lunes, 11 de abril de 2011
viernes, 8 de abril de 2011
DESDE SU ESENCIA
DESDE SU ESENCIA
En esta noche desvelada
Se me infringía, dar una vuelta por tu esencia
La que ayer me confesaba una solidez meditada
Sosteniendo, una calma qué, sofocada
Acertó a languidecer, sin esperar, ni comparecer
Ante su ignota mirada.
Me costaba comprender aquella decisión que confesaba
Preferencias inusitadas. Retirándole a la flor, su perfume
Deshojando cada pétalo, sin una sola mirada
Vaciando un espacio, que casi por piedad
Necesitaba ser llenado
La actuación, resultó con diploma de posgrado
Cuando desde la escuela de la vida tristemente decidimos
Herir a quien amamos, para que ganen batalla, aquellos
Que jamás darían el todo por la nada
Complejo, mirarse en el espejo, sin sentir
Que no hubo tal vez, tal fingimiento
Que la piel perdió tersura y brillo, que los ojos
Ya no resultan cristalinos, que perdieron esa luz que emana
Desde un fuego encendido. Qué la retina se desprendió
Al derramar cada gota de licuado salino
Que en el canal de su pecho se perdió guía y camino
Que el olvido se hizo viejo y olvidó lo más querido.
Así paso la noche, esta noche de vigilia
Hasta que un amanecer compadecido, se prendó de mí
Dejándome rendida
Fue entonces cuando de un mal sueño desperté
Y tú llegabas… con tu avidez y dulzura
Para calmar esta sed, que de tan lejos provenía
Certera, como el mismo renacer
Raquel Herrero
miércoles, 6 de abril de 2011
ATURDIMIENTO VORAZ
ATURDIMIENTO VORAZ
Es el Eco del silencio,
El que llega para aturdir,
Para agasajar con su insolencia los recuerdos
Aquellos que marcan en la piel
Cada huella de tanto llano desierto
Entremezclado de gritos lastimosos
Gritos airados, vocablos rotos
Y sabor amargo en la boca, que mastica
Para poder digerir y tragar
La impresentable y cobarde retirada de la vida
De modo inconsciente, se consiente
Se mira hacia el interior y la incordura pretende
Pagar algún error, con la mirada al frente
Descubrir que tal vez, queramos redimir
Un supuesto pecado, un pensar diferente
Cuando callamos ese nombre del amor
Que nos cruje, como cruje el desequilibrio de los huesos
Como cruje el zigzagueo entre los dientes.
No está preparado el mundo, ni el hombre
Para aceptar su derrota, lo “indigno” de proclamar
Que sólo por amor, despide su esencia el alma rota
Que llegaron a destiempo las flores que perfuman
La piel que exuda su llanto en la sien
La penitencia dicta su sentencia
Es del prójimo el perfume que pretendes
Son otros los ojos que brillan junto a él
Tu sentimiento hace ya tiempo, es y fue pecaminoso
Es obvia la cruz que has de llevar por él
Posiblemente, redimiendo de modo erróneo
El haberte aferrado a un cariño tan hondo
Del que no puedes ni te quieres desprender
Misterios al descubierto, de un camino incierto
Que en algún momento comenzaste a recorrer
Tus pasos, llevaran siempre encadenados
Los silentes latidos, lacerados
De aquél sobreviviente qué por no morir
A un hierro rojizo, candente…se aferró
Si te preguntan, no reniegues de lo evidente
Es un amor insuficiente, tristemente insuficiente
Que desde siempre te esperó.
Raquel Herrero
Es el Eco del silencio,
El que llega para aturdir,
Para agasajar con su insolencia los recuerdos
Aquellos que marcan en la piel
Cada huella de tanto llano desierto
Entremezclado de gritos lastimosos
Gritos airados, vocablos rotos
Y sabor amargo en la boca, que mastica
Para poder digerir y tragar
La impresentable y cobarde retirada de la vida
De modo inconsciente, se consiente
Se mira hacia el interior y la incordura pretende
Pagar algún error, con la mirada al frente
Descubrir que tal vez, queramos redimir
Un supuesto pecado, un pensar diferente
Cuando callamos ese nombre del amor
Que nos cruje, como cruje el desequilibrio de los huesos
Como cruje el zigzagueo entre los dientes.
No está preparado el mundo, ni el hombre
Para aceptar su derrota, lo “indigno” de proclamar
Que sólo por amor, despide su esencia el alma rota
Que llegaron a destiempo las flores que perfuman
La piel que exuda su llanto en la sien
La penitencia dicta su sentencia
Es del prójimo el perfume que pretendes
Son otros los ojos que brillan junto a él
Tu sentimiento hace ya tiempo, es y fue pecaminoso
Es obvia la cruz que has de llevar por él
Posiblemente, redimiendo de modo erróneo
El haberte aferrado a un cariño tan hondo
Del que no puedes ni te quieres desprender
Misterios al descubierto, de un camino incierto
Que en algún momento comenzaste a recorrer
Tus pasos, llevaran siempre encadenados
Los silentes latidos, lacerados
De aquél sobreviviente qué por no morir
A un hierro rojizo, candente…se aferró
Si te preguntan, no reniegues de lo evidente
Es un amor insuficiente, tristemente insuficiente
Que desde siempre te esperó.
Raquel Herrero
jueves, 31 de marzo de 2011
JUNCO MARTILLO Y FLOR
JUNCO, MARTILLO Y FLOR
Me resulta inevitable
Es necesario te cuente, mi necesidad de voz
No comprender, como sin ti, cada día, vida
Cada día, resulta soportable
Cuando se bien, que nada es fácil en este devenir
Me pediste que me llene de oxígeno, de aire
Qué, descontamine un maltrecho corazón
Que procure, retomar la cordura
Y en el fondo de todo; ser feliz como la flor
Te obedezco, fiel a mi fidelidad
Me contengo,
Ni una sola de tanta lágrima
Has de verme derramar
Debieras de saber, como duelen los silencios
Esta falta plena de libertad, los recuerdos
De aquellas manos que no hace tanto
Eran caricias suaves, tacto, roce…
Y lo que yo creía un cariño sin igual
Hoy, contengo mi respiración, observo y me reservo
La ingrata sensación de imaginar
Que entre nosotros, hubo siempre una barrera infranqueable
Que a base de martillo y flor, mantuvimos aquello
Que de querer explicarlo; no creo, comprendiera nadie
Yo, soy dúctil, maleable. Tú, eres junco,
Aferrado en un lago de arenas movedizas
Y sin embargo, junco anclado,
Que de no ser por el viento,
Viento valiente, sutil, descarado…
No movería, ni uno solo de sus ramajes bifurcados
En ese terreno, húmedo, baldío y pantanoso
Pero su hogar al fin… no hay cabida
Para quien tanto te ha querido.
Te reprocho sin maldad, añorando
Lo volátil, lo espontáneo, o quizá lo predecible
Lo meditado, cada palabra estudiada, sin temor, sin cuidado
Para no dañar, este músculo sangrante
Que vaga errante por caminos olvidados
La fuerza de la fe, quebrará mis huesos
Cuando regrese, a la conciencia abrupta
De este amor, que de tanto grito
Solo su mudez ha conquistado.
Raquel Herrero
Me resulta inevitable
Es necesario te cuente, mi necesidad de voz
No comprender, como sin ti, cada día, vida
Cada día, resulta soportable
Cuando se bien, que nada es fácil en este devenir
Me pediste que me llene de oxígeno, de aire
Qué, descontamine un maltrecho corazón
Que procure, retomar la cordura
Y en el fondo de todo; ser feliz como la flor
Te obedezco, fiel a mi fidelidad
Me contengo,
Ni una sola de tanta lágrima
Has de verme derramar
Debieras de saber, como duelen los silencios
Esta falta plena de libertad, los recuerdos
De aquellas manos que no hace tanto
Eran caricias suaves, tacto, roce…
Y lo que yo creía un cariño sin igual
Hoy, contengo mi respiración, observo y me reservo
La ingrata sensación de imaginar
Que entre nosotros, hubo siempre una barrera infranqueable
Que a base de martillo y flor, mantuvimos aquello
Que de querer explicarlo; no creo, comprendiera nadie
Yo, soy dúctil, maleable. Tú, eres junco,
Aferrado en un lago de arenas movedizas
Y sin embargo, junco anclado,
Que de no ser por el viento,
Viento valiente, sutil, descarado…
No movería, ni uno solo de sus ramajes bifurcados
En ese terreno, húmedo, baldío y pantanoso
Pero su hogar al fin… no hay cabida
Para quien tanto te ha querido.
Te reprocho sin maldad, añorando
Lo volátil, lo espontáneo, o quizá lo predecible
Lo meditado, cada palabra estudiada, sin temor, sin cuidado
Para no dañar, este músculo sangrante
Que vaga errante por caminos olvidados
La fuerza de la fe, quebrará mis huesos
Cuando regrese, a la conciencia abrupta
De este amor, que de tanto grito
Solo su mudez ha conquistado.
Raquel Herrero
jueves, 17 de marzo de 2011
A LA DERIVA
A LA DERIVA
Por última vez, decido recorrer este sendero
Temerosa y herida,
Doliente, confusa, perdida
Por última vez, “lo juro”
Me dispongo a ser mendiga de un querer
Y aunque me cueste la vida
Este sendero, no lo vuelvo a recorrer
Intuyo la compasión no requerida
La mentira piadosa, que pueda taponar
El sangrado de las vías
Apelo a mi ceguera;
A que sea la distancia quien promueva
Éste delirio mental
Ésta confusión primera
Apelo, lo mismo que ruego
Se aleje de mi, su realidad
No pude entregar más,
Las profundas raíces, se han convertido en cadenas
Duras, como el acero
Rudas, como el propio carcelero
Mas, hay ramajes que cubren
Los remos de este velero
La partida resultaría innoble e imposible
El corazón y la sangre, van primero
Desde tanta lágrima, he creado este mar
Y en ése mar, quedó ahogado el intento
Y aunque eligiera caminar
Otros, llegaron primero
Y ahora siento que solo soy
Harina de otro costal
Feligresa concubina
Atenea sin laudo, ni lugar
Presa, de una matriz que ha fecundado
Hijos del amor, “hasta morir”
En esta decisión de desamparo
Un juramento por dignidad,
Seria, jurar en vano
Pues no existe el arrepentimiento
De cada paso dado, con meridiana claridad
De una entrega total
Sin acuse de recibo
De, un espíritu inclemente en su final
Está trazada la ruta
Dibujado el mapa para navegar
Pero, el abatimiento es, una constante
Para este cuerpo emigrante
En esta ruta filial
Con la última ilusión sostengo
Éste timón que la vida
Me quiso entregar
Las fuerzas se van desvaneciendo
Es posible, que viaje a la deriva
O, puede qué sea posible
Que, de este naufragio
Mi alma llegue alguien a rescatar.
Raquel Herrero
sábado, 12 de marzo de 2011
ENSOÑACIÓN
ENSOÑACIÓN
Ensoñación, que lleva cada noche
A estrenar el nuevo lecho
A tomar por asalto compartido
Las mieles, los jugos, los besos
Plenilunio de la imaginación
Qué desata la quietud, que busca
Qué intuye cada movimiento
Como dos ramas azoradas, cuando
Vibran y se rozan, remontadas por el viento
Ensoñación, que decide para el tiempo
Favor, predispuesto
El olor a Jazmín, impregnando los cuerpos
Llenando la estancia, apagando el eco,
La llamada, dejando paso a la piel
A las caricias soñadas.
Hay un sueño que despierta
A la débil compostura del ansia rezagada
Desenfreno voluptuoso, sin pecado
Lejos del arrepentimiento, deseado
Urgente, complejo
Antiguo como génesis del los tiempos
Qué no muerda el polvo
Lo que me resta en este proceso
Impúdico el verbo, se regocija
Una tarde de ensoñación, llama
Desnudando su misterio.
Raquel Herrero
martes, 8 de marzo de 2011
NECESITO AL HOMBRE
NECESITO AL HOMBRE
Sabes, mujer
Yo necesito al hombre a mi lado
Necesito al varón, qué
Cuando vea mi tristeza, seque mi llanto
Al hombre que vele junto a mí
La ternura de un recién nacido
Que no se olvide, que por él
Y nuestro amor, lo parí,
Lo engendramos, lo quise
Sin saber cómo era, hombre
Mujer, hijo, sencillamente
Que de mis venas se alimenta
Sí, yo necesito al hombre
Que me escuche, que comprenda
Y que no dude, que si algo necesita
En mí, en mi cariño, está la mejor apuesta
Que llore como hombre y que ría
Cuando la vida le sonría, que sepa
Que no es más hombre, el que por pura
Y orgullosa “fe de vida”, decide negar
Que el hombre, es sensible…,
Decide negar qué
dentro de su sabiduría esconde
La humildad,
aquella que lo engrandece como hombre
Porque ése es el hombre, que a mí me ganará
Sabes mujer,
Me valgo sola, se defenderme, trabajar
Mirar a la vida de frente, caminar
Se llorar, maldecir, se amar.
Más te digo qué
Quiero y necesito al hombre
Como compañero, como un igual
Varón que me satisfaga, que llene mi piel
De versos y palabras
Varón que redima, las ansias de mi morada
Varón, que gime, varón que brama
Varón qué, por pura pasión
Llena y difunde, esa luz…, esa costumbre
De entregar amor, mucho amor
Cada mañana.
Raquel Herrero
Sabes, mujer
Yo necesito al hombre a mi lado
Necesito al varón, qué
Cuando vea mi tristeza, seque mi llanto
Al hombre que vele junto a mí
La ternura de un recién nacido
Que no se olvide, que por él
Y nuestro amor, lo parí,
Lo engendramos, lo quise
Sin saber cómo era, hombre
Mujer, hijo, sencillamente
Que de mis venas se alimenta
Sí, yo necesito al hombre
Que me escuche, que comprenda
Y que no dude, que si algo necesita
En mí, en mi cariño, está la mejor apuesta
Que llore como hombre y que ría
Cuando la vida le sonría, que sepa
Que no es más hombre, el que por pura
Y orgullosa “fe de vida”, decide negar
Que el hombre, es sensible…,
Decide negar qué
dentro de su sabiduría esconde
La humildad,
aquella que lo engrandece como hombre
Porque ése es el hombre, que a mí me ganará
Sabes mujer,
Me valgo sola, se defenderme, trabajar
Mirar a la vida de frente, caminar
Se llorar, maldecir, se amar.
Más te digo qué
Quiero y necesito al hombre
Como compañero, como un igual
Varón que me satisfaga, que llene mi piel
De versos y palabras
Varón que redima, las ansias de mi morada
Varón, que gime, varón que brama
Varón qué, por pura pasión
Llena y difunde, esa luz…, esa costumbre
De entregar amor, mucho amor
Cada mañana.
Raquel Herrero
NECESITO AL HOMBRE
NECESITO AL HOMBRE
Sabes, mujer
Yo necesito al hombre a mi lado
Necesito al varón, qué
Cuando vea mi tristeza, seque mi llanto
Al hombre que vele junto a mí
La ternura de un recién nacido
Que no se olvide, que por él
Y nuestro amor, lo parí,
Lo engendramos, lo quise
Sin saber cómo era, hombre
Mujer, hijo, sencillamente
Que de mis venas se alimenta
Sí, yo necesito al hombre
Que me escuche, que comprenda
Y que no dude, que si algo necesita
En mí, en mi cariño, está la mejor apuesta
Que llore como hombre y que ría
Cuando la vida le sonría, que sepa
Que no es más hombre, el que por pura
Y orgullosa “fe de vida”, decide negar
Que el hombre, es sensible…,
Decide negar qué
dentro de su sabiduría esconde
La humildad,
aquella que lo engrandece como hombre
Porque ése es el hombre, que a mí me ganará
Sabes mujer,
Me valgo sola, se defenderme, trabajar
Mirar a la vida de frente, caminar
Se llorar, maldecir, se amar.
Más te digo qué
Quiero y necesito al hombre
Como compañero, como un igual
Varón que me satisfaga, que llene mi piel
De versos y palabras
Varón que redima, las ansias de mi morada
Varón, que gime, varón que brama
Varón qué, por pura pasión
Llena y difunde, esa luz…, esa costumbre
De entregar amor, mucho amor
Cada mañana.
Raquel Herrero
Sabes, mujer
Yo necesito al hombre a mi lado
Necesito al varón, qué
Cuando vea mi tristeza, seque mi llanto
Al hombre que vele junto a mí
La ternura de un recién nacido
Que no se olvide, que por él
Y nuestro amor, lo parí,
Lo engendramos, lo quise
Sin saber cómo era, hombre
Mujer, hijo, sencillamente
Que de mis venas se alimenta
Sí, yo necesito al hombre
Que me escuche, que comprenda
Y que no dude, que si algo necesita
En mí, en mi cariño, está la mejor apuesta
Que llore como hombre y que ría
Cuando la vida le sonría, que sepa
Que no es más hombre, el que por pura
Y orgullosa “fe de vida”, decide negar
Que el hombre, es sensible…,
Decide negar qué
dentro de su sabiduría esconde
La humildad,
aquella que lo engrandece como hombre
Porque ése es el hombre, que a mí me ganará
Sabes mujer,
Me valgo sola, se defenderme, trabajar
Mirar a la vida de frente, caminar
Se llorar, maldecir, se amar.
Más te digo qué
Quiero y necesito al hombre
Como compañero, como un igual
Varón que me satisfaga, que llene mi piel
De versos y palabras
Varón que redima, las ansias de mi morada
Varón, que gime, varón que brama
Varón qué, por pura pasión
Llena y difunde, esa luz…, esa costumbre
De entregar amor, mucho amor
Cada mañana.
Raquel Herrero
NECESITO AL HOMBRE
NECESITO AL HOMBRE
Sabes, mujer
Yo necesito al hombre a mi lado
Necesito al varón, qué
Cuando vea mi tristeza, seque mi llanto
Al hombre que vele junto a mí
La ternura de un recién nacido
Que no se olvide, que por él
Y nuestro amor, lo parí,
Lo engendramos, lo quise
Sin saber cómo era, hombre
Mujer, hijo, sencillamente
Que de mis venas se alimenta
Sí, yo necesito al hombre
Que me escuche, que comprenda
Y que no dude, que si algo necesita
En mí, en mi cariño, está la mejor apuesta
Que llore como hombre y que ría
Cuando la vida le sonría, que sepa
Que no es más hombre, el que por pura
Y orgullosa “fe de vida”, decide negar
Que el hombre, es sensible…,
Decide negar qué
dentro de su sabiduría esconde
La humildad,
aquella que lo engrandece como hombre
Porque ése es el hombre, que a mí me ganará
Sabes mujer,
Me valgo sola, se defenderme, trabajar
Mirar a la vida de frente, caminar
Se llorar, maldecir, se amar.
Más te digo qué
Quiero y necesito al hombre
Como compañero, como un igual
Varón que me satisfaga, que llene mi piel
De versos y palabras
Varón que redima, las ansias de mi morada
Varón, que gime, varón que brama
Varón qué, por pura pasión
Llena y difunde, esa luz…, esa costumbre
De entregar amor, mucho amor
Cada mañana.
Raquel Herrero
Sabes, mujer
Yo necesito al hombre a mi lado
Necesito al varón, qué
Cuando vea mi tristeza, seque mi llanto
Al hombre que vele junto a mí
La ternura de un recién nacido
Que no se olvide, que por él
Y nuestro amor, lo parí,
Lo engendramos, lo quise
Sin saber cómo era, hombre
Mujer, hijo, sencillamente
Que de mis venas se alimenta
Sí, yo necesito al hombre
Que me escuche, que comprenda
Y que no dude, que si algo necesita
En mí, en mi cariño, está la mejor apuesta
Que llore como hombre y que ría
Cuando la vida le sonría, que sepa
Que no es más hombre, el que por pura
Y orgullosa “fe de vida”, decide negar
Que el hombre, es sensible…,
Decide negar qué
dentro de su sabiduría esconde
La humildad,
aquella que lo engrandece como hombre
Porque ése es el hombre, que a mí me ganará
Sabes mujer,
Me valgo sola, se defenderme, trabajar
Mirar a la vida de frente, caminar
Se llorar, maldecir, se amar.
Más te digo qué
Quiero y necesito al hombre
Como compañero, como un igual
Varón que me satisfaga, que llene mi piel
De versos y palabras
Varón que redima, las ansias de mi morada
Varón, que gime, varón que brama
Varón qué, por pura pasión
Llena y difunde, esa luz…, esa costumbre
De entregar amor, mucho amor
Cada mañana.
Raquel Herrero
domingo, 6 de marzo de 2011
TE BUSCO POETA
TE BUSCO, POETA
Qué ha sucedido poeta
Que ya no le escribes al amor
Acaso tu corazón, se hizo roca
Dura piedra
O acaso…, miedo al fracaso
lo has empeñado sin compasión
Qué ha sucedido poeta
Que ya no buscas estrellas
Que iluminen, oscuras noches
Veladas de tristeza
Dime poeta sabio
Porqué, no llega tu esencia
Las calas se han escarchado
No hay jazmín de primavera
Donde has dejado poeta
Ése, tu desvarío
Locura siempre perenne
De inigualable cadencia
Poeta del desafío
Donde has dejado la apuesta
De versar a las pasiones
De dulcineas secretas
No ves que lloran, poeta
Quien, te apartó de la vereda
No ves qué inquieta su alma
Vaga en busca de tus letras
Vuelve, poeta de vida
Retoma la sed primera
Bebe, de este cántaro sin nombre
Comparte su jugoso néctar
Que ha sucedido poeta…
Te espero… en la misma senda
Raquel Herrero
Qué ha sucedido poeta
Que ya no le escribes al amor
Acaso tu corazón, se hizo roca
Dura piedra
O acaso…, miedo al fracaso
lo has empeñado sin compasión
Qué ha sucedido poeta
Que ya no buscas estrellas
Que iluminen, oscuras noches
Veladas de tristeza
Dime poeta sabio
Porqué, no llega tu esencia
Las calas se han escarchado
No hay jazmín de primavera
Donde has dejado poeta
Ése, tu desvarío
Locura siempre perenne
De inigualable cadencia
Poeta del desafío
Donde has dejado la apuesta
De versar a las pasiones
De dulcineas secretas
No ves que lloran, poeta
Quien, te apartó de la vereda
No ves qué inquieta su alma
Vaga en busca de tus letras
Vuelve, poeta de vida
Retoma la sed primera
Bebe, de este cántaro sin nombre
Comparte su jugoso néctar
Que ha sucedido poeta…
Te espero… en la misma senda
Raquel Herrero
NO TE ATREVAS
NO TE ATREVAS
Este hondo suspiro sin eco
Este amor sin medida, sin freno
Qué hice, por merecer tanto lamento
Genero impotencia, desconsuelo
Me arde la sangre, mientras vibra
Uno a uno, cada hueso
Te pasaste, de dañar con esa saña
Te burlaste, de un amor sereno
Y ahora;
Gimen la rabia, la impotencia
Gimen, al promulgar este duelo
No vengas a llamarme
Si piensas seguir mintiendo
No, no vuelvas a buscarme
Porque he decidido, acabar este reto
No merezco el escarnio
Del que tan solo tú, eres dueño
No supiste quererme, dime entonces
Para qué te quiero.
De mi carne mordiste
Hasta dejarme el pellejo
Espero, que sepas aprovecharlo
Espero, que ancho y azul sea tu cielo
Pero no te permitas asomar siquiera
A este mi desconsuelo
En algún momento,
No quedará ni una lágrima
No aparecerá, ni un solo recuerdo
Que embargue, que usurpe, que dañe
Mi universo
Entre versos te juro, no mencionar el secreto
Que me alzaba hasta la cumbre
Hasta que tú,
Tristemente tú;
Me has arrojado al suelo
Definitivamente vete, ya no eres, ya no lloro
Ya no veo.
Cegada estoy por este amor que ha decidido
Morir, morir, alzar el vuelo
He de matarlo, para revivir, ahora lo entiendo
Eso hiciste tu conmigo…en paz estamos
Adiós.., amor de nadie, amor… tan ciego
Raquel Herrero
Este hondo suspiro sin eco
Este amor sin medida, sin freno
Qué hice, por merecer tanto lamento
Genero impotencia, desconsuelo
Me arde la sangre, mientras vibra
Uno a uno, cada hueso
Te pasaste, de dañar con esa saña
Te burlaste, de un amor sereno
Y ahora;
Gimen la rabia, la impotencia
Gimen, al promulgar este duelo
No vengas a llamarme
Si piensas seguir mintiendo
No, no vuelvas a buscarme
Porque he decidido, acabar este reto
No merezco el escarnio
Del que tan solo tú, eres dueño
No supiste quererme, dime entonces
Para qué te quiero.
De mi carne mordiste
Hasta dejarme el pellejo
Espero, que sepas aprovecharlo
Espero, que ancho y azul sea tu cielo
Pero no te permitas asomar siquiera
A este mi desconsuelo
En algún momento,
No quedará ni una lágrima
No aparecerá, ni un solo recuerdo
Que embargue, que usurpe, que dañe
Mi universo
Entre versos te juro, no mencionar el secreto
Que me alzaba hasta la cumbre
Hasta que tú,
Tristemente tú;
Me has arrojado al suelo
Definitivamente vete, ya no eres, ya no lloro
Ya no veo.
Cegada estoy por este amor que ha decidido
Morir, morir, alzar el vuelo
He de matarlo, para revivir, ahora lo entiendo
Eso hiciste tu conmigo…en paz estamos
Adiós.., amor de nadie, amor… tan ciego
Raquel Herrero
lunes, 28 de febrero de 2011
TRUNCADA VOLUNTAD
TRUNCADA VOLUNTAD
Vive en ese cuerpo fragmentado
La coyuntura de sus huesos
Es apenas el equilibrio que sostiene
Un organismo desembocado
Una entidad, cuya personalidad
Debió de quedar en algún lugar alado
Deambulante, de destino quieto
Y a la par tan inconstante
Paradoja de este cuadro sin paisaje
Obtusa la mente, cree saber
Lo que no comprende
Confusa, viaja por lugares diferentes
Busca, reconoce y desconoce…
Su aptitud es discernir, alcanzar la luz
Es la cara y la cruz, hemisferios cerebrales
Que se entrecruzan sin vocales
Enigma sin rostro, ocultando verdades
Capacidad, discapacitada,
A groso modo
Voluntad truncada…
Hallar el modo de sentirse alguien
Cuando en el intento
Sigue sintiéndose la nada.
Raquel Herrero
sábado, 19 de febrero de 2011
MUTAR DE PIEL
MUTAR DE PIEL
Pobre y salvaje animal,
que descubre en su ignoto raciocinio
como es capaz, de mutar su piel
de vestirla de harapos y congregar
a nobles y plebeyos, dispuestos a
decapitar, desacato inmoral
con su máscara ideal, para crujir el fracaso
que nuca quiso, ser aliado de la honestidad
Pobre ser anodino,
Capaz de hacer jirones la propia piel
Para sembrar “sus razones” por doquier
Sagaz y avariento, encelado de maldad
Corta el viento, pisotea el tiempo
Se arrastra como víbora infernal
Vive, muriendo de celos, siempre ajeno
A la verdad
Miente, corroe cada firmamento
Analítico voraz, bien afilados los dientes
Arrogante e inclemente, morir o matar
Deficiente mental para quien nada
Resulta suficiente, la carroña no es manjar
Pobre animal, llamado hombre
Humano sin humanidad, que destruye
La luz de las auroras, la brisa serena
La barca, su playa, su arena, ay, hombre
Que hasta su piel, sabe a hiel, y su lengua
Arroja elixires venenosos, amargos como cicuta
Prostíbulo de ruta donde, lobos infernales
marcan con sus vocales la pérfida lucidez
de mutar de piel a ritmo de sus caudales
pobre acaudalado, que todo lo tienes
y tan poco vales.
Raquel Herrero
Pobre y salvaje animal,
que descubre en su ignoto raciocinio
como es capaz, de mutar su piel
de vestirla de harapos y congregar
a nobles y plebeyos, dispuestos a
decapitar, desacato inmoral
con su máscara ideal, para crujir el fracaso
que nuca quiso, ser aliado de la honestidad
Pobre ser anodino,
Capaz de hacer jirones la propia piel
Para sembrar “sus razones” por doquier
Sagaz y avariento, encelado de maldad
Corta el viento, pisotea el tiempo
Se arrastra como víbora infernal
Vive, muriendo de celos, siempre ajeno
A la verdad
Miente, corroe cada firmamento
Analítico voraz, bien afilados los dientes
Arrogante e inclemente, morir o matar
Deficiente mental para quien nada
Resulta suficiente, la carroña no es manjar
Pobre animal, llamado hombre
Humano sin humanidad, que destruye
La luz de las auroras, la brisa serena
La barca, su playa, su arena, ay, hombre
Que hasta su piel, sabe a hiel, y su lengua
Arroja elixires venenosos, amargos como cicuta
Prostíbulo de ruta donde, lobos infernales
marcan con sus vocales la pérfida lucidez
de mutar de piel a ritmo de sus caudales
pobre acaudalado, que todo lo tienes
y tan poco vales.
Raquel Herrero
viernes, 11 de febrero de 2011
DESDE LA SOMBRA
DESDE LA SOMBRA
Van en busca de la sombra, el perro y su amo
Va el campesino a mitad de su jornada
Con su bota de vino, su pan y su calma
Buscando el descanso, remanso para
Su cuerpo cansado
Reposa entre la hierba fresca
Bajo el altivo roble qué, por noble
Ya cumple los cien años.
Buscan la sombra los canteros
Que a destajo, bajo un sol de justicia
Rompen piedra tras piedra
Buscando, extrayendo, el noble metal
Que se oculta en sus adentros.
Es dura la vida y fatigoso el sendero
La sombra, el alivio para el jornalero
Nada sabe el hambre de soles ardiendo
Regando de sudores, hasta quebrar el aliento.
Y a la sombra, viven también los sentimientos
Esa entrega total que camina a paso lento
Para que no se escuchen quejidos o lamentos
Quedan en la sombra los cariños ciegos
Del hijo que cada día a su madre nombra
Y encuentra cama y mantel, qué lucen para él
Mientras ella, queda en la sombra.
En la sombra se quedan los besos amantes
Las caricias, los te quiero y ese aliento constante
Qué da, quien decide la ofrenda silenciosa
Porque procede y debe, enjugar las lágrimas
De los pobres, de los tristes, de los marginados
De los débiles, de los de tez morena
Y también, “Cómo no”, aquellos de rostro pálido.
Desde la sombra todo es vehemencia
Para el ser amado que prodiga su cariño
Tal vez, con un gesto, tal vez, con un guiño
Y ella, la entrega toda, la dama sin mundo
Sin horas, la diosa de los sueños, la aurora
La que nada pide y en silencio implora
Se reconforta con la fe, de que algún día
Alguien se decida a sacarla de la sombra.
Raquel Herrero
Van en busca de la sombra, el perro y su amo
Va el campesino a mitad de su jornada
Con su bota de vino, su pan y su calma
Buscando el descanso, remanso para
Su cuerpo cansado
Reposa entre la hierba fresca
Bajo el altivo roble qué, por noble
Ya cumple los cien años.
Buscan la sombra los canteros
Que a destajo, bajo un sol de justicia
Rompen piedra tras piedra
Buscando, extrayendo, el noble metal
Que se oculta en sus adentros.
Es dura la vida y fatigoso el sendero
La sombra, el alivio para el jornalero
Nada sabe el hambre de soles ardiendo
Regando de sudores, hasta quebrar el aliento.
Y a la sombra, viven también los sentimientos
Esa entrega total que camina a paso lento
Para que no se escuchen quejidos o lamentos
Quedan en la sombra los cariños ciegos
Del hijo que cada día a su madre nombra
Y encuentra cama y mantel, qué lucen para él
Mientras ella, queda en la sombra.
En la sombra se quedan los besos amantes
Las caricias, los te quiero y ese aliento constante
Qué da, quien decide la ofrenda silenciosa
Porque procede y debe, enjugar las lágrimas
De los pobres, de los tristes, de los marginados
De los débiles, de los de tez morena
Y también, “Cómo no”, aquellos de rostro pálido.
Desde la sombra todo es vehemencia
Para el ser amado que prodiga su cariño
Tal vez, con un gesto, tal vez, con un guiño
Y ella, la entrega toda, la dama sin mundo
Sin horas, la diosa de los sueños, la aurora
La que nada pide y en silencio implora
Se reconforta con la fe, de que algún día
Alguien se decida a sacarla de la sombra.
Raquel Herrero
sábado, 29 de enero de 2011
AY, QUIEN PUDIERA
AY, QUIEN PUDIERA
Viajan los versos, acunados, consentidos,
Demacrados, tristes, tantas veces
y, otras tantas, tan alegres…
Viajan los verbos, van y vuelven
Canción y olvido, retahíla perenne
Viajan,
Con su maleta llena de recuerdos
Franqueando cualquier destino
Le roban alas al viento, amarras a ese mar
Embravecido
Se ocultan en los vagones del viejo tren
navegan calmos o agitados,
por el curso de los ríos
Su sustento; lo que sus ojos ven
Así son ellos,
Tomándose la vida a su libre albedrio
Cómo las luces cuando titilan
Cómo el campanario llamando al gentío
Cómo el flautista de hamelín
O aquel jilguero y su melódico trino
Viajan los versos del poeta herido
Del enamorado, de aquél pobre infeliz
que cuenta entre versos, su mal vivir
Poeta de los mil y un sueños
Poeta, Trovador, juglar, Bardo, Rapsoda feliz
Ay, quien pudiera vivir así
Ser viento, ser brisa, ser cometa
Ser linda flor, violeta, ser tulipán, acacia,
enredadera, ser primavera, o nubes
donde reposan satélites y estrellas
Ay, quien pudiera, ser poro de la piel
Que tanto anhela.
Raquel Herrero
miércoles, 26 de enero de 2011
INAPELABLE
INAPELABLE
Torbellino de palabras que pasan por la mente
En este presente que no encuentra su lugar
El acomodo ya resulta indiferente
Mientras hierve la sangre en su reposar
Será que esta vida, sólo es para valientes
No para insurgentes decididos a vagar
El curso de los ríos, bifurca sus afluentes
Pero ser diferente, no permite navegar
Cómo adaptarse al frenético rumbo que nos mueve
Negándole el paso a la mínima ilusión
Cuando la terca avaricia es la que todo promueve
Y candamos la salida al propio corazón
Hay que pisar fuerte, te gritan los humanos
aunque bajo la suela muera el embrión
Se ha creado escuela sobre lo sobrehumano
Látigo y espuela si has nacido gorrión
Y en esta jerga qué casi bailamos todos
No hay lugar ni caso para la aflicción
Somos triunfadores o somos fracasados
Aun me queda; Decidir mi condición.
Raquel Herrero
Torbellino de palabras que pasan por la mente
En este presente que no encuentra su lugar
El acomodo ya resulta indiferente
Mientras hierve la sangre en su reposar
Será que esta vida, sólo es para valientes
No para insurgentes decididos a vagar
El curso de los ríos, bifurca sus afluentes
Pero ser diferente, no permite navegar
Cómo adaptarse al frenético rumbo que nos mueve
Negándole el paso a la mínima ilusión
Cuando la terca avaricia es la que todo promueve
Y candamos la salida al propio corazón
Hay que pisar fuerte, te gritan los humanos
aunque bajo la suela muera el embrión
Se ha creado escuela sobre lo sobrehumano
Látigo y espuela si has nacido gorrión
Y en esta jerga qué casi bailamos todos
No hay lugar ni caso para la aflicción
Somos triunfadores o somos fracasados
Aun me queda; Decidir mi condición.
Raquel Herrero
lunes, 17 de enero de 2011
VAHO EN EL ESPEJO
VAHO EN EL ESPEJO
Frente al espejo, me desprendo de ropajes
Lentamente, como si mis manos fueran brisa
Y las telas vaporosas su equipaje
Me descubro, descubro el paisaje
Y siento apetecible su calor, la tibieza
La suavidad que se desprende de la carne
Entonces, me miro, susurro, sonrío
y el brillo de mis ojos anuncia qué
no puede renunciar a su delirio
Busco de nuevo en el espejo, con sigilo
Cada curva, cada pliegue, cada recóndita
Humedad que exuda bajo la epidermis
Me sonrojo, me deleito, me altero
Me aparto del mundo, me olvido, me libero
Todo son caricias, todo ansiedad y fuego
Todo goce, todo roce, todo gloría que renace
Tras un largo y gélido invierno
Entras de puntillas, silencioso cómo el aire
Te acercas, me cubres, me besas, me amas
En el espejo, nuestro aliento todo lo empaña
Estamos solos, nadie, vislumbra nada
Nadie.
Raquel Herrero
Frente al espejo, me desprendo de ropajes
Lentamente, como si mis manos fueran brisa
Y las telas vaporosas su equipaje
Me descubro, descubro el paisaje
Y siento apetecible su calor, la tibieza
La suavidad que se desprende de la carne
Entonces, me miro, susurro, sonrío
y el brillo de mis ojos anuncia qué
no puede renunciar a su delirio
Busco de nuevo en el espejo, con sigilo
Cada curva, cada pliegue, cada recóndita
Humedad que exuda bajo la epidermis
Me sonrojo, me deleito, me altero
Me aparto del mundo, me olvido, me libero
Todo son caricias, todo ansiedad y fuego
Todo goce, todo roce, todo gloría que renace
Tras un largo y gélido invierno
Entras de puntillas, silencioso cómo el aire
Te acercas, me cubres, me besas, me amas
En el espejo, nuestro aliento todo lo empaña
Estamos solos, nadie, vislumbra nada
Nadie.
Raquel Herrero
"VÁLGAME DIOS"
“VÁLGAME DIOS”
Todo pasa mi vida, todo pasa
Hasta, éste amor que me llegó a doler
Cuando sumisa, a tus pies
Miraba desde tus ojos, sentía desde tu piel
Dormía entre tus sueños, hasta qué ciega quedé
Quise entonces apoyarme en tu bastón
Seguir cómo hasta entonces
Al aguardo, en un sombrío rincón
Por si de algo te servía esa inútil condición
De existir desde otra vida, condenando mi razón
Fui derramando por cada esquina
Llantos, quebrantos, lamentos, frustración
Después de haberlo entregado todo
Cuando jamás tuve tu amor
Todo comienza vida mía y acaba
Cuando el sol se oscurece, cuando ya no hay camino
Cuando a cara o cruz se ha jugado la suerte
Y es la dolorosa cruz la que ha vencido
Quise retenerte entre mis manos
Manos de amor, manos ardientes, manos pacientes
Pero escapaste, como escapa la corriente
Te volviste mar bravío, sin cauce, sin continente
Y ahora acepto el desafío, de ser de nuevo
Sangre de tu río, de que el aullido de mi plegaria
No quebrante otra vez mi desvarío
Ese que resucita de muertes, soñando
Imaginando, qué lo que el tiempo se llevó
Vuelva a caminar, cómo Lázaro lo hizo
“Válgame dios”… al lado mío.
Raquel Herrero
Todo pasa mi vida, todo pasa
Hasta, éste amor que me llegó a doler
Cuando sumisa, a tus pies
Miraba desde tus ojos, sentía desde tu piel
Dormía entre tus sueños, hasta qué ciega quedé
Quise entonces apoyarme en tu bastón
Seguir cómo hasta entonces
Al aguardo, en un sombrío rincón
Por si de algo te servía esa inútil condición
De existir desde otra vida, condenando mi razón
Fui derramando por cada esquina
Llantos, quebrantos, lamentos, frustración
Después de haberlo entregado todo
Cuando jamás tuve tu amor
Todo comienza vida mía y acaba
Cuando el sol se oscurece, cuando ya no hay camino
Cuando a cara o cruz se ha jugado la suerte
Y es la dolorosa cruz la que ha vencido
Quise retenerte entre mis manos
Manos de amor, manos ardientes, manos pacientes
Pero escapaste, como escapa la corriente
Te volviste mar bravío, sin cauce, sin continente
Y ahora acepto el desafío, de ser de nuevo
Sangre de tu río, de que el aullido de mi plegaria
No quebrante otra vez mi desvarío
Ese que resucita de muertes, soñando
Imaginando, qué lo que el tiempo se llevó
Vuelva a caminar, cómo Lázaro lo hizo
“Válgame dios”… al lado mío.
Raquel Herrero
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