domingo, 15 de enero de 2012

CREPÚSCULO DE AMOR

CREPÚSCULO DE AMOR




Porqué me llegas, crepúsculo amoroso,

sublime

Con este tu amor de madrugada

Porqué llamas a mi extravío

con tus vencidos ojos,

cubiertos por la lágrima

Qué buscas en mí;

Pretensión desaforada

Locura ciega, en ésta ciénaga

que te advierto es mi alma

No puedo tomarte

ni me es posible consolar tu aflicción

La nimiedad de mi persona

resulta muralla infranqueable

Nunca hubo valía en mis palabras

Dedica tu tiempo a escuchar

los que otros hablen.

No me persigas...;

Ya no es posible acunarte entre mi pecho

guardar tu aroma

desviar el rumbo hacía mi lecho

Fantasías y quimeras

Tristemente, amado amor, hoy son un hecho

No me desveles más

te juro, que en mi ternura

voy a guardarte como cálido secreto

Más; compréndelo

No debo torturarte más

No debo, exprimir la última gota

Vuela amor de nadie, vuela

Vuela, reo desconsolado, corazón de hiedra

Hoy quiero llorar tu soledad.



Raquel Herrero

BÚSCAME

BÚSCAME


Búscame en la linde que une los océanos

En ese puente colgante de idas y venidas

de miradas y pisadas divergentes

Búscame entre las sombras de la gente

Entre pisadas y huellas, en la esquina

que no oculta sus raíces peregrinas

Búscame, en el efecto óptico

de un espejismo consumado

con perfume a clavelina

Con el agua de rosas, regando tus manos

Si tú quieres, búscame

en el suave aleteo que dibuja en el aire

su mejor aroma

Entre el vaho que desprenden

mis sábanas de raso, su almohada,

mi alcoba

Búscame en el aliento que descifra el misterio

de un amor que devora

En el manjar de tu mesa, en la noche estrellada

que penetra a deshoras

Busca en el hechizo de la sangre

que va derramando gota a gota

el oculto placer de los sentidos

La lascivia de una dermis que alborota

toda ingravidez que se ha parido

En esta inmensidad de un alma loca

Búscame, donde tú sabes que te sigo.



Raquel Herrero

jueves, 22 de diciembre de 2011

DESDE LA SOMBRA

DESDE LA SOMBRA


A la sombra de un árbol deshojado


se han posado dos pájaros sin alas


Llovía entre sus ramas;


Llovía


en el espasmo de un latido acelerado.


El furtivo cazador


Quizá de pronto fuera el cazado


Escuchaba el canto del ruiseñor


¡Ay!, ruiseñor


Tu melodía me ha desarmado.


Si yo pudiera desafilar el filo


de ese viento que te corta y arrastra


Si yo pudiera;


Ser el nido de tu alma desolada.


Me buscas, me dices, me llamas


y el clamor de tu boca


en mi boca se derrama.


Quisiera ser ave nocturna


y por el día;


La silente caricia que acompaña.


Es tan bello ese cisne


que insuficiente navega los pantanos


Su mirada se cristaliza


y la mía, reprime su reclamo.


Hay una luna de plata


y un juramento elevado


Ave, que el ave te otorga


ser huésped para siempre


en éste, su corazón;


Qué por ti


se ha enarbolado.



Raquel Herrero

lunes, 12 de diciembre de 2011

ENIGMA

ENIGMA


Hay un enigma dentro mío

que no soy capaz de resolver

y siento, que como el cauce de los ríos

en algún mar me perderé

Es este torrente que todo lo arroya

Este tiempo y espacio

que derrota los minutos y las horas

Es este vendaval, que ruge como remolino

en la pericia fútil de su tempestad

Cómo alcanzar el ansiado metal

sin quebrar la densa roca

Cómo dividir el cielo

cuando las nubes lo arropan

Cómo separar el cuerpo

de esta larga y penosa sombra

Cómo se ríe, mientras lloramos

cómo llorar, cuando reímos

Cómo degustar la uva

sin arrancarla de su racimo

Enigma, perenne

Callejón sin salida

antes la muerte,

qué provocar la más leve herida

En este oscuro callejón

enmudece la boca

no hay riego, ni saliva

Que laberinto de hiedras

engarzadas a la vida

Cadenas que me sujetan

que me atrapan en esta tierra

he mirado tanto, hacía el abismo

que veo el fruto de mi ceguera

He aprendido a olvidar

cómo se olvida que soy

la más amante prisionera.



Raquel Herrero

AHORA SÍ


AHORA SÍ


No te ha contado


Entre las manos que su cuerpo recorrieron


No te ha besado, con el ansia de placer o de deseo


Nunca ha pronunciado tu nombre


Cómo dulce manjar, cómo tea que arde


Cómo volcán, cómo fuego


Y sin embargo;


El anhelo en su piel


Muda en tu piel


Desprendiendo partículas de encelo


Eres tú, la mirada lasciva


El espejo desnudo


La estrella de su cielo






No te ha tomado


Cómo a otros, respirando su aliento


No te ha buscado, como la hambruna busca el alimento


Nunca ha confesado tu nombre


Como ha de ser, como corresponde


Y a pesar de todo…,


Ella, lo sabe bien


Que tu cuerpo es su pecado


Que jadea como perro abandonado


Que la sed;


Es humedal que solo tú puedes sorber


Mientras ella se excita


Y resucita vocablos del ayer


Su lengua degusta el falo


Que siempre quiso recorrer


Grita el ateo:


¡Lascivia…, pecado!


Ella sonríe….


Ahora sí, quiere querer.



Raquel Herrero

AMBIVALENCIA

AMBIVALENCIA


Se asemeja a la hoja en la que escribo

vacía, como un inmenso desierto

como las noches oscuras

donde no queda ni huella

visualizando un destino.

Algo así, se siente cada día

en este corazón lacerado;

Donde la mente obtusa y quebrada

no alcanza, ni comprende

el porqué de una puerta que se mantiene

regia y rigurosamente cerrada.

¿Será tal vez su ceguera, su inopia,

su noble madera?

Peldaño a peldaño

se fue subiendo esta escalera

su vertical empinado

para llegar a este abismo

donde la nada queda.

El oleaje de la vida

zarandea con fuerza, sin medida

destruye cada equipaje preparado

cada estela de luz

de esta ciudad sombría

donde la necedad, se asoma haciendo gala

de una y mil bocas que porfían

su geografía dispersa

recreándose en la herida.

En esta sociedad ambivalente

el todo y la nada

se entrelazan día a día

y yo reniego y te sigo

Persiguiendo...,

las razones de la mía.

Raquel Herrero

ME HACES FALTA

ME HACES FALTA




Me haces falta

Sol de mediodía; que un rayo,

Solo un rayo tuyo

Entibia mi melancolía

Me haces falta

Jarana en el ventanal

Féminas, chismes y famas

Corrillos, zarandeos de mucama



Me haces falta

Lisonja que perfuma los oídos

Halago

Semilla que inunda

La soledad de este páramo

Me haces tanta falta

Abecedario vaporoso

Alguna vez, tan frívolo

Vocablos de lengua tuya

Ritos de besos que callan



Me haces tanta falta

Fruto deshojado de azahar

Cuita en el oval de mi lágrima

Arraigo en este costal

Costalero de mi alma

Me hace falta

Búmeran que siempre regresa

Lanza que alcanza mi pecho

Hombre que su sed declama

Cántaro que rebosa

Mujer que llama.



Raquel Herrero

Y ME QUEDA

Y ME QUEDA




Y me queda, lejos tu presencia

y me queda tan cerca la ausencia

que oprime el contorno de mi pecho

la fluidez de mis venas.

Y me queda, tan lejos tu recuerdo

y me queda tan cercana su dolencia

que es espasmo de luz

en esta noche cerrada y quieta.

Todo lo absorbo, callada y sedienta.

He zurcido la rotura de mis fibras

no sé bien porque causa;

Tal vez, porque si ellas agonizan

morirá la esperanza,

el nuevo amanecer, la voz sentida

en lo profundo de un mundo

que no se quiso estar a mi medida

Demasiado ancho, largo, compacto

y compartido.

Me asusta la profundidad de sus lagos

y ese océano por donde vago a la deriva.

Y es, que me queda, “tanta condición sin garantía”

Me queda, tan lejos su presencia,

tan lejos aquellas manos

que por un instante nuevo

se aferren a las mías

Me queda, un sabor salado entre los labios

porque llueve, siempre llueve

hasta calar el alma mía.



Raquel Herrero

martes, 29 de noviembre de 2011

TEMOR

TEMOR


Comprenderás algún día mi cobarde actitud


La que me aleja de un amor ponderado


A tal grado


Que mi muda palabra es confesión


Qué más quisiera yo


Que creer en tu amor inacabable


Sentir, que tras de mí, no hay sombra


Que me apague


Sé, que no soy más que una luz


Que luce como luciérnaga


Cuando toda oscuridad es insoldable.


Lo entrego todo y aun así


Dudo de su infinitud, dudo


De serte querida y necesaria


Dudo, de aquella unicidad


Que a nadie le pertenece


Menos, a mí. A mí


Que soy cala que florece


En un lejano país,


Donde nada importa lo que acontece


Donde la cala, no cala, ni florece


Aun habiendo nacido en tierra fértil


Muere, mustia y deshojada, muere


Porque a su lado no encuentra


Tu amor; ese amor


Que necesita y quiere


Perdón; es cobarde mi actitud


No he visto aun


Esa barca que amo….


Esperándome,


Afincada al mismo muelle.




Raquel Herrero

SENTIRES POÉTICOS

SENTIRES POÉTICOS



Un nudo en la garganta

Un latir acelerado

Una lágrima que empapa

Una piel que se sonroja

En qué momento

Dio paso la alegría

A la tristeza de un desencuentro

En qué minuto azaroso

Se quebró esta paz

Y llegó raudo su lamento

Siento ser partícula

De un desvencijado evento

La flor de lis desventurada

El eco, trasgresor del tiempo

Me asombra la firmeza

Con la que el viento voltea

Todo ardid del pensamiento

Desespera esperar “un algo”

Que amotine toda rutina

Al grito de, ¡venceremos!

Ven a despertarme

De tan ingrato sueño

Donde las voces cobardes

Se esconden tras el silencio

Mis ojos quieren amarte

Mi boca, sellar tu beso

El alma viaja desnuda

El cuerpo tiembla por dentro

Maldita la hora que describe

Cómo se acaban los tiempos

¡Grita, si no se escucharte!

Calla, perdóname…

Serás quizá, mi desconcierto.



Raquel Herrero

sábado, 26 de noviembre de 2011

TE HE DENUNCIADO

TE HE DENUNCIADO







Te escribo esta carta, que ha de ser la última que de mi recibas.


Durante años, releía las que tú me enviabas, cuando aún quedaban en mi corazón, razones para seguir amándote. Cartas amarillas, que yo, (tu fiel amante, tu esposa, tu amiga), guardaba como reliquia en ese joyero hermoso, grabado en plata, con la fecha de nuestro veinticinco aniversario. Sé, que no recuerdas aquél día, ni sabes siquiera quien nos lo regaló. Renovamos los votos de nuestro matrimonio en un acto sencillo, junto a nuestros hijos, padres, hermanos y los pocos amigos que a regañadientes, consentiste que invitara.


Que ilusa fui, al creer que un milagro, ese día, me habría de devolver al hombre del que tan profundamente me había enamorado.


Sigo sin comprender porqué con el paso del tiempo, te convertiste en un ser mezquino, despreciable, maltratador. Un ser cuyo ego le obligaba cada día al uso de la fuerza.


He recibido tantos golpes que ya ni recuerdo cómo duelen. Sin embargo no sé si alguna vez en lo que me reste de vida; olvidaré tus insultos, tus humillaciones, la burla constante sobre mi cuerpo que se había trasformado después de parir seis hijos. Era cierto que a mi vientre le quedaron esas feas secuelas en la piel, llamadas estrías. Era cierto que mis senos ya no estaban tan erguidos. Era cierto que ya mi tiempo estaba tan dividido que no me alcanzaba y opté por olvidarme de mi misma, para atenderos a todos vosotros.


Hasta hoy, he mordido mi lengua hasta sangrar. Le puse a mi corazón una coraza, para que cada aguja que clavabas en mi pecho, no ahondara en este lecho, donde ya quedaron multitud de cicatrices . Me convertí en estatua de mármol, fría e inamovible. El peso del dolor, había quebrado mis huesos y yo, sencillamente, ya no era yo.


Sentía lástima de mi misma, de mi poco valor, de mi nulo coraje, de mi temor extremo hacia el hombre. ¿En qué me había convertido?


Me sentía como despojo humano, sin garantías de caducidad, porque llamé a la muerte mil veces. Mil veces le rogué a esa dama negra se apiadará de mi inocua existencia y me llevara a ese lugar donde el reposo fuera eterno.


Pero ella no se compadeció, no escuchó mi grito, ese grito que emanaba desde las mismas entrañas, cada vez que tus sucias manos se posaban sobre mí. Cada vez que mancillabas mi cuerpo, rasgando mis vestiduras con deseo demencial para satisfacer uno más de tus más bajos instintos.


Animal, eso eras, eso eres, un salvaje animal, sin escrúpulos, sin decencia, sin sentimientos, sin amor.


Por desgracia o quién sabe si tal vez “por suerte” la vida no tiene marcha atrás


Todo ese camino recorrido, tan lleno de piedras filosas, de espinas sin la esencia siquiera de una flor. Todo ese camino, tortuoso, denigrante a llegado hoy a su final.


Ganaste mil batallas a traición, abusando de la nobleza de tu mejor vasallo, y ese vasallo bien lo sabías era yo.


De nada sirve mi arrepentimiento, mi deseo de haber tomado mucho antes esta decisión.


Llegó el momento de apagar tu voz cobarde, tu alta traición, de borrar de la memoria tu existencia. Ha llegado el momento de decir adiós.


Sé que llegarás en breves instantes…, pero esta vez no te vas a quedar. Vas a marcharte con esta carta entre las manos y otras esposas, llamadas autoridad.


Lo confieso; te he denunciado y le pongo a esta carta, ¡¡punto y final!!






Raquel Herrero

viernes, 25 de noviembre de 2011

NO, NO ME VALE

NO, NO ME VALE




No me vale sólo con tu cuerpo


No, no me vale


Unir fluidos de saliva


Dentelladas boca a boca


Dejar marcas de succiones en la piel


Sentirme amarrada como loba


No, no me vale


No me vale tu torso desnudo


Mis manos delineando tu figura


Buscando placeres atrevidos


Saboreando la templada humedad


Que jugosa emana, bajo el ombligo


No, no me basta


Que mis pechos erectos


Te provoquen delirio


Que me asumas y consumas


Paladeando hasta el último suspiro


Que me devores con el ansia toda


De lo prohibido.


No, no me basta ser en sueños


Hembra arrasadora, fuego, volcán


Amante lasciva, pecadora.


No, no me vale que a deshoras


Inicies el juego fundido en mi vientre


Salpicando las auroras


Surfeando ríos y afluentes


Provocando en mí, este fuego ardiente


Expandiendo mis nalgas


Para que fluya la corriente


Y beber y besar y lamer


Y enloquecer…


No, no me vale


Llamarte, buscarte, desearte,


Amarte cómo poseída y;


penar de agonía porque tú


no estés.



Raquel Herrero

jueves, 17 de noviembre de 2011

UNA SOLA

UNA SOLA




Estoy llamando y siento

que no se escucha mi llamada

Que se apagó

esa llamarada de palabras

Que, en el inmenso resurgir de los sentidos

llegó el silencio, la apatía;

tal vez, la esperada calma.

Es necedad, absurda necedad

creer que igual que fluye el agua de los ríos

fluirá, en este almanaque de fechas sin sentido

Su Palabra.



¿Quién me oirá?

Cuando es una sola voz

la que me marca el destino

¿Quién vendrá?

A despertarme de sueños que no quiero despertar

Si cada vez que me asomo al mundo

el mundo es ciego y no ve

que no encuentro mi camino, ni mi rumbo

que a pies descalzos una senda caminé

y al final de la vereda;

no estaba la estrella que tanto busqué.



Escúchame,

quedaré en silencio, mientras me hablas

nada, prometo, te diré.



Sopla el viento y como un lamento

las rocas gimen estridentes;

Si no callan, me van a enloquecer

Escúchame,

lo cambio todo por esa palabra

una sola palabra…

me haría tanto bien.



Raquel Herrero

ENTRE NOSOTROS


ENTRE NOSOTROS




Entre nosotros

hay un tiempo fracasado

hay una pena de amor

hay un cuervo agazapado

hay tristeza y hay dolor

No me compensa la estrella

que hasta su luz me guío

deslumbrando toda suerte

de fortuna o ambición

Desde siempre me he quedado

a las puertas del honor

a la orilla del abismo

al penar por una flor.



Dislate;

Eso es para mí la vida

Dislate;

Raigambre fenecida, dislate

que me escuece como herida

y he de tragar su saliva

que amarga cómo la hiel

regurgita la mies perdida

Aflicción, tras aflicción.



Entre nosotros

Un pilar se tambalea

cruje el suelo en su temblor

Látigos dejan su esquela

Llora el niño en su balcón.



Llega la noche,

que cual aljibe resuella

bajo el negro nubarrón

Y va escondiendo secuelas

Dentro tuyo, dentro mío

Lágrima y resignación.



Cuándo, pregunto, he de ver

ese amanecer tardío

Esa piel sobre mi piel

Cuándo acabará este frío

y al centro de mis latidos

vuelva ese nombre

que alguna vez callé.



Raquel Herrero

lunes, 14 de noviembre de 2011

SABEN...?



¿Saben…?



Yo, buscaba una estrella en el jardín de Invierno.






Recién acabo de llegar de lugares extraños


donde dicen afloran los sentimientos


donde el dolor ajeno


deja huella, como si fuera nuestro






Hoy he visto lacrimales


de guardada emoción, de función inolvidable


Trajes de viaje, de salón, trajes de raso


para el mejor sastre


Aquél, que disimula la arruga,


que repasa el botón, que desfila


con gracia y donaire y,


bajo capa y sombrero


resulta ser todo un señor






Hoy he visto, cómo muerde la ironía


el aliento de la voz


Dama prudente y esquiva


cuando cada palabra, niega la razón


Hay citas, que es mejor fingirlas


sin lamentos, porque no llegó






Ay, esta vida que va a toda prisa


y esconde la risa en una prisión






Perdón si tal vez


alguien siente que la mente delira


que juegan los versos, sin rumbo o color


deshice los nudos, de un amarre duro


Y hoy, tensa la cuerda, cual látigo azuzó






Yo buscaba una estrella, en el jardín de invierno


y tan siquiera la estela un recuerdo me dejó


Pena el hombre, su herencia primera


fruta jugosa que un Adán mordió


Eva desnuda que parió la tierra


Cada cual cuenta la feria


tal y cómo la vivió.



Raquel Herrero

domingo, 13 de noviembre de 2011

DE CADA SABLE...

DE CADA SABLE…


Me quedé ciega mirándote a los ojos

palpitando tu latido

Me aferré a tu cuerpo como poseída

sabiendo debías marcharte

pese al dolor sangrante

de tu explicable huida.

Miro obnubilada los espejos

Uno a uno…, tú sigues ahí con tu reflejo

Tan bello, tan noble, tan erguido

que reniego de esa sombra

complemento, doblez falsificado

error en la apertura de tu pecho



Maldigo la hora que indujo tu receso

Maldigo los espectros, que renacen a deshoras

Maldigo la llama que aviva este averno

donde tan solo quedaron brasas

después de arderte la piel

de quemar tu osamenta, de fenecerle

a la brisa, azul, espumosa, marina

después de apagarse la luz

en la penúltima esquina.



Hoy gimen los pilares de la tierra

sus elevados muros, se agrietan

El mundo se derrumba ante unos ojos

de mirada quieta.

Negro azabache colorea el cielo

y una estrella fugaz, se desvanece

El abismo cuadró su envite

y una vieja historia se repite

mientras gira delirante, toda orbita



Mas este mal…, astuto y maldito

no sabe;

Que no está escrito su final

que hay salida del infierno

que a pulso, no nos ganarán

Llegaran alas, blandidas de misterio

Rayos de soles prendidos en flor

Llegarán tiempos, donde hablar de amores

no sean causa de la desolación

¡¡Yérguete hombre!!

que de cada sable que en ti se clavaba

yo hice cruz bendita, ofrenda de amor.



Raquel Herrero

domingo, 6 de noviembre de 2011

AMOR LETAL


AMOR LETAL




El amor, fue aminorando

su tiempo de existencia

Minando poco a poco

toda fuerza

Declinando la invitación

para la lucha

Sabiéndose perdida,

Irremediablemente perdida



Era en vano fraguar

esperanza alguna…,

La luna, su luna,

había dejado de brillar,

reflejada en la laguna.

Pura, blanca,

bella, como ninguna

Reina de los cielos,

de las noches estrelladas

Ahora se blandía triste

en su triste retirada

El ocaso del tiempo

opacaba,

un halo de luz

que antes hubo en su mirar



¡Ay!, éste amor letal

que confirma indiferente

que mirar frente a frente

puede ser mortal

Todo y nada es complaciente

en esta ciudadela sin vigías

En este tren que viaja

sin raíles y sin vías



Lo llaman impúdico amor

la causa fragante de su agonía

Mira su alma, su desolación

Ponle fin a esta noble causa

O, devuélvelo a la vida

Razón de la sin razón

custodia de la fe rendida.



Raquel Herrero

ROMANCERO AL ALBA


ROMANCERO AL ALBA




Hasta el viento se estremece

Cuando pasa esta gitana

Hembra de sangre caliente

Puro fuego en la mirada

Sed de los hombres valientes

Rojo clavel que engalana

Balaustres y sus fuentes

Néctar puro que derrama

Mieles de diosa pagana

Al paso todos las siguen

Macarena engalanada



Quién te ha vestido de negro

En esta noche serrana

Gimen las caracolas

Lloran las esmeraldas

Las nubes grises se asoman

Vibra al tiento una guitarra.



¡Ay gitana!

Veo en ti todo lamento

Ese caminar de esclava

Ese morado en tus ojos

Esa alma encadenada.

No hay arrojo

“gitanilla de mi alma”



Quién te puso esta condena

Quién osa romper tu calma

Quién te ha dejado tan sola

En esta noche serrana.

Hombre que dices quererla

Hombre, que en vano ella aguarda

Raudo ven en su busca

Que muere la gitana al alba

Está fibrilando el viento

La noche negra se escapa



Raquel Herrero

jueves, 3 de noviembre de 2011

DE LUJURIAS Y DESVELOS

DE LUJURIAS Y DESVELOS




Me descubro ante ti

Oh dios, de no sé qué reino

Me descubro

Mientras me elevo entre nubes

Que amenazan con apagar el infierno

Me descubro

Para ser una más de su prostíbulo

No me vendo ni tengo testigos

Hoy soy y me siento

Ángel caído

Mis libros se han quemado

En este averno

El terrenal, el idílico, el honesto

¡Ja, ja, ja, ja...!

Que absurdo, pero que absurdo

Es este mundo turbulento



¿Has visto, como danzan las brujas,

rodeando la fogata, donde quemaron

hasta el aliento?



Observa su demencia

Ríen a carcajadas

Desnudos llevan los senos

Sus lenguas son humedales

Rociados de veneno

¡Y se tocan, se acarician, se masturban!

Locas sin juicio ni freno

¿O, acaso soy yo la loca?

¿La que delira en su juego?

Son ellas, las que me provocan…

Y en vez de alejarme,

más y más me acerco



Es a ti a quien busco

dios de mi único cielo

Penétrame hasta las entrañas

Desnúdame con tu boca

Cúbreme con tu deseo



Raquel Herrero

AMOR LETAL

AMOR LETAL




El amor, fue aminorando

su tiempo de existencia

Minando poco a poco

toda fuerza

Declinando la invitación

para la lucha

Sabiéndose perdida,

Irremediablemente perdida



Era en vano fraguar

esperanza alguna…,

La luna, su luna,

había dejado de brillar,

reflejada en la laguna.

Pura, blanca,

bella, como ninguna

Reina de los cielos,

de las noches estrelladas

Ahora se blandía triste

en su triste retirada

El ocaso del tiempo

opacaba,

un halo de luz

que antes hubo en su mirar



¡Ay!, éste amor letal

que confirma indiferente

que mirar frente a frente

puede ser mortal

Todo y nada es complaciente

en esta ciudadela sin vigías

En este tren que viaja

sin raíles y sin vías



Lo llaman impúdico amor

la causa fragante de su agonía

Mira su alma, su desolación

Ponle fin a esta noble causa

O, devuélvelo a la vida

Razón de la sin razón

custodia de la fe rendida.



Raquel Herrero