude ¡Amor mío!

Bien poco sabe quererte,
Quien te arroja en el olvido
O no tiene sentimientos,
O es que jamás te ha querido.


Raquel Herrero.

viernes, 27 de marzo de 2009

GOZO COMPARTIDO




Una y otra vez,
miro tu imagen reflejada en el espejo
Juegan tus manos enredando mi cabello,
tu boca deja marcas de succiones en mi cuello
mientras sutil y descarado
Apartas de mis senos encajes y bordados
para cubrirlos de besos con esos…
labios húmedos, cálidos, aviesos.
Tu torso,
terso y desnudo unido a mi espalda,
me regala insinuaciones que provocan en mí
fibrilamientos y pasiones
La firme musculatura de tus brazos
rodea mi cuerpo…
El deleite ha comenzado.

Nuestras manos entrelazadas, suben y bajan;
Exploran los caminos
Y de vez en cuando escapan
Palpando, acariciando, eligiendo recorrido.
Las mías, desean asir tu miembro,
Y las tuyas explorar…
Socavando entre mis piernas
un trazado vaginal


Se escuchan jadeos, gritos y gemidos
Corazones bombeando con un mismo latido
El tiempo se detiene en nuestros cuerpos, vencido
Testigo silencioso de un amor enloquecido.
Copulativamente,
Pactado y deseado, el coito se ha cumplido.



Raquel Herrero

martes, 24 de marzo de 2009

¡QUE LÁSTIMA ME DA!



¡QUE LÁSTIMA ME DA!


Dicen que vivo en un mundo irreal
Que alimento mi vida de palabras
Sin más. Que invento melodías
Que no puedo escuchar, que
Persigo sueños imposibles de alcanzar
Que soy presa de mi propia libertad.
¡Que lástima me da!
Ellos viven, por vivir no más,
El tedio y la rutina son espejo;
Fiel reflejo de su triste soledad.
Se adivina en sus miradas el vacio
Que anida en sus entrañas,
No hay luz, ni color, solo maraña
Traslucida maraña que acompaña,
Su perdido tiempo en laxitud.
¡Que lástima me da!
No sepan del valor de una sonrisa
De miradas que insinúan provocando
Los rubores, de labios humedecidos
Para saciar otros labios,
de cuerpos febriles que rondan afines
las rutas hermosas hasta sus confines.
Los ardientes deseos que desfoguen
Con vehemencia la pasión de apuesta
Rosa prendida, que aproxima
su fragancia al apuesto Tulipán
que ferviente la recibe,
asemillando el lugar.
Mientras que un dulce tábano
Se muere de envidia porque
No puede, participar.


Raquel Herrero

sábado, 21 de marzo de 2009

PROVOCADA MUTACIÓN


Provocada mutación

Poseída, demente, tal vez loca,
me estoy mordiendo las ganas
de acercarme hasta tu boca...
De saborear tus labios,
de comerte a besos,
de voltear fluidos
de jugosos filamentos.

Poseída, demente y loca,
me estoy guardando la gana
de robarte, cual ladrona...
para esconderte en mi cama;
Encadenarte a mi pecho y
amamantar cual leona las
ansias de tu sexo.

Y es que me quita el sentido,
tus ojos amarronados, tu porte,
porteño, el cálido ensueño de
sentirte como el dueño
de este cuerpo alborotado,
tembloroso, febril, anhelante,
que en el alma se ha quedado.

Y en este mi desvarío
olvidarme de la dama
que por serlo se ha perdido
el encuentro con la llama
de dos cuerpos encendidos.
Y en este momento, solo mío
gozar el instante de tu desafío.

Dejar que tus manos, paseen
por mi vientre, que opriman
consistentes, mis nalgas y
mi cintura, arqueando movimientos
en abierta cobertura.
Que en tornándose duna,
forma y empuja al viento
a penetrar virulento, derramando
afluentes de torrentes nacarados,
de estallidos que provocan,
el éxtasis,
de una sonrisa placentera
por haber gozado una vez más,
de su posible y real quimera.

Raquel Herrero

PROVOCADA MUTACIÓN




Provocada mutación

Poseída, demente, tal vez loca,
me estoy mordiendo las ganas
de acercarme hasta tu boca...
De saborear tus labios,
de comerte a besos,
de voltear fluidos
de jugosos filamentos.

Poseída, demente y loca,
me estoy guardando la gana
de robarte, cual ladrona...
para esconderte en mi cama;
Encadenarte a mi pecho y
amamantar cual leona las
ansias de tu sexo.

Y es que me quita el sentido,
tus ojos amarronados, tu porte,
porteño, el cálido ensueño de
sentirte como el dueño
de este cuerpo alborotado,
tembloroso, febril, anhelante,
que en el alma se ha quedado.

Y en este mi desvarío
olvidarme de la dama
que por serlo se ha perdido
el encuentro con la llama
de dos cuerpos encendidos.
Y en este momento, solo mío
gozar el instante de tu desafío.

Dejar que tus manos, paseen
por mi vientre, que opriman
consistentes, mis nalgas y
mi cintura, arqueando movimientos
en abierta cobertura.
Que en tornándose duna,
forma y empuja al viento
a penetrar virulento, derramando
afluentes de torrentes nacarados,
de estallidos que provocan,
el éxtasis,
de una sonrisa placentera
por haber gozado una vez más,
de su posible y real quimera.

Raquel Herrero



Provocada mutación

Poseída, demente, tal vez loca,
me estoy mordiendo las ganas
de acercarme hasta tu boca...
De saborear tus labios,
de comerte a besos,
de voltear fluidos
de jugosos filamentos.

Poseída, demente y loca,
me estoy guardando la gana
de robarte, cual ladrona...
para esconderte en mi cama;
Encadenarte a mi pecho y
amamantar cual leona las
ansias de tu sexo.

Y es que me quita el sentido,
tus ojos amarronados, tu porte,
porteño, el cálido ensueño de
sentirte como el dueño
de este cuerpo alborotado,
tembloroso, febril, anhelante,
que en el alma se ha quedado.

Y en este mi desvarío
olvidarme de la dama
que por serlo se ha perdido
el encuentro con la llama
de dos cuerpos encendidos.
Y en este momento, solo mío
gozar el instante de tu desafío.

Dejar que tus manos, paseen
por mi vientre, que opriman
consistentes, mis nalgas y
mi cintura, arqueando movimientos
en abierta cobertura.
Que en tornándose duna,
forma y empuja al viento
a penetrar virulento, derramando
afluentes de torrentes nacarados,
de estallidos que provocan,
el éxtasis,
de una sonrisa placentera
por haber gozado una vez más,
de su posible y real quimera.

Raquel Herrero

Provocada mutación




Provocada mutación

Poseída, demente, tal vez loca,
me estoy mordiendo las ganas
de acercarme hasta tu boca...
De saborear tus labios,
de comerte a besos,
de voltear fluidos
de jugosos filamentos.

Poseída, demente y loca,
me estoy guardando la gana
de robarte, cual ladrona...
para esconderte en mi cama;
Encadenarte a mi pecho y
amamantar cual leona las
ansias de tu sexo.

Y es que me quita el sentido,
tus ojos amarronados, tu porte,
porteño, el cálido ensueño de
sentirte como el dueño
de este cuerpo alborotado,
tembloroso, febril, anhelante,
que en el alma se ha quedado.

Y en este mi desvarío
olvidarme de la dama
que por serlo se ha perdido
el encuentro con la llama
de dos cuerpos encendidos.
Y en este momento, solo mío
gozar el instante de tu desafío.

Dejar que tus manos, paseen
por mi vientre, que opriman
consistentes, mis nalgas y
mi cintura, arqueando movimientos
en abierta cobertura.
Que en tornándose duna,
forma y empuja al viento
a penetrar virulento, derramando
afluentes de torrentes nacarados,
de estallidos que provocan,
el éxtasis,
de una sonrisa placentera
por haber gozado una vez más,
de su posible y real quimera.

Raquel Herrero

Provocada mutación

Provocada mutación


Poseída, demente, tal vez loca,
me estoy mordiendo las ganas
de acercarme hasta tu boca...
De saborear tus labios,
de comerte a besos,
de voltear fluidos
de jugosos filamentos.

Poseída, demente y loca,
me estoy guardando la gana
de robarte, cual ladrona...
para esconderte en mi cama;
Encadenarte a mi pecho y
amamantar cual leona las
ansias de tu sexo.

Y es que me quita el sentido,
tus ojos amarronados, tu porte,
porteño, el cálido ensueño de
sentirte como el dueño
de este cuerpo alborotado,
tembloroso, febril, anhelante,
que en el alma se ha quedado.

Y en este mi desvarío
olvidarme de la dama
que por serlo se ha perdido
el encuentro con la llama
de dos cuerpos encendidos.
Y en este momento, solo mío
gozar el instante de tu desafío.

Dejar que tus manos, paseen
por mi vientre, que opriman
consistentes, mis nalgas y
mi cintura, arqueando movimientos
en abierta cobertura.
Que en tornándose duna,
forma y empuja al viento
a penetrar virulento, derramando
afluentes de torrentes nacarados,
de estallidos que provocan,
el éxtasis,
de una sonrisa placentera
por haber gozado una vez más,
de su posible y real quimera.

Raquel Herrero

viernes, 20 de marzo de 2009

Y LA VIDA



Y LA VIDA

Y la vida sigue,
por mucho que yo le pida,
que le ruegue una parada.
Un camino, una huella
que me guie hasta tu alma.
Y la vida sigue,
por mucho que yo quiera
se detenga
y me lleve hasta tu estancia.

La vida continúa…
Y bien poco le importa
mi desgracia o mi fortuna.
Mis ganas de abrazarte,
mis lágrimas bajo la luna.
La vida continúa y nada sabe,
aun que lo sabe todo,
de este amor que amar no puede,
de este amor que amar no sabe,
por que nadie lo ha enseñado
A querer sin abrazarse.

La vida continua…
Y otro día se ha perdido en
Alas del infortunio.
Nadie sabe ni sabrá nunca,
de la profunda agonía
cuando el alma se derrumba;
Porque no hay cuerpo que lo cobije,
ni hay cuerpo que lo cubra.
Porque no hay cuerpo que lo recoja,
Mientras vencido, abatido, cansado y dolorido;
Sucumbe al invierno frío
Desquebrajándose como escarcha.

Y sigue la vida,
con su alegre mirada
Y mi sonrisa triste.
Su piel mutando y mi piel ajada
de tanta fatiga de tanta añoranza,
por ver si nacía el aliento nuevo
desde mis entrañas.
Y sigue la vida…
Y renazco de muertes en cada alborada
Porque espero verte. Si no es hoy,
será mañana??

Raquel Herrero

jueves, 19 de marzo de 2009

FLOTA EN EL AÍRE



Flota en el aíre

Flota en el aire,
se palpa, se huele.
Fragancias extrañas,
se escucha el silencio,
se paralizó el reloj
del que nada obtiene.

Efluvios, marejadas,
torrentes, vendavales;
Cristales que se rompen,
latidos inconstantes
Confundidas mentes,
en temidos duelos.

Creencias arraigadas
con seguridad a prueba.
Metas trabajadas, soñadoras
en un instante se esfuman,
se alejan, se evaporan,
queda mortecina la piel.

Túnel oscuro tenebroso.
Fantasmas que aparecen,
ángeles endemoniados,
derrumbe y acoso...
Acude el dolor generoso.

Mordazas, grilletes, cadenas
que dejan cicatrices,
qué ahondan en la pena
quebrando los vocablos
de aquellas melodías
que huyen, despavoridas.

No queda inspiración,
no perfuma la rosa,
el sol se apagó...
No llegan las caricias,
se escondió el amor
En un pozo sin fondo
todo, todo, se precipitó.

Raquel Herrero

FLOTA EN EL AÍRE




Flota en el aíre

Flota en el aire,
se palpa, se huele.
Fragancias extrañas,
se escucha el silencio,
se paralizó el reloj
del que nada obtiene.

Efluvios, marejadas,
torrentes, vendavales;
Cristales que se rompen,
latidos inconstantes
Confundidas mentes,
en temidos duelos.

Creencias arraigadas
con seguridad a prueba.
Metas trabajadas, soñadoras
en un instante se esfuman,
se alejan, se evaporan,
queda mortecina la piel.

Túnel oscuro tenebroso.
Fantasmas que aparecen,
ángeles endemoniados,
derrumbe y acoso...
Acude el dolor generoso.

Mordazas, grilletes, cadenas
que dejan cicatrices,
qué ahondan en la pena
quebrando los vocablos
de aquellas melodías
que huyen, despavoridas.

No queda inspiración,
no perfuma la rosa,
el sol se apagó...
No llegan las caricias,
se escondió el amor
En un pozo sin fondo
todo, todo, se precipitó.

Raquel Herrero

SE DETUVO


SE DETUVO

Se detuvo el tiempo impío. La memoria
enajenada, niega en rotundo dar un solo
paso en dirección contraria. El túnel es
oscuro, tenebroso, traicionero…
En aquel lugar, aún queman las brasas
que los malditos fantasmas, justicieros
endemoniados, continúan atizando con
cruel y denodado empeño.
Ellos, le borraron la sonrisa a latigazos
Mordiendo su lengua con saña, enmudecieron
sus gritos, sus palabras. Su garganta, soporta
la acidez del fluido envenado, que obligada,
hubo de digerir sin masticar.
El hedor nauseabundo de aquellos amargos
tragos regurgitan bocanadas de amenazas
despiadadas, empujes, codazos, patadas.
Ungidas y babosas bofetadas, aplastamientos
cerebrales…mientras el eco de ruego eterno,
titila a ritmo acelerado.
¡Ven a buscarme dama negra! ya estoy
preparada, que no le cabe a mi cuerpo
Ni una más de sus puñaladas. Qué
Desollaron-me viva, que mi cuerpo es despojo.
Que la imagen que el espejo me devuelve,
huye despavorida, con terror en la mirada
de ver como hicieron presa, de carne tierna
y jugosa en sus primeros abriles…
Desvirgando la viña confinada a morir o
a lo peor; vivir con esa lacra.
Nadie escuchó sus quejidos ni lamentos,
nadie acudió, para sanar sus heridas.
No hubo jueces, ni testigos, ni clemencia.
Los verdugos, se jactaban en su ausencia
Siempre al acecho, siempre satisfechos
de impartir su condena.
Aullaban los lobos en la noche, perdidos
de su manada, cuando la nena, quiso
también perderse en busca de su alborada.
Lamiendo sus heridas, escondiendo su mirada,
huyo furtivamente, aquella madrugada
en busca de una mano que no la maltratara.
Desconociendo derechos, ignorando su sino,
el abuso de su cuerpo dejó de ser desatino.
No me golpees, no lo hagas y te ofrezco;
Por una sonrisa… un beso, por un beso, una
mirada, por una mirada… un mundo. Por una
suave caricia…yo entrego hasta mi alma.

Raquel Herrero

martes, 17 de marzo de 2009

CAMINOS





CAMINOS


Vagar por caminos de arenas y vientos
Se escuchan pisadas, palpando momentos
Y las huellas infundadas, son quejidos
son silencios.
Hay ausencias, distancias como abismos
Sombras aferradas que persiguen ser
Un sueño; que se arrastran de puntillas
Que se adhieren como lapas.

Y son los caminos de forja y vidriado
Caminos ferrosos, espejos mojados
Que nublan los ojos, que quiebran costados
La mente es despojo de tiempos pasados.
Danzar por caminos de acopio y sonatas
De ácidos vinos, de pan mohecido, de ruido
Estridente, de campos vacios, de frías fogatas
No hay techo ni abrigo en danza macabra.

Y son los caminos de fe y esperanza
Excelsas llanuras de verdes trigales, trino
De jilguero, aromas de azahares, baladas
Al viento, rosas con esencia, vitales latidos
Susurros, querencias…
Caminos asemillados de miradas sin cordura
De amantes enamorados, de aventuras locas
Que a la luz de la luna, muerden bocas
Asiendo cinturas, amagando cuerpos, se
Despejan dudas.
El camino es pasional, ¡Bendita cura!

Raquel Herrero

viernes, 13 de marzo de 2009

CANSADA


Cansada
Voy a marchar, lo haré desde el silencio
Demasiadas veces, toqué la misma puerta
Para obtener la mudez de una respuesta.
Fui la niña ciega de Gardel
La sorda melodía de Beethoven
El lamento mudo de un campo santo
El secreto de los versos de Cyrano
Marcharé sin rencores ni reproches
Con lo bello acontecido en la memoria
Agradecida por un tiempo compartido
Entre los bellos sueños y la gloria.
Fueron muchas las batallas enfrentadas
Defendidas con la pluma de mi espada
Me mantuve erguida y alentada, pude
Resucitar de morgues en cada alborada
Hoy levanto la vista y son tan tristes
Las miradas… Hoy me cuesta tanto
Continuar… Hoy estoy muy cansada.

Raquel Herrero

CANSADA




Cansada


Voy a marchar, lo haré desde el silencio
Demasiadas veces, toqué la misma puerta
Para obtener la mudez de una respuesta.
Fui la niña ciega de Gardel
La sorda melodía de Beethoven
El lamento mudo de un campo santo
El secreto de los versos de Cyrano
Marcharé sin rencores ni reproches
Con lo bello acontecido en la memoria
Agradecida por un tiempo compartido
Entre los bellos sueños y la gloria.
Fueron muchas las batallas enfrentadas
Defendidas con la pluma de mi espada
Me mantuve erguida y alentada, pude
Resucitar de morgues en cada alborada
Hoy levanto la vista y son tan tristes
Las miradas… Hoy me cuesta tanto
Continuar… Hoy estoy muy cansada.

Raquel Herrero

miércoles, 11 de marzo de 2009

JARDINERO





Jardinero

Semilla la tierra jardinero
y no olvides, día por día
regarla con un ¡te quiero!

Verás cómo esa tierra
agradecida, se llenará
de lilos, de rosales,
de mieles dulces
y de azahares.

Cuando tus lágrimas,
como gotas de rocío
amamanten los campos
sedientos, de frutos
reverdecidos

Raquel Herrero

SOMOS





Como trotamundos de la vida
vagamos por caminos inventados
a pies descalzos, a pecho descubierto.
Con las manos abiertas abrazamos,
cargamos en la mochila, sueños
gastados. Lo malo, lo bueno,
lo peor y lo mejor de un tiempo
fenecido y transitado.
Somos, peregrinos solitarios
que van de vez en cuando
usurpando en soledades,
pregonando sus carencias,
al juzgo sentenciados.
Profanando territorios que nos
son inalcanzables, rozando pieles
que son de nadie. Finas, sedosas
de tacto inigualable.
Somos pasajeros sin destino,
Corazones errantes. Paz y guerra
sublimes estandartes de desérticas
tierras, donde habita inclemente
un estrépito muro de lamentos
en un silencio constante.
Nos cansa el descanso, la parada.
Los tropiezos nos derrumban para
vernos levantados. Acusadores y
acusados, sintiendo incomprensible
los gritos y candados, mientras
los propios grilletes son fieles
aliados de la insistencia cruel
en amar y ser amados.
Vagabundos de éste, nuestro
mundo imaginado, nadamos
a contracorriente porque no
queremos, morir ahogados.
Raquel Herrero