lunes, 12 de diciembre de 2011

Y ME QUEDA

Y ME QUEDA




Y me queda, lejos tu presencia

y me queda tan cerca la ausencia

que oprime el contorno de mi pecho

la fluidez de mis venas.

Y me queda, tan lejos tu recuerdo

y me queda tan cercana su dolencia

que es espasmo de luz

en esta noche cerrada y quieta.

Todo lo absorbo, callada y sedienta.

He zurcido la rotura de mis fibras

no sé bien porque causa;

Tal vez, porque si ellas agonizan

morirá la esperanza,

el nuevo amanecer, la voz sentida

en lo profundo de un mundo

que no se quiso estar a mi medida

Demasiado ancho, largo, compacto

y compartido.

Me asusta la profundidad de sus lagos

y ese océano por donde vago a la deriva.

Y es, que me queda, “tanta condición sin garantía”

Me queda, tan lejos su presencia,

tan lejos aquellas manos

que por un instante nuevo

se aferren a las mías

Me queda, un sabor salado entre los labios

porque llueve, siempre llueve

hasta calar el alma mía.



Raquel Herrero