EMBATES
No te encuentro
en las horas bajas de mi carne, de mi alma
No, no te encuentro, cuando en diálogo cadencioso
no me llegan tus palabras
Negación a la apariencia
ahí, se resume mi constancia
No te encuentro
En la mano que busco, en esa caricia
que tantas y tantas veces se ha regalado
sin temor ni causa
No, no te encuentro en esa intimidad
que gozan los que aman
En su secreto, en el fragor de la llama
No encuentran mis labios el elixir
que humedece…, se paladea y calma
la sed perpetua de mis madrugadas
No, no encuentro en ti ese crepúsculo
que riegue de luz, la oscuridad de esta ensenada
Que llene el vacio de una copa rala
No te encuentra la brisa, ni la ira, ni la calma
El sentimiento es testigo, de un fracaso por iguala
Y aun con todo, le agradezco a la vida
tu presencia inusitada
Porque te llevo tan dentro
que no tengo que buscarte
Y aun resisto los embates de la nada.
Raquel Herrero
domingo, 15 de enero de 2012
DESDE DENTRO
DESDE DENTRO
Qué no daría yo, qué no daría
por tomar tus manos esta noche
por refugiar mi pecho entre tu pecho
por poder penetrar
por el canal oscuro, estrecho, largo
que me impide llegar hasta ti
y abrazar tu figura
en este lecho desecho.
Frio tengo en la piel,
ausencia de calor en los sentidos
temor, de no cumplir este sueño
que se hizo mi dueño
en una tarde de abril.
Estás en esta herida que no cierra
herida que cumple su fin
desertora de la conciencia
bálsamo que ayuda a mi sentir
Porque juro que en esta llaga abierta
te intuyo, te siento
calmas mi tormento
aun que escueza el aliento
que me llega de ti
Qué no daría yo, qué no daría
por ser vena que recorre
el flujo de tu corazón
latiendo día tras día
para sentir la savia de tu vida
sin haber perdido la razón.
Raquel Herrero
Qué no daría yo, qué no daría
por tomar tus manos esta noche
por refugiar mi pecho entre tu pecho
por poder penetrar
por el canal oscuro, estrecho, largo
que me impide llegar hasta ti
y abrazar tu figura
en este lecho desecho.
Frio tengo en la piel,
ausencia de calor en los sentidos
temor, de no cumplir este sueño
que se hizo mi dueño
en una tarde de abril.
Estás en esta herida que no cierra
herida que cumple su fin
desertora de la conciencia
bálsamo que ayuda a mi sentir
Porque juro que en esta llaga abierta
te intuyo, te siento
calmas mi tormento
aun que escueza el aliento
que me llega de ti
Qué no daría yo, qué no daría
por ser vena que recorre
el flujo de tu corazón
latiendo día tras día
para sentir la savia de tu vida
sin haber perdido la razón.
Raquel Herrero
CREPÚSCULO DE AMOR
CREPÚSCULO DE AMOR
Porqué me llegas, crepúsculo amoroso,
sublime
Con este tu amor de madrugada
Porqué llamas a mi extravío
con tus vencidos ojos,
cubiertos por la lágrima
Qué buscas en mí;
Pretensión desaforada
Locura ciega, en ésta ciénaga
que te advierto es mi alma
No puedo tomarte
ni me es posible consolar tu aflicción
La nimiedad de mi persona
resulta muralla infranqueable
Nunca hubo valía en mis palabras
Dedica tu tiempo a escuchar
los que otros hablen.
No me persigas...;
Ya no es posible acunarte entre mi pecho
guardar tu aroma
desviar el rumbo hacía mi lecho
Fantasías y quimeras
Tristemente, amado amor, hoy son un hecho
No me desveles más
te juro, que en mi ternura
voy a guardarte como cálido secreto
Más; compréndelo
No debo torturarte más
No debo, exprimir la última gota
Vuela amor de nadie, vuela
Vuela, reo desconsolado, corazón de hiedra
Hoy quiero llorar tu soledad.
Raquel Herrero
Porqué me llegas, crepúsculo amoroso,
sublime
Con este tu amor de madrugada
Porqué llamas a mi extravío
con tus vencidos ojos,
cubiertos por la lágrima
Qué buscas en mí;
Pretensión desaforada
Locura ciega, en ésta ciénaga
que te advierto es mi alma
No puedo tomarte
ni me es posible consolar tu aflicción
La nimiedad de mi persona
resulta muralla infranqueable
Nunca hubo valía en mis palabras
Dedica tu tiempo a escuchar
los que otros hablen.
No me persigas...;
Ya no es posible acunarte entre mi pecho
guardar tu aroma
desviar el rumbo hacía mi lecho
Fantasías y quimeras
Tristemente, amado amor, hoy son un hecho
No me desveles más
te juro, que en mi ternura
voy a guardarte como cálido secreto
Más; compréndelo
No debo torturarte más
No debo, exprimir la última gota
Vuela amor de nadie, vuela
Vuela, reo desconsolado, corazón de hiedra
Hoy quiero llorar tu soledad.
Raquel Herrero
BÚSCAME
BÚSCAME
Búscame en la linde que une los océanos
En ese puente colgante de idas y venidas
de miradas y pisadas divergentes
Búscame entre las sombras de la gente
Entre pisadas y huellas, en la esquina
que no oculta sus raíces peregrinas
Búscame, en el efecto óptico
de un espejismo consumado
con perfume a clavelina
Con el agua de rosas, regando tus manos
Si tú quieres, búscame
en el suave aleteo que dibuja en el aire
su mejor aroma
Entre el vaho que desprenden
mis sábanas de raso, su almohada,
mi alcoba
Búscame en el aliento que descifra el misterio
de un amor que devora
En el manjar de tu mesa, en la noche estrellada
que penetra a deshoras
Busca en el hechizo de la sangre
que va derramando gota a gota
el oculto placer de los sentidos
La lascivia de una dermis que alborota
toda ingravidez que se ha parido
En esta inmensidad de un alma loca
Búscame, donde tú sabes que te sigo.
Raquel Herrero
Búscame en la linde que une los océanos
En ese puente colgante de idas y venidas
de miradas y pisadas divergentes
Búscame entre las sombras de la gente
Entre pisadas y huellas, en la esquina
que no oculta sus raíces peregrinas
Búscame, en el efecto óptico
de un espejismo consumado
con perfume a clavelina
Con el agua de rosas, regando tus manos
Si tú quieres, búscame
en el suave aleteo que dibuja en el aire
su mejor aroma
Entre el vaho que desprenden
mis sábanas de raso, su almohada,
mi alcoba
Búscame en el aliento que descifra el misterio
de un amor que devora
En el manjar de tu mesa, en la noche estrellada
que penetra a deshoras
Busca en el hechizo de la sangre
que va derramando gota a gota
el oculto placer de los sentidos
La lascivia de una dermis que alborota
toda ingravidez que se ha parido
En esta inmensidad de un alma loca
Búscame, donde tú sabes que te sigo.
Raquel Herrero
jueves, 22 de diciembre de 2011
DESDE LA SOMBRA
DESDE LA SOMBRA
A la sombra de un árbol deshojado
se han posado dos pájaros sin alas
Llovía entre sus ramas;
Llovía
en el espasmo de un latido acelerado.
El furtivo cazador
Quizá de pronto fuera el cazado
Escuchaba el canto del ruiseñor
¡Ay!, ruiseñor
Tu melodía me ha desarmado.
Si yo pudiera desafilar el filo
de ese viento que te corta y arrastra
Si yo pudiera;
Ser el nido de tu alma desolada.
Me buscas, me dices, me llamas
y el clamor de tu boca
en mi boca se derrama.
Quisiera ser ave nocturna
y por el día;
La silente caricia que acompaña.
Es tan bello ese cisne
que insuficiente navega los pantanos
Su mirada se cristaliza
y la mía, reprime su reclamo.
Hay una luna de plata
y un juramento elevado
Ave, que el ave te otorga
ser huésped para siempre
en éste, su corazón;
Qué por ti
se ha enarbolado.
Raquel Herrero
A la sombra de un árbol deshojado
se han posado dos pájaros sin alas
Llovía entre sus ramas;
Llovía
en el espasmo de un latido acelerado.
El furtivo cazador
Quizá de pronto fuera el cazado
Escuchaba el canto del ruiseñor
¡Ay!, ruiseñor
Tu melodía me ha desarmado.
Si yo pudiera desafilar el filo
de ese viento que te corta y arrastra
Si yo pudiera;
Ser el nido de tu alma desolada.
Me buscas, me dices, me llamas
y el clamor de tu boca
en mi boca se derrama.
Quisiera ser ave nocturna
y por el día;
La silente caricia que acompaña.
Es tan bello ese cisne
que insuficiente navega los pantanos
Su mirada se cristaliza
y la mía, reprime su reclamo.
Hay una luna de plata
y un juramento elevado
Ave, que el ave te otorga
ser huésped para siempre
en éste, su corazón;
Qué por ti
se ha enarbolado.
Raquel Herrero
lunes, 12 de diciembre de 2011
ENIGMA
ENIGMA
Hay un enigma dentro mío
que no soy capaz de resolver
y siento, que como el cauce de los ríos
en algún mar me perderé
Es este torrente que todo lo arroya
Este tiempo y espacio
que derrota los minutos y las horas
Es este vendaval, que ruge como remolino
en la pericia fútil de su tempestad
Cómo alcanzar el ansiado metal
sin quebrar la densa roca
Cómo dividir el cielo
cuando las nubes lo arropan
Cómo separar el cuerpo
de esta larga y penosa sombra
Cómo se ríe, mientras lloramos
cómo llorar, cuando reímos
Cómo degustar la uva
sin arrancarla de su racimo
Enigma, perenne
Callejón sin salida
antes la muerte,
qué provocar la más leve herida
En este oscuro callejón
enmudece la boca
no hay riego, ni saliva
Que laberinto de hiedras
engarzadas a la vida
Cadenas que me sujetan
que me atrapan en esta tierra
he mirado tanto, hacía el abismo
que veo el fruto de mi ceguera
He aprendido a olvidar
cómo se olvida que soy
la más amante prisionera.
Raquel Herrero
Hay un enigma dentro mío
que no soy capaz de resolver
y siento, que como el cauce de los ríos
en algún mar me perderé
Es este torrente que todo lo arroya
Este tiempo y espacio
que derrota los minutos y las horas
Es este vendaval, que ruge como remolino
en la pericia fútil de su tempestad
Cómo alcanzar el ansiado metal
sin quebrar la densa roca
Cómo dividir el cielo
cuando las nubes lo arropan
Cómo separar el cuerpo
de esta larga y penosa sombra
Cómo se ríe, mientras lloramos
cómo llorar, cuando reímos
Cómo degustar la uva
sin arrancarla de su racimo
Enigma, perenne
Callejón sin salida
antes la muerte,
qué provocar la más leve herida
En este oscuro callejón
enmudece la boca
no hay riego, ni saliva
Que laberinto de hiedras
engarzadas a la vida
Cadenas que me sujetan
que me atrapan en esta tierra
he mirado tanto, hacía el abismo
que veo el fruto de mi ceguera
He aprendido a olvidar
cómo se olvida que soy
la más amante prisionera.
Raquel Herrero
AHORA SÍ
AHORA SÍ
No te ha contado
Entre las manos que su cuerpo recorrieron
No te ha besado, con el ansia de placer o de deseo
Nunca ha pronunciado tu nombre
Cómo dulce manjar, cómo tea que arde
Cómo volcán, cómo fuego
Y sin embargo;
El anhelo en su piel
Muda en tu piel
Desprendiendo partículas de encelo
Eres tú, la mirada lasciva
El espejo desnudo
La estrella de su cielo
No te ha tomado
Cómo a otros, respirando su aliento
No te ha buscado, como la hambruna busca el alimento
Nunca ha confesado tu nombre
Como ha de ser, como corresponde
Y a pesar de todo…,
Ella, lo sabe bien
Que tu cuerpo es su pecado
Que jadea como perro abandonado
Que la sed;
Es humedal que solo tú puedes sorber
Mientras ella se excita
Y resucita vocablos del ayer
Su lengua degusta el falo
Que siempre quiso recorrer
Grita el ateo:
¡Lascivia…, pecado!
Ella sonríe….
Ahora sí, quiere querer.
Raquel Herrero
AMBIVALENCIA
AMBIVALENCIA
Se asemeja a la hoja en la que escribo
vacía, como un inmenso desierto
como las noches oscuras
donde no queda ni huella
visualizando un destino.
Algo así, se siente cada día
en este corazón lacerado;
Donde la mente obtusa y quebrada
no alcanza, ni comprende
el porqué de una puerta que se mantiene
regia y rigurosamente cerrada.
¿Será tal vez su ceguera, su inopia,
su noble madera?
Peldaño a peldaño
se fue subiendo esta escalera
su vertical empinado
para llegar a este abismo
donde la nada queda.
El oleaje de la vida
zarandea con fuerza, sin medida
destruye cada equipaje preparado
cada estela de luz
de esta ciudad sombría
donde la necedad, se asoma haciendo gala
de una y mil bocas que porfían
su geografía dispersa
recreándose en la herida.
En esta sociedad ambivalente
el todo y la nada
se entrelazan día a día
y yo reniego y te sigo
Persiguiendo...,
las razones de la mía.
Raquel Herrero
Se asemeja a la hoja en la que escribo
vacía, como un inmenso desierto
como las noches oscuras
donde no queda ni huella
visualizando un destino.
Algo así, se siente cada día
en este corazón lacerado;
Donde la mente obtusa y quebrada
no alcanza, ni comprende
el porqué de una puerta que se mantiene
regia y rigurosamente cerrada.
¿Será tal vez su ceguera, su inopia,
su noble madera?
Peldaño a peldaño
se fue subiendo esta escalera
su vertical empinado
para llegar a este abismo
donde la nada queda.
El oleaje de la vida
zarandea con fuerza, sin medida
destruye cada equipaje preparado
cada estela de luz
de esta ciudad sombría
donde la necedad, se asoma haciendo gala
de una y mil bocas que porfían
su geografía dispersa
recreándose en la herida.
En esta sociedad ambivalente
el todo y la nada
se entrelazan día a día
y yo reniego y te sigo
Persiguiendo...,
las razones de la mía.
Raquel Herrero
ME HACES FALTA
ME HACES FALTA
Me haces falta
Sol de mediodía; que un rayo,
Solo un rayo tuyo
Entibia mi melancolía
Me haces falta
Jarana en el ventanal
Féminas, chismes y famas
Corrillos, zarandeos de mucama
Me haces falta
Lisonja que perfuma los oídos
Halago
Semilla que inunda
La soledad de este páramo
Me haces tanta falta
Abecedario vaporoso
Alguna vez, tan frívolo
Vocablos de lengua tuya
Ritos de besos que callan
Me haces tanta falta
Fruto deshojado de azahar
Cuita en el oval de mi lágrima
Arraigo en este costal
Costalero de mi alma
Me hace falta
Búmeran que siempre regresa
Lanza que alcanza mi pecho
Hombre que su sed declama
Cántaro que rebosa
Mujer que llama.
Raquel Herrero
Me haces falta
Sol de mediodía; que un rayo,
Solo un rayo tuyo
Entibia mi melancolía
Me haces falta
Jarana en el ventanal
Féminas, chismes y famas
Corrillos, zarandeos de mucama
Me haces falta
Lisonja que perfuma los oídos
Halago
Semilla que inunda
La soledad de este páramo
Me haces tanta falta
Abecedario vaporoso
Alguna vez, tan frívolo
Vocablos de lengua tuya
Ritos de besos que callan
Me haces tanta falta
Fruto deshojado de azahar
Cuita en el oval de mi lágrima
Arraigo en este costal
Costalero de mi alma
Me hace falta
Búmeran que siempre regresa
Lanza que alcanza mi pecho
Hombre que su sed declama
Cántaro que rebosa
Mujer que llama.
Raquel Herrero
Y ME QUEDA
Y ME QUEDA
Y me queda, lejos tu presencia
y me queda tan cerca la ausencia
que oprime el contorno de mi pecho
la fluidez de mis venas.
Y me queda, tan lejos tu recuerdo
y me queda tan cercana su dolencia
que es espasmo de luz
en esta noche cerrada y quieta.
Todo lo absorbo, callada y sedienta.
He zurcido la rotura de mis fibras
no sé bien porque causa;
Tal vez, porque si ellas agonizan
morirá la esperanza,
el nuevo amanecer, la voz sentida
en lo profundo de un mundo
que no se quiso estar a mi medida
Demasiado ancho, largo, compacto
y compartido.
Me asusta la profundidad de sus lagos
y ese océano por donde vago a la deriva.
Y es, que me queda, “tanta condición sin garantía”
Me queda, tan lejos su presencia,
tan lejos aquellas manos
que por un instante nuevo
se aferren a las mías
Me queda, un sabor salado entre los labios
porque llueve, siempre llueve
hasta calar el alma mía.
Raquel Herrero
Y me queda, lejos tu presencia
y me queda tan cerca la ausencia
que oprime el contorno de mi pecho
la fluidez de mis venas.
Y me queda, tan lejos tu recuerdo
y me queda tan cercana su dolencia
que es espasmo de luz
en esta noche cerrada y quieta.
Todo lo absorbo, callada y sedienta.
He zurcido la rotura de mis fibras
no sé bien porque causa;
Tal vez, porque si ellas agonizan
morirá la esperanza,
el nuevo amanecer, la voz sentida
en lo profundo de un mundo
que no se quiso estar a mi medida
Demasiado ancho, largo, compacto
y compartido.
Me asusta la profundidad de sus lagos
y ese océano por donde vago a la deriva.
Y es, que me queda, “tanta condición sin garantía”
Me queda, tan lejos su presencia,
tan lejos aquellas manos
que por un instante nuevo
se aferren a las mías
Me queda, un sabor salado entre los labios
porque llueve, siempre llueve
hasta calar el alma mía.
Raquel Herrero
martes, 29 de noviembre de 2011
TEMOR
TEMOR
Comprenderás algún día mi cobarde actitud
La que me aleja de un amor ponderado
A tal grado
Que mi muda palabra es confesión
Qué más quisiera yo
Que creer en tu amor inacabable
Sentir, que tras de mí, no hay sombra
Que me apague
Sé, que no soy más que una luz
Que luce como luciérnaga
Cuando toda oscuridad es insoldable.
Lo entrego todo y aun así
Dudo de su infinitud, dudo
De serte querida y necesaria
Dudo, de aquella unicidad
Que a nadie le pertenece
Menos, a mí. A mí
Que soy cala que florece
En un lejano país,
Donde nada importa lo que acontece
Donde la cala, no cala, ni florece
Aun habiendo nacido en tierra fértil
Muere, mustia y deshojada, muere
Porque a su lado no encuentra
Tu amor; ese amor
Que necesita y quiere
Perdón; es cobarde mi actitud
No he visto aun
Esa barca que amo….
Esperándome,
Afincada al mismo muelle.
Raquel Herrero
Comprenderás algún día mi cobarde actitud
La que me aleja de un amor ponderado
A tal grado
Que mi muda palabra es confesión
Qué más quisiera yo
Que creer en tu amor inacabable
Sentir, que tras de mí, no hay sombra
Que me apague
Sé, que no soy más que una luz
Que luce como luciérnaga
Cuando toda oscuridad es insoldable.
Lo entrego todo y aun así
Dudo de su infinitud, dudo
De serte querida y necesaria
Dudo, de aquella unicidad
Que a nadie le pertenece
Menos, a mí. A mí
Que soy cala que florece
En un lejano país,
Donde nada importa lo que acontece
Donde la cala, no cala, ni florece
Aun habiendo nacido en tierra fértil
Muere, mustia y deshojada, muere
Porque a su lado no encuentra
Tu amor; ese amor
Que necesita y quiere
Perdón; es cobarde mi actitud
No he visto aun
Esa barca que amo….
Esperándome,
Afincada al mismo muelle.
Raquel Herrero
SENTIRES POÉTICOS
SENTIRES POÉTICOS
Un nudo en la garganta
Un latir acelerado
Una lágrima que empapa
Una piel que se sonroja
En qué momento
Dio paso la alegría
A la tristeza de un desencuentro
En qué minuto azaroso
Se quebró esta paz
Y llegó raudo su lamento
Siento ser partícula
De un desvencijado evento
La flor de lis desventurada
El eco, trasgresor del tiempo
Me asombra la firmeza
Con la que el viento voltea
Todo ardid del pensamiento
Desespera esperar “un algo”
Que amotine toda rutina
Al grito de, ¡venceremos!
Ven a despertarme
De tan ingrato sueño
Donde las voces cobardes
Se esconden tras el silencio
Mis ojos quieren amarte
Mi boca, sellar tu beso
El alma viaja desnuda
El cuerpo tiembla por dentro
Maldita la hora que describe
Cómo se acaban los tiempos
¡Grita, si no se escucharte!
Calla, perdóname…
Serás quizá, mi desconcierto.
Raquel Herrero
Un nudo en la garganta
Un latir acelerado
Una lágrima que empapa
Una piel que se sonroja
En qué momento
Dio paso la alegría
A la tristeza de un desencuentro
En qué minuto azaroso
Se quebró esta paz
Y llegó raudo su lamento
Siento ser partícula
De un desvencijado evento
La flor de lis desventurada
El eco, trasgresor del tiempo
Me asombra la firmeza
Con la que el viento voltea
Todo ardid del pensamiento
Desespera esperar “un algo”
Que amotine toda rutina
Al grito de, ¡venceremos!
Ven a despertarme
De tan ingrato sueño
Donde las voces cobardes
Se esconden tras el silencio
Mis ojos quieren amarte
Mi boca, sellar tu beso
El alma viaja desnuda
El cuerpo tiembla por dentro
Maldita la hora que describe
Cómo se acaban los tiempos
¡Grita, si no se escucharte!
Calla, perdóname…
Serás quizá, mi desconcierto.
Raquel Herrero
sábado, 26 de noviembre de 2011
TE HE DENUNCIADO
TE HE DENUNCIADO
Te escribo esta carta, que ha de ser la última que de mi recibas.
Durante años, releía las que tú me enviabas, cuando aún quedaban en mi corazón, razones para seguir amándote. Cartas amarillas, que yo, (tu fiel amante, tu esposa, tu amiga), guardaba como reliquia en ese joyero hermoso, grabado en plata, con la fecha de nuestro veinticinco aniversario. Sé, que no recuerdas aquél día, ni sabes siquiera quien nos lo regaló. Renovamos los votos de nuestro matrimonio en un acto sencillo, junto a nuestros hijos, padres, hermanos y los pocos amigos que a regañadientes, consentiste que invitara.
Que ilusa fui, al creer que un milagro, ese día, me habría de devolver al hombre del que tan profundamente me había enamorado.
Sigo sin comprender porqué con el paso del tiempo, te convertiste en un ser mezquino, despreciable, maltratador. Un ser cuyo ego le obligaba cada día al uso de la fuerza.
He recibido tantos golpes que ya ni recuerdo cómo duelen. Sin embargo no sé si alguna vez en lo que me reste de vida; olvidaré tus insultos, tus humillaciones, la burla constante sobre mi cuerpo que se había trasformado después de parir seis hijos. Era cierto que a mi vientre le quedaron esas feas secuelas en la piel, llamadas estrías. Era cierto que mis senos ya no estaban tan erguidos. Era cierto que ya mi tiempo estaba tan dividido que no me alcanzaba y opté por olvidarme de mi misma, para atenderos a todos vosotros.
Hasta hoy, he mordido mi lengua hasta sangrar. Le puse a mi corazón una coraza, para que cada aguja que clavabas en mi pecho, no ahondara en este lecho, donde ya quedaron multitud de cicatrices . Me convertí en estatua de mármol, fría e inamovible. El peso del dolor, había quebrado mis huesos y yo, sencillamente, ya no era yo.
Sentía lástima de mi misma, de mi poco valor, de mi nulo coraje, de mi temor extremo hacia el hombre. ¿En qué me había convertido?
Me sentía como despojo humano, sin garantías de caducidad, porque llamé a la muerte mil veces. Mil veces le rogué a esa dama negra se apiadará de mi inocua existencia y me llevara a ese lugar donde el reposo fuera eterno.
Pero ella no se compadeció, no escuchó mi grito, ese grito que emanaba desde las mismas entrañas, cada vez que tus sucias manos se posaban sobre mí. Cada vez que mancillabas mi cuerpo, rasgando mis vestiduras con deseo demencial para satisfacer uno más de tus más bajos instintos.
Animal, eso eras, eso eres, un salvaje animal, sin escrúpulos, sin decencia, sin sentimientos, sin amor.
Por desgracia o quién sabe si tal vez “por suerte” la vida no tiene marcha atrás
Todo ese camino recorrido, tan lleno de piedras filosas, de espinas sin la esencia siquiera de una flor. Todo ese camino, tortuoso, denigrante a llegado hoy a su final.
Ganaste mil batallas a traición, abusando de la nobleza de tu mejor vasallo, y ese vasallo bien lo sabías era yo.
De nada sirve mi arrepentimiento, mi deseo de haber tomado mucho antes esta decisión.
Llegó el momento de apagar tu voz cobarde, tu alta traición, de borrar de la memoria tu existencia. Ha llegado el momento de decir adiós.
Sé que llegarás en breves instantes…, pero esta vez no te vas a quedar. Vas a marcharte con esta carta entre las manos y otras esposas, llamadas autoridad.
Lo confieso; te he denunciado y le pongo a esta carta, ¡¡punto y final!!
Raquel Herrero
Te escribo esta carta, que ha de ser la última que de mi recibas.
Durante años, releía las que tú me enviabas, cuando aún quedaban en mi corazón, razones para seguir amándote. Cartas amarillas, que yo, (tu fiel amante, tu esposa, tu amiga), guardaba como reliquia en ese joyero hermoso, grabado en plata, con la fecha de nuestro veinticinco aniversario. Sé, que no recuerdas aquél día, ni sabes siquiera quien nos lo regaló. Renovamos los votos de nuestro matrimonio en un acto sencillo, junto a nuestros hijos, padres, hermanos y los pocos amigos que a regañadientes, consentiste que invitara.
Que ilusa fui, al creer que un milagro, ese día, me habría de devolver al hombre del que tan profundamente me había enamorado.
Sigo sin comprender porqué con el paso del tiempo, te convertiste en un ser mezquino, despreciable, maltratador. Un ser cuyo ego le obligaba cada día al uso de la fuerza.
He recibido tantos golpes que ya ni recuerdo cómo duelen. Sin embargo no sé si alguna vez en lo que me reste de vida; olvidaré tus insultos, tus humillaciones, la burla constante sobre mi cuerpo que se había trasformado después de parir seis hijos. Era cierto que a mi vientre le quedaron esas feas secuelas en la piel, llamadas estrías. Era cierto que mis senos ya no estaban tan erguidos. Era cierto que ya mi tiempo estaba tan dividido que no me alcanzaba y opté por olvidarme de mi misma, para atenderos a todos vosotros.
Hasta hoy, he mordido mi lengua hasta sangrar. Le puse a mi corazón una coraza, para que cada aguja que clavabas en mi pecho, no ahondara en este lecho, donde ya quedaron multitud de cicatrices . Me convertí en estatua de mármol, fría e inamovible. El peso del dolor, había quebrado mis huesos y yo, sencillamente, ya no era yo.
Sentía lástima de mi misma, de mi poco valor, de mi nulo coraje, de mi temor extremo hacia el hombre. ¿En qué me había convertido?
Me sentía como despojo humano, sin garantías de caducidad, porque llamé a la muerte mil veces. Mil veces le rogué a esa dama negra se apiadará de mi inocua existencia y me llevara a ese lugar donde el reposo fuera eterno.
Pero ella no se compadeció, no escuchó mi grito, ese grito que emanaba desde las mismas entrañas, cada vez que tus sucias manos se posaban sobre mí. Cada vez que mancillabas mi cuerpo, rasgando mis vestiduras con deseo demencial para satisfacer uno más de tus más bajos instintos.
Animal, eso eras, eso eres, un salvaje animal, sin escrúpulos, sin decencia, sin sentimientos, sin amor.
Por desgracia o quién sabe si tal vez “por suerte” la vida no tiene marcha atrás
Todo ese camino recorrido, tan lleno de piedras filosas, de espinas sin la esencia siquiera de una flor. Todo ese camino, tortuoso, denigrante a llegado hoy a su final.
Ganaste mil batallas a traición, abusando de la nobleza de tu mejor vasallo, y ese vasallo bien lo sabías era yo.
De nada sirve mi arrepentimiento, mi deseo de haber tomado mucho antes esta decisión.
Llegó el momento de apagar tu voz cobarde, tu alta traición, de borrar de la memoria tu existencia. Ha llegado el momento de decir adiós.
Sé que llegarás en breves instantes…, pero esta vez no te vas a quedar. Vas a marcharte con esta carta entre las manos y otras esposas, llamadas autoridad.
Lo confieso; te he denunciado y le pongo a esta carta, ¡¡punto y final!!
Raquel Herrero
viernes, 25 de noviembre de 2011
NO, NO ME VALE
NO, NO ME VALE
No me vale sólo con tu cuerpo
No, no me vale
Unir fluidos de saliva
Dentelladas boca a boca
Dejar marcas de succiones en la piel
Sentirme amarrada como loba
No, no me vale
No me vale tu torso desnudo
Mis manos delineando tu figura
Buscando placeres atrevidos
Saboreando la templada humedad
Que jugosa emana, bajo el ombligo
No, no me basta
Que mis pechos erectos
Te provoquen delirio
Que me asumas y consumas
Paladeando hasta el último suspiro
Que me devores con el ansia toda
De lo prohibido.
No, no me basta ser en sueños
Hembra arrasadora, fuego, volcán
Amante lasciva, pecadora.
No, no me vale que a deshoras
Inicies el juego fundido en mi vientre
Salpicando las auroras
Surfeando ríos y afluentes
Provocando en mí, este fuego ardiente
Expandiendo mis nalgas
Para que fluya la corriente
Y beber y besar y lamer
Y enloquecer…
No, no me vale
Llamarte, buscarte, desearte,
Amarte cómo poseída y;
penar de agonía porque tú
no estés.
Raquel Herrero
No me vale sólo con tu cuerpo
No, no me vale
Unir fluidos de saliva
Dentelladas boca a boca
Dejar marcas de succiones en la piel
Sentirme amarrada como loba
No, no me vale
No me vale tu torso desnudo
Mis manos delineando tu figura
Buscando placeres atrevidos
Saboreando la templada humedad
Que jugosa emana, bajo el ombligo
No, no me basta
Que mis pechos erectos
Te provoquen delirio
Que me asumas y consumas
Paladeando hasta el último suspiro
Que me devores con el ansia toda
De lo prohibido.
No, no me basta ser en sueños
Hembra arrasadora, fuego, volcán
Amante lasciva, pecadora.
No, no me vale que a deshoras
Inicies el juego fundido en mi vientre
Salpicando las auroras
Surfeando ríos y afluentes
Provocando en mí, este fuego ardiente
Expandiendo mis nalgas
Para que fluya la corriente
Y beber y besar y lamer
Y enloquecer…
No, no me vale
Llamarte, buscarte, desearte,
Amarte cómo poseída y;
penar de agonía porque tú
no estés.
Raquel Herrero
jueves, 17 de noviembre de 2011
UNA SOLA
UNA SOLA
Estoy llamando y siento
que no se escucha mi llamada
Que se apagó
esa llamarada de palabras
Que, en el inmenso resurgir de los sentidos
llegó el silencio, la apatía;
tal vez, la esperada calma.
Es necedad, absurda necedad
creer que igual que fluye el agua de los ríos
fluirá, en este almanaque de fechas sin sentido
Su Palabra.
¿Quién me oirá?
Cuando es una sola voz
la que me marca el destino
¿Quién vendrá?
A despertarme de sueños que no quiero despertar
Si cada vez que me asomo al mundo
el mundo es ciego y no ve
que no encuentro mi camino, ni mi rumbo
que a pies descalzos una senda caminé
y al final de la vereda;
no estaba la estrella que tanto busqué.
Escúchame,
quedaré en silencio, mientras me hablas
nada, prometo, te diré.
Sopla el viento y como un lamento
las rocas gimen estridentes;
Si no callan, me van a enloquecer
Escúchame,
lo cambio todo por esa palabra
una sola palabra…
me haría tanto bien.
Raquel Herrero
Estoy llamando y siento
que no se escucha mi llamada
Que se apagó
esa llamarada de palabras
Que, en el inmenso resurgir de los sentidos
llegó el silencio, la apatía;
tal vez, la esperada calma.
Es necedad, absurda necedad
creer que igual que fluye el agua de los ríos
fluirá, en este almanaque de fechas sin sentido
Su Palabra.
¿Quién me oirá?
Cuando es una sola voz
la que me marca el destino
¿Quién vendrá?
A despertarme de sueños que no quiero despertar
Si cada vez que me asomo al mundo
el mundo es ciego y no ve
que no encuentro mi camino, ni mi rumbo
que a pies descalzos una senda caminé
y al final de la vereda;
no estaba la estrella que tanto busqué.
Escúchame,
quedaré en silencio, mientras me hablas
nada, prometo, te diré.
Sopla el viento y como un lamento
las rocas gimen estridentes;
Si no callan, me van a enloquecer
Escúchame,
lo cambio todo por esa palabra
una sola palabra…
me haría tanto bien.
Raquel Herrero
ENTRE NOSOTROS
ENTRE NOSOTROS
Entre nosotros
hay un tiempo fracasado
hay una pena de amor
hay un cuervo agazapado
hay tristeza y hay dolor
No me compensa la estrella
que hasta su luz me guío
deslumbrando toda suerte
de fortuna o ambición
Desde siempre me he quedado
a las puertas del honor
a la orilla del abismo
al penar por una flor.
Dislate;
Eso es para mí la vida
Dislate;
Raigambre fenecida, dislate
que me escuece como herida
y he de tragar su saliva
que amarga cómo la hiel
regurgita la mies perdida
Aflicción, tras aflicción.
Entre nosotros
Un pilar se tambalea
cruje el suelo en su temblor
Látigos dejan su esquela
Llora el niño en su balcón.
Llega la noche,
que cual aljibe resuella
bajo el negro nubarrón
Y va escondiendo secuelas
Dentro tuyo, dentro mío
Lágrima y resignación.
Cuándo, pregunto, he de ver
ese amanecer tardío
Esa piel sobre mi piel
Cuándo acabará este frío
y al centro de mis latidos
vuelva ese nombre
que alguna vez callé.
Raquel Herrero
lunes, 14 de noviembre de 2011
SABEN...?
¿Saben…?
Yo, buscaba una estrella en el jardín de Invierno.
Recién acabo de llegar de lugares extraños
donde dicen afloran los sentimientos
donde el dolor ajeno
deja huella, como si fuera nuestro
Hoy he visto lacrimales
de guardada emoción, de función inolvidable
Trajes de viaje, de salón, trajes de raso
para el mejor sastre
Aquél, que disimula la arruga,
que repasa el botón, que desfila
con gracia y donaire y,
bajo capa y sombrero
resulta ser todo un señor
Hoy he visto, cómo muerde la ironía
el aliento de la voz
Dama prudente y esquiva
cuando cada palabra, niega la razón
Hay citas, que es mejor fingirlas
sin lamentos, porque no llegó
Ay, esta vida que va a toda prisa
y esconde la risa en una prisión
Perdón si tal vez
alguien siente que la mente delira
que juegan los versos, sin rumbo o color
deshice los nudos, de un amarre duro
Y hoy, tensa la cuerda, cual látigo azuzó
Yo buscaba una estrella, en el jardín de invierno
y tan siquiera la estela un recuerdo me dejó
Pena el hombre, su herencia primera
fruta jugosa que un Adán mordió
Eva desnuda que parió la tierra
Cada cual cuenta la feria
tal y cómo la vivió.
Raquel Herrero
domingo, 13 de noviembre de 2011
DE CADA SABLE...
DE CADA SABLE…
Me quedé ciega mirándote a los ojos
palpitando tu latido
Me aferré a tu cuerpo como poseída
sabiendo debías marcharte
pese al dolor sangrante
de tu explicable huida.
Miro obnubilada los espejos
Uno a uno…, tú sigues ahí con tu reflejo
Tan bello, tan noble, tan erguido
que reniego de esa sombra
complemento, doblez falsificado
error en la apertura de tu pecho
Maldigo la hora que indujo tu receso
Maldigo los espectros, que renacen a deshoras
Maldigo la llama que aviva este averno
donde tan solo quedaron brasas
después de arderte la piel
de quemar tu osamenta, de fenecerle
a la brisa, azul, espumosa, marina
después de apagarse la luz
en la penúltima esquina.
Hoy gimen los pilares de la tierra
sus elevados muros, se agrietan
El mundo se derrumba ante unos ojos
de mirada quieta.
Negro azabache colorea el cielo
y una estrella fugaz, se desvanece
El abismo cuadró su envite
y una vieja historia se repite
mientras gira delirante, toda orbita
Mas este mal…, astuto y maldito
no sabe;
Que no está escrito su final
que hay salida del infierno
que a pulso, no nos ganarán
Llegaran alas, blandidas de misterio
Rayos de soles prendidos en flor
Llegarán tiempos, donde hablar de amores
no sean causa de la desolación
¡¡Yérguete hombre!!
que de cada sable que en ti se clavaba
yo hice cruz bendita, ofrenda de amor.
Raquel Herrero
Me quedé ciega mirándote a los ojos
palpitando tu latido
Me aferré a tu cuerpo como poseída
sabiendo debías marcharte
pese al dolor sangrante
de tu explicable huida.
Miro obnubilada los espejos
Uno a uno…, tú sigues ahí con tu reflejo
Tan bello, tan noble, tan erguido
que reniego de esa sombra
complemento, doblez falsificado
error en la apertura de tu pecho
Maldigo la hora que indujo tu receso
Maldigo los espectros, que renacen a deshoras
Maldigo la llama que aviva este averno
donde tan solo quedaron brasas
después de arderte la piel
de quemar tu osamenta, de fenecerle
a la brisa, azul, espumosa, marina
después de apagarse la luz
en la penúltima esquina.
Hoy gimen los pilares de la tierra
sus elevados muros, se agrietan
El mundo se derrumba ante unos ojos
de mirada quieta.
Negro azabache colorea el cielo
y una estrella fugaz, se desvanece
El abismo cuadró su envite
y una vieja historia se repite
mientras gira delirante, toda orbita
Mas este mal…, astuto y maldito
no sabe;
Que no está escrito su final
que hay salida del infierno
que a pulso, no nos ganarán
Llegaran alas, blandidas de misterio
Rayos de soles prendidos en flor
Llegarán tiempos, donde hablar de amores
no sean causa de la desolación
¡¡Yérguete hombre!!
que de cada sable que en ti se clavaba
yo hice cruz bendita, ofrenda de amor.
Raquel Herrero
domingo, 6 de noviembre de 2011
AMOR LETAL
AMOR LETAL
El amor, fue aminorando
su tiempo de existencia
Minando poco a poco
toda fuerza
Declinando la invitación
para la lucha
Sabiéndose perdida,
Irremediablemente perdida
Era en vano fraguar
esperanza alguna…,
La luna, su luna,
había dejado de brillar,
reflejada en la laguna.
Pura, blanca,
bella, como ninguna
Reina de los cielos,
de las noches estrelladas
Ahora se blandía triste
en su triste retirada
El ocaso del tiempo
opacaba,
un halo de luz
que antes hubo en su mirar
¡Ay!, éste amor letal
que confirma indiferente
que mirar frente a frente
puede ser mortal
Todo y nada es complaciente
en esta ciudadela sin vigías
En este tren que viaja
sin raíles y sin vías
Lo llaman impúdico amor
la causa fragante de su agonía
Mira su alma, su desolación
Ponle fin a esta noble causa
O, devuélvelo a la vida
Razón de la sin razón
custodia de la fe rendida.
Raquel Herrero
ROMANCERO AL ALBA
ROMANCERO AL ALBA
Hasta el viento se estremece
Cuando pasa esta gitana
Hembra de sangre caliente
Puro fuego en la mirada
Sed de los hombres valientes
Rojo clavel que engalana
Balaustres y sus fuentes
Néctar puro que derrama
Mieles de diosa pagana
Al paso todos las siguen
Macarena engalanada
Quién te ha vestido de negro
En esta noche serrana
Gimen las caracolas
Lloran las esmeraldas
Las nubes grises se asoman
Vibra al tiento una guitarra.
¡Ay gitana!
Veo en ti todo lamento
Ese caminar de esclava
Ese morado en tus ojos
Esa alma encadenada.
No hay arrojo
“gitanilla de mi alma”
Quién te puso esta condena
Quién osa romper tu calma
Quién te ha dejado tan sola
En esta noche serrana.
Hombre que dices quererla
Hombre, que en vano ella aguarda
Raudo ven en su busca
Que muere la gitana al alba
Está fibrilando el viento
La noche negra se escapa
Raquel Herrero
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