viernes, 6 de abril de 2012

HILDA BREER "LEYENDA VIVA" ¿SOY PUTA..?

ROMANCERO SILENTE

ROMANCERO SILENTE




Qué tiene ella que no tenga yo

Que me bebo la lágrima cubierta de sales

que la espina y la rosa se hacen flor de azahares

y en tu boca yo juego a ese fuego de amor

espejado en cristales de la más bella flor.



Nativa entre tus mares.

Agua, caracola y sal

Agua, oleaje marino, sirena, tempestad

Agua, armonía, delirio, agua

Que tu sed y la mía

Quieren calmar.



Mírame marinero

Resuelve esta porfía, este te quiero

Mírame marinero

Que por un abrazo de amor sincero

Me quema el fuego de la vida

Y por un beso

!Ay marinero¡, por un beso tuyo

Qué no diera yo.



Qué tiene ella, que yo no tenga

Pregúntale si el espanto,

o el quebranto de tu voz

me alejaría y, bien sabes vida mía

Que más horror o, más lastimero llanto

no le cabe

a esta sangre mía

A mis venas presentes

A mi amor indulgente

A mi palabra jurada hasta el confín o la muerte.



Mi te quiero;

Es ampliamente silente

Tenlo presente

Pero siéntelo.



Raquel Herrero

CLAMOR DE LA TARDE

CLAMOR DE LA TARDE




Hay una cierta tristeza en mi memoria

y los versos, de conseguir despegar

lo harían a contraviento de las olas

Hoy, en algún lugar

se ha quedado perdido mi capitán

el que refuerza mis horas

el que vela, e iza esta vela para

que mi barca de gastados remos

no deje de navegar.



En una tarde, macilenta y solariega

siento vencidos, valores que se empeñan

en elevar razones tras pendientes venideras

u otras, que desde que el mundo es mundo

se apropiaron de pendientes traicioneras

donde a cada paso, otro paso subversivo pisotea.



En esta guerra en calma

que por minutos mi alma desasosiega

queda interino el tributo

que ignoro por qué, he de pagar a la tierra.



Siento debilitada mi prestancia

Mi castillo de sueños, derruido, en quiebra.

No me alcanza la luz de los ojos

para cegar al bruto que ahonda en la tristeza.

Quise salir, volar, huir…

De este cuerpo mío, que me mantiene presa

Quise llegar, al justo reparto de una justicia

que por justiciera, no mira al hombre como hombre

y a la rotura de sus bolsillos

le hace zurcidos con hilo de piedra.



No, no es la desidia mi compañera

sino esta artera soledad que todo puebla

El silencio de las horas y su voz y su mirar

que en verdad ignoro, si esperarme quieran.

No sé tan siquiera

Si he de conseguir llegar

A sorber la lágrima, a quemar la espuela

A, ahogar ese grito que escucho maldito

tras de cada puerta.

Dicen, que las paredes oyen;

Más este abril de primavera

Me mantiene muda, sorda y ciega.



Ay, “poetisa lastimada y lastimera”

Tus versos claman por vivir otra quimera.



Raquel Herrero

miércoles, 14 de marzo de 2012

TODO, MENOS LA TRAICIÓN


TODO,  MENOS  LA  TRAICIÓN

Quédate  ahí

Burbujeando  alrededor  de  este  nido

Quédate

Aunque  no  digas  nada

Aunque  tus  alas  ya  no  sean  mi  cobijo

Quédate,  no  quiero  marcar 

la  huella  de  la  ausencia

Ni  tu  olvido

Ni  aquellas  horas  que  nos  convertimos

En  águilas  en  pos  de  la  carroña

No  puedo,  ni  quiero  cambiar

El  instinto  que  protege

Esta  enorme  soledad  en  las  alcobas

La  tuya,  la  mía

Perennes,  débiles,  como  la  rama

De  un  arbusto  cercano  al  otoño

Que  jamás  será  hoja,  ni  flor,  ni  retoño

Pero  es  raíz,  y  como  tal

Renace,  en  cada  principio  del  fin

Quédate,  engalanando  el  espejo

Observando,  aprendiendo  qué

No  está  huérfano  mi  jardín

Que  a  cada  paso

Tengo  el aroma,  la  fragancia  de  otras  rosas

También  de  dalias,  de  calas,  de  claveles  y  jazmín

Observa,  que  la  lluvia  hizo  nacer  otra  reserva

Para  no  morir.

Presagio,  destino,  sueños  o  quimeras

Todo  cabe  hoy,  en  esta  pedregosa  senda

Todo…  menos  la  traición

De  arrojarte  hacia  el  olvido.

Quédate



Raquel  Herrero

miércoles, 22 de febrero de 2012

AGORA/INAUGURACIÓN/GETAFE/MADRID

AGORA/INAUGURACIÓN/GETAFE/MADRID

QUEDA EL AYER



QUEDA  EL  AYER

 Como  recuerdo  permanente

Quedan  imágenes,  encuentros

Momentos  vividos  y  divididos

Quedan

Mil  y  un  verso  de  marasmo  entretejido

Queda  la  piel,  la  arrogancia

La  cruda  e  irresoluble  distancia

Queda  el  ayer

Con  sus  bocas  hoy  cosidas

Lamentando  el  silencio

De  un  griterío  desarropado

Desamparado,  febril

Queda  un  sentimiento  que  no  se  anima

A  ponerle  fin

Qué  niega,  la  posible  existencia

De  un  olvido

Caminar  sola,  entre  tanta  soledad

Es  recorrer  la  senda

Hacía  el  más  cruel  de  los  delirios

Qué  permuta  no  pagué

Qué  castigo  se  me  infringe

Después  de  recorrer  la  ruta

De  todas  las  estaciones  que  quedaban  por  vivir

Aprendí  a  ser  feliz

Mientras  un  vuelo  de  paloma 

Se  hacía  presencia  en  el  solaz  de  mi  alcoba

Entregándome  un  alma



Que  vagaba  entre  las  olas

De  un  mar  y  amar  profundo

Tutelado,  fecundo

Cuan  ancha  es  la  boca  del  abismo

Me  arrojarán  mis  vencidos  territorios

O,  persistirán  en  esta  lucha  desigual

La  entrega  total  y  su  falaz  egocentrismo.



Raquel  Herrero

domingo, 12 de febrero de 2012

FIGURANTES

FIGURANTES


Ofrendar una lágrima

no parece gran cosa

y sin embargo

Yo, que deambulo entre tus cosas

Me la juego a, adivinar

que aquella lágrima es una rosa

Es mortal, esta lucha cotidiana

Es parafrasear

palabras de Neruda

• Acaso palabras de algún angelical

• poeta; que bien sabe diseñar

• entre su letras

• el agridulce camino del verbo amar

• No sé, quién guía nuestro destino

• Ni sé, porqué extraño conjuro

• uno se afana, en lo más difícil del vivir



Entre las sombras, todo o casi todo parece oscuro

Más es posible, imaginar lo imposible

Pues qué duda cabe de este amor

que alado, quiso llegar hasta ti.





Se desgastaron las suelas

Y recordar los juegos en la escuela

ya no me hace feliz

El optimismo, quedó pisoteado

por las vocales de alguna ancianidad

que ha presentado

Su Viten Currículum y al leerlo

Todo mi ser, mi cuerpo, quedó conmocionado



¡¡Vaya, qué historia!!



No sé, si será posible, guardarla en la memoria

O, mejor qué cada uno

asuma la suya propia

La mía, amado mío

es querer desde el más absoluto silencio

Quererte

Deseando para ti, la mejor suerte

Será, la penúltima palabra

parangón de la osamenta carcomida

pero…, ¿y la última?

esa última vocal y consonante

¿qué osado figurante la perdió?



Raquel Herrero

viernes, 10 de febrero de 2012

REVISTA VIRTUAL DE UNIVERSOSLITERARIOS "LETRAS Y ARTES"

domingo, 15 de enero de 2012

ENIGMA

ENIGMA


Hay un enigma dentro mío

que no soy capaz de resolver

y siento, que como el cauce de los ríos

en algún mar me perderé

Es este torrente que todo lo arroya

Este tiempo y espacio

que derrota los minutos y las horas

Es este vendaval, que ruge como remolino

en la pericia fútil de su tempestad

Cómo alcanzar el ansiado metal

sin quebrar la densa roca

Cómo dividir el cielo

cuando las nubes lo arropan

Cómo separar el cuerpo

de esta larga y penosa sombra

Cómo se ríe, mientras lloramos

cómo llorar, cuando reímos

Cómo degustar la uva

sin arrancarla de su racimo

Enigma, perenne

Callejón sin salida

antes la muerte,

qué provocar la más leve herida

En este oscuro callejón

enmudece la boca

no hay riego, ni saliva

Que laberinto de hiedras

engarzadas a la vida

Cadenas que me sujetan

que me atrapan en esta tierra

he mirado tanto, hacía el abismo

que veo el fruto de mi ceguera

He aprendido a olvidar

cómo se olvida que soy

la más amante prisionera.



Raquel Herrero

EMBATES

EMBATES


No te encuentro

en las horas bajas de mi carne, de mi alma

No, no te encuentro, cuando en diálogo cadencioso

no me llegan tus palabras

Negación a la apariencia

ahí, se resume mi constancia

No te encuentro

En la mano que busco, en esa caricia

que tantas y tantas veces se ha regalado

sin temor ni causa

No, no te encuentro en esa intimidad

que gozan los que aman

En su secreto, en el fragor de la llama

No encuentran mis labios el elixir

que humedece…, se paladea y calma

la sed perpetua de mis madrugadas

No, no encuentro en ti ese crepúsculo

que riegue de luz, la oscuridad de esta ensenada

Que llene el vacio de una copa rala

No te encuentra la brisa, ni la ira, ni la calma

El sentimiento es testigo, de un fracaso por iguala

Y aun con todo, le agradezco a la vida

tu presencia inusitada

Porque te llevo tan dentro

que no tengo que buscarte

Y aun resisto los embates de la nada.



Raquel Herrero

DESDE DENTRO

DESDE DENTRO


Qué no daría yo, qué no daría

por tomar tus manos esta noche

por refugiar mi pecho entre tu pecho

por poder penetrar

por el canal oscuro, estrecho, largo

que me impide llegar hasta ti

y abrazar tu figura

en este lecho desecho.

Frio tengo en la piel,

ausencia de calor en los sentidos

temor, de no cumplir este sueño

que se hizo mi dueño

en una tarde de abril.

Estás en esta herida que no cierra

herida que cumple su fin

desertora de la conciencia

bálsamo que ayuda a mi sentir

Porque juro que en esta llaga abierta

te intuyo, te siento

calmas mi tormento

aun que escueza el aliento

que me llega de ti

Qué no daría yo, qué no daría

por ser vena que recorre

el flujo de tu corazón

latiendo día tras día

para sentir la savia de tu vida

sin haber perdido la razón.



Raquel Herrero

CREPÚSCULO DE AMOR

CREPÚSCULO DE AMOR




Porqué me llegas, crepúsculo amoroso,

sublime

Con este tu amor de madrugada

Porqué llamas a mi extravío

con tus vencidos ojos,

cubiertos por la lágrima

Qué buscas en mí;

Pretensión desaforada

Locura ciega, en ésta ciénaga

que te advierto es mi alma

No puedo tomarte

ni me es posible consolar tu aflicción

La nimiedad de mi persona

resulta muralla infranqueable

Nunca hubo valía en mis palabras

Dedica tu tiempo a escuchar

los que otros hablen.

No me persigas...;

Ya no es posible acunarte entre mi pecho

guardar tu aroma

desviar el rumbo hacía mi lecho

Fantasías y quimeras

Tristemente, amado amor, hoy son un hecho

No me desveles más

te juro, que en mi ternura

voy a guardarte como cálido secreto

Más; compréndelo

No debo torturarte más

No debo, exprimir la última gota

Vuela amor de nadie, vuela

Vuela, reo desconsolado, corazón de hiedra

Hoy quiero llorar tu soledad.



Raquel Herrero

BÚSCAME

BÚSCAME


Búscame en la linde que une los océanos

En ese puente colgante de idas y venidas

de miradas y pisadas divergentes

Búscame entre las sombras de la gente

Entre pisadas y huellas, en la esquina

que no oculta sus raíces peregrinas

Búscame, en el efecto óptico

de un espejismo consumado

con perfume a clavelina

Con el agua de rosas, regando tus manos

Si tú quieres, búscame

en el suave aleteo que dibuja en el aire

su mejor aroma

Entre el vaho que desprenden

mis sábanas de raso, su almohada,

mi alcoba

Búscame en el aliento que descifra el misterio

de un amor que devora

En el manjar de tu mesa, en la noche estrellada

que penetra a deshoras

Busca en el hechizo de la sangre

que va derramando gota a gota

el oculto placer de los sentidos

La lascivia de una dermis que alborota

toda ingravidez que se ha parido

En esta inmensidad de un alma loca

Búscame, donde tú sabes que te sigo.



Raquel Herrero

jueves, 22 de diciembre de 2011

DESDE LA SOMBRA

DESDE LA SOMBRA


A la sombra de un árbol deshojado


se han posado dos pájaros sin alas


Llovía entre sus ramas;


Llovía


en el espasmo de un latido acelerado.


El furtivo cazador


Quizá de pronto fuera el cazado


Escuchaba el canto del ruiseñor


¡Ay!, ruiseñor


Tu melodía me ha desarmado.


Si yo pudiera desafilar el filo


de ese viento que te corta y arrastra


Si yo pudiera;


Ser el nido de tu alma desolada.


Me buscas, me dices, me llamas


y el clamor de tu boca


en mi boca se derrama.


Quisiera ser ave nocturna


y por el día;


La silente caricia que acompaña.


Es tan bello ese cisne


que insuficiente navega los pantanos


Su mirada se cristaliza


y la mía, reprime su reclamo.


Hay una luna de plata


y un juramento elevado


Ave, que el ave te otorga


ser huésped para siempre


en éste, su corazón;


Qué por ti


se ha enarbolado.



Raquel Herrero

lunes, 12 de diciembre de 2011

ENIGMA

ENIGMA


Hay un enigma dentro mío

que no soy capaz de resolver

y siento, que como el cauce de los ríos

en algún mar me perderé

Es este torrente que todo lo arroya

Este tiempo y espacio

que derrota los minutos y las horas

Es este vendaval, que ruge como remolino

en la pericia fútil de su tempestad

Cómo alcanzar el ansiado metal

sin quebrar la densa roca

Cómo dividir el cielo

cuando las nubes lo arropan

Cómo separar el cuerpo

de esta larga y penosa sombra

Cómo se ríe, mientras lloramos

cómo llorar, cuando reímos

Cómo degustar la uva

sin arrancarla de su racimo

Enigma, perenne

Callejón sin salida

antes la muerte,

qué provocar la más leve herida

En este oscuro callejón

enmudece la boca

no hay riego, ni saliva

Que laberinto de hiedras

engarzadas a la vida

Cadenas que me sujetan

que me atrapan en esta tierra

he mirado tanto, hacía el abismo

que veo el fruto de mi ceguera

He aprendido a olvidar

cómo se olvida que soy

la más amante prisionera.



Raquel Herrero

AHORA SÍ


AHORA SÍ


No te ha contado


Entre las manos que su cuerpo recorrieron


No te ha besado, con el ansia de placer o de deseo


Nunca ha pronunciado tu nombre


Cómo dulce manjar, cómo tea que arde


Cómo volcán, cómo fuego


Y sin embargo;


El anhelo en su piel


Muda en tu piel


Desprendiendo partículas de encelo


Eres tú, la mirada lasciva


El espejo desnudo


La estrella de su cielo






No te ha tomado


Cómo a otros, respirando su aliento


No te ha buscado, como la hambruna busca el alimento


Nunca ha confesado tu nombre


Como ha de ser, como corresponde


Y a pesar de todo…,


Ella, lo sabe bien


Que tu cuerpo es su pecado


Que jadea como perro abandonado


Que la sed;


Es humedal que solo tú puedes sorber


Mientras ella se excita


Y resucita vocablos del ayer


Su lengua degusta el falo


Que siempre quiso recorrer


Grita el ateo:


¡Lascivia…, pecado!


Ella sonríe….


Ahora sí, quiere querer.



Raquel Herrero

AMBIVALENCIA

AMBIVALENCIA


Se asemeja a la hoja en la que escribo

vacía, como un inmenso desierto

como las noches oscuras

donde no queda ni huella

visualizando un destino.

Algo así, se siente cada día

en este corazón lacerado;

Donde la mente obtusa y quebrada

no alcanza, ni comprende

el porqué de una puerta que se mantiene

regia y rigurosamente cerrada.

¿Será tal vez su ceguera, su inopia,

su noble madera?

Peldaño a peldaño

se fue subiendo esta escalera

su vertical empinado

para llegar a este abismo

donde la nada queda.

El oleaje de la vida

zarandea con fuerza, sin medida

destruye cada equipaje preparado

cada estela de luz

de esta ciudad sombría

donde la necedad, se asoma haciendo gala

de una y mil bocas que porfían

su geografía dispersa

recreándose en la herida.

En esta sociedad ambivalente

el todo y la nada

se entrelazan día a día

y yo reniego y te sigo

Persiguiendo...,

las razones de la mía.

Raquel Herrero

ME HACES FALTA

ME HACES FALTA




Me haces falta

Sol de mediodía; que un rayo,

Solo un rayo tuyo

Entibia mi melancolía

Me haces falta

Jarana en el ventanal

Féminas, chismes y famas

Corrillos, zarandeos de mucama



Me haces falta

Lisonja que perfuma los oídos

Halago

Semilla que inunda

La soledad de este páramo

Me haces tanta falta

Abecedario vaporoso

Alguna vez, tan frívolo

Vocablos de lengua tuya

Ritos de besos que callan



Me haces tanta falta

Fruto deshojado de azahar

Cuita en el oval de mi lágrima

Arraigo en este costal

Costalero de mi alma

Me hace falta

Búmeran que siempre regresa

Lanza que alcanza mi pecho

Hombre que su sed declama

Cántaro que rebosa

Mujer que llama.



Raquel Herrero

Y ME QUEDA

Y ME QUEDA




Y me queda, lejos tu presencia

y me queda tan cerca la ausencia

que oprime el contorno de mi pecho

la fluidez de mis venas.

Y me queda, tan lejos tu recuerdo

y me queda tan cercana su dolencia

que es espasmo de luz

en esta noche cerrada y quieta.

Todo lo absorbo, callada y sedienta.

He zurcido la rotura de mis fibras

no sé bien porque causa;

Tal vez, porque si ellas agonizan

morirá la esperanza,

el nuevo amanecer, la voz sentida

en lo profundo de un mundo

que no se quiso estar a mi medida

Demasiado ancho, largo, compacto

y compartido.

Me asusta la profundidad de sus lagos

y ese océano por donde vago a la deriva.

Y es, que me queda, “tanta condición sin garantía”

Me queda, tan lejos su presencia,

tan lejos aquellas manos

que por un instante nuevo

se aferren a las mías

Me queda, un sabor salado entre los labios

porque llueve, siempre llueve

hasta calar el alma mía.



Raquel Herrero

martes, 29 de noviembre de 2011

TEMOR

TEMOR


Comprenderás algún día mi cobarde actitud


La que me aleja de un amor ponderado


A tal grado


Que mi muda palabra es confesión


Qué más quisiera yo


Que creer en tu amor inacabable


Sentir, que tras de mí, no hay sombra


Que me apague


Sé, que no soy más que una luz


Que luce como luciérnaga


Cuando toda oscuridad es insoldable.


Lo entrego todo y aun así


Dudo de su infinitud, dudo


De serte querida y necesaria


Dudo, de aquella unicidad


Que a nadie le pertenece


Menos, a mí. A mí


Que soy cala que florece


En un lejano país,


Donde nada importa lo que acontece


Donde la cala, no cala, ni florece


Aun habiendo nacido en tierra fértil


Muere, mustia y deshojada, muere


Porque a su lado no encuentra


Tu amor; ese amor


Que necesita y quiere


Perdón; es cobarde mi actitud


No he visto aun


Esa barca que amo….


Esperándome,


Afincada al mismo muelle.




Raquel Herrero

SENTIRES POÉTICOS

SENTIRES POÉTICOS



Un nudo en la garganta

Un latir acelerado

Una lágrima que empapa

Una piel que se sonroja

En qué momento

Dio paso la alegría

A la tristeza de un desencuentro

En qué minuto azaroso

Se quebró esta paz

Y llegó raudo su lamento

Siento ser partícula

De un desvencijado evento

La flor de lis desventurada

El eco, trasgresor del tiempo

Me asombra la firmeza

Con la que el viento voltea

Todo ardid del pensamiento

Desespera esperar “un algo”

Que amotine toda rutina

Al grito de, ¡venceremos!

Ven a despertarme

De tan ingrato sueño

Donde las voces cobardes

Se esconden tras el silencio

Mis ojos quieren amarte

Mi boca, sellar tu beso

El alma viaja desnuda

El cuerpo tiembla por dentro

Maldita la hora que describe

Cómo se acaban los tiempos

¡Grita, si no se escucharte!

Calla, perdóname…

Serás quizá, mi desconcierto.



Raquel Herrero

sábado, 26 de noviembre de 2011

TE HE DENUNCIADO

TE HE DENUNCIADO







Te escribo esta carta, que ha de ser la última que de mi recibas.


Durante años, releía las que tú me enviabas, cuando aún quedaban en mi corazón, razones para seguir amándote. Cartas amarillas, que yo, (tu fiel amante, tu esposa, tu amiga), guardaba como reliquia en ese joyero hermoso, grabado en plata, con la fecha de nuestro veinticinco aniversario. Sé, que no recuerdas aquél día, ni sabes siquiera quien nos lo regaló. Renovamos los votos de nuestro matrimonio en un acto sencillo, junto a nuestros hijos, padres, hermanos y los pocos amigos que a regañadientes, consentiste que invitara.


Que ilusa fui, al creer que un milagro, ese día, me habría de devolver al hombre del que tan profundamente me había enamorado.


Sigo sin comprender porqué con el paso del tiempo, te convertiste en un ser mezquino, despreciable, maltratador. Un ser cuyo ego le obligaba cada día al uso de la fuerza.


He recibido tantos golpes que ya ni recuerdo cómo duelen. Sin embargo no sé si alguna vez en lo que me reste de vida; olvidaré tus insultos, tus humillaciones, la burla constante sobre mi cuerpo que se había trasformado después de parir seis hijos. Era cierto que a mi vientre le quedaron esas feas secuelas en la piel, llamadas estrías. Era cierto que mis senos ya no estaban tan erguidos. Era cierto que ya mi tiempo estaba tan dividido que no me alcanzaba y opté por olvidarme de mi misma, para atenderos a todos vosotros.


Hasta hoy, he mordido mi lengua hasta sangrar. Le puse a mi corazón una coraza, para que cada aguja que clavabas en mi pecho, no ahondara en este lecho, donde ya quedaron multitud de cicatrices . Me convertí en estatua de mármol, fría e inamovible. El peso del dolor, había quebrado mis huesos y yo, sencillamente, ya no era yo.


Sentía lástima de mi misma, de mi poco valor, de mi nulo coraje, de mi temor extremo hacia el hombre. ¿En qué me había convertido?


Me sentía como despojo humano, sin garantías de caducidad, porque llamé a la muerte mil veces. Mil veces le rogué a esa dama negra se apiadará de mi inocua existencia y me llevara a ese lugar donde el reposo fuera eterno.


Pero ella no se compadeció, no escuchó mi grito, ese grito que emanaba desde las mismas entrañas, cada vez que tus sucias manos se posaban sobre mí. Cada vez que mancillabas mi cuerpo, rasgando mis vestiduras con deseo demencial para satisfacer uno más de tus más bajos instintos.


Animal, eso eras, eso eres, un salvaje animal, sin escrúpulos, sin decencia, sin sentimientos, sin amor.


Por desgracia o quién sabe si tal vez “por suerte” la vida no tiene marcha atrás


Todo ese camino recorrido, tan lleno de piedras filosas, de espinas sin la esencia siquiera de una flor. Todo ese camino, tortuoso, denigrante a llegado hoy a su final.


Ganaste mil batallas a traición, abusando de la nobleza de tu mejor vasallo, y ese vasallo bien lo sabías era yo.


De nada sirve mi arrepentimiento, mi deseo de haber tomado mucho antes esta decisión.


Llegó el momento de apagar tu voz cobarde, tu alta traición, de borrar de la memoria tu existencia. Ha llegado el momento de decir adiós.


Sé que llegarás en breves instantes…, pero esta vez no te vas a quedar. Vas a marcharte con esta carta entre las manos y otras esposas, llamadas autoridad.


Lo confieso; te he denunciado y le pongo a esta carta, ¡¡punto y final!!






Raquel Herrero

viernes, 25 de noviembre de 2011

NO, NO ME VALE

NO, NO ME VALE




No me vale sólo con tu cuerpo


No, no me vale


Unir fluidos de saliva


Dentelladas boca a boca


Dejar marcas de succiones en la piel


Sentirme amarrada como loba


No, no me vale


No me vale tu torso desnudo


Mis manos delineando tu figura


Buscando placeres atrevidos


Saboreando la templada humedad


Que jugosa emana, bajo el ombligo


No, no me basta


Que mis pechos erectos


Te provoquen delirio


Que me asumas y consumas


Paladeando hasta el último suspiro


Que me devores con el ansia toda


De lo prohibido.


No, no me basta ser en sueños


Hembra arrasadora, fuego, volcán


Amante lasciva, pecadora.


No, no me vale que a deshoras


Inicies el juego fundido en mi vientre


Salpicando las auroras


Surfeando ríos y afluentes


Provocando en mí, este fuego ardiente


Expandiendo mis nalgas


Para que fluya la corriente


Y beber y besar y lamer


Y enloquecer…


No, no me vale


Llamarte, buscarte, desearte,


Amarte cómo poseída y;


penar de agonía porque tú


no estés.



Raquel Herrero

jueves, 17 de noviembre de 2011

UNA SOLA

UNA SOLA




Estoy llamando y siento

que no se escucha mi llamada

Que se apagó

esa llamarada de palabras

Que, en el inmenso resurgir de los sentidos

llegó el silencio, la apatía;

tal vez, la esperada calma.

Es necedad, absurda necedad

creer que igual que fluye el agua de los ríos

fluirá, en este almanaque de fechas sin sentido

Su Palabra.



¿Quién me oirá?

Cuando es una sola voz

la que me marca el destino

¿Quién vendrá?

A despertarme de sueños que no quiero despertar

Si cada vez que me asomo al mundo

el mundo es ciego y no ve

que no encuentro mi camino, ni mi rumbo

que a pies descalzos una senda caminé

y al final de la vereda;

no estaba la estrella que tanto busqué.



Escúchame,

quedaré en silencio, mientras me hablas

nada, prometo, te diré.



Sopla el viento y como un lamento

las rocas gimen estridentes;

Si no callan, me van a enloquecer

Escúchame,

lo cambio todo por esa palabra

una sola palabra…

me haría tanto bien.



Raquel Herrero

ENTRE NOSOTROS


ENTRE NOSOTROS




Entre nosotros

hay un tiempo fracasado

hay una pena de amor

hay un cuervo agazapado

hay tristeza y hay dolor

No me compensa la estrella

que hasta su luz me guío

deslumbrando toda suerte

de fortuna o ambición

Desde siempre me he quedado

a las puertas del honor

a la orilla del abismo

al penar por una flor.



Dislate;

Eso es para mí la vida

Dislate;

Raigambre fenecida, dislate

que me escuece como herida

y he de tragar su saliva

que amarga cómo la hiel

regurgita la mies perdida

Aflicción, tras aflicción.



Entre nosotros

Un pilar se tambalea

cruje el suelo en su temblor

Látigos dejan su esquela

Llora el niño en su balcón.



Llega la noche,

que cual aljibe resuella

bajo el negro nubarrón

Y va escondiendo secuelas

Dentro tuyo, dentro mío

Lágrima y resignación.



Cuándo, pregunto, he de ver

ese amanecer tardío

Esa piel sobre mi piel

Cuándo acabará este frío

y al centro de mis latidos

vuelva ese nombre

que alguna vez callé.



Raquel Herrero

lunes, 14 de noviembre de 2011

SABEN...?



¿Saben…?



Yo, buscaba una estrella en el jardín de Invierno.






Recién acabo de llegar de lugares extraños


donde dicen afloran los sentimientos


donde el dolor ajeno


deja huella, como si fuera nuestro






Hoy he visto lacrimales


de guardada emoción, de función inolvidable


Trajes de viaje, de salón, trajes de raso


para el mejor sastre


Aquél, que disimula la arruga,


que repasa el botón, que desfila


con gracia y donaire y,


bajo capa y sombrero


resulta ser todo un señor






Hoy he visto, cómo muerde la ironía


el aliento de la voz


Dama prudente y esquiva


cuando cada palabra, niega la razón


Hay citas, que es mejor fingirlas


sin lamentos, porque no llegó






Ay, esta vida que va a toda prisa


y esconde la risa en una prisión






Perdón si tal vez


alguien siente que la mente delira


que juegan los versos, sin rumbo o color


deshice los nudos, de un amarre duro


Y hoy, tensa la cuerda, cual látigo azuzó






Yo buscaba una estrella, en el jardín de invierno


y tan siquiera la estela un recuerdo me dejó


Pena el hombre, su herencia primera


fruta jugosa que un Adán mordió


Eva desnuda que parió la tierra


Cada cual cuenta la feria


tal y cómo la vivió.



Raquel Herrero